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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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15 Noviembre 2019 04:07:00
Padre de la nación
“Cortés soy, el que venciera/ por tierra y por mar profundo/ con esta espada otro mundo/ si otro mundo entonces viera”.
Lope de Vega

La historia oficial lo considera un villano, quizá el mayor de todos los tiempos, como sugirió Enrique Krauze. El presidente López Obrador ha exigido por sus actos una disculpa a la corona española, cosa que no ha demandado de Washington por la intervención de 1847.

En contraste José Vasconcelos lo consideró “el creador de la nacionalidad mexicana”, Juan Miralles “el inventor de México” y Christian Duverger “un extremeño que se volvió indígena”.

“Como casi todos los mortales –argumentó José Luis Martínez–, Hernán Cortés fue un tejido contradictorio de bienes y de males, de actos justos e injustos, de grandezas y de miserias, de valentía y de crueldad, de noblezas y de crímenes”.

Octavio Paz sentenció: “Apenas Cortés deje de ser un mito ahistórico y se convierta en lo que es realmente –un personaje histórico–, los mexicanos podrán verse a sí mismos con una mirada más clara, generosa y serena”.

La descalificación de Cortés es producto de una historia oficial que reduce la nación mexicana a simple descendiente de un pueblo indígena sin aportación de nadie más. “Nos conquistaron”, dicen los defensores de esta versión, como si México proviniera nada más de los mexicas.

La verdad es mucho más compleja. Una frase más correcta sería: “Nos conquistamos”. No es solo que 93% de la población mexicana es mestiza, como lo señaló en 2009 un estudio del Instituto de Investigación en Genética Molecular del Centro Universitario de la Ciénega, sino que la guerra contra Tenochtitlan la hizo un pequeño grupo de españoles que difícilmente habría triunfado sin el decisivo apoyo de los tlaxcaltecas y otros pueblos sometidos, que sufrían sangrientas guerras periódicas en que los mexicas capturaban prisioneros para sacrificarlos.

Gonzalo Guerrero, quien naufragó en tierras mayas en 1511 y se sometió a un proceso de aculturación, al grado que con el tiempo se convirtió en cacique y enfrentó a los españoles, ha sido considerado como el padre del mestizaje en México. Cortés, sin embargo, marcó un hito con su relación amorosa con Marina (Malinali, Malintzin o Malinche) de la que nació el mestizo Martín Cortés. Por eso se le ha considerado el padre de la nación mexicana; Marina sería, por supuesto, la madre.

Cortés fue también el primer partidario de la independencia. Una vez que conquistó Tenochtitlan, quiso gobernar las tierras que ya dominaba, pero el rey Carlos de España le negó el mando.

Es verdad que lo nombró gobernador real y capital general, antes de hacerlo marqués del valle de Oaxaca, pero nunca lo hizo virrey ni le reconoció el poder que ya detentaba. Cortés consideró rebelarse y constituir un reino independiente, pero terminó por entregar el gobierno a los enviados de Carlos. Después de un tiempo zarpó a España para buscar en vano el favor real.

A pesar de la condena oficial, Cortés nunca ha dejado de fascinar. Por eso ha habido tantas obras literarias, biografías y estudios sobre su persona. Ahora, 500 años después, está llegando a las pantallas. En los próximos días las productoras Dopamine y Onza presentarán la serie Hernán en TV Azteca (empresa con la que colaboro), History y Amazon Prime, con Óscar Jaenada como Cortés.

Steven Spillberg está preparando otra, con Javier Bardem en el papel protagónico. Esperemos que estas series desmientan el trato de villano irredento que le ha dado la historia oficial y entendamos a Cortés como ese personaje histórico de luces y sombras que realmente fue.


Baja de tasa

El Banco de México redujo ayer por tercera vez en 2019 la tasa de interés de referencia para dejarla en 7.5 por ciento. Es natural, con una economía estancada, una inflación de 3% y un peso estable.
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