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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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26 Noviembre 2020 04:00:00
No somos ejemplo
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Era el 22 de junio de 1986. Yo me había tomado unas semanas de mi trabajo habitual, en la Encyclopaedia Britannica, para colaborar con Independent Television News (ITN) del Reino Unido durante la Copa del Mundo de futbol. Eso me daba un ingreso en dólares, muy bienvenidos en medio de una crisis económica, pero también acceso a partidos del Mundial. ITN le daba un seguimiento especial a la escuadra inglesa, por lo cual pude estar presente en el Estadio Azteca para el juego de Cuartos de Final entre Argentina e Inglaterra.

Había una gran atención de medios y público. Los dos equipos habían empezado una acre rivalidad en los Cuartos de Final de la Copa del ‘66, cuando en un juego plagado de faltas y protestas los ingleses se impusieron por la mínima diferencia en camino al campeonato. La guerra de las Malvinas de 1982 acentuó la rivalidad no solo entre los equipos sino entre las dos naciones. Todo el mundo esperaba así una dura batalla en el Azteca.

Maradona, de 26 años, era la gran estrella argentina, pero los ingleses traían a Gary Lineker, también de 26 años, un aguerrido y sólido centro delantero. El campo estaba mojado, como es habitual en los veranos de la Ciudad de México, y el juego empezó lento. En el segundo tiempo, minuto 51, Maradona pescó un balón alto y remató para el primer gol, aparentemente de cabeza. Los ingleses protestaron que el argentino había impulsado el balón con la mano, pero el árbitro tunecino, Alí Ben Nasser, validó el gol, que en los tiempos del VAR habría sido seguramente anulado. Maradona, con deshonestidad personal, no reconoció la falta en el momento, aunque más tarde afirmaría que había anotado con “la mano de Dios”.

Cuatro minutos después vino lo que muchos han considerado el mejor gol de la historia de un Mundial. Maradona partió de atrás de la línea de medio campo y burló a cinco jugadores ingleses en el camino a la portería del arquero Peter Shilton, a quien venció en el último quiebre. El Estadio Azteca quedó mudo un instante y después irrumpió en una larga y ruidosa ovación. Poco antes de terminar el juego Lineker descontó con gol de cabeza, pero era ya demasiado tarde. Argentina ganó el partido y conquistaría la Copa.

A Maradona se le reconoció como el mejor jugador del torneo con el Balón de Oro, pero Lineker obtuvo la Bota de Oro como el mayor goleador, por sus seis anotaciones. Maradona se convertiría en leyenda. Muchos empezaron a considerarlo no solo el mejor jugador del mundo, sino de la historia, en competencia solo con el brasileño Pelé. Su origen humilde, y el que jugara para Boca Juniors, el equipo del barrio popular de la Boca de Buenos Aires, lo convirtieron en un ídolo popular que trascendía lo deportivo. El Nápoles fue su equipo más tarde en Italia, donde alcanzó la misma popularidad que había tenido en Argentina.

En su vida personal Maradona fue siempre volátil e intenso. Tuvo problemas por el uso de drogas. Se le suspendió por doping en el Mundial de 1994, aunque al parecer fue por usar un medicamento para la gripe. Se hizo amigo de dictadores como Fidel Castro y Hugo Chávez. La afición, sin embargo, siempre lo sintió cercano.

Maradona fue magnifico jugador. En la lista de los mejores de la historia siempre se menciona su nombre junto a los de Pelé y Messi. Ayer la Perla Negra declaró en Twitter: “Yo perdí un gran amigo y el mundo perdió una leyenda. Un día espero que podamos jugar pelota juntos en el cielo”.



Violaciones

“Ya este Gobierno no es el principal violador de los derechos humanos”, dijo ayer AMLO. En realidad, solo los gobiernos pueden violar los derechos humanos; los ciudadanos simplemente cometen delitos. Human Rights Watch, por otra parte, señaló en su Informe Mundial 2020, que en México se siguen registrando violaciones a estos derechos.
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