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hace cerca de 2 meses
[Saltillo]

Entre madera y láminas pega fuerte el frío

Con tejabanes que apenas logran mermar el golpe del clima, solo les queda esperar a que cambie

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Entre madera y láminas pega fuerte el frío
Fotos: Zócalo | Staff
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Saltillo, Coah-. Saúl Garza / Carlos Rodríguez / Diana Martínez

Refugiados entre madera y láminas, habitantes de la colonia Ampliación Morelos quinto sector aguantan el frío, envueltos entre cobijas, con ropa de invierno donada y con fogatas al exterior de los domicilios, pues aunque el termómetro marque los 3 grados centígrados, en las faldas de la sierra de Zapalinamé la sensación térmica es mucho menor. 

Originario de Veracruz, David Quiroz, a más de un año de su llegada a Saltillo no ha logrado terminar su tejabán, por lo que pasa sus noches a la intemperie, rogando a Dios que la lluvia no azote en este punto de la ciudad, pues carece de techo que proteja sus pocas pertenencias. 

“Pues aquí sí se siente más frío, yo duermo así sin el techo porque aún no completo para ponerlo, me trato de abrigar bien porque por cuestiones económicas no me alcanza para más”, declaró temeroso David Quiroz, habitante del sector. 

Pese a que Protección Civil del Estado ha instalado refugios temporales en la ciudad, el motivo por el cual las familias no abandonan sus hogares es la inseguridad, pues no quieren perder lo poco que tienen, así tengan que soportar las bajas temperaturas.



Arteaga: entre el frío y el Covid

El frente frío se sintió fuerte en la ciudad, pero en los tejabanes de cartón y madera, que están en Arteaga a espaldas de Ciudad Universitaria el frío caló más; allí donde no hay luz eléctrica ni agua potable, y tampoco mucha ropa para abrigarse, el objetivo es el mismo: cubrirse del frío y cuidar la salud, pero allí es más difícil.

En ese vecindario de endebles viviendas se prenden velas para iluminar en la noche, se piden pipas de agua para hacerla rendir toda la semana y se enciende leña para mitigar el frío, comentó María Rodríguez, desempleada, que vive junto a su hijo con discapacidad mental.

“Pues sí estuvo bastante fresquecito, de hecho pues no vemos tele aquí; aquí necesitamos la luz, necesitamos el agua. Hacemos fogones para calentarnos, porque de hecho en la madrugada es cuando se siente más el frío”.


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