×
Cholyn Garza
Cholyn Garza
ver +
Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

" Comentar Imprimir
08 Agosto 2020 04:00:00
En busca de soluciones
El panorama a nivel mundial no se ve del todo halagüeño. Unos más, otros menos, pero es difícil creer que la pandemia ocasionada por la aparición de un virus, el Covid-19, no afecte a todos los habitantes de este planeta.

Hay quienes sobrevivieron a las guerras ocasionadas por diversos motivos, casi siempre por disputas entre gobiernos. Pleitos en los que a querer o no, se ve involucrado el ciudadano.

¿Qué fue lo que realmente ocurrió? ¿Quién propagó el virus? ¿Error o maldad? Nadie sabe o los involucrados callan. El caso es que a todos nos está afectando esta situación que se va prolongando y empieza a inquietar a las familias.

Cuando se presenta un problema, es de elemental juicio buscar alternativas de solución. Hacer frente al problema en sus inicios. Es lo aconsejable. No dejarse llevar por la soberbia y menos aún, por la ignorancia.

México nos necesita a todos sus hijos, porque este maravilloso país es de todos, no de un gobernante ni de grupos políticos como algunos suponen.

Me preocupan muchas cosas; una de ellas es sin duda la Educación de las nuevas generaciones. Lastima enormemente el destino que puedan tener los colegios privados, en su mayoría coadyuvantes del sector educativo.

Cualquier padre de familia desea ofrecer a sus hijos “una buena educación”, es decir, una buena enseñanza escolarizada. Están conscientes que es la herramienta principal para salir al campo laboral, preparados para hacer frente a las exigencias del mundo actual.

Con las nuevas disposiciones de la Secretaría de Educación para iniciar el nuevo ciclo escolar, la propuesta de las televisoras parecería ser la mejor opción. Quiero suponer que consideran que así es; tomar clases desde casa para no perder el semestre.

Existe inquietud entre los padres de familia y no es para menos. En realidad, todo es un experimento y si funciona o no, el tiempo lo dirá.

Los padres de familia, principalmente las mamás, deberán estar al pendiente de sus hijos, de sus estudios, tareas, en fin. Se ve un poco complicado, pero veremos como se va desarrollando el programa; sobre todo, que funcione, porque si en clase presencial, el alumno puede llegar a distraerse, frente al televisor, no sabemos qué puede ocurrir.

Lo cierto es que los padres de familia deben prepararse mentalmente de que la enseñanza que recibirán sus hijos a través de la pantalla de televisión no es un programa más y deberán hablar con los niños para que tomen en serio lo que van a recibir.

No es un programa de televisión, que si les aburre le cambian de canal. Ese será el plan que el gobierno les ofrece para continuar sus estudios.

El hecho de permanecer estudiando en casa, considero no debe ser pretexto para relajar la disciplina. Ahí va a ser fundamental la participación de las mamás.

Lo que hoy se ofrece es otra opción. El resultado se verá más adelante, ya que el aprendizaje a distancia no tuvo el éxito que se hubiera deseado. Y es que a todos tomó por sorpresa el plan sugerido, para el que ni maestros, ni alumnos, ni padres de familia estaban preparados para llevar a cabo dicho proyecto.

Todo ha sido improvisación. No ha habido un plan bien definido. Se minimizó desde el principio la pandemia, a pesar de las advertencias emitidas.

Considero que en dos rubros tan importantes como son la salud y la educación, no cabe la improvisación menos el engaño. Se deben buscar soluciones reales.

En cuestión de salud, son vidas las que se han manejado y escuchar el número de muertos, resulta aterrador. ¿Por qué llegamos a esto? Nos preguntamos, sin que exista una respuesta que aclare nuestras dudas.

Con la salud, definitivamente, no se juega.

En cuanto a Educación, es el futuro de miles de niños lo que está en riesgo y hay que buscar o crear un proyecto que realmente ayude a los estudiantes en su aprendizaje. Hay que prepararlos bien, no se puede ni se debe correr el riesgo de ofrecerles una mala preparación académica, porque no hay un plan bien estructurado y definido.

Al no haberlo, se iniciará el semestre con más dudas que ideas claras.
01 Agosto 2020 04:00:00
No es justicia, es venganza
Recordé una frase que, considero, encaja perfectamente en estos tiempos al observar el comportamiento del nuevo gobierno ante la situación política, económica y social que prevalece en nuestro país; pensamiento que hoy compartiré con ustedes.

“El político se convierte en estadista, cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”... Winston Churchill.

Créame, estimado lector, que no acabo de entender el por qué quien llegó al poder, teniendo todo a su alcance para servir con honestidad -la que tanto predica- y con lealtad a su pueblo, desperdicia el tiempo “atacando” a gobiernos anteriores, pero sin presentar las pruebas que se requieren para esclarecer lo que tanto señala.

Estamos conscientes de que el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, ganó las elecciones; que desde el momento en que asumió su mandato iniciaba una nueva etapa en la vida de nuestro país.

Sin embargo, solo barbaridades hemos visto.

Y si no lo cree usted, ahí le van algunas.

Culiacán; el show que se armó con la detención del hijo de “El Chapo”. Ese video que pasaron en los medios parecía parte de un capítulo de serie televisiva. Se anunció que había sido detenido en un restaurante, después, que lo detuvieron en su casa, total, todo un espectáculo para venir soltando al muchachito, por órdenes del presidente, el jefe supremo de las Fuerzas Armadas. La explicación que se ofreció no fue creíble. “Se evitó un derramamiento de sangre”. ¿Qué es lo que hacen los grupos delictivos? ¿Acaso siembran flores a su paso?

Lo único que quedó claro, es el ridículo en que dejaron a nuestro ejército, ya de por sí, golpeado y humillado.

A principios de año, la pandemia mundial ocasionada por un nuevo virus, denominado Covid-19, nos ha mantenido en una situación de riesgo que no debió llegar al extremo en que se encuentra el problema, si se hubieran tomado medidas urgentes y necesarias.

La pandemia le vino “como anillo al dedo” al presidente. Y ¡Cómo no habría de serlo! Si demostró una vez más que es un individuo obsesionado con el poder y antepone su ego al deber de servir a los demás. ¿Cuántos muertos registra el control del Dr. Gatel?

En realidad no importa el número, lo que realmente importa y duele es que son seres humanos, mexicanos que sucumbieron ante la enfermedad. Y entre ellos, van médicos, personal de enfermería, camilleros y todos los que han hecho posible que el sector salud funcione a pesar de las carencias existentes y con el riesgo latente de contagiarse y exponer su propia vida.

Lejos de darle la importancia que debería tener la emergencia sanitaria que se avecinaba, haciendo caso omiso a las recomendaciones de la OMS para enfrentarla. Prefirió ignorar todo y dejar que el personal de salud resolviera los problemas como pudieran. El propósito del presidente era exhibir a las administraciones pasadas. “No dejaron nada”. Pero ¡Qué tal! hubo recursos para regalarle al gobierno de Cuba varios millones de dólares, continuar con sus obras, que corresponden a sus caprichos más que a necesidades; como si fuera poco ha sido un pésimo ejemplo en el uso de cubrebocas.

¿Qué le parece el asunto del avión presidencial? Un avión que “ni Obama lo tiene”, en su momento se dijo. Por supuesto que no, el avión mexicano dista mucho de ser lo que debe ser el utilizado por mandatarios de otras naciones.

El recorrido que se hizo del interior del avión presidencial del gobierno de México, no mostró ese “lujo insultante” que tanto se ha cacareado. Más insulto es haber invitado a empresarios a cenar tamales y pedir “coperacha” para el avión. ¿Y la venta de los boletos? ¿Y el abono que dio el supuesto comprador?

El caso Lozoya no convence a nadie. “Testigo colaborador”, vergonzosa definición. ¿Quién en un vuelo, después de estar sano manifiesta estar anémico? El ladrón a su mansión, preparándose para “cantar” la melodía que el Gobierno le ordene.

Lo cierto es que puras mentiras hemos escuchado, que promueven el odio y la división entre los mexicanos. La verdad es que el presidente no ha dejado de estar en campaña desde que asumió el poder.

Está consciente que su movimiento -Morena aún no es partido- no ha hecho algo que valga la pena en favor de los mexicanos. Nosotros, los ciudadanos no tenemos quién nos represente en los congresos.

Así estamos. Diputados y senadores obedecen las órdenes del Presidente, así sean disparates. Recuerde, vienen elecciones, por lo tanto, aún nos falta mucho por conocer. Habrá más lodo para ensuciar, tinta para manchar, así como arreglos de por medio.

Definitivamente no se está actuando para beneficiar al pueblo, sino para llevar votos a las urnas. Mienten cuando dicen que trabajan por el pueblo. Trabajan por sus propios intereses y por conservar el poder.

Lo que se está haciendo no es por justicia, sino por venganza. Lamentable pero cierto.
25 Julio 2020 04:00:00
Urgen buenos ejemplos
Cuando niños, aprendemos lo que nuestros padres nos enseñan. En la escuela, reforzamos lo que llevamos desde casa. Y todo eso lo podemos transmitir al convivir con otras personas.

Es en el hogar realmente donde se aprenden los valores con los que nos hemos de guiar en nuestra vida. Por eso es y será siempre necesario tener buenos ejemplos.

Si hacemos un recuento de lo que aprendimos de niños, nos daremos cuenta de que las generaciones anteriores, sin importar el nivel social que tuvieran, valoraban mucho la educación para sus hijos. ¿Qué esperaban de ellos? Que fueran buenas personas, buenos ciudadanos, respetuosos, ante todo.

Sí, el respeto es un valor que se manifiesta en la gente buena, educada, con buenos principios.

Es una lástima que ese valor se haya ido perdiendo a través de los años.

Lo vemos con frecuencia; niños de escuela, que asisten a buenos colegios pero con un pésimo comportamiento. Miramos a los padres, algunos profesionistas, buenos carros, buen trabajo, muy buen nivel de vida.

Sin embargo, al escucharlos reclamar al maestro de sus hijos por algún incidente en la escuela, nos damos cuenta de inmediato que ahí faltó algo muy importante: Una buena enseñanza en casa.

Lo estamos viendo con mucha frecuencia en la actualidad, en todos los ambientes. La clase política por supuesto, no es la excepción.

No me voy a detener a analizar cómo llegaron algunos a ocupar cargos porque creo que todos lo sabemos. Son las cuotas, los regalos o como quieran llamarle por su “lealtad” a una persona o grupo político.
Por eso no siempre vemos a los mejores ocupando cargos públicos, sino a los “cuates” o a los que son ignorantes, por lo tanto, fáciles de manejar.

Las Cámaras, de Diputados y Senadores han mostrado la sumisión al presidente y no lo disimulan. ¿Son honestos? ¡Por supuesto que no! Nos falta al respeto a todos los ciudadanos. Ellos olvidan con frecuencia que no son representantes ni de un político, así sea el presidente, ni de un partido político.

Están para analizar la problemática nacional y velar por los intereses de las instituciones. De ninguna manera están para levantar la mano para aprobar lo que alguien les ordena.

Con el nuevo Gobierno hemos observado algunos pésimos ejemplos. El manejo de la pandemia; las mentiras que se han dicho. Que si los hospitales estaban listos para recibir a los pacientes con Covid-19; que había medicamentos para todos.

La realidad nos ha mostrado otra cara, muy distinta a lo que se había dicho. Nosocomios sin insumos, personal médico y de enfermería sin el equipo necesario que los protegiera adecuadamente. Todo el personal que ha estado luchando en el campo de la salud, merecía respeto y atención desde antes de hacer frente a una situación que se tornó muy grave y dolorosa.

¡Ah! Pero inexplicablemente se “contrataron” médicos cubanos para apoyar en las tareas a los médicos mexicanos. ¡Falso! Los nuestros, son los que han enfrentado las carencias, desvelos, los que han recibido desprecios de quienes, desagradecidos, han llegado a responsabilizarlos por no atender a sus familiares o porque han perdido la vida.

Al gobierno de Cuba se le regalaron varios millones de dólares que no equivale a sueldos de sus médicos. Eso es engañarnos y faltarnos el respeto.

Los médicos cubanos, cumplen horarios, los han transportado en un buen autobús de lujo (algo que en su isla de seguro no disfrutan), mientras que los nuestros, se han expuesto al contagio y no pocos han sufrido ya la enfermedad y han perdido la vida.

Todo el personal sanitario, merece el reconocimiento a su valor, a su entrega, a su amor al prójimo.

El Gobierno no tuvo dinero para comprar los medicamentos para pacientes con cáncer y privó a muchos niños de recibir su tratamiento. En cambio, tuvo para darle los millones de dólares al gobierno de Cuba. Ha tenido dinero para satisfacer sus caprichos, llámese aeropuerto, Tren Maya o darle a sus “compromisos” (ninis, que manejan sus “benditas” redes para insultar).

Nuestro país necesita urgentemente de buenos ejemplos, de personas, de políticos que respeten a los ciudadanos, que demuestren verdadero amor a la Patria no al cargo. Gobernantes que gobiernen para todos no para un grupo político. Hombres y mujeres que sean capaces de conciliar no de dividir.

Gobernantes que nos respeten, no pretendan “vernos la cara” con sus mentiras y engaños. Urgen buenos ejemplos, porque los malos hacen mucho daño. ¿Un ejemplo más? El uso de cubrebocas. Mentira tras mentira de quien difícilmente acepta que está equivocado.
18 Julio 2020 04:00:00
En defensa del INE
Los seres humanos al vivir en sociedad compartimos los mismos espacios con otras personas. Esto no quiere decir que debamos pensar o hacer lo mismo que los demás. Somos seres individuales; por lo tanto, cada uno piensa y se comporta de manera distinta.

Hacemos uso de nuestro derecho a opinar y actuar conforme a los principios que hayamos aprendido desde niños y por supuesto, los hayamos practicado.

Hay una frase que llegamos a escuchar en diferentes ocasiones, “lo que bien se aprende nunca se olvida” y en cuestión de nuestros principios y valores, deben practicarse en todo momento de nuestra existencia.

Al ver cómo se encuentra nuestro México, polarizado, buscando enfrentamientos donde debe haber conciliación, me queda claro que le quedó muy grande el cargo de presidente de la república a quien hoy nos gobierna.

Nadie niega que ganó por un amplio margen; que el voto de los ciudadanos se inclinó hacia él. Aunque hay que reconocer que no todos los que votaron por López Obrador lo hicieron convencidos de que fuera el mejor.

Hubo un voto de castigo a partidos políticos que gobernaron en el pasado.

La polarización de cierta manera se entiende durante las campañas, eso lo sabemos. Los candidatos se sacan los “trapitos al sol” unos a otros y le agregan una buena dosis de mentiras. Obvio, los inmaculados sienten que están en el lado contrario. El lodo lo avientan para los contrincantes; esos son los malos, los corruptos, los vendepatrias; todo lo malo que podamos imaginar está en otro lado.

Esa polarización en campaña favoreció al movimiento de AMLO quien siempre se ha escudado en una falsa percepción: que le robaron la elección presidencial anterior.

Por eso su odio hacia Felipe Calderón y hacia las autoridades electorales.

El señor nunca ha aceptado que no ganó elecciones en el pasado; ni en Tabasco para gobernador, ni en las federales para presidente. Ha alegado fraude siempre; ha sido su estrategia para inquietar al electorado sembrando la duda y convencerlo de “un complot” que ha existido sólo en su mente.

Un buen número de votantes al sufragar lo hizo para castigar al PRI de Enrique Peña Nieto y de paso al PAN, eso ha quedado claro. No se quisieron dar cuenta que le estaban haciendo un gran daño a México porque el candidato López Obrador, traía antecedentes de violencia y destrucción.

Siempre reclamando un triunfo inexistente. Un triunfo que solo ha existido en su mente obsesiva de poder, para tratar de desprestigiar a las autoridades electorales. Por eso despotrica contra el INE al que pretende desaparecer para imponer a los funcionarios que él decida y realizar procesos electorales a conveniencia.

Es decir, retroceder en el tiempo, como lo está haciendo con otras cosas.

¿Recuerda usted aquella frase “al diablo con las instituciones”? ¿Cuántas veces la ha pronunciado? Es un afán enfermizo y absurdo por destruir lo que con tanto esfuerzo todos los mexicanos construimos.

Porque es el dinero de los contribuyentes el que hace posible la creación de organismos, dependencias para velar por los intereses de los ciudadanos.

El Instituto Federal Electoral (IFE) fue creado para organizar procesos libres, equitativos y confiables y así dar certidumbre a las elecciones.

Primero como IFE, hoy, como INE (Instituto Nacional Electoral) el organismo electoral ha garantizado el ejercicio de los derechos electorales. Nació por la desconfianza de los votantes. Una institución muy costosa, es cierto, pero se ha justificado su creación con el resultado en los procesos electorales. Todo en favor de la democracia.

Lanzar acusaciones a lo tonto, es realmente preocupante porque se demuestra el desprecio por las instituciones, el desconocimiento a lo que se hace Y muestra, además, la verdadera intención en sus acciones: destruir lo que se construyó.

Que no se equivoquen los detractores del INE, las elecciones las hacemos los ciudadanos. En un proceso electoral, participamos todos en pro de la democracia. Desde el momento de recibir nuestra credencial de elector hasta acudir a las urnas el día señalado para elegir libremente al candidato que decidamos.

Al iniciar el proceso electoral se van instalando los diferentes Consejos, empezando por el Consejo General, siguiendo los locales y distritales que estarán conformados por ciudadanos y cumpliendo ciertos requisitos. El principal, que no pertenezcan a ningún partido político. Esto, por supuesto no impide sufragar libremente.

Cabe destacar que cada partido político acredita representantes en los diferentes Consejos por lo que están enterados de lo que se trata en las sesiones, al otorgárseles copia del acta que se levante al final de la sesión.

El día de la Jornada Electoral, es decir, el día de las elecciones, se instala el Consejo en sesión permanente y se abren las casillas que correspondan a las diferentes secciones de los distritos. Cabe destacar que son ciudadanos -los que mediante un proceso de selección, por letra de su apellido por ejemplo -quienes estarán como funcionarios de casilla, el día de la elección.

No se entiende cómo un proceso donde participan ciudadanos, vigilado por integrantes de los diferentes partidos políticos participantes, se pretenda desacreditar.

Lo que sucede es que se ven claramente las intenciones del grupo político en el poder. Quieren un instituto electoral hecho por ellos y para ellos. La ambición no tiene límites. Desean todo para ellos y eso no es democracia.

El INE debe continuar siendo de nosotros los ciudadanos. No se equivoquen, no deseamos que se convierta en extensión del gobierno.
11 Julio 2020 04:00:00
En tiempos del Covid
Iniciamos el 2020, con muchas ilusiones, con buenos propósitos y nuevos proyectos. Habíamos dejado atrás las fiestas decembrinas; las reuniones familiares, con amigos, el dar y recibir regalos y ¡Por supuesto! habíamos dado gracias a Dios por habernos permitido despedir un año más y dar la bienvenida al nuevo año, con salud, en compañía de nuestros seres queridos y los buenos amigos, que forman parte también de nuestro entorno familiar.

¡Lejos estábamos de imaginar lo que nos esperaba vivir en ese 2020! el cual todos anhelábamos fuera mejor que el que acabábamos de despedir.

¿Qué fue lo que sucedió realmente? ¿Quién provocó un problema sanitario tan grande? No hay respuesta -hasta el momento- a la inquietud de miles, de millones de personas que anhelamos conocer la verdad.

Problema sanitario que muy pronto se propagó y se convirtió en pandemia mundial, dejando a su paso una estela de dolor y muerte. Una enfermedad que ha ido avanzando de manera implacable para atrapar a todos por igual.

El Covid-19 no admite treguas, por el contrario, el virus se ha extendido peligrosamente amenazando la tranquilidad de los ciudadanos y desquiciando los sistemas de salud. Exhibiendo de esa manera las deficiencias de centros hospitalarios, golpeando implacable a la economía global.

“Ese virus no nos va a llegar”; “es una simple gripa”; “salgan y abrácense”, “no es cierto que existe” “estamos preparados” “tenemos todo para hacer frente al Covid-19” son unas de las torpes afirmaciones de parte de quien gobierna, minimizando el problema grave que llegaría al país.

No se le dio el trato serio y responsable a la pandemia, a pesar de que la OMS advirtió oportunamente para que el gobierno se preparara.

“No pasa nada” ¡Cómo de que no! ¿Cuántos muertos llevamos ya en nuestro país? ¡Más de treinta mil!. ¿Qué explicación que justifique los decesos se puede dar?

La pandemia del Covid-19 debió tomarse con seriedad y actuar con responsabilidad no con payasadas.

Han transcurrido ya seis meses de este fatídico 2020 y vamos en el segundo semestre sin que se vea claridad en el panorama a nivel mundial. Se dicen tantas cosas que ya no sabe uno a quién creerle.

Lo único que queda claro es que el virus sí existe, que no hay vacuna ni medicamentos. Y al no haberlos, nos encontramos en fase de experimentación. Algo sí es real es que hay que cuidarnos.

La situación es bastante delicada. Continúan dándose los contagios y quienes han estado dando la batalla desde que el virus apareció en México, están exhaustos. Ellos, los doctores, enfermeras, todo el personal de salud se encuentran agotados.

Como si fuera poco al ver llegar pacientes a los hospitales en estado crítico, porque la enfermedad avanzó rápidamente y en ocasiones no alcanzan a recibir su tratamiento.

Los doctores, con toda la preparación y experiencia que tienen en los años de entrenamiento en los servicios hospitalarios, están sufriendo. Han tenido que enfrentarse a una terrible realidad: la falta de equipo e insumos en los hospitales donde trabajan.

Escucharon promesas de que se les dotaría de todo para hacer frente a la pandemia. Sin embargo, la realidad ahí está y no se esconde; denuncia por sí sola que todo fue mentira. Que la única realidad es el trabajo extraordinario realizado por todo el personal de salud en su afán de salvar vidas. No pueden hacer más de lo que han hecho y siguen haciendo.

Como seres humanos que son, tienen sentimientos. Han sufrido al ver pacientes que, pese a todo el esfuerzo y dedicación por parte del personal médico en las áreas de Covid-19, han perdido la batalla.

Sufrimiento que se agudiza al ver compañeros de lucha contagiándose y ocupar un lugar como pacientes. La angustia sin duda los acompaña. No ceden en su trabajo heroico por lograr vencer el virus. Temen al contagio pero aún así ahí están, ahí han estado esforzándose y seguirán en el lecho del dolor de sus pacientes. No se rinden.

Nos ha tocado vivir a todos un acontecimiento que no esperábamos, ni siquiera imaginamos. Lo que se nos pide por nuestra seguridad, quedarnos en casa, portar cubrebocas si hay necesidad de salir, respetar la distancia. Todos tenemos el deber de cuidarnos y cuidar de los demás.

Esta pandemia -ya lo han dicho- tardará en desaparecer. Por lo tanto, debemos de ser conscientes y cuidarnos para no agravar la situación en hospitales.
04 Julio 2020 04:00:00
Pacientes con cáncer, una realidad
El cargo de” primera dama” no existe oficialmente en México. En realidad, es un nombramiento que se ha dado a la esposa del presidente de la república quizás más como una distinción.

Precisamente para que no fuera considerada solo una figura decorativa que debería acompañar al esposo en actos oficiales, es que la esposa del presidente en turno empezó a participar en eventos de caridad a los que era invitada y como presidenta de instituciones creadas para beneficio de la niñez, de las familias mexicanas y de los adultos.

Algunas lo hicieron, no sé si porque sintieron cierta obligación de participar; por protagonismo personal para no aburrirse o porque realmente se interesaron y motivaron con los programas sociales.

La labor social es algo verdaderamente hermoso, implica entrega, es dar apoyo a otros que lo necesitan, es velar por el bienestar de los demás. Es desprendernos de un poquito de lo que tenemos para ofrecerlo a otros.

Todos podemos ser parte de ese movimiento en favor de otros y de muchísimas maneras. La solidaridad es o debe ser parte de nuestro ser porque nadie es tan pobre que no pueda desprenderse de algo, como tampoco creer que se tiene tanto que no pueda necesitar de la ayuda de otros.

Todos necesitamos de todos y todos podemos y debemos ser solidarios en algún momento.

Lo hemos vivido con desastres naturales. Lo estamos viviendo hoy con una pandemia que nos mantiene encerrados.

Es la misma gente la que empezó a tender su mano a otros, al ver un gobierno inmerso en un discurso de polarización que no ha ayudado en nada.

No, no ha sido el gobierno el que ha motivado a los mexicanos a unirse en beneficio del país, por el contrario, a grupos radicales los incita con su discurso de odio, de desprecio a las instituciones a destruir lo que con tanto esfuerzo construimos entre todos.

Sí, los ciudadanos con sus impuestos han hecho posible que México creciera.

Su falta de empatía con el dolor ajeno y la ausencia total de solidaridad se han manifestado desde el principio al quitar el llamado “Seguro Popular” y privar de sus tratamientos a personas con cáncer, a esos niños que están en espera de ser atendidos.

“¿Cuándo atenderá personalmente a los padres de niños con cáncer? Gracias por su amable respuesta”, preguntó un usuario en las redes a Beatriz Gutiérrez Müller. A lo que respondió “No soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, aýudelos”.

Por supuesto que la respuesta que le dio la “no primera dama” no fue bien recibida por nadie.

Cualquier mujer podría sentir empatía con los padres, con las familias que están enfrentando una situación tan difícil como lo es tener un familiar con cáncer.

El cáncer es una enfermedad que de solo escuchar su nombre nos corta la respiración por la incertidumbre que representa contraerla. Tratamientos largos, costosos, que arrebatan la tranquilidad a las familias.

Es una lucha desesperada por salir adelante, desde el primer momento. La solidaridad y el apoyo ha surgido siempre entre la comunidad, siempre dispuesta a ayudar. No se espera todo del gobierno ¡Por supuesto que no!

SOLIDARIDAD, sí, porque gracias a Dios, siempre hay gente buena en el mundo y en nuestro querido México, ni se diga.

No concibo a un gobierno que, por una supuesta lucha contra la corrupción, castigue de manera innecesaria a los niños; más aún cuando se encuentran padeciendo una enfermedad como el cáncer que requiere no interrumpir su tratamiento.

Nuestros niños, merecen la mejor atención y no confinarlos a una lista de espera, menos aún, al rechazo. Los niños con cáncer deben ser atendidos y brindarles el tratamiento que necesitan sin escatimar esfuerzos para obtener los medicamentos que se requieren.

Para tratar de entender a los padres de niños con cáncer o con cualquier otra enfermedad, solo se requiere tener un poco de sensibilidad, tener empatía y ponerse en su lugar, en su lecho de sufrimiento.

Inaceptable las respuestas y actitudes nefastas que reflejan desprecio a los demás, así como la indiferencia a una problemática donde niños a través de su sufrimiento, reclaman su justo derecho a la salud y a la vida.
27 Junio 2020 04:00:00
Seguridad nacional
El atentado reciente dirigido al secretario de Seguridad Ciudadana de CdMx, Omar García Harfuch, no debe ser considerado sólo como una agresión al funcionario, sino a todos los mexicanos.

Cada agresión que reciben funcionarios, corporaciones policiacas; Ejército y Marina por parte de grupos criminales que luchan en contra de las mafias que han ido invadiendo el territorio mexicano para establecerse, es una agresión también a cada uno de nosotros, los ciudadanos de este hermoso país que es nuestro, que deseamos paz y tranquilidad.

Omar García Harfuch, fue descrito como “el mejor policía de México”, por su trayectoria de servicio y buen resultado desde la PGR, al tomar posesión del cargo en octubre de 2019 como secretario de Seguridad Ciudadana en la Ciudad de México. Su desempeño al frente de las tareas de seguridad ha sido eficaz y se le reconoce, al asestar “golpes certeros” a grupos criminales que operan en la CdMx.

La tarea de las fuerzas del orden para combatir a la delincuencia no es nada fácil. No lo ha sido nunca; menos en estos momentos donde la criminalidad ha crecido peligrosamente por diversas razones.

No ha sido solo la pobreza lo que ha permitido que la delincuencia se haya incrementado.

Ha sido en buena parte la falta de atención en los hogares, al permitir que los hijos se conduzcan como les dé la gana. Ahí está la ausencia de valores, en la educación que se recibe desde el hogar, los malos ejemplos que ven en su casa. La ambición por tener lo que otros tienen. La vagancia entre otras situaciones.

Pobres, siempre han existido y seguirán existiendo. No obstante, había disciplina, orden, sobre todo respeto en los hogares. Una enseñanza que se aprendía en casa y se continuaba en las aulas.

Hoy, es lamentable que jóvenes, casi niños, inicien su carrera delictiva a muy temprana edad. Ladrones, extorsionadores y hasta sicarios es la actividad que eligieron.

Torcieron el camino y difícilmente lo van a enderezar. Esos individuos no entienden de apapachos, se ríen de las autoridades, ayudan a los malosos y tarde o temprano se unen a ellos.

No se puede combatir el mal con abrazos como respuesta cuando se recibe agresión. No se puede, menos aún se debe, disculpar a quienes envenenan a la juventud vendiéndoles droga que destruye su vida.

Un gobierno que claudica ante la criminalidad se convierte en rehén o en cómplice de las mafias. Estos grupos crecen y se salen de control. Se consideran intocables, dispuestos a apoderarse de territorios.

México no es botín de nadie, es tierra bendita de todos los mexicanos. Ni es de un gobierno en turno ni de delincuentes.

Estamos conscientes que el tamaño del poder económico de los grupos delincuenciales es muy grande. Tanto que puede llegar a comprar conciencias y protección de autoridades.

Por eso, cuando vemos a un funcionario entregado a rendir buenas cuentas en su encomienda, que lucha incansable para ofrecer resultados que beneficien a los ciudadanos, encerrando a grupos delincuenciales, hay que apoyarlo.

Lo ocurrido a Omar García Harfuch, un joven dispuesto a dar lo mejor de sí en el combate a la delincuencia, nos duele a quienes deseamos una vida sin violencia para nuestros niños y jóvenes.

El ataque al secretario de Seguridad Ciudadana de la CdMx. es una afrenta a todos los ciudadanos y a nuestras instituciones, así como un desafío al Estado. Es un mensaje muy claro el que están enviando las bandas criminales, llámense como se llamen.

No temen al castigo porque saben que no los tocarán. Si los pescan, se encontrará la forma de liberarlos. Así de fácil.

La forma de actuar, de atacar, el armamento utilizado deja ver el tamaño del peligro en el que estamos todos y resulta verdaderamente deprimente cómo actúa el Gobierno en cuanto a la seguridad se refiere.

Las emboscadas a policías, fuerzas federales, militares, marinos, no deben tolerarse más. Hay que ir limpiando la casa, nuestra casa común que es este México bello y generoso. Urge un cambio de estrategia. No más contemplaciones para quienes no respetan nada ni a nadie.

Dios proteja a nuestro México y a quienes están en la lucha por erradicar la violencia que provoca dolor y muerte.
20 Junio 2020 04:00:00
Polarización
Es muy triste y lamentable observar el estado en que se encuentra el país. Un día sí y otro también, lo único que se escucha por parte de quien gobierna son descalificaciones. El discurso del inquilino de Palacio sigue siendo el mismo que utilizó durante muchos años y en campaña. Para Andrés Manuel López Obrador nada está bien, nadie es bueno, las instituciones no sirven, todo es culpa de pasadas administraciones.

El discurso agresivo, de descalificaciones, de insultos, es su fuerte.

Nunca, que yo recuerde, habíamos estado como ahora. Campañas han existido que consisten en tratar de convencer al electorado de votar por determinado candidato. Es el tiempo de ofrecimientos engañosos, que muchos llegan a creer y darlos por un hecho, pero que al llegar al poder no se cumplen.

La elección pasada para elegir presidente de nuestro país, no fue la excepción. Se tenía que sembrar el odio entre la población en contra de gobiernos anteriores, para lograr el objetivo: ganar la Presidencia de la
República.

Había que enlodar todo lo que se pudiera, no sólo a las personas, sino a las instituciones. El objetivo principal era la destrucción de lo que tanto nos costó a todos los mexicanos, construir.

Nadie niega que hubo abusos en el pasado; que tuvimos gobernantes, funcionarios cuyas fortunas crecieron y se convirtieron en una ofensa para un pueblo sediento de justicia.

Aunque también hay que reconocer que, si las instituciones funcionaron, fue en gran parte por la clase trabajadora que demostraba diariamente su amor a México, no precisamente a un grupo político en el poder.

No todo lo que se hizo en el pasado fue malo; por lo tanto, había que rescatar lo bueno, lo que funcionaba. Lejos de hacerlo se ha continuado utilizando el lenguaje ofensivo, mañoso y perverso que lo único que busca es destruir.

Las instituciones, se quiera o no, las construimos todos los ciudadanos, las mantuvimos vigentes por mucho tiempo y a pesar de la corrupción que nadie niega, existió.

Si el voto de las pasadas elecciones favoreció a López Obrador, fue por el hartazgo de los ciudadanos hacia partidos, personas o un sistema que consideraron habían fallado al país.

Esa animadversión existente, la supo explotar perfectamente el entonces candidato, logrando el triunfo.

Lo criticable es que las promesas que se hicieron en campaña quedaron en el olvido. Para empezar, se ha visto que en más de un año el presidente no ha empezado a gobernar, él continúa en campaña. Es tal su obsesión por el poder; el rencor hacia un partido que lo rechazó como candidato y al cual renunció, que no deja de sacarle sus “trapitos al sol”.

Más de una vez me he preguntado qué hubiera sido si el PRI lo hubiera llevado como candidato a la gubernatura de Tabasco. Sin duda otro gallo o ganso, cantaría. Por esas casualidades en la vida política, quien pertenece a un partido político cree estar en el mejor. ¡Ah! Pero si le niegan un cargo o lo que él considera su derecho a contender, no solo cambia su mentalidad, sino que se “cobija” en otro grupo, aunque no se tenga afinidad en ideas.

Es decir, no hay congruencia, ni ideología, ni deseos reales de servir. La ambición por el poder es primero y está por encima de todo y de todos.

Quien traiciona sus principios es capaz de difamar, de enlodar a otros, tal y como lo han estado haciendo quienes ostentan el poder desde el gobierno. Le han apostado a la polarización. Basta ver las redes, para darnos cuenta de las actitudes groseras de algunos individuos que agreden a quienes no piensan ni opinan como ellos desean. No hay control alguno, menos respeto a nadie.

Confiarle el mando a un mentiroso, traidor, vividor y además resentido es peligroso. Más peligroso es creer la sarta de mentiras que dice un día sí y otro también. Los primeros días pudo haberse tolerado, pero seguir escuchando las mismas ofensas, motes, etiquetas que se colocan a quienes no pertenecen al círculo privilegiado actual, resulta lamentable.

El país atraviesa por una situación grave en cuanto a salud se refiere. La pandemia del Covid-19 nos ha mostrado el lado doloroso y cruel de un problema sanitario que nos ha obligado a quedarnos en casa.

Aunque también nos ha mostrado la falta de sensibilidad de un gobierno que no ha sabido hacer frente a la pandemia. México en estos momentos de tragedia por los que atraviesa y que a todos nos afecta, requiere de unidad, de respeto, de preocupación y solidaridad, no de polarización por parte de quienes piensan en las siguientes elecciones y no en la protección de empleos, del rescate de empresas pequeñas y medianas y de brindar todo el apoyo al personal en hospitales que se encuentran atendiendo pacientes de Covid-19.
13 Junio 2020 04:00:00
Vandalismo
Todos tenemos derecho a la manifestación de ideas; a exponer nuestra inconformidad por alguna situación que consideremos injusta o arbitraria. Sin embargo, a lo que nadie tiene derecho es a tomar las calles para realizar actos de agresión a terceros y provocar destrucción a su paso.

Las calles, hay que decirlo, se fueron tomando como una medida de presión a los gobiernos, cuyos funcionarios no pueden o no desean resolver los casos que la gente reclama. Así, de esa manera lo mismo hay plantones, marchas, gente perteneciente a agrupaciones sociales o políticas que exigen solución a sus problemas.

Lo mismo han salido jóvenes estudiantes, que amas de casa o profesionistas. La manifestación es un derecho, sí, pero siempre y cuando sea ordenada y no cause daños a terceros porque entonces esos supuestos derechos que tanto pregonan ciertos grupos radicales conformados por jóvenes que ocultan el rostro, dejan de existir.

Y digo “supuestos derechos” por una sencilla razón: nadie tiene derecho a destruir el patrimonio de terceros, a agredir y a faltarle el respeto a quienes van en busca de la noticia, los reporteros que están realizando su trabajo en las calles de la ciudad o donde esté la noticia.

No, nadie puede escudarse en la edad, en su ideología ni anteponer su espíritu destructivo a la razón y al respeto que todos merecemos.

Las calles de la ciudad de México se han convertido en concentración del desorden, de la arbitrariedad, donde jovenzuelos lo mismo realizan pintas a edificios históricos, monumentos, dependencias que destruyen el patrimonio de familiar.

No hay nadie que los detenga. Calles vacías de autoridad donde los delincuentes de deleitan destruyendo, porque se sienten cobijados con el manto de la impunidad de un gobierno que no quiere ejercer su obligación de mantener el orden.

Obligación, deber de brindar seguridad a sus ciudadanos.

Hoy, jovenzuelos sin oficio ni beneficio salen a las calles con el propósito de lanzar consignas y protestas por lo que sea. “Es que tienen derechos” dice la jefa de gobierno. “Nosotros no vamos a reprimir”.

¡Qué argumento tan pobre! Y qué actitud tan pasiva como insultante. Una clara demostración de falta de respeto a los ciudadanos que sufren agresiones de verdaderos delincuentes.

No se trata de reprimir, sino de imponer el orden. Se trata de ponerle un alto al que destruye, al que agrede, a aquel que no respeta. Hacerles ver que toda acción violenta tendrá consecuencias. Enviarles un mensaje, advertirlos de que los daños que ocasionen a negocios o propiedades deberán ser cubiertos por ellos. Si son menores de edad, habrá que involucrar a los padres. No queremos que salga la familia a rescatar a “sus muchachitos” cuando se sienten “agredidos” sino que los aparten de las calles a donde han salido a dañar.

En plena pandemia, la que desde que se inició, ha mantenido a los ciudadanos en resguardo domiciliario, con sorpresa vemos que grupos de jóvenes salen a las calles a protestar por hechos que consideran “reprobables” y arremeten contra las corporaciones policíacas.

La supuesta inconformidad por parte de jóvenes que exigen justicia no justifica de ninguna manera la agresión, vandalismo y destrucción que realizan cada vez que salen a la calle.

Se molestaron porque una compañera de actos vandálicos tropezó y cayó, siendo agredida por policías. Sin embargo ¿quién se ha interesado por el estado de salud de periodistas agredidos? ¿Quién se ha inconformado porque un policía fue rociado con gasolina y prendido fuego? ¿Qué autoridad ha detenido a quienes sembraron el terror en negocios?

Resulta inexplicable que después de realizar sus destrozos, los jovenzuelos, se dirigieron a una estación del metro. Algunos se fueron quitando sus capuchas; lo que significa que se descubrieron el rostro. En un video se observa cómo sacan de sus mochilas, las herramientas (martillos y demás) que fueron utilizadas para amenazar a periodistas, destruir cristales, puertas y todo lo que encontraron a su paso. Se despojaron de las playeras negras para no ser reconocidos. ¿A qué grupos pertenecen?

Que no digan las autoridades que no saben quiénes son. Con revisar las cámaras de seguridad, encontrarían la respuesta. En el video se observan policías o guardias de seguridad entre el grupo de jóvenes que esperaban el vagón del metro. ¿Los estaban cuidando?

Cuando una autoridad protege a la delincuencia está mostrando su desprecio a los ciudadanos, a empresarios, comerciantes que después de mantener cerrados sus negocios, debido a la pandemia, empezaban a abrirlos.

¿Quién pagará los daños millonarios que dejaron a su paso? ¿Inconformes? Tal vez sí, pero con ellos mismos. Ya debería haber un castigo para quien salga a las calles con el propósito de destruir y vandalizar.
06 Junio 2020 04:00:00
Cien días
Han transcurrido ya cien días de encierro voluntario o a fuerza, según se le quiera ver. Cien días en los que hemos tenido que escuchar cifras -reales o inventadas- que son externadas desde el gobierno.

A través de este tiempo, con la aparición de un nuevo virus que ha mantenido bajo amenaza a todos los países, hemos podido darnos cuenta de la lamentable realidad que prevalece en el país.
El gobierno, todos los sabemos, trató de minimizar la pandemia haciendo caso omiso a las recomendaciones de la misma Organización Mundial de la Salud.

“Salgan de casa” “dense abrazos” y otros absurdos hemos escuchado por parte de quien es presidente de México. Presumía de que se estaba preparado para hacer frente al Covid-19 con todo lo que se requiere en un caso de emergencia sanitaria como la que muy pronto, llegaría.

Y lo inevitable llegó y nos mostró el rostro cruel de la realidad. Hospitales careciendo de equipo e insumos. Con buenos doctores, especialistas, con personal eficiente pero abandonado a su suerte.

Ante la falta de liderazgo y viendo que el problema ya estaba en nuestro país, con la advertencia de la OMS en cuanto a que México debería adoptar medidas urgentes para tratar de evitar su propagación, fue como autoridades en los estados empezaron a coordinar de acuerdo con las reglas de la Organización Mundial de la Salud.

Y qué bueno que lo hicieron, el ir invitando a la población a quedarse en casa. A diferencia de la federación, donde en las conferencias mañaneras el inquilino de Palacio Nacional alentaba a los ciudadanos a salir, a abrazarse, a reunirse, haciendo caso omiso a las advertencias de la OMS.

“Era una simple gripe”, se llegó a decir. Una gripa que ha acabado con la vida de mexicanos incluyendo la de personal de la salud.

Han transcurrido cien días y la pesadilla no termina. Y no terminará hasta que no se encuentre la vacuna o la cura. Lo han expresado desde que se dio a conocer el riesgo de la Pandemia. Todo se fue informando, lamentablemente en nuestro país ha importado más satisfacer egos, regalar el dinero de los contribuyentes a una clientela electorera, que utilizar los recursos para equipar correctamente los hospitales y brindar el equipo necesario a quienes, de una manera estoica, se han estado enfrentando al Covid-19 y salvar de las garras de la muerte a pacientes contagiados.
A pesar del riesgo, ahí han estado, poniendo en riesgo su propia vida.

En este tiempo de encierro nos hemos podido dar cuenta de lo que es importante para el gobierno de López Obrador. Un individuo que quiso ser presidente de México ¿Para qué? Me pregunto.
Por respuesta no obtengo lo que me gustaría escuchar: “Para servir a México y velar por los intereses de la Nación” “Ser presidente de todos los mexicanos no para los intereses de un grupo político”. Un grupo político que desea convertir a México en otra Cuba o Venezuela.

No hay justificación alguna en pretender echar la culpa a otros de sus propias decisiones erróneas. No se puede ni se debe estar culpando a otros de cómo dejaron las instituciones, en el caso que nos ocupa, hospitales del sector salud.

Y no se justifica por una razón: Seis meses antes de asumir el poder, López Obrador y su equipo sabían qué había y qué faltaba. Lo que debieron haber hecho es un buen plan para ir equipando los hospitales y así demostrar a los mexicanos que existe un interés real por la salud de los mexicanos.

Quejarse constantemente como lo hacen, solo muestra su ineptitud, su falta de capacidad para enfrentar un problema y su falta de empatía con el dolor ajeno. Nos dimos cuenta cuando se empezaron a cancelar programas creados por otras administraciones, para apoyar a las personas con cáncer.

Aunque no debe asombrarnos nada de lo que haga quien nunca mostró respeto y fue capaz de expresar su desprecio por todo lo que fue construido con el dinero de los contribuyentes. “Al diablo las instituciones”, esa expresión solo la dice un resentido, un individuo que muy lejos está de servir a su país.

Muy pronto, la verdad sepultó a la mentira: el personal de salud empezó a manifestar su inconformidad por el trato que se les estaba dando. En plena pandemia, los profesionales de la salud han tenido que comprar el equipo que se requiere para protegerse de un contagio.

No hay recursos para lo urgente, para salvar vidas pero sí para proyectos que bien pudieron esperar.

Cien días han bastado para darnos cuenta la clase de individuos que pretenden apoderarse de nuestro México. El Covid-19 los va poniendo en su lugar. Quien gobierna ha demostrado que la vida de los mexicanos le importa muy poco pero sí el dinero de los contribuyentes para sus fines electoreros.
30 Mayo 2020 04:00:00
Actitudes violentas
¿Se ha ido perdiendo la sensibilidad o la capacidad de diálogo entre las personas? ¿Por qué ya nadie quiere respetar a la otra parte? Lo vemos con frecuencia en todas las esferas sociales, institucionales. Cada uno considera tener la razón en algún asunto o actividad, por lo tanto, las diferencias pretenden arreglarlas a su manera.

Basta asomarse a las redes sociales donde una simple opinión ofrecida con respeto, puede llegar a convertirse en un campo de batalla por quienes no comparten el mensaje. Agresiones que van desde la descalificación hasta el insulto. ¡Por supuesto! que quienes insultan empleando un vocabulario por demás vulgar y soez, dejan ver su total desconocimiento del tema que se expone.

Y no solo muestran el desconocimiento y su pésima educación, sino que demuestran su calidad humana, al escudarse en el anonimato.

En estos tiempos de tantos logros y avances; donde la tecnología nos va “empujando” para no quedarnos atrás, nos damos cuenta de que estamos muy pero muy atrasados en algo muy importante: en los valores.

Parecería que nadie desea comportarse con respeto hacia las personas, como tampoco a las instituciones. ¿Qué nos está pasando como seres humanos? Las actitudes violentas se incrementan peligrosamente. Gritos, desorden, violencia están acompañando a las generaciones.

Triste y lamentable pero real.

Lo sucedido recientemente en Minneapolis, donde un hombre fue muerto por asfixia, resulta por demás inaceptable. Se negaba al arresto, dijeron. Sin embargo, George Floyd estaba en el suelo donde un corpulento policía trataba de someterlo. Para lograrlo puso su rodilla en el cuello del individuo sin que los otros policías fueran capaces de intervenir y evitar que el hombre falleciera.

La pésima decisión de los policías ha traído consecuencias. Más violencia, donde el saqueo -aprovechando el momento de ira por lo acontecido- se ha hecho presente.

No es la primera vez que un acto de violencia extrema ocurre. Lo deseable sería que no se repitiera, porque a nadie favorece una situación como la que ocurrió en Minnesota. Ni a los cuerpos policíacos ni a la sociedad.

No puede ni debería haber un distanciamiento entre unos y otros; menos aún, odio. Cada parte debe cumplir con lo que le corresponde hacer. Hay leyes, hay instituciones lo que falta es aprender a respetar.

La violencia contra las mujeres es otro tema pendiente.

Recién, un video, que ha sido bastante difundido, dejó ver la agresión de que fue objeto una señora por parte de un hombre, al parecer su esposo.

El hombre, un notario público en el Estado de México, trataba de quitarle a la señora las llaves de la casa para que no entrara en ella.

Ignoro los motivos reales de esta discusión entre la pareja, pero lo que importa es el hecho. La agresión a una mujer es realmente inaceptable. La violencia física y sicológica a la que se vio sometida la señora del video, en plena calle y frente a “mirones”, hombres que no hicieron algo para evitar el maltrato.

“Es la esposa” dijo uno, no se pueden meter. ¡Ah bueno! Responde otro y siguen mirando sin intervenir, sin llamar a la policía como pedía la mujer. Queda claro que nadie quiere problemas.
¿Cómo es eso? Por Dios. Se trataba de una mujer en problemas que en ese momento era maltratada por un reverendo patán.

Un patán que aspiraba convertirse en embajador en el Vaticano porque el señor resultó ser diácono en una iglesia. ¡Qué vergüenza! “A Dios rogando y con el mazo dando”; domingo de “golpe de pecho”, el resto de la semana, agresor. Abogado de profesión, maestro en una universidad de la que fue destituido por tener antecedentes de acoso a sus alumnas. Notario público y quién sabe qué más.

En ambos casos, en el de George Floyd y en el de la señora, existió la complicidad en dos hechos violentos.

En el caso de Minneapolis, tres policías no fueron capaces de detener la agresión a Floyd que hubiera tenido un arresto y lo que resultara de ello. Se hubiera evitado su muerte.

En el caso de la pareja en el Estado de México, los “mirones” sólo fueron espectadores en una historia que aún no termina.

Ya para concluir mi colaboración de hoy, un caso nuevo se conoce. Otra mujer es golpeada por el esposo, sufriendo fractura en nariz. El golpeador es un político o aprendiz de político.

La violencia se extiende y es muy triste que suceda. No se trata de género sino de valores y éstos están en las actitudes y en el comportamiento de cada uno de nosotros. Hombres o mujeres, todos merecemos el mismo respeto porque somos seres humanos.
23 Mayo 2020 04:00:00
¿Qué nos espera?
“No hay dinero público, sólo hay dinero de los contribuyentes”
Margaret Thatcher

Se habla de una nueva “normalidad” a la hora de que salgamos del confinamiento. ¿En qué consistirá realmente? ¿Qué nos espera?

No lo sabemos. Tal vez nos tengamos que esperar un tiempo razonable para irnos adaptando o construyendo la llamada nueva modalidad. Sin duda no será fácil después de que nos hemos mantenido en casa por nuestra propia seguridad, por el temor, muy legítimo, al contagio si llegamos a salir.

Llevamos ya un poco más de dos meses “guardaditos” en el hogar, sin recibir a nuestros seres queridos, sin abrazarlos y besarlos. De lejecitos nos llegan los apapachos de los nietos que nos dicen amorosos “te extraño” “ya te quiero ver”, sin duda ese “ver” se refiere a estar cerca, a compartir convivencias que este año han marcado la diferencia.

Dentro de un encierro, llamémosle, necesario, hemos podido compartir a distancia gracias a la tecnología, eventos familiares. Cumpleaños, graduaciones, fin de cursos, donde el ingenio de maestros y padres de familia han estado presentes.

La maravilla de la tecnología nos ha permitido disfrutar eventos importantes y significativos para cada familia. Momentos irrepetibles porque corresponden a una etapa en la vida de los seres que amamos.

No hemos perdido la comunicación con nuestras amistades a las que extrañamos, ¡Por supuesto que sí! porque a través de los años nos hemos acompañado no solo en la alegría sino en la pérdida también.

Hoy, todo ha sido diferente en la distancia. Cada quién en su hogar, con la esperanza de que pronto, todo esto que nos ha tocado vivir y que parece una pesadilla termine, y nos permita volver a darnos el abrazo y a retomar la convivencia.

Sin embargo, hay algo más que nos espera al regresar a la “nueva normalidad”. El empobrecimiento de miles de familias que han quedado sin empleo; el cierre de pequeñas y medianas empresas a la que la testarudez de un gobierno federal se niega a apoyar.

Hombres y mujeres, humildes, que realizaban antes del confinamiento oficios que, aunque sencillos, les permitían ganar honradamente unos pesos para vivir, hoy han visto desaparecer como por arte de magia, la seguridad de un sustento.

Nos encontraremos con la otra cara de la pandemia. La de la verdadera transformación tan cacareada: la del empobrecimiento; la del desprecio a la vida humana de los mexicanos; la del desempleo y cierre de negocios provocados por malas decisiones provenientes de quien hoy malgobierna.

La falta de sensibilidad, los oídos sordos al clamor generalizado, el desprecio a quienes nacimos en esta hermosa tierra y amamos a México, es lo que se ha manifestado en quienes por la buena o por la mala pretenden apoderarse del país. Desprecio a la clase médica y a quienes desde un principio han estado en la primera línea, al no proveerlos del equipo e insumos necesarios, no se puede negar.

La actitud prepotente de quien gobierna el país, al cerrarles las puertas a empresarios y otras más acciones tomadas desde Palacio Nacional, nos damos cuenta de las verdaderas intenciones de un grupo político que miente y que poco o nada le importa México.

“Primero los pobres” no es más que una fachada perversa no una intención humanista para rescatarlos de la pobreza.

Los caprichos más, que proyectos reales y necesarios del presidente López Obrador, están causando más daño que el beneficio que dice traerán.

Perder el empleo no debe ser nada agradable para nadie. No se trata de dar limosnas, sino de conservar las fuentes de trabajo digno para ayudar a quienes quedan como en un desierto, sin nada. Y todo por el resentimiento y la maldad de quien no tiene conciencia, menos corazón.

En plena pandemia, donde se va incrementando el número de pacientes en hospitales, aún hay reclamos de que no reciben el equipo necesario para la protección del personal y la atención a los enfermos de Covid-19. Es inaceptable.

¿Dónde están los recursos que había para emergencias? Desapareció. No conformes, ahora pretenden apropiarse de los recursos existentes de más de cuarenta fideicomisos creados para un fin determinado, como por ejemplo y para citar uno: el fideicomiso para brindar apoyo en desastres naturales, que naciera en 1996 después de ocurrido el sismo en México. NO es justo. Y no lo es por una razón, el dinero no es del presidente ni de su gabinete; menos lo es de diputados o senadores. El dinero pertenece a los contribuyentes, quienes pagan los sueldos de todos los políticos.

Estamos ante una pandemia que aún no termina y que requiere toda la atención. Lo urgente es velar por conservar el mayor número de empleos. Así que ya dejen de inventar proyectos inútiles que a nadie convencen y tratar de apoderarse de recursos que NO les pertenece.
16 Mayo 2020 04:00:00
Medicina: Profesión abnegada
Una de las profesiones más abnegadas y menos valorada es quizás la de Medicina. Años de estudio, de preparación, de desvelos conlleva tan noble profesión que pocas veces se aprecia y reconoce a quien la ejerce.

Se suma a los estudios del futuro profesional de la Medicina, el entrenamiento que debe realizar en hospitales, lo cual equivale a tener un trato directo con pacientes y aprender de sus maestros en las diferentes áreas por las que ha de pasar antes de recibirse.

La vida del médico no es tan fácil como se pudiera imaginar. Implica una gran vocación, estar dispuesto a sacrificar muchas cosas entre ellas, sus horas de sueño y descanso durante extenuantes guardias.

Quizás el profesional de la salud se decida por ser médico general y ponerse a trabajar. Otros, habrán de continuar especializándose para alcanzar su doctorado. Cualquiera que sea su decisión, merecen respeto a su labor.

Hoy, la humanidad está enfrentando una Pandemia -de la que si bien no se sabe con certeza dónde y cómo se propagó- nos mantiene a todos con el miedo a lo desconocido, a un contagio que nos ha mantenido recluidos en casa siguiendo las instrucciones de las autoridades.

El nuevo coronavirus o Covid-19 ha venido a modificar la vida de todos. Aunque haya quien no lo quiera reconocer, así es.

Hemos observado cómo la enfermedad se ha estado propagando con gran rapidez, por lo que los hospitales se han saturado. Escenas verdaderamente dramáticas han enfrentado personal de la salud, con los médicos especialistas en la primera línea.

Ante tan dolorosa situación que la humanidad enfrenta, se encuentran arriesgando la vida -con el consabido temor al contagio, entendible porque son seres humanos- infinidad de doctores.

A ellos no los mueve el interés material de ser recompensados en algún momento, ¡por supuesto que no! Todos ellos están luchando por rescatar de la muerte a cientos, a miles de seres que en algún momento dieron positivo a Covid-19, la enfermedad que amenaza con quedarse entre nosotros, al no haber cura ni señales de encontrarla a corto plazo.

Hemos sido testigos, a la distancia, de cómo en otros países han salido a reconocer a los profesionales de la salud, y lo han hecho con cantos o aplausos.

A diferencia de México, donde se ha visto todo lo contrario. Se ha humillado, insultado y agredido de la forma más ruin a personal de la salud. El mundo quedó sorprendido con semejante actitud de algunas personas que fueron empujadas en parte por la ignorancia y también por la polarización en que se encuentra el país.

La agresión no ha sido solo verbal, sino que se llegó a tratar de lesionar su cuerpo al ser rociados con cloro.

En nuestro país, el sistema de salud se encontraba muy afectado, estamos conscientes de ello. A pesar de las limitaciones con que se pudo haber trabajado en administraciones pasadas, el personal médico siempre actuó con profesionalismo buscando el bienestar de sus pacientes.

Por eso, resulta inaceptable el comportamiento de personas que tratan de desvirtuar la actividad de los doctores, generalizando una supuesta falta de ética en la práctica privada.

La mayoría de los médicos laboran en instituciones, así como ejercen su profesión en consultorios privados. Por lo tanto, resulta un verdadero insulto tratarlos como vil mercaderes. No pocos médicos -que han sido insultados y difamados por el presidente López Obrador-, sin duda están ahí, en la línea de contagio, tratando a quienes resultaron positivos al Covid.

Doctores con gran profesionalismo, poniendo sus conocimientos al servicio de quienes lo necesitan. A pesar de las carencias en hospitales del sector salud, ellos han permanecido fieles al juramento hipocrático, actuando con ética y exponiendo su propia vida.

No es nada más señalar las carencias existentes para responsabilizar a administraciones pasadas, sino demostrar que hubo preocupación del gobierno federal y destinó recursos para habilitar los hospitales. Los doctores, así como enfermeras y personal de la salud han tenido que comprar su equipo profesional porque ni eso se les dio a tiempo.

En cambio, se contrata a médicos cubanos pagando una buena suma por sus servicios. ¿Cuánto nos va a costar a los mexicanos pagar la estancia de esos médicos en nuestro país? Porque hasta donde se sabe, es el Gobierno de Cuba el que pone el precio a la “ayuda desinteresada” que nos envía. ¡Vaya manera de disfrazar los recursos! Con mentira, difamaciones, poniendo ejemplos absurdos después de negar las expresiones en contra del gremio médico.

¿Cómo comparar a un guerrillero como el Che Guevara, a quien el presidente admira, con un verdadero doctor? Cómo se nota la falta de conocimiento y ante todo respeto por profesionales que han puesto el nombre de México muy en alto.

Dr. Carlos Canseco González, egresado de la UNAM; especializado en Alergología en la Universidad de North Western, Chicago, Illinois y en Inmunología clínica; Universidad de Pittsburg Pensilvania, EUA. Reconocido por la Organización Panamericana de la Salud como “uno de los once médicos que más contribuyeron en la rama profesional a favor de la humanidad durante el siglo XX en el continente americano”. En 1982 colaboró con el Dr. Albert Sabin -que desarrolló la vacuna antipoliomielítica oral- en el desarrollo de una vacuna en aerosol contra el sarampión.

Propuso y llevó a cabo un programa -PolioPlus- para erradicar la poliomielitis a nivel mundial con recursos de Rotary International en colaboración con la Organización Mundial de la Salud, que se logró. Se vacunaron más de dos billones de niños. El 18 de octubre de 1990 se registró en México el último caso de polio y en América el 24 de agosto de 1991.

Dr. Ignacio Chávez Sánchez. Egresado de la UNAM. Realizó estudios de cardiología en la Universidad de París, y amplió sus conocimientos en otros centros de investigación en varios países de Europa. Fue Director del Hospital General de México. En 1944 fundó el Instituto Nacional de Cardiología. Fue rector de la UNAM. Obtuvo más de cien doctorados Honoris Causa de las principales universidades de América, Europa y Asia. Es considerado el padre de la cardiología en México, obteniendo además reconocimiento a nivel internacional.

Ambos personajes de la medicina en México dejaron un impresionante legado, así como otros más.

Hicieron muy bien en manifestarse las Asociaciones, Consejos, Colegios de médicos exigiendo se disculpara el presidente, lo cual hizo…..a su manera.

Mi reconocimiento a cada uno de los doctores que están en cada hospital entregados a la noble tarea de salvar vidas. A todos los profesionales de la salud que hoy luchan por rescatar de las garras del Covid-19 a pacientes contagiados, Dios los bendiga hoy, mañana y siempre.
09 Mayo 2020 04:00:00
Un día especial
El nuevo coronavirus o Covid-19 ha venido a modificar de alguna manera nuestro estilo de vida, forma de pensar, de actuar. El llamado a permanecer aislados en nuestro hogar como forma de resguardarnos del contagio al que estaríamos expuestos en el exterior, nos ha permitido darnos cuenta de lo bella que es la vida.

Una vida que hay que cuidar siempre.

A pesar de la información que se recibía a través de noticieros nacionales o extranjeros, ha habido una población que no ha creído en la enfermedad que muy pronto se convirtió en pandemia y que aún nos mantiene a la expectativa.

Quizás aún haya escépticos que, a pesar de lo que se conoce a través de los diferentes medios informando la situación en hospitales, piensan que fue una invención; allá ellos.
Lo que sí no hay duda, es que muchas personas han sido contagiadas y otras más han sucumbido a la enfermedad.

Ante el llamado de autoridades a quedarnos en casa, ya sea por convicción propia, por temor a lo desconocido o por lo que se quiera, quienes optamos por el confinamiento lo hicimos además por responsabilidad.

Responsabilidad social ya que el aislamiento ayudaría a evitar contagiarnos y exponer a otras personas al contagio.

No ha sido fácil esta situación para nadie, lo comprendemos perfectamente. Festejos familiares, reuniones con amigos, el asistir a eventos culturales, todo se ha modificado.

Nos han dicho que “pronto” volveremos a la “normalidad”, sin embargo, a mí me gustaría saber ¿cómo será esa normalidad?

No creo haya alguien que en estos momentos pueda explicarlo.

No obstante, hay algo que no se puede negar, el confinamiento nos ha dado la oportunidad a todos de ver la vida de diferente manera. De apreciar las cosas que realmente son importantes y de valorar lo bello que es vivir.

Vivir con alegría y gratitud, haciendo de cada día, un día especial. Porque el hecho de despertar y poder apreciar el día que Dios nos regala, es ya un verdadero acontecimiento.

Tan especial es apreciar un día soleado como el lluvioso. Cada uno nos brinda la oportunidad de disfrutar lo que la Madre Natura nos regala.

El encierro nos ha permitido retomar lecturas, hojear aquel álbum que teníamos guardado con fotos de la infancia; revivir recuerdos. Ante todo, valorar lo que tenemos, lo que hemos construido a través del tiempo.

No me refiero a las cosas materiales, sino a lo más importante que hay en la vida: la familia. Esos momentos que vivimos y que esperamos revivir en un futuro no lejano.

Familia y los amigos que se convierten en familia.

No hacerlo, eso sí que sería haber desaprovechado este compás de espera que, a todos, la vida o Dios nos ha enviado.

La aparición del Covid nos ha venido a modificar la vida.

Por primera vez, este 10 de mayo los cementerios permanecerán cerrados. Sin embargo, debemos agradecer a Dios por el tiempo que nos permitió tener a nuestro lado a quien nos dio la vida. Una oración al Cielo, ofrecida desde lo más profundo de nuestro corazón, será el regalo a mamá.

Este 10 de mayo, sin duda será como siempre un día especial. Aunque no lleguen los mariachis o los tríos contratados, habrá un coro en casa o a través de la pantalla. El internet seguramente se hará lento por el congestionamiento de las redes.

Vendrán las felicitaciones, veremos las caritas alegres de los nietos que emocionados habrán de entonar “Las Mañanitas”. ¿Qué más podemos pedir?

Que nada ni nadie nos quite la alegría porque mientras estemos vivos, cada día que pase -de hoy en adelante- será especial. La fe nos mantiene de pie y con la esperanza de que vendrán tiempos mejores.

Considero que todos hemos aprendido una gran lección, que tenemos mucho más de lo que se requiere para ser felices.

¡Feliz Día de las Madres!
02 Mayo 2020 04:00:00
¡Por favor! no se hagan bolas
La actuación de la mayoría de los integrantes de la Cámara de Diputados deja mucho que desear. Son pocos los que ostentan el cargo de legisladores los que conocen las funciones que deben desempeñar.

La gran mayoría están más que convencidos que su “patrón” es el presidente López Obrador; que a él y sólo a él le deben rendir cuentas porque consideran que le deben el cargo.

Hay algo de cierto en cuanto a que están ahí porque los puso su partido y no precisamente por méritos propios. Y al desconocer las responsabilidades del cargo, esperan órdenes para actuar.

Si en pasadas administraciones los legisladores eran señalados como levantadedos, actualmente está peor. Se han convertido en vil lacayos, sirvientes, de un individuo que desea todo el poder, no precisamente para servir.

Al mostrar los mal llamados legisladores sumisión a las disposiciones del presidente -que no significa de ninguna manera estar de acuerdo con lo que se va a aprobar- están demostrando su total desconocimiento del, cargo, de las leyes, de nuestra Carta Magna que -dicho sea de paso- pretenden acomodar a los deseos de un individuo que ha mostrado su verdadero rostro: el de la soberbia y la falta de respeto a la vida de los ciudadanos.

Se sabía que el coronavirus o Covid-19 iba a llegar a nuestro país; sin embargo, en lugar de prepararse para dotar del equipo necesario a los hospitales, se minimizó el problema.

Por el contrario, el presidente “invitaba” a abrazarse, a darse besos, a salir a la calle porque como por decreto, la pandemia no nos iba a hacer nada. Casi nos iba a hacer lo que el viento a Juárez.

Yo pregunto ¿no se les ocurrió en la Comisión de Salud revisar en qué condiciones estaban nuestros hospitales? ¿Qué materiales y equipo se requerirían para enfrentar una situación como la que se esperaba?

Hoy pretenden darle todo el poder al presidente para que haga lo que se le venga en gana con el presupuesto; supuestamente para que ejerza en “caso de emergencia”.

Al momento de escribir mi colaboración, se dice que “acatando las indicaciones del subsecretario Hugo López-Gatell no se convocaría a sesión en la Cámara de Diputados ¿motivo? evitar posibles contagios.

Tal vez los legisladores nos consideran tontos a los ciudadanos. Creen que las mentiras que dicen son creíbles. ¡Por supuesto que no!

Lo que ha mostrado la mayoría del partido en el poder es ineptitud, ineficacia, muy poca empatía con la población.

No se hagan bolas. Vean cuál es la situación real del país en cuestión hospitalaria. No le echen la culpa de todo a los que gobernaron y se fueron, mejor digan qué han hecho en el tiempo que llevan para mejorar las condiciones de las instituciones, en este caso las de salud.

“Al diablo las instituciones”, frase que se escuchó durante la campaña, pronunciada por López Obrador. ¿Es correcto mantener una postura de agitador de masas siendo presidente de nuestro país?

¡Por supuesto que no! Sin embargo, el señor ha olvidado para qué fue electo, que es dirigir una Nación y gobernar para todos los mexicanos, no para un partido político, aunque sea el suyo. Asimismo, quienes ocupan curules no olviden que lo que cobran como sueldo, dieta, prestaciones, aguinaldo y demás, proviene de los contribuyentes, no del presidente.

Por lo tanto, le deben respeto a los ciudadanos y lo que legislen será para beneficio de todos, no para ser utilizado en caprichos de nadie, sea quien sea.

¡Por favor! No se hagan bolas, diputados, senadores. Estudien, lean, aprendan de los que saben, no se conviertan en títeres de quien se considera todopoderoso. No se les paga para servir a una sola persona sino para servir al país, así de sencillo.

Y si no pueden con el paquete, actúen con dignidad y mejor dejen el cargo “por motivos de salud”.
25 Abril 2020 04:00:00
Actuar con responsabilidad
Nos encontramos en la fase 3 de la pandemia donde se nos ha indicado no salir de casa porque “lo peor está por llegar”. Se afirma que en esta etapa quienes estén contagiados irán manifestando los síntomas y por eso se están preparando hospitales, así como ciertos espacios que se han adaptado para servir como centro Covid-19 en caso de requerirse.

Es decir, que en esos lugares serán atendidos únicamente pacientes con coronavirus. ¿Cuántos? Imposible saberlo si ni siquiera se han hecho las pruebas necesarias -como lo han hecho en otros países con el mismo problema- a personas que presentan determinados síntomas.

“QUÉDATE EN CASA” ha sido la consigna, desde que se empezó a tomar más o menos en serio el problema que ya hacía un tiempo estaba anunciado.

Digo más o menos en serio, porque mientras el doctor Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, informaba qué medidas deberían adoptarse en una primera fase, el presidente López Obrador decía lo contrario. Fue una situación que ridiculizaba al doctor Gatell. Él promovía el distanciamiento y por el contrario, López Obrador, que cree saberlo todo, invitaba a salir, a ir a fondas a comer, darse besos y abrazos, en fin, una serie de torpezas que nadie puede aceptar que correspondían a actuar con responsabilidad y menos que vinieran del Presidente de nuestro país.

La sana distancia, sugerida en principio, llevó a crear una especie de heroína a la que bautizaron con el nombre de “Susana Distancia”, que presumiblemente lograría que el coronavirus no nos llegara.

Lamentablemente el problema ya estaba en nuestro país, llegó con personas que regresaban de vacaciones y venían contagiadas. Ante lo desconocido, el no saber poco o nada acerca del virus, debieron tomarse medidas urgentes, no andar payaseando y haciendo creer que aquí en nuestro país sería diferente.

“Estamos preparados, tenemos todo para hacer frente a la pandemia”.

Eso se llama mentir, engañar y actuar de manera irresponsable. La realidad nos está mostrando un panorama muy distinto a lo que se nos quiso “vender” por parte del presidente y sus funcionarios.

La Organización Mundial de la Salud alertó oportunamente a todos los países para que se prepararan para la llegada de lo que se convertiría una pandemia. Sin embargo, cuando aquí se minimizaba el problema, en Europa empezaban a morir pacientes con Covid-19.

Ese debió haber sido el momento de haber actuado; revisar los centros hospitalarios y hacer un diagnóstico de sus deficiencias. No se podía enfrentar una pandemia de la magnitud del nuevo coronavirus, sin el equipo e insumos necesarios. Mucho menos exponer de la manera que se ha estado haciendo a los médicos, personal de enfermería y todos los que laboran en el sector salud.

Eso equivale a menospreciar al ser humano, a no brindarle los medios necesarios para salvar vidas. A pesar de las deficiencias, carencias, ingratitudes que han estado enfrentando, médicos y enfermeras han estado en la línea del frente, poniendo sus conocimientos y amor a la profesión, al servicio de pacientes del Covid-19.

Lo menos que se pide para quienes cumplen con el sublime deber de velar por sus pacientes y realizan un gran esfuerzo por devolverles la salud, es que se les brinde todo lo que se requiera para la atención de los pacientes y por supuesto, darles protección, la necesaria para evitar contagios como ya ha sucedido.

Por el contrario, no se les ha valorado en toda su dimensión. Personal de la salud, han sido contagiados y han caído en cumplimiento del deber. Lo peor que no se les dio un trato humano al no tomarles las muestras ni atendido en hospital.

No puedo decir que esas muertes las cargarán en la conciencia quienes han actuado con indiferencia al problema porque difícilmente creo que tengan un poco de conciencia y mucho menos respeto por la vida humana.

¿Dónde están los equipos para realizar pruebas? ¿Dónde, los ventiladores que se dijo había? ¿Dónde está el equipo de protección?

Esto es la realidad en mi México querido, donde gobierna la insensibilidad y se pretende justificar la ineficiencia atacando un “neoliberalismo” implementado en gobiernos anteriores.

Un gobierno que se niega a dejar a un lado proyectos innecesarios como el del aeropuerto, el Tren Maya y la refinería. Proyectos que muestran el egocentrismo y la soberbia del mandatario.

No hay justificación para no haber atendido al sector salud y proveerlo de todo lo necesario. Se debió actuar con responsabilidad para equipar a los hospitales y al personal con todo lo necesario. Se sabía que México tendría problemas con la llegada del Covid-19 y no le importó al Gobierno ni las instituciones ni la vida del personal de la salud, menos aun, la de los ciudadanos. No ha sido cuestión de recursos, sino de pésimas decisiones.
18 Abril 2020 04:00:00
Águila o sol, ¿la vida en un ‘volado’?
Hoy iniciaré mi colaboración de esta semana compartiendo con ustedes algo que leí hace ya unos años y que me encantó por la profundidad que encierra el mensaje en el trato a las personas mayores.

Es la historia de “El hijo ingrato y su anciano padre”.

“En un país de oriente vivía un anciano con su hijo. Un día, el joven observó a su padre y consideró que ya era demasiado viejo para vivir a su lado y además tener que cuidarlo, lo cual le pareció injusto, ya que él era joven y saludable. Días después tomó la decisión de sacarlo de su casa; lo cargó y lo llevó al bosque lo más alejado que pudo. Cuando consideró pertinente, lo depositó bajo un árbol para que ahí esperara la muerte. Se despidió del anciano y se dispuso a regresar a casa pero con horror se dio cuenta que no sabía cómo volver; se había perdido. El padre, amoroso y sin rencor le dijo: “No te preocupes, hijo mío, no te sientas perdido; yo dejé caer unas ramas para que pudieras retomar el camino y regresaras a casa”. El joven se dio cuenta de su mal proceder y lo injusto que había sido con el ser que lo había guiado y cuidado con inmenso amor durante su vida. Avergonzado y con lágrimas en los ojos, se inclinó hacia él y le pidió perdón; lo tomó en sus brazos para emprender juntos el regreso al hogar”.

Había comprendido que un hombre con tanta sabiduría no debería ser abandonado ¡JAMÁS!.

La filosofía oriental nos ofrece una gama de enseñanzas y esta historia es una de ellas: El respeto y gratitud que deben merecer las personas mayores.

Viene todo esto como referencia por la situación que se vive en el país a causa del Covid-19 y las decisiones que se tendrán que tomar -en un momento determinado- ante la falta de ventiladores en hospitales.

Decisiones drásticas al tener que elegir quién vive y quién muere en caso de tener que proporcionar un respirador a pacientes graves. Se ha dicho y todo parece indicar que ya está decidido por un grupo de individuos integrantes del Consejo Nacional de Salubridad, que han elaborado la guía de Bioética donde se expresa que en caso de haber pacientes jóvenes y algunos de la tercera edad, se les dará preferencia a los primeros para darles oportunidad de “realizarse”.

¿Quién pretende jugar a ser Dios? ¿Con qué derecho pretenden disponer de la vida de un ser humano? ¿Dónde están los Derechos Humanos que inexplicablemente defienden y protegen delincuentes, mas no el derecho a la salud y a la vida de personas mayores?

Como si fuera poco y de la manera más cruel e irrespetuosa, el documento contenía un párrafo que decía “en caso de empate deberá de tomarse la decisión al azar, por ejemplo, echar una moneda al aire”.

Así de simple y perverso. La vida de un ser humano se decidiría en un “volado”. Águila o sol. Se pretende justificar la decisión con “eso se ha hecho en las guerras” o “lo hicieron en Italia. Aquí no estamos en guerra.

Ante la protesta generalizada el párrafo fue eliminado, más no así el repudio hacia los soberbios que pretenden convertirse en dioses, falsos dioses.

Olvidan que solo Dios es dueño de la vida y de todo el universo. Con qué derecho van a decidir quién debe vivir y quién morir. ¿Privarían de la vida a un adulto mayor aún productivo para permitir viva un drogadicto o un criminal? ¿Quién es productivo y quién no? ¿Qué criterio van a utilizar?

La edad no es un impedimento para que el ser humano se realice. He aquí unos ejemplos: José Saramago a los 60 años publicó su primera gran novela. A los 70 años tenía tres obras maestras.

A los 72 años, Auguste Renoir expresó: “Solo ahora comienzo a saber pintar”. A pesar de su artritis reumatoide, dejó un legado de más de 400 obras.

Manoel de Oliveira rompió récord al filmar su última película a los 105 años. Clint Eastwood sigue trabajando exitosamente a los 86 años. Bach, Picasso, Akira Kurosawa, no dejaron de crear a pesar de su edad, lo hicieron hasta su último suspiro. Podríamos seguirle, porque la lista de gente valiosa es larga, como también lo es la de jóvenes que están desperdiciando irresponsablemente su vida.

Hombres y mujeres no eligieron ser doctores para privar a nadie de la existencia. Su vocación es la de servir a la humanidad. La prueba fehaciente está en todo el mundo, en estos precisos momentos donde el personal de la salud sigue luchando en hospitales para preservar la vida de miles de pacientes y ante el riesgo de contagio se exponen a perder su propia vida.

Quizás en algunos países haya habido médicos que tuvieron que enfrentar una decisión que va en contra de sus principios y ética profesional. Sin embargo, habría que conocer en qué estado emocional se encuentran.

Yo no deseo que ningún médico de mi país tenga que verse en una situación semejante. Quiero verlos como hasta ahora, entregados en la línea del deber, con la satisfacción de luchar hasta el cansancio para vencer la enfermedad.

Los responsables de la carencia en hospitales son, gobierno y autoridades por no prepararse con tiempo cuando se conoció la presencia del virus. La soberbia les ganó al creer que no llegaría a nuestro país a pesar de las advertencias de la propia OMS Han demostrado ser un gobierno insensible al dolor humano anteponiendo sus proyectos personales que debieron suspenderse, para emplear los recursos -que provienen de los contribuyentes- y abastecer a los hospitales con todo lo que se requiere, para ofrecer seguridad a todo el personal de la salud.
11 Abril 2020 04:00:00
Oportunidad para servir
Nos ha tocado vivir la Cuaresma de una manera diferente, encerrados en casa debido a una pandemia que mantiene a millones de personas cuidándose para evitar el contagio. Sin embargo, a pesar de todas las restricciones impuestas, nuestra fe en Dios se mantiene firme y desde nuestros hogares oramos.

Aunque las iglesias se mantienen cerradas, los corazones de los fieles siguen latiendo con fe y esperanza. Los avances tecnológicos nos han permitido “asistir” a misa desde nuestro hogar, así como a los servicios religiosos de estos días santos. Conmovedor ver al Papa Francisco dando la Bendición Extraordinaria URBI ET ORBI en una plaza vacía con día lluvioso; así como también a nuestros obispos y sacerdotes con escenario vacío llevando la palabra de Dios a los hogares. Ellos están cumpliendo su misión.

Lo que está sucediendo en el mundo, donde la aparición de una enfermedad que lleva por nombre Covid-19, que nadie sabe a dónde nos va a llevar, nos está permitiendo conocer la dimensión y respuesta de gobiernos y autoridades.

Entre más observo, más se afianza mi convicción de siempre de que Dios no se equivoca. Si nos pone pruebas difíciles es para que nos demos cuenta de lo que es realmente verdadero.

Sí, son pruebas muy duras que nos ha tocado hoy enfrentar y que habremos de superar con la ayuda de Dios. Cuidarnos es nuestro compromiso con Dios, porque de nuestros cuidados dependerá no solo defender nuestra vida, sino la de otros seres al no propagar el contagio.

Hemos visto la soberbia de algunos mandatarios -como el nuestro- que en lugar de transmitir un mensaje de serenidad incitaba, con sus actitudes ridículas y absurdas, a salir, a disfrutar y hacer todo lo que la propia Organización Mundial de la Salud proponía evitar.

Creemos saber por qué la actuación poco responsable del Presidente ante un problema que ya se veía venir: No había material y equipo en hospitale, como tampoco entrenamiento al personal que atendería a los pacientes infectados.

El material que se iba a requerir para la atención de enfermos en nuestro país fue vendido a China y recientemente -cuando el problema ya estaba en México- comprado al país asiático, a mayor precio.

En un desprecio total a la vida de los demás, a las instituciones que todos los mexicanos construimos -porque no fueron nada más gobiernos anteriores- se ha pretendido evidenciar las carencias existentes. ¿Qué se ha hecho para tenerlas en mejores condiciones? No solo se han “dejado caer”, sino se ha puesto en riesgo la vida del personal de salud que ha estado arriesgando su vida para salvar la de sus pacientes.

El mensaje en televisión que envía el senador Ricardo Monreal me pareció realmente patético. Nos pide a “no dejar solo al Presidente”. Pone como ejemplo a figuras de talla internacional (Bill Gates, Lady Gaga y más) que han donado millones de dólares para compra de respiradores y lo que se requiera. Seguramente ellos están manejando su dinero comprando el material o dándolo a instituciones confiables.

En México, tenemos un gobernante que no solo expuso a los ciudadanos, porque “aquí no iba a llegar la pan-de-mia” ¿recuerda el tono burlón en una mañanera?, sino que ha dejado a una clase media indefensa, con un mensaje claro de “arréglense como puedan”.

Para López Obrador primero están sus proyectos, producto de su soberbia y egoísmo,
Les ha cerrado las puertas a los empresarios con pequeñas y medianas empresas que dan trabajo a miles o millones de mexicanos. Mientras en otros países están preocupados y se están ocupando para enfrentar la situación económica que se avecina, en el nuestro se deja desprotegido al trabajador.

Pese a lo que pida el senador Monreal, al Presidente no se le puede ayudar, aunque se quisiera por una razón muy simple; ha polarizado al país, lo hizo como candidato y lo sigue haciendo como presidente, mostrando un desprecio total por un sector muy importante del país. Nos ha etiquetado a los mexicanos al calificarnos como fifis y chairos; conservadores, neoliberales. Dilapidó gran parte de un fondo de ahorro importante ya existente, que utilizó para satisfacer su ego en sus programas sociales.

Dispuso de algo importante para dárselo a su clientela electoral con la que siente más compromiso que con enfermos de cáncer, por ejemplo, Sigue empeñado en hacer campaña que en gobernar para todos los mexicanos.

El cargo de Presidente de la República es una gran oportunidad para SERVIR sin distinciones. Lamentable para el país que al llegar al poder se les olvide para qué fueron electos y esta no es la excepción. Hoy más que nunca México nos necesita a todos y confío en Dios que saldremos adelante.

Las crisis nos dejan una gran enseñanza. Repito, Dios no se equivoca, jamás. Nos ha permitido valorar o revalorar lo que realmente tiene importancia. Apreciamos lo bello que es vivir por lo que hay que cuidarnos siempre. Agradecidos por contar con una familia y también por darnos cuenta muy pronto de la clase de individuos que hoy están haciendo política.
04 Abril 2020 04:00:00
Los verdaderos héroes
La comunidad mundial hoy más que nunca se mantiene unida en un solo pensamiento: Salir adelante y derrotar a un enemigo común, un nuevo virus que ha venido a alterar -se quiera o no- nuestra existencia.

Hemos sido testigos por semanas cómo van transcurriendo los días y cómo se está enfrentando la crisis de salud, desde el lugar que cada uno de nosotros lo esté haciendo.

La mayoría, nos encontramos en nuestro hogar, no precisamente disfrutando el encierro obligado o voluntario, pero en ambos casos, necesario. Hay que decirlo: este aislamiento social nos está permitiendo realizar tareas en casa a las que quizás no le dábamos tanta importancia, como lo es, por ejemplo, la revisión de documentos para poner en orden todo lo que requiere hacerlo, o bien seleccionar cosas que sin querer vamos guardando y que no utilizamos.

Lo importante es ocupar nuestro tiempo y ocuparlo bien. Cada quien poniendo en práctica sus habilidades, sus gustos, su creatividad. Hay tantas formas de pasar los días de encierro con calidad sin sumergirnos en pensamientos negativos ni hacer caso a toda la desinformación que nos llega por medio de las redes sociales.

La tecnología, ha sido en estos momentos un gran aliado en nuestro encierro. Hemos tenido la oportunidad de ver a nuestros seres queridos sin importar la distancia que nos separe; platicar con ellos, ver a los nietos cómo realizan sus deberes escolares. Una experiencia maravillosa que se está viviendo en una nueva forma de cercanía y presencia.

Aunque hay que decirlo, está también el abuso que se hace de las redes sociales por personas torpes e insensibles a lo que estamos pasando, subiendo videos, mensajes y toda clase de barbaridades. Creen que todo lo que les llega tienen que reenviarlo. No se dan cuenta de que, si se saturan las redes, podría colapsar el internet.

Los seres humanos somos vulnerables y nadie escapa de una enfermedad, de un problema económico o social. Nunca se sabe en qué momento nos vamos a enfrentar con algo inesperado. Es lo que nos está sucediendo.

La aparición del coronavirus o Covid-19, de ser epidemia, vertiginosamente se convirtió en pandemia, nos hemos dado cuenta de la fragilidad del ser humano.

Cuánta tristeza, angustia y muerte está dejando a su paso tan terrible problema de salud. Ha logrado poner en evidencia aún a países considerados poderosos. ¿Qué se puede esperar en los que no lo son?

Hemos observado en tiempo real, a través de los noticieros que nos traen la información a los hogares, hospitales que no cuentan con equipamiento adecuado. No hay ningún hospital con suficientes camas, respiradores y todo lo que se requiere para hacer frente a una situación como la que se está presentando.

Sin embargo, pese a todas las deficiencias que han salido a flote, que pone en evidencia políticas administrativas y de gobiernos, una luz ha iluminado desde el primer paciente atendido los hospitales. Esa luz es y seguirá siendo la labor de médicos, enfermeras, especialistas y de todo el personal de la salud.

Ha sido una labor titánica la que han realizado. Exhaustos por las noches en vela, por los momentos de angustia por tener que trabajar con las “uñas” poniendo sus conocimientos, su esfuerzo, su amor a la profesión elegida un día por convicción. Por el juramento Hipocrático, que significa ética, amor al prójimo y entrega y que dista mucho del juramento de hipócritas que realizan políticos ante una Constitución o una Biblia.

No se han escatimado los aplausos de ciudadanos que, recluidos en sus hogares y desde sus balcones, se unen en señal de agradecimiento a todos los profesionales de la salud.

Reconocimiento sencillo pero externado desde el corazón.

Todos estamos conscientes que hay personal que se ha contagiado y algunos han fallecido en cumplimiento del deber. Nos duele lo que está ocurriendo y más nos duele el que se hayan escatimado recursos para dotar a hospitales de lo urgente y necesario ante lo que se veía venir.

La vida humana no tiene precio; sin embargo, ha habido total desprecio y falta de respeto por parte de un gobernante, a quienes con todo profesionalismo han estado luchando por salvar vidas a pesar de estar expuestos al contagio.

El presidente de México, minimizó el problema y engañó -a los que le creyeron- que los hospitales del país, contaban con todo lo necesario. La realidad es otra.

Dios bendiga a todos los que comparten la responsabilidad enorme de trabajar en bien de los enfermos. A nuestros héroes, los verdaderos héroes, los profesionales de la salud.
28 Marzo 2020 03:00:00
Dolorosa y necesaria enseñanza
Hoy, a querer o no, nos encontramos en un encierro obligado por las circunstancias que prevalecen ante una emergencia sanitaria. Considero que los ciudadanos hemos estado actuando con responsabilidad acatando las indicaciones de nuestras autoridades. El propósito de la reclusión es evitar el contagio del COVID-19 y por ende la posibilidad de transmitirlo a otros.

Ante la pandemia que hoy amenaza a la humanidad, la situación de indefensión en que los habitantes de este planeta nos encontramos al no contar con una cura que permita ofrecernos la alternativa de solución al grave problema que enfrentamos, nos damos cuenta lo vulnerables que somos y lo desagradecidos que hemos sido con quien nunca nos abandona: con DIOS.

El, que nunca se equivoca, ha permitido esta dolorosa lección que nos está permitiendo meditar, reflexionar y valorar lo que tan generosamente hemos recibido. Hemos ofendido muchísimo a quien tanto nos ama y en muchos de los casos hay quien lo reta al sentirse superior.

Ante esta pandemia, invocamos a Dios y a su Misericordia cuando lo hemos relegado para satisfacer nuestras vanidades y egoísmos. Generalizo porque, si el mundo, la sociedad está en decadencia moral y espiritual es porque de alguna manera todos hemos caído en el juego perverso de ciertos estereotipos.

Bien lo dijo el Papa Francisco en su bellísimo mensaje dirigido a todos por igual en el momento histórico que nos ha tocado vivir, en una Plaza de San Pedro completamente vacía. “Con la tempestad se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos”.

Ante el enemigo que hoy nos amenaza a todos por igual, el COVID-19, que no hace distingos entre raza, religión, estatus social y económico, debemos dirigir la mirada al Cielo para pedir perdón por todo lo malo que hemos hecho o lo bueno que hemos dejado de hacer.

Se le dio más importancia a los superfluo que a lo verdaderamente valioso. Había que destacar a como diera lugar, escalar posiciones sin importar si se “pisaba” a alguien más. Lo importante era llegar y lograr un objetivo personal.

El individualismo se ha practicado terriblemente y ha crecido la soberbia de una manera peligrosa. En un afán enfermizo por “tener” más que de “ser” se engaña, se miente, se ofende.

Vemos fortunas acumuladas inexplicablemente sin saber cómo se hicieron, a cuántos atropellaron en el camino. Sin embargo, hay quién pretende seguir un ejemplo que dista mucho de ser el mejor.

Se abandona a una generación que requiere de atención, permitiendo conductas inapropiadas porque así lo dicta la modernidad, en una torpe percepción de “son otros tiempos”. Los padres fueron replegados contra la pared, por reglas impuestas por factores externos. El respeto se ha perdido.

Los adultos mayores ¡oh Dios! muchos de ellos han sido abandonados en asilos o en su propio hogar. Como si fuera un mueble viejo que estorba.

Las señales nos fueron enviadas hace ya un tiempo. Quizás nadie, por comodidad o ignorancia quiso verlas. La oportunidad de ser mejores también la tuvimos, la dejamos pasar.

El ego había que satisfacerlo. Pasarelas, eventos para presumir lo logrado o acumulado, practicando el “cuánto tienes, cuánto vales”. La sociedad, hay que reconocerlo, se llenó de antivalores. Olvidó el lado espiritual.

Hoy existe un inmenso vacío en el ser humano; un vacío interior que tendrá que ir llenando de amor, de respeto, de preocupación por lo importante dándole su verdadero valor a las cosas.

Muy triste es el abandono, el descuido que se hace de lo que deberíamos cuidar; y las consecuencias no se hacen esperar. Descuidamos nuestra casa común, el planeta que habitamos. Madre Natura nos hizo reclamos enviando señales a través de fenómenos naturales y la extinción de animales, que no fueron atendidos.

La pandemia, nos hizo reflexionar al observar calles y plazas que hoy lucen vacías. Venecia, nos permitió ver un espectáculo maravilloso, canales limpios, peces nadando y hasta delfines disfrutando su hábitat.

En países donde la contaminación impedía ver el color real del cielo a causa del monóxido de carbono que generan las empresas, la disminución de actividades favoreció un cambio considerable. La calidad del aire se modificó para bien.

Definitivamente el planeta necesitaba un respiro. Le urgía descansar de la barbaridad humana.

Ante el miedo natural que nos acompaña porque como seres humanos nos sabemos vulnerables, está la fe, la esperanza porque pronto habrá de pasar la tempestad y habremos de recuperar los verdaderos valores como el amor, la amistad, el entusiasmo por las cosas simples.

No olvidemos a los héroes de hoy, personal médico, enfermeras, a todos los voluntarios que siguen luchando por salvar vidas a costa de la propia, Dios está con ellos y con cada enfermo.

Enfermos unos por haberse contagiado, pero también existen pacientes con otros padecimientos por los que hay que orar.

Nos quedamos con la bendición Urbi et Orbi que el Papa Francisco envió al mundo, y con su maravilloso mensaje. Mucho que meditar, que reflexionar y lo más importante, poner en práctica actitudes que nos distingan y nos eleven como seres humanos. Confío en Dios que saldremos adelante.

Aprovechemos la oportunidad que aún tenemos para darle gracias a Dios por un día más.
22 Marzo 2020 04:00:00
El gran reto
La amenaza que hoy enfrentan todos los países del mundo con la aparición de un virus al que no se tiene idea de cómo enfrentarlo, nos pone a todos en condición de riesgo al dejar al descubierto nuestra vulnerabilidad.

El llamado nuevo coronavirus de Wuhan -nombre de la ciudad dónde se inició- mantiene a la mayoría de los gobiernos preocupados por su rápida propagación y contagio.

El problema realmente es serio por lo que resulta absurdo y reprobable que haya individuos que hagan bromas, minimicen un asunto tan delicado en cuestión de salud, que no hagan caso de las advertencias sanitarias y que expongan a riesgos innecesarios a los demás.

Más reprobable aún cuando quien pone el mal ejemplo es quien gobierna.

Hemos visto el comportamiento del presidente de México ante una emergencia mundial de salud. Mientras sus homólogos de otros países se preparaban para enfrentar la crisis que se veía venir, López Obrador se ha estado comportando de una manera irresponsable.

Tal vez ha considerado que el problema no es serio. Un riesgo que se convirtió rápidamente de ser epidemia a ser considerado pan-de-mia (pronunciada la palabra con marcada ironía por el presidente en una de sus absurdas mañaneras). Lo único que mostró al burlarse de la amenaza global, es su falta de respeto, preocupación y total ignorancia.

Ha actuado sí, de manera irresponsable con un comportamiento que dista mucho de ser de un mandatario, de un gobernante que ame a su pueblo. El señor olvida que es el Presidente de México, por lo tanto, le debe respeto a su investidura como también a todos los mexicanos.

El señor no ha dejado de hacer campaña desde que asumió el poder. Debería entender de una vez por todas que debe gobernar no andar poniendo en riesgo su persona y la de otros.

Le preocupó más modificar la Constitución para proteger “sus” programas sociales, que son más electoreros que beneficios reales. Acaso ¿El Presidente ignora que los programas de beneficio social ya existían? Becas, despensas, en fin, con diferente nombre, pero el fin fue siempre apoyar.

Como en las Cámaras están los mal llamados representantes del pueblo, diputados y senadores, puestísimos a aprobar lo que les manda el “patrón” porque creen que le deben el “hueso” al Presidente, por eso todo lo justifican sin analizar.

En realidad, su responsabilidad y su deber es con el pueblo. Lo que tanto han criticado, es lo que están haciendo, se convirtieron en “levantadedos”.

Ante la amenaza mundial de la pandemia que hoy nos mantiene a la expectativa, surge la desconfianza al ver que un gobierno poco está haciendo para poder remediar la problemática que ya está en el país.

Basta ver las condiciones en que se encuentran los hospitales. La poca o nula atención a pacientes con cáncer, con diabetes. Sin tratamientos, sin camas suficientes para lo que se avecina; sin respiradores.

Bueno si ni siquiera tienen gel tanto en hospitales como en diferentes dependencias. Hay carencias de cubrebocas, guantes y demás. No pretendan culpar del todo a los gobiernos anteriores, mejor digan qué está haciendo este gobierno para elevar el nivel de los hospitales.

Un buen gobernante se pone a trabajar buscando el bien del país y el de todos los ciudadanos. Es la forma de agradecer el haber sido electo. Echarle la culpa a sus antecesores de todo lo que ocurre en el país y no hacer algo por resolver lo que supuestamente está mal, puede ser un indicador de que se miente o que no es tan apto para el cargo como se esperaba y no se es capaz de resolver los problemas.

Habría que preguntar: Si dejaron tan mal al país ¿Por qué razón tiene en su gobierno a personas de otros partidos? No se entiende. Y no digo ideología porque esa, ya no la conocen.

México, enfrenta un problema de salud, una epidemia convertida en pandemia a nivel mundial que está cobrando vidas en otros países. Mandatarios están tomando precauciones para proteger a los ciudadanos de alguna manera porque hasta el momento NO existe la cura para el COVID-19. Científicos trabajan a marchas forzadas para encontrar el antídoto a tan terrible mal.

Es decir, están tomando muy en serio el problema. Qué pena que en el país quien debería poner el ejemplo para ofrecer confianza y dar tranquilidad al pueblo, lo tome a broma o peor aún, se considere una divinidad, destilando soberbia al máximo.

En estos momentos, todos tenemos ante nosotros un gran reto: Protegernos unos a otros por solidaridad, por caridad, por amor al prójimo y porque es una necesidad por las circunstancias que atravesamos.

El gobierno, el presidente, debería estar poniendo el ejemplo de humanismo, el mismo que tanto presume y de respeto a los ciudadanos. Está haciendo quedar mal a sus colaboradores con las indicaciones que se dan en cuanto al comportamiento que debemos aplicar.

Estamos conscientes que por nuestro propio bien y el de los demás, debemos mantenernos resguardados en casa como se ha indicado. Solo salir lo necesario; trabajo, mandado. Cero diversiones. El gran reto es sobrevivir y ayudar a sobrevivir a otros.

El gran reto para el Presidente es demostrar que México y los mexicanos importamos.

El gran reto para él será asumir de una vez por todas su papel de gobernante y no de un activista social. Ya no está en las calles desde donde polarizó; ahora está en Palacio Nacional desde donde se debe gobernar.

Y después, cuando volvamos a nuestras actividades, el gran reto como ciudadanos, será la de comportarnos con responsabilidad.

Dios está con nosotros y con nuestras familias. La oración ayuda ¡por supuesto que sí! Y México es un pueblo con fe que sabe orar, que es fiel a sus creencias. Unidos pidamos por todo el personal de salud, doctores, enfermeras, brigadistas, militares y marinos; por los empleados que no pueden quedarse en casa por atender a otros (supermercados y demás) Confiamos en que un mañana mejor ha de venir y que Dios y nuestra Morenita del Tepeyac, habrán de proteger a este pueblo siempre fiel.
14 Marzo 2020 04:03:00
Prevenir para no lamentar
Hace unas semanas al Papa Francisco se le presentó un cuadro gripal. Mientras se le hacían pruebas para descartar un problema mayor, se tomó la decisión de limitar sus actividades y de cierta manera aislarlo con el propósito de evitar la propagación de la enfermedad.

Por fortuna y gracias a Dios el malestar que aquejaba al Papa Francisco no se convirtió en algo mayor, porque ya en esos días rondaba la amenaza del nuevo coronavirus que mantiene en suspenso a la humanidad.

China, donde empezó el problema, de inmediato tomó medidas extremas para evitar mayor contagio. Medidas drásticas que a nadie pueden no gustar; sin embargo, hay que reconocer que ante una amenaza como la que representa el Covid-19, son necesarias.

Prevenir para no lamentar.

Cuando una persona estornuda con cierta frecuencia, tiene ojos llorosos, dice sentir “cuerpo cortado”, en fin, lo que advierte con convertirse en una simple gripe, empieza el proceso de protección. Aunque hay que decir que el iniciar la protección del organismo debe ser con anticipación.

Por eso se sugiere vacunarse antes de la llegada del invierno; tomar ciertas vitaminas, en fin, tomar medidas preventivas para no llegar a las correctivas. Eso lo hemos escuchado siempre.

Medidas preventivas con buena dosis de sentido común por parte de las mamás y abuelas.

Me preocupa, al igual que a muchas personas, que este gobierno tome todo lo que es importante con ligereza. En el renglón salud parecería que poco importa no solo el bienestar de los pacientes, sino la propia vida.

Porque por si no lo saben los encargados de las áreas de salud, la prevención es evitar problemas mayores en las personas. La atención significa brindar la posibilidad de recuperación en una enfermedad crónica y también recuperar o detener que el mal avance y haga estragos.

Me preocupa la falta de sensibilidad de un gobernante que cree saber todo y solo demuestra su ignorancia y desapego a su pueblo.

Lo hemos estado viendo en diversas situaciones. Dejar a las familias que se beneficiaban con el seguro popular sin ese apoyo, no es justo. Como tampoco lo es el quitarles sus tratamientos a niños y personas con cáncer.

Lo sucedido en un hospital de Tabasco, donde a pacientes, durante un proceso de diálisis, le fueron aplicados tratamientos con medicamento infectado ¿cómo debe considerarse? ¿Error? ¿falta de supervisión? ¿Ignorancia?

No puede ser que los pacientes se mueran y no precisamente por causa de su enfermedad.

Hoy, ante la amenaza de un virus, del que aún no se tiene la certeza por dónde nos va a llegar el contagio ya que es nuevo y falta mayor investigación, vemos a un gobernante que promueve abrazos cuando la Organización Mundial de la Salud ha emitido ciertas recomendaciones.

En momentos donde el problema ha pasado de ser considerado epidemia para convertirse en pandemia, hay quien en lugar de preocuparse y ocuparse como es su deber, bromea y lo peor y como siempre lo hace, trata de culpar a otros de lo que ocurre en el país.

Sabemos que aún no se cuenta con vacunas para prevenir o bien el antídoto para contrarrestar el efecto de la enfermedad. Eso de ninguna manera significa que todos nos tenemos que enfermar o peor aún que quien se contagie, muera.

Importante es no caer en extremismos. Ni tomarlo a la ligera ni caer en especulaciones. Estar informados, eso sí y hacer caso de las recomendaciones en cuanto a higiene se refiere y evitar hasta donde se pueda, asistir a lugares muy concurridos.

Somos nosotros y nadie más que nosotros los que debemos cuidarnos y poner los límites sin esperar a que el gobierno lo haga.

Estamos observando que países como Italia, España, así como Estados Unidos y otros más están tomando medidas severas para proteger a su población del contagio del Covid-19.

Aislarlos en sus hogares saben que es lo mejor, aunque nos embargue la tristeza de ver las calles sin personas por todo lo que ello representa.

La salud es primero; significa vida. La economía se puede recuperar con el tiempo; la vida no, y ésta no tiene precio.

Dios bendiga a nuestro México y a nosotros sus hijos.
07 Marzo 2020 04:00:00
Buena vecindad
En el transcurso de la existencia del ser humano surgen diversos lazos afectivos, los que suelen afianzarse con el tiempo o desaparecer según las circunstancias.

El primer contacto que tenemos en la vida es con la familia; sin importar el tiempo transcurrido nuestro núcleo irá creciendo y con él, fortaleciendo los lazos de afecto.

Otro grupo importante en nuestra existencia es el de los amigos. Los que compartieron nuestros juegos, pre escolar y muchos años más de estudios. Con unos más que otros los lazos afectivos se fortalecieron con el tiempo logrando permanecer unidos en todas las etapas de la vida.

Qué hermoso es poder contar con un amigo, un verdadero amigo para compartir experiencias, anhelos, ideas, sueños. La amistad leal y verdadera, perdura toda la vida.

Y si familia y amigos vienen a ser algo importante en la vida de cada uno de nosotros, lo es también el tener buenos vecinos. A muchos de nosotros nos tocó convivir con excelentes personas a las que diariamente veíamos cerca del hogar de nuestros padres. El saludo diario; el apoyo en una enfermedad; el compartir festejos o también el acompañamiento en el duelo que inevitable llegaba.

“Eran otros tiempos” nos podrán decir y hay una buena parte de razón, ya que en la actualidad en ocasiones no se sabe ni quién es el vecino. Así como llegan, desaparecen.

Puede suceder en cualquier ciudad o colonia, sin distinciones. Aunque por razones de número de habitantes la ciudad de México antes DF, siempre se ha caracterizado por esa situación, la de desconocer quién es el vecino.

La provincia, en cambio, siempre fue más tranquila y había más comunicación con los vecinos; al menos se sabía quién vivía por el barrio. Quizás porque la mayoría eran propietarios o bien inquilinos que permanecían largo tiempo.

El tener buenos vecinos es muy importante y lo ha sido siempre. La importancia está en que nunca se sabe cuándo y en que momento vamos a necesitar de alguien que nos apoye en un momento determinado.

Hoy en día, la inseguridad nos afecta a todos; la violencia en diferentes manifestaciones está en todas partes. Ya no importa la hora o el lugar, el delincuente actúa porque sabe que las leyes están hechas a su medida; las hicieron para su protección. Por eso no hay respeto alguno a los uniformados, a la autoridad, porque saben que las leyes se acomodan para proteger al ladrón, al asesino, al cobarde que ataca a cualquier hora del día.

Antes, el ladrón, esperaba la oscuridad; hoy, ataca a plena luz del día y enfrente de quién sea. La indiferencia de los demás se ha convertido en cómplice de quienes deben ser considerados no solo delincuentes sino una verdadera ofensa para la sociedad. El temor a sufrir represalias, suele ser la causa del silencio.

Eso sucede con frecuencia en la calle cuando algún ciudadano es asaltado, se prefiere mirar hacia otro lado. La seguridad personal, ante todo y no se puede cuestionar.

En cambio, los buenos vecinos suelen apoyarse en cualquier circunstancia. Aunque ha habido casos de amenazas por intervenir o ser testigo de algún delito.

Recuerdo cuando empezó el problema de la inseguridad, Rotary promovió un programa que se llamó -si la memoria no me falla- “Vecino vigilante”. El propósito era cuidarse unos a otros y funcionó.

Los delincuentes se multiplicaron porque la ley los fue protegiendo a ellos y a los ciudadanos nos fueron abandonando. De ahí la importancia con apoyarnos, hacer presión cuando se requiera, unir esfuerzos en contra de la delincuencia porque todos sin excepción estamos expuestos a ser violentados.

En la actualidad, todos nos sentimos amenazados por la delincuencia y ¿por qué no decirlo? A veces por la misma policía en la que se desconfía. Es terrible pero cierto. La desconfianza, ante la inseguridad a la que nos vemos expuestos en cualquier lugar, forma parte de nuestra actitud.

Todo cambia, es cierto. Las circunstancias por las que estamos atravesando en cuestión de seguridad, nos han impulsado a cambiar. Sin embargo, aún hay personas dignas de confianza con quienes es necesario mantener una buena relación. Nuestros vecinos forman parte de ese grupo generoso de ayuda inmediata.

Cuidarnos unos a otros no hay más. Los vecinos en un momento determinado son los que están más cerca de nosotros y con seguridad, dispuestos a auxiliarnos cuando así se requiera.
29 Febrero 2020 04:00:00
Preocupación compartida
La humanidad está atravesando por problemas muy difíciles. Tenemos el problema grave del cambio climático; los conflictos por causa de la migración; sin descartar los de tipo económico y social.

Hoy, todos los países comparten una gran preocupación en cuanto a salud se refiere, con la aparición del nuevo coronavirus o Covid-19 que según la información que se dio a conocer, inició en Wuhan, China, causando ya decesos entre su población.

Los coronavirus (Cov) son una amplia familia de virus que pueden causar diversas afecciones desde el resfriado común hasta enfermedades más graves. Como ocurrió en Oriente Medio años atrás con el síndrome respiratorio agudo.

En esta ocasión, la preocupación se va generalizando por una sencilla razón: No hay hasta el momento los medicamentos necesarios para hacer frente a la enfermedad. No existe vacuna, aunque se diga que ya se esté trabajando en ella; mientras llega, algo se tendrá que hacer porque no podemos ni debemos estar con los brazos cruzados.

Hay que tomar en consideración que: Al no conocer su origen, qué fue lo que lo propició, qué animal lo transmitió a los humanos, se dificulta saber cómo atacar. Además, el contagio, se está viendo ya, se está propagando, llevándolo a otros países. De manera que, tal parece que resultará inevitable detenerlo.

Es una situación bastante difícil; ya que, lo que pudo ser una epidemia, amenaza con convertirse en una pandemia. Lo han dicho los expertos, el virus llegará a todos los países porque ninguno está realmente preparado para evitarlo. ¿Cuándo? Nadie lo sabe. Creo que todos desearíamos, se detuviera.

Todos, de alguna manera estamos expuestos y por diversos motivos al contagio. Al padecer un simple resfriado y no cuidarse; o estar cerca de personas que estornudan y no tienen la precaución de cubrirse la boca pueden ser formas de contagio.

El problema está en el aire; en lugares públicos de gran congestionamiento; al realizar algún viaje; al utilizar los diferentes medios de transporte; en fin, si nos ponemos a ver todo lo que nos puede afectar, la lista es muy grande.

Lo aconsejable, considero, es no caer en pánico pero tampoco tomarlo a la ligera. Al no tener las herramientas necesarias para hacer frente a tan serio problema ¿qué podemos hacer? Tomar ciertas medidas que nos ayuden a reforzar nuestro sistema inmunológico.

Se escucha a comercial, pero en realidad son las recomendaciones que escuchábamos siendo niños y que después pusimos en práctica con nuestros hijos.

Comer frutas y verduras; ingerir líquidos, tomar vitamina C. Al menos la generación que consumió emulsión de Scott y aceite de hígado de bacalao creo que no nos fue tan mal.

Nos esperaba mamá con la cuchara en mano y un vaso de jugo de naranja. Conteníamos la respiración para no oler la medicina, que en realidad no era tal sino un suplemento vitamínico. Con el tiempo nos dimos cuenta de que las mamás y las abuelas tenían razón cuando nos decían “es por tu bien, para reforzar tu organismo”.

La higiene es fundamental en la prevención de enfermedades. Lavarse las manos con cierta frecuencia. Actualmente el celular es un transmisor de bacterias, lo traemos para todos lados.

Creo que a algunos de nosotros nos ha tocado alguna vez entrar al baño en un restaurant y coincidir con personas que hacen uso del sanitario y se retiran sin lavarse las manos. Terrible cuando quien lo hace es alguien que trabaja en el lugar.

No nos debe dar pena decirles ni debemos dejar pasar una acción así. Es cuestión de higiene y va en juego nuestra salud, por lo tanto hay que cuidarla.

Medidas tan simples que se pueden implementar y que corresponden a los hábitos adquiridos desde la niñez.

Voceros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han declarado que ningún país está preparado para un problema como el que hoy se presenta a nivel mundial. Sin embargo, las autoridades de nuestro país afirman que México sí lo está. ¿A quién le creemos?

Y como dicen que más vale prevenir que lamentar, bueno sería que empezáramos a tomar precauciones y empezar con algo muy simple: La higiene y reforzar nuestro organismo. ¿Qué más podemos hacer ante lo desconocido? ¿Ante la incertidumbre?

Pedir a Dios nos proteja a todos y cuide a nuestro amado Papa Francisco.
22 Febrero 2020 04:10:00
Con todo respeto, presidente….
El enojo, la molestia, frustración, decepción o como se le quiera llamar al sentimiento que nos embarga a los mexicanos debido a la falta de resultados en diversos temas, en especial por la inseguridad que padecemos día con día. Enojo que está más que justificado.

Conocer tantos casos donde la integridad de los ciudadanos se ve expuesta para quedar en manos de la delincuencia, es en verdad, una pesadilla. Parecería que ese tipo de noticias se han convertido en el pan nuestro de cada día, algo que no deseamos ni una sociedad debe tolerar por más tiempo.

Hemos observado con impotencia que la agresión despiadada y cruel en contra de las mujeres se ha incrementado peligrosamente, sin que exista solución real a la problemática que aqueja a las comunidades y sociedad en general.

¿Qué sucede en este maravilloso país, llamado México? Tierra bendita que ha sido doblemente bendecida con la presencia de mujeres valiosas, que han sabido sacar la casta en momentos difíciles.

Una Nación que ha sido construida también por mujeres al dar a luz hombres que ofrendaron su vida por su patria.

Mujeres que desde el hogar sembraron la semilla de arraigo a la tierra, de amor a nuestro país y en un momento determinante para México, ellas también participaron en la lucha defendiendo con coraje y verdadero estoicismo, nuestra amada nación.

Hoy, grupos de mujeres, ante la ola de violencia que azota a nuestro México se unen con el propósito de manifestar su justificado malestar.

Un día sí y otro también la violencia se hace presente en contra de la mujer donde la crueldad, el odio, el coraje están presentes. Casos hay muchos, sin embargo, cabe destacar el de la joven artista oaxaqueña a quien le aventaron ácido en su cuerpo.

Individuos, al parecer padre e hijo, por el pago de varios miles de pesos aceptaron cometer tan terrible atrocidad, sin detenerse a pensar en el daño irreversible que iban a causar.

Despreciable ellos dos como despreciable también es quien ordenó el atentado en contra de la joven mujer. Como todo cobarde, huyó para tratar de que la justicia no lo alcance, pero tarde o temprano habrá de pagar por lo que hizo.

Otro caso reciente, el de la estudiante universitaria y más reciente aún que nos ha dejado sin palabras, el de la pequeña Fátima a la que una mujer, al parecer conocida de la familia de la menor se la llevó de la escuela para entregarla a un depravado.

No soy partidaria de la violencia ni de las manifestaciones donde las personas -hombres o mujeres se cubren el rostro y realizan pintas a edificios públicos o monumentos en señal de protesta.

Sin embargo, el hartazgo ante la indiferencia de quienes deberían ya de “ponerse las pilas” por todo lo que está ocurriendo en nuestro país, está convirtiéndose en una especie de bola de nieve, que al rodar por la pendiente crece sin saber dónde y cuándo habrá de detenerse.

El paro nacional al que se está convocando para el próximo 9 de marzo, “Un día sin mujeres” dicho sea con todo respeto, presidente, forma parte de la necesidad urgente de ser escuchadas, de que cesen los feminicidios.

La indiferencia del gobierno y funcionarios a todo lo que ocurre en nuestro país, seguridad, salud, educación, nos produce un repudio a quienes prometieron cambiar.

Lo que ha hecho usted, dicho con todo respeto, presidente, es polarizar a la sociedad y echar la culpa de todo a los gobiernos anteriores. Asuma su responsabilidad y gobierne para todos los mexicanos, no divida.

Es vergonzoso que quien debe ser promotor de unidad nacional, un día sí y otro también se empeñe en proferir frases despectivas a quienes no piensan como usted, presidente; dicho sea, con todo respeto.

Hay que construir, presidente y hay que trabajar por el bien del país. No olvide que es usted el presidente de México, por lo que no está en campaña.

El paro nacional del próximo 9 de marzo no es ni debe ser un movimiento político. “Un día sin mujeres” es la manifestación de hartazgo por la falta de respuesta a la crisis de seguridad que existe. Tan simple como eso….dicho con todo respeto, presidente.
01 Febrero 2020 04:00:00
Pérdida de confianza
No hay día que pase sin que tengamos conocimiento de algún incidente desagradable. Ya sea en nuestra comunidad o en cualquier parte de nuestro México. Hermoso es nuestro país, de eso no hay la menor duda.

A pesar de que como sociedad hemos sufrido un cambio muy importante, hay que reconocer que sigue habiendo gente buena, generosa, amistosa. Gente que actúa de buena fe por lo tanto es confiable.

Sin embargo, la realidad nos muestra el lado obscuro de personas dispuestas a causar daño a otros, sin que haya justificación para actuar con toda premeditación y ventaja.

Poco a poco, aunque uno no lo desee, se ha ido perdiendo la confianza por situaciones que se conocen donde los diferentes medios dan cuenta un día sí y otro también. Robos, asaltos, secuestros. Nadie escapa a los comentarios, a las noticias; todos de alguna manera conocemos de alguien que ha sido víctima de un fraude o al menos haber recibido una llamada de extorsión.

Poco a poco hemos ido cambiando a querer o no. Ya no sabemos en quién confiar, en qué creer o en quien o en qué no hacerlo.

La pérdida de confianza es verdaderamente terrible, aunque está por demás decir que es justificada. Son demasiados los actos delictivos que no se han resuelto a favor del ciudadano, de aquel que se convierte en víctima, como si se hubiera establecido una regla para castigar al bueno en vez del que causa un daño.

Por ejemplo, quien hace uso del transporte público para ir a su trabajo, va con la incertidumbre de lo que pueda ocurrir. Individuos, armados amenazan a los pasajeros que no ponen resistencia y entregan lo que les exigen porque temen por su vida. El miedo es legítimo y justificado. Nadie debe convertirse en estadística.

La delincuencia no respeta a nadie porque hace tiempo le perdió el respeto a la autoridad. Todos lo sabemos y de ahí nace la desconfianza.

Pactos desde las alturas con las mafias. Culpamos o pretendemos culpar a los mandos intermedios o pequeños cuando en realidad la descomposición social se dio por la ambición, el abuso del poder, la falta de castigo a los responsables.

Jueces que son capaces de ensañarse con un sector social y sucumben ante otro, por miedo, por traición a sus principios, por vender su alma al mejor postor. Y si no habría que ver cómo la venganza se hizo presente en el caso de Rosario Robles, un caso de abuso de poder de un juez, cuyo nombre hoy se menciona de haber favorecido a un peligroso reo, uno de tres que recién se fugaron.

No nos confundamos. No se defiende a Rosario Robles sino se señala la actuación de un juez que no ha mostrado profesionalismo sino rencor por un lado y por otro, sumisión ante la mafia.

Habría que recordar aquel video de la supuesta aprehensión en Sinaloa de uno de los hijos del Chapo Guzmán. Bastaron unos cuantos minutos para su liberación. ¿Montaje? ¿Distracción?

¿Existe pérdida de confianza? Por supuesto que sí. La fuga de los reos de un penal de la ciudad de México ha dejado al descubierto lo que puede llegar a ocasionar una simple firma para desviar la “justicia”.

La compra de conciencias no es nueva, lo sabemos, como también nos damos cuenta de que las corruptelas continúan vigentes.

El escepticismo que existe en los ciudadanos hacia instituciones o personas se debe sin duda a la pérdida de confianza. No porque las instituciones sean malas, por supuesto que no, sino porque quienes están al frente de ellas en ocasiones no se comportan con decoro, con honestidad.

Tenemos buenas instituciones que fueron creadas para determinadas funciones. No es el hecho de cambiarles de nombre como van a lograr que los ciudadanos creamos que son mejores, sino las actitudes de quienes están al frente de ellas y consideran que pueden actuar a su antojo.

¿Cómo creer en quienes engañan, mienten y abusan del poder? ¿Vamos bien como se asegura? ¿Son dignos de confianza?.
25 Enero 2020 04:00:00
Que alguien explique
Hay situaciones que no se acaban de entender. Al menos yo, crecí con la idea y más que un simple pensamiento, es la convicción de que una persona cuando asume un cargo debe ser para servir y no para servirse de él.

Con tristeza se observa que quien llega al poder, como si fuera una regla no escrita, se olvida de promesas hechas en campaña, la primera y muy importante, la de gobernar para todos los ciudadanos. Gobernar, no es hacerlo para un partido político ni para un sector de la sociedad, sino para todo un pueblo necesitado, urgido de confianza.

Sabemos perfectamente que unas son las promesas y otras las verdaderas intenciones de quien asume un cargo por encomienda, más que por méritos, conocimientos y capacidades. Peor aún cuando alguien llega con un gran resentimiento que se traduce en odio, aunque lo niegue.

Lamentable ser testigos que un individuo que ostenta el más alto rango de su país, a quien se le confía la dirección, el gobierno de la Nación se atreva a polarizar a los ciudadanos, a descalificar a quien no piensa como él y repudiar a las instituciones.

Urge que alguien explique qué está pasando en México y hacia dónde vamos.

En cuestión de migración. El año pasado se observó la llegada de caravanas de centroamericanos a Chiapas, cuya intención era la de llegar a Estados Unidos. La Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, encabezó el comité de recepción. No olvidaré su rostro animado, sus brazos en alto diciéndoles a cientos, a miles de personas “si se pudo”, en señal de bienvenida.

Así, vimos enfilar camiones hacia la frontera norte de México. No todo fue orden ni agradecimiento, eso lo sabemos. Unos se quedaron en territorio mexicano, otros regresaron a su país de origen al no poder lograr su sueño de cruzar a Estados Unidos. Los gobernantes de países centroamericanos saben perfectamente que no es fácil el ingreso a Estados Unidos. Aún así, están alentando de alguna manera las caravanas en lugar de frenarlas, lo que provoca problemas a un país que es amigo y eso no es justo.

Que alguien explique quién o quiénes promueven esas caravanas. México, es un país de tránsito, sí, para quienes desean llegar a Estados Unidos. Eso no significa que todo el que quiera puede ingresar a la hora que desee y poner sus condiciones; menos aún, actuar con violencia. Podrán transitar con un permiso que se otorga al presentar documentos que identifique a quien lo solicita. A nadie se le debe permitir ingresar si no cumple con los requisitos solicitados por las autoridades migratorias. Menos aún se debe tolerar la agresión a las fuerzas del orden, como recién sucedió, donde apedrearon a elementos de la Guardia Nacional. Y si se responde a la agresión dicen que son violentados sus derechos. ¿Acaso nuestros policías o elementos de las diferentes corporaciones no tienen derechos?

¿Por qué miles de personas abandonan su país de origen? ¿Dónde quedaron los millones de pesos que México le prestó a Honduras para reactivar su economía? ¿No hubo acuerdo para la creación de fuentes de empleo? México tiene sus propios problemas ¿Por qué aceptar que vengan a crear más?

Se ha etiquetado como fifís y chairos a los ciudadanos. Calificativos por demás despectivos y groseros, que en nada han contribuido a buscar la armonía. Por el contrario, tenemos a un país polarizado donde la ignorancia y los pésimos modales pretenden imponer su ley.

Que alguien explique por qué se suspendieron los tratamientos a los niños con cáncer. Una enfermedad que no respeta color de piel, estatus social o económico. Aquí no hay fifís ni nada por el estilo. Hay simplemente personas con una enfermedad que requiere tratarse sin interrupción al tratamiento.

Es vergonzoso que se pretenda culpar a administraciones pasadas cuando en realidad lo que aflora es la incapacidad para resolver problemas o el deseo de servir.

Que alguien explique el por qué suspendieron los tratamientos ¿falta de recursos? ¿de medicamentos? Si así fuera ¿cómo es posible que se pretenda dar atención gratuita en todos los servicios de salud? Por lo pronto ¿quién va a responder por la suspensión en los tratamientos? ¿Quién lo hará por el deterioro en la salud de los pacientes?

Hipocresía, mucha falsedad, mentiras, es lo que se ha visto. Y si no lo cree, recuerde como llegaron a los Congresos algunos supuestos representantes de los ciudadanos. Llevaban su “lonche” para “economizar” y no gastar en restaurantes, según ellos. Pronto, se disfrazaron de fifis y se fueron a Bellas Artes a un evento de un pastor religioso, quien muy pronto fue denunciado y encarcelado por delitos cometidos. Cayó el telón.

Hace unos días fue sorprendido Mario Delgado en un hospital privado realizándose estudios médicos. Chequeo anual, dijo. ¿En el mismo hospital? Como si fuera poco, los medios dieron cuenta del nacimiento del nieto del Presidente de México en un Hospital de Houston. El hijo del Presidente al parecer es un empresario exitoso que vive en Estados Unidos en un sector exclusivo de Houston. O sea, ¿López Obrador tiene un hijo fifí? Es pregunta. Al menos quedó demostrado en dos casos que el INSABI no funciona.
18 Enero 2020 04:00:00
Volver al pasado
Recuperar el tiempo transcurrido y lo que se dejó de hacer, no es posible. Sin embargo, empezar a crear ambientes más sanos es además de urgente, una medida que debe implementarse lo más pronto posible.
Una de esas medidas urgentes es la de trabajar por el planeta, nuestra casa común que ha venido pidiendo a gritos, ser rescatada.

Incendios forestales -algunos provocados con toda intención- mares, ríos, contaminados con basura que han llevado a la muerte a un buen número de animales, cuya especie se encuentra en peligro de extinción.

No hicimos caso al llamado de la naturaleza; a los mensajes que con cierta frecuencia nos enviaba para detener la mano destructora que amenazaba a la flora y a la fauna.

La situación que hoy vive nuestro planeta por supuesto que no se dio de la noche a la mañana, han sido décadas que ha tenido que soportar su destrucción. Los espacios verdes han ido desapareciendo por diversas razones. Una de ellas, el crecimiento de las ciudades. No ha importado la destrucción de árboles para construir zonas habitacionales y comerciales.

Tampoco ha importado que autos en mal estado circulen y crezcan en número despidiendo gases que dañan la salud y el ambiente; son los llamados chocolate que ingresaron al país. Todo crecimiento trae consecuencias; por ejemplo, se desperdicia el agua por razones de fugas ocasionadas al existir tuberías viejas y en mal estado en las ciudades.

No hemos querido darnos cuenta de que el vital líquido es un verdadero privilegio para quien lo tiene, cuando hay zonas, países que carecen no solo de agua sino de muchas cosas más.

Las culturas ancestrales sentían un gran respeto por la Madre Tierra. Amaban la naturaleza porque estaban conscientes de que era una bendición todo lo que de ella recibían.

¿Qué sucedió con el ser humano que dejó de practicar la gratitud y el respeto?

Tan dejó de agradecer que olvidó que tenía que cuidar todo lo que ya existía para entregarlo a las siguientes generaciones.

Todo es cuestión de educación; ahí está la clave de todo. Educación con principios donde el respeto es fundamental. Las primeras enseñanzas sin duda están en el hogar.

Triste y lamentable lo que hemos hecho todos con nuestra casa común.

Lo vemos en algo tan simple o al menos así lo parecería. El uso de las bolsas de plástico. Es obvio que si no fuera negocio no hubiera empresarios dedicados a la fabricación de dicho material. ¿Cuánto tiempo llevan en circulación? ¿Nadie se dio cuenta que llegarían a ser dañinas para el Medio Ambiente?

Retrocedamos en el tiempo para ubicarnos en lo que vivimos muchos de nosotros. Cómo fuimos viendo los cambios en la sociedad debido al llamado progreso.

En la mayoría de las ciudades de nuestro México, las amas de casa van al mercado con el propósito de hacer sus compras del día o para varios días, según sus deseos y necesidades. Fruta, verdura y todo lo que se requiera, va a dar a una canasta o la bolsa de un material resistente.

Cierta mercancía era depositada en una especie de conos o cucuruchos de papel periódico o de color café, según el caso. ¡Ah! Eso sí, la mayoría de los propietarios de los puestos, siempre estaban de buen humor para atender a la clientela y no podía faltar el pilón. También había muchachitos que ayudaban a las señoras a cargar la canasta mientras hacían sus compras. Por ese servicio recibían una gratificación.

Con el tiempo llegaron los llamados súper mercados y con ellos las bolsas de papel grueso y luego las de plástico. La exageración en el uso del plástico, el no tener la cultura y el cuidado de no tirarlas en cualquier parte hicieron mucho daño. Al tirarlas a la calle fueron a dar al drenaje causando problemas graves. En las playas, los animales mueren por la ingesta. Botellas de plástico en los mares están causando mucho mal.

Hoy queremos solucionar un problema que todos creamos y no sabemos cómo. El problema ecológico está ya aquí y exige soluciones reales. Hay que crear conciencia y educar a la población empezando por los niños.

Con eliminar las bolsas de plástico no está resuelto del todo el problema. Hay que pensar en estrategias que conduzcan a resultados reales. Motivar a la población para que separe la basura e indicarle a dónde llevarla; no todos saben qué y cómo hacerlo. Por eso insisto, educar es lo primero.
11 Enero 2020 04:00:00
De regreso a la realidad
Atrás han quedado los festejos, la algarabía de diciembre, un mes que llegó muy rápido, o al menos así me pareció. No bien había empezado el 2019 cuando ya estábamos cambiando páginas al almanaque, de tal manera que cuando menos lo pensamos nos encontramos colocando los arreglos en el pino.

Sí, el almanaque anunciaba el último mes del año y pronto se anunciaría la llegada de uno nuevo, el 2020 (dos mil veinte, dicen los expertos y no veinte veinte) y la discrepancia de si es nueva década o no.
Lo importante es que bendito Dios, aquí seguimos, en pie de regreso a la realidad, nuestra realidad, la de cada uno y la de todos.

Por más propósitos o deseos que hayamos formulado cada uno de nosotros, quedarán sin verse realizados si no hacemos el esfuerzo desde el primer día para convertir en algo real lo que nos propusimos hacer.

Terminamos un año con violencia y el que iniciamos no “pinta” nada bien por lo que se ve. La violencia en diferentes ciudadanos de nuestro amado México debe preocuparnos, porque no es para sentarse a lamentar lo que está ocurriendo.

Observamos con tristeza que los grupos criminales han tomado poblados, ciudades grandes o pequeñas para imponer su “ley”. Las autoridades han sido rebasadas en algunos casos, más bien en la mayoría. Basta ver los noticieros para darnos cuenta del riesgo tan grande que existe ya en el país.

Lo más triste que se observa es la participación de jóvenes, casi niños, que han crecido en medio de la violencia, la que ha terminado de atraparlos.

Niños de 12 años o menos, que han cambiado los juguetes propios de la infancia, por armas reales.

Armamento utilizado en asaltos, en emboscadas y en todos los actos delictivos. ¿Cuándo dejaron de ser niños para convertirse en delincuentes? Es una pregunta que deberíamos hacernos para encontrar la solución.

Al momento de escribir mi colaboración, una noticia se está difundiendo en los diferentes medios. Un menor ingresó a su escuela en la ciudad de Torreón, Coahuila portando dos armas, matando a una maestra e hiriendo a otras personas más. El agresor, un niño de apenas 11 años, después de haber causado la tragedia, se suicidó.

Es realmente lamentable y doloroso que esos acontecimientos se den en cualquier parte, pero indudablemente que afecta muchísimo cuando un centro escolar es el blanco del desquiciamiento de estudiantes y se atente contra la vida de maestros y alumnos.

¿Quiénes son los héroes de nuestros niños y jóvenes? ¿Con qué y a qué juegan hoy en día? ¿Saben los padres qué piensan y sienten sus hijos?

Es una triste realidad la que están viviendo los chicos y jovencitas en la actualidad. Se ven expuestos con cierta frecuencia al llamado “bullying”; a la burla por tonterías que reflejan el grado de descomposición moral de quien ejerce cualquier grado de violencia.

¿Qué está sucediendo en los hogares? Acaso ¿niños y jóvenes están creciendo en la imitación de lo que ocurre en video-juegos?

Los padres -algunos con sacrificios- envían a sus hijos a buenos colegios, a instituciones privadas con el propósito de brindarles una mejor educación. Nadie se detiene a pensar que la violencia ya está en todas partes, por lo que ninguna institución está exenta de verse expuesta a algún acto donde la agresividad se manifiesta.

Este acontecimiento doloroso y lamentable nos recuerda a lo sucedido en 1999 en Estados Unidos, en el instituto Columbine de Littleton, Colorado, donde dos estudiantes armados con escopetas ingresaron al plantel, abriendo fuego indiscriminadamente en contra de sus compañeros. El saldo en esa ocasión fue de 12 estudiantes y un profesor fallecidos.

¿Coincidencias? No lo creo. Es quizás el fanatismo, el deseo de trascender a cualquier precio lo que influye en la mente de algunos jóvenes. Lo cierto es que el joven estudiante del Colegio Cervantes de Torreón debe haber planeado lo que iba a hacer en contra de sus compañeros. Llevaba dos armas ¿cómo las obtuvo? ¿Desde cuándo? No solo las llevó, las usó.

¿Cuántos niños y jóvenes habrá que estén en conflicto emocional? No lo sabemos, pero sí lo sucedido debe alertar a los padres de familia, a maestros, a todos como sociedad para crear ambientes sanos.

A querer o no, el espectro de la violencia ronda en todas partes. Es ya una realidad.
21 Diciembre 2019 04:00:00
Recuerdos de Navidad
No hay duda de que el ser humano vive de recuerdos. Recuerdos que se conservan en la mente, pero ante todo en el corazón de cada persona.

Los más bellos momentos vividos en nuestra infancia formarán parte de nuestra propia historia. La alegría con la que compartimos juegos con nuestros amiguitos y primos. Las tradiciones con las que crecimos forman parte de riqueza espiritual que cada uno de nosotros revive en cada acontecimiento familiar.

Me encanta la Navidad por todo lo que trae consigo. Revivir un acontecimiento maravilloso para la humanidad: El nacimiento del Niño Jesús, que es el verdadero significado de las fiestas decembrinas.

Reuniones en familia, con amigos, compartir recuerdos ¡Qué bello es! De pronto nos damos cuenta que ha transcurrido el tiempo más rápido de lo que hubiéramos deseado. Que si bien parte de nuestra niñez, los momentos más dichosos quedaron encapsulados en la memoria, hay un tiempo para revivir los recuerdos y compartirlos.

Precisamente hoy he querido compartir con ustedes parte de mis recuerdos. De una niñez ya lejana pero siempre presente en mi mente y en mi corazón.

Los preparativos en casa para la cena navideña era todo un acontecimiento, desde colocar el árbol, iluminar puertas y ventanas, colocar guirnaldas, coronas, en fin, todos los adornos propios de esa festividad.

Pedíamos posada en las casas con la famosa “rama” en Veracruz, llamada así porque era eso, una simple rama que los mayores cortaban de un pino y los niños la decorábamos con esferas, cadenas elaboradas con papel de china de colores. Era todo un acontecimiento vestirla. ¡Cómo nos divertíamos! Todos los primos o amiguitos que íbamos a participar ayudábamos a que luciera lo mejor posible. Lo más maravilloso era la convivencia, además de que nos mantenían ocupados y entretenidos.

Elaborábamos nuestras propias sonajas, instrumentos que utilizábamos a la hora de interpretar los cantos.

Previamente reuníamos corcholatas. Acudíamos a la tienda del barrio donde recogíamos las fichas que caían en un contenedor, cuando el cliente destapaba su refresco. A esas fichas, ya aplanadas, se les hacía un agujero en el centro para colocarlas en un alambre. ¡Listo! El instrumento nos acompañaba durante los días que salíamos a cantarle a los vecinos, quienes generosos depositaban algunas monedas en un botecito que nos servía de alcancía.

¿Cuánto se reunía? No lo recuerdo, porque en realidad no importaba el dinero sino la diversión, vivir las tradiciones, compartir la alegría de una fecha tan importante. En realidad, mis amigos y yo disfrutábamos muchísimo. Aunque le diré, que sí había personitas molestas porque no recibían nada y cantaban alguna estrofa grosera como reclamo.

La cena de Navidad era todo un acontecimiento familiar. La oportunidad de reunirnos con los abuelos, tíos, primos, amigos, para compartir y disfrutar bellos momentos. Había piñatas en forma de estrella con siete picos que representan los 7 pecados capitales, que eran elaboradas por las mamás, con gran entusiasmo para los niños. Un jarro de barro era forrado con tiras de papel de china de colores y en su interior colocaban gran cantidad de dulces y fruta. La algarabía y los gritos se escuchaban cuando se quebraba el jarro y caía el contenido al suelo.

Alegría que manifestaban lo mismo chicos que grandes. Venía después el reparto de bolsitas con generosa dotación de colación.

A medianoche era arrullado el Niño Jesús y se acostaba en el portalito donde ya se encontraban sus padres José y María.

No se esperaba a Santa Claus, porque no se acostumbraba. Ese personaje gordo, vestido de rojo y barba blanca no forma parte de nuestras tradiciones. Los niños depositábamos la cartita en el árbol a Los Reyes Magos quienes eran esperados con júbilo el 6 de enero. ¡Claro! Quien se portaba bien, así nos decían.

¡Qué bonitos recuerdos! Hoy, todo eso lo revivimos en un momento de nuestra existencia con los hijos y más adelante con los nietos.

Seguimos disfrutando las reuniones, la algarabía y las risas de los pequeños y traemos a nuestra memoria tiempos idos.

No importa el tiempo transcurrido, lo que realmente importa es ser feliz y hacer felices a los demás, a nuestros seres queridos. Recordar a quienes fueron los pilares fuertes de nuestra familia, nuestros abuelos, nuestros padres. Ante todo, dar gracias a Dios por tanta dicha, por el tiempo que nos ha permitido vivir y disfrutar a quienes amamos.

Y si algo se me permite pedir, que sea salud, que no falte el trabajo a nadie y que seamos capaces de construir la paz. Feliz Navidad y mil bendiciones para todos.
14 Diciembre 2019 04:00:00
De rodillas ante nadie
¿Cuándo un acuerdo o tratado con Estados Unidos ha resultado del todo beneficioso para nuestro país?. ¿Realmente nos hemos enterado de las condiciones que nos han impuesto nuestros socios comerciales? 

Con una rapidez extraordinaria se logró destrabar ciertos desacuerdos que había para la firma del documento.  Es de llamar la atención.

Como no hay nada oculto bajo el sol que nos alumbra, pese a la euforia de un supuesto triunfo del canciller Marcelo Ebrard y el mismo presidente de México, empiezan a salir los “arreglos” que permitieron llegar a la firma del nuevo Tratado de Libre Comercio. 

Es obvio que, quien termina de poner las reglas es el vecino, de ninguna manera lo es nuestro gobierno, por lo tanto, no hay que ufanarse. El tiempo que nada perdona y menos oculta, será el que diga la última palabra.

¿En qué plan quedaron los empresarios mexicanos? ¿Los tomaron en cuenta en las negociaciones? 

México, con todo ese potencial que Dios nos regaló no debería verse sometido ante nadie.  Se le echa la culpa a la corrupción de todos nuestros males.  Sin embargo, no ha ido sola. Está también la impunidad, el abuso del poder, la ambición y las malas decisiones de quienes ostentan el poder con soberbia. 

México, nuestro amado país, no es propiedad ni de un gobierno ni de partidos políticos. México es de todos los mexicanos y por ello debemos de luchar, desde nuestro espacio laboral o social para no dejarnos vencer por nadie por muy poderoso que parezca.   

La inseguridad es un tema que no puede hacerse a un lado ni creer que el país se está pacificando con besos y abrazos.

Hay que dirigir la mirada muy recientemente a Michoacán y a Guanajuato para comprender la magnitud de la problemática existente. 

La impunidad con que se pasean los delincuentes frente a las llamadas fuerzas del orden es realmente indignante.  Y no solo se pasean, sino que actúan en el momento que lo desean extorsionando a comerciantes y a quienes se les ocurra. 

Mientras la delincuencia no sea combatida con mano firme y decidida, el fenómeno de la inseguridad seguirá creciendo.  Ya es un riesgo mayor el que tenemos en las calles y como si fuera poco la “Ley de amnistía” recién aprobada vendrá a favorecer a los delincuentes y a ponernos en riesgo a los ciudadanos.

No entiendo el por qué de las decisiones que promueven riesgos o los incrementan, en vez de aprobar leyes que permitan actuar con energía a quienes se encargan de la seguridad de las ciudades y del país.

Están atentando contra la vida de elementos de los cuerpos policíacos sin importar el lugar, la hora.  También lo han hecho contra las Fuerzas Armadas y eso definitivamente no es justo.

Es criticable y preocupante la falta de sensibilidad de funcionarios y aún de quien se supone debe estar más comprometido con ofrecer seguridad a los ciudadanos, cuando elementos de diferentes corporaciones sufren algún atentado.

Los daños materiales han sido grandes; con la diferencia de que todo lo material tiene solución a corto o mediano plazo.  No así la vida de un ser humano que se apaga en un instante porque los criminales están mejor armados que nuestros buenos policías. 

No es justo el abandono que se tiene a las fuerzas del orden.  ¿Cómo queremos resultados si no se les da con qué actuar?  No se entiende el por qué los delincuentes están mejor armados y no hay poder que los desarme.

¿Para qué sirven las leyes? Me he preguntado infinidad de veces.  Tal vez para que las interprete un juez a su manera y actúe... Como le convenga. 

Al soltar a delincuentes se está dejando en la indefensión a los ciudadanos, de por sí, ya sometidos en algunos casos a los criminales.  Por eso no se denuncia en muchas ocasiones.  ¿Para qué? ¿Para integrar una carpeta y sumarla a cientos que se encuentran en espera de solución? 

Los delincuentes, lo sabemos, no respetan a nadie por una razón: No temen a la autoridad.  Se burlan con su actitud, del gobierno, de los funcionarios, de quienes integran las Cámaras. Sienten que todo les favorece y en buena parte tienen razón.

México requiere de acuerdos comerciales, es cierto, porque con ello llegan inversiones y hay venta de productos mexicanos.  Sin embargo, el tema de la inseguridad requiere atención urgente para encontrar la solución. 

No se puede ni se debe estar de rodillas ante nadie.  Ni ante un poderoso que impone reglas, ni ante las mafias que imponen miedo.
.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
07 Diciembre 2019 04:00:00
Más claro, ni el agua
¡Por fin! Ya era hora de que se escuchara la voz firme y decidida que viniera a ofrecer un poco de claridad en momentos de incertidumbre que vive nuestro país.

Incertidumbre, Sí. Ya que, aunque se pretenda hacer creer que todo está muy bien en este México nuestro, la realidad nos ofrece un panorama muy distinto y para nada, halagador.

Por un lado, tenemos diariamente la descalificación que hace el presidente a instituciones, a personas o grupos, actuando más como un candidato en campaña que como un gobernante.

Por el otro lado, tenemos una ola de violencia provocada por grupos muy bien armados, que agreden a la sociedad sin temor ni distinciones.

La reciente agresión a Villa Unión, en Coahuila, donde camionetas tripuladas por individuos pertenecientes al cártel del noreste irrumpieron con el propósito de sembrar el terror en sus habitantes, nos ha mostrado una vez más el lado agresivo y despiadado de la delincuencia organizada.

Sin embargo, también se nos mostró la otra cara, la que pocas veces se le valora o se le da la importancia que debería tener: La de los defensores de la sociedad, de las instituciones, de las ciudades, del país.

Por más de una hora, hombres valientes respondieron a la agresión de los delincuentes en el pequeño poblado, mientras llegaban los refuerzos. El ataque fue brutal, el miedo sin duda debió acompañar a quienes nunca imaginaron estar en una situación como la que estaban viviendo. Sin embargo, pudo más su fuerza de voluntad y su deseo de servir que no claudicaron ante la agresión.

Aún los mexicanos no nos reponíamos del acto cobarde en la emboscada a miembros de la familia LeBarón, cuando de nuevo la delincuencia organizada hizo su aparición en Coahuila.

¿Qué clase de gobierno permite que se masacre a su gente? ¿Por qué se tienen tantas contemplaciones a los delincuentes y se deja desprotegidos a los ciudadanos?

Las máscaras poco a poco van cayendo.

Las palabras del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas llegan en el momento preciso en que la desilusión de no pocos mexicanos se ha hecho presente. Y no solo fue el ingeniero quien expresó con claridad lo que muchos creemos. También opinaron muy acertadamente el ex presidente de Uruguay, José Mujica y el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa. Ninguno se equivoca. Dijeron lo que tenían que decir. Más claro ni el agua.

Palabras que dejan muy claro que el perfil del Presidente de México no es de un personaje de la izquierda, mucho menos es un líder moral de ningún partido. Es solamente un individuo -como hay tantos por ahí- que aman el poder y que acceden a él sin importar arrollar a quien sea y hasta llevarse de encuentro a las instituciones.

Por eso la polarización en campaña y en las mañaneras. Por eso los apodos, los insultos, las agresiones. Para que la ignorancia y no la racionalidad, se imponga.

El presidente López Obrador, está engañando a quienes se dejan. Eso de “primero los pobres” viene a ser solo un discurso populista al igual que todo lo que dice en sus aburridas y fastidiosas conferencias mañaneras.

Observamos también a un hombre que dice ser humanista; sin embargo, no ha sido capaz de acompañar a familiares de víctimas de la delincuencia. Por el contrario, envía un mensaje muy claro, que su estrategia de combate a la inseguridad no cambiará.

Los ciudadanos nos damos cuenta de que, la estrategia del gobierno no ha funcionado. Su política de “abrazos, no balazos” no es la adecuada, cuando se está masacrando a gente inocente. Porque quien se atreve a matar niños, no merece la menor consideración.

¿Es correcto atarle las manos a nuestras Fuerzas Armadas? ¿Es justo que mueran militares, marinos, policías de diversas corporaciones en una emboscada o enfrentamiento? Por supuesto que no es justo.

Por eso, es importante dejar actuar a las instituciones y diferentes corporaciones si de pacificar al país se trata. En esta lucha por recuperar al país y devolverle la tranquilidad perdida para alcanzar la paz, se debe de cambiar la estrategia en la que deben participar los que realmente saben de estrategias. De ninguna manera la seguridad nacional debe estar en manos de inexpertos para que no resulte el fiasco, el engaño y el ridículo de realizar aprehensiones de delincuentes peligrosos y los suelten por los motivos que sean.

¡Basta ya de improvisaciones! ¡Basta de permitir masacres o buscar “chivos expiatorios”! porque la paz se construye con acciones concretas no con simulaciones. Es tiempo de actuar con energía y valor.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
30 Noviembre 2019 04:00:00
Seguridad: Prioridad y exigencia
De alguna manera a todos los mexicanos nos está afectando la inseguridad que prevalece en el país. No hay día que no se escuchen noticias que sean simples incidentes, sino que se han convertido en verdaderas agresiones.

El riesgo de sufrir una agresión dentro o fuera del hogar está ahí. La delincuencia se siente protegida y ha convertido las calles sus centros de extorsión.

No importa el nivel social o económico al que pertenezca el ciudadano. Como tampoco muestran respeto alguno en cuanto si a quienes agreden son personas mayores, jóvenes, hombres o mujeres. Ni siquiera siente consideración por los niños. No les interesa a los delincuentes si su víctima tiene o no posibilidades de cumplir sus exigencias, lo que les interesa a esas lacras de la sociedad, es el beneficio que obtienen del delito en el que incurren.

Todos estamos ya ante el peligro latente que es la inseguridad. Han dejado de ser simples comentarios de café cuando se decía que parece que a tal persona le sucedió tal situación, llámese extorsión telefónica, robo de auto, en fin. Hoy estamos ante una situación de riesgo, todos.

De ser despreciables ladrones -que dicho sea de paso siempre han existido a mayor o menor escala y que la autoridad los tenía identificados- pasaron a conformar verdaderas bandas criminales, donde el delito se convirtió en su forma de vida y los ciudadanos en víctimas.

En mi opinión, considero que no ha sido la pobreza o la falta de oportunidades lo que los hizo caer en la tentación de convertirse en delincuente. Fueron otras las circunstancias.

Pobres siempre han existido y existirán como también gente buena y con principios. La pobreza no es sinónimo de maldad, de perversión. En cambio, sí puede ser un detonador para sacar la casta y superarse para salir del ambiente en que se encuentran.

Hay infinidad de profesionistas exitosos que platican con orgullo que sus padres, siendo muy pobres y con familia numerosa, a todos sus hijos los enviaron a la escuela. Unos se recibieron, otros se pusieron a trabajar, pero todos al ver el esfuerzo de sus padres, salieron adelante.

En cambio, otros tratan de justificar sus propios errores culpando a la pobreza por su fracaso como personas.

La pobreza no se va a acabar implementando programas sociales sino con ofertas de trabajo.

La delincuencia no va a desaparecer con recomendaciones absurdas que causan risa e indignación porque demuestran la falta de estrategias para combatirla. Corresponde a un gobierno implementar medidas, que bien pueden parecer drásticas pero necesarias dada la situación por demás intolerable que vive la sociedad, que está dañando considerablemente a familias y por supuesto, al país entero.

La delincuencia creció a pasos agigantados. Del ratero solitario se fueron formando pandillas que azotaban los barrios, las colonias. Con ellos, con los jovenzuelos dedicados a delinquir llegaron los defensores de sus supuestos derechos, como si robar, agredir y hasta matar fuera un derecho más que una decisión con consecuencias.

Tiempo después, llegó la llamada delincuencia organizada, considerada así sin duda porque fue dejando a la sociedad en una verdadera indefensión al modificarse las leyes para favorecer al agresor.

Hoy tenemos hogares donde falta un ser querido, personas valiosas que sin tener nada que ver con los grupos criminales, fueron desaparecidos, violentados en sus derechos.

El tiempo pasa sin que el reclamo justificado de las familias haya recibido el consuelo de ser atendidos por el gobierno.

El caso reciente de la familia LeBarón nos ha conmovido por la brutalidad con que fueron masacrados algunos de sus integrantes por peligrosos delincuentes. No les importó a esas lacras atentar contra la vida de mujeres como tampoco sintieron el mínimo respeto por la vida de los niños.

¿Merecen alguna consideración esos individuos? ¿Merecen que se respeten sus derechos?

Si los delincuentes operan con la mayor impunidad y tienen asolada a la sociedad, es porque no hay una estrategia para combatir a individuos que causan tanto daño. La estrategia de abrazos, no balazos, es una burla para las víctimas y sus familias. Esos individuos no merecen más que el desprecio de la sociedad y un castigo ejemplar por parte de la autoridad.

El tema de la seguridad es una exigencia; un reclamo de los ciudadanos que deseamos recuperar la tranquilidad. Mientras exista quien proteja al crimen organizado, ya sea a través de leyes, desde el gobierno, desde organizaciones de Derechos Humanos, la paz será más difícil de alcanzar.

Las víctimas, todos los ciudadanos deben ser una prioridad para cualquier gobierno. Muchas vidas se han perdido ya, como para continuar protegiendo a quienes tanto daño han causado y siguen causando al país.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
23 Noviembre 2019 04:00:00
De hipócritas y resentidos ¡líbranos Señor!
Quienes pertenecemos a una generación educada en los valores y principios enseñados en el hogar, con respeto a nuestros semejantes y a las instituciones, nos duele ver en lo que están convirtiendo a México, quienes se sienten ya dueños y señores de esta tierra y de la voluntad de sus habitantes.

Basta ver el comportamiento de los diputados en lo que es el recinto oficial, que dista mucho de ir con su investidura. Ni duda hay que no se le puede pedir peras al olmo ¡por supuesto que no! Lo que estamos viendo y viviendo ya se veía venir.

Durante las campañas políticas es común que se saquen los “trapitos al sol” los contendientes. Es una guerra de descalificaciones donde el candidato del partido contrario siempre es el malo.
Es válido hasta cierto punto. Es una contienda donde se lucha por alcanzar el objetivo: Ganar para gobernar.

En realidad, las campañas deberían ser para recoger las inquietudes del pueblo, sus necesidades, inquietudes e ir armando un plan de trabajo que permita rendir frutos. Sin embargo, lejos de eso se llega a los ciudadanos denostando el trabajo de quien gobierna con el propósito de encender los ánimos.

La campaña presidencial fue realmente aberrante donde el coraje de un candidato y sus seguidores, su frustración por fracasos que no fueron fraudes como siempre gritó y lo sigue creyendo, sembraron la semilla de la discordia.

Pronto nos vimos envueltos en una polarización de la que no hemos podido salir.

El triunfo de López Obrador en las elecciones fue debido, más al hartazgo de la gente por el gobierno de Peña Nieto, las corruptelas y el derroche de no pocos priístas y líderes eternizados en el poder, que a la simpatía que hubiera despertado.

Quien manda al “diablo las instituciones” no puede ofrecer nada bueno y desconoce la historia de nuestro pueblo. Porque las instituciones fueron construidas para dar seguridad a un pueblo, a una Nación.

No son las instituciones las que han fallado, son algunas personas, no todas. Yo podría asegurar que se han aportado más beneficios que daños que lamentar.

Las instituciones nos pertenecen a todos los mexicanos no a un gobierno, mucho menos a un partido político que intenta eternizarse en el poder. Es decir, pretenden hacer lo que tanto criticaron.

Con la diferencia de que la hegemonía del PRI duró lo que los ciudadanos quisieron. La oportunidad del cambio se tuvo y otro partido gobernó, gracias al Instituto Federal Electoral (IFE) constituido para dar certeza a las elecciones y que el voto ciudadano fuera respetado.

No obstante, la polarización de un grupo, siempre inconforme, ha sembrado la duda entre quienes se dejan manipular. Las instituciones no se respetan; parecería que el propósito fuera destruirlas.
Quien gobierna cree que solo él tiene la razón en todo. Eso es un acto de soberbia. Prometió mandar al diablo las instituciones y lo está cumpliendo; ¿revanchismo o venganza? Ha humillado y permitido que humillen a las Fuerzas Armadas, expuesto a soldados y marinos a emboscadas y enfrentamientos con delincuentes, sin que los elementos del orden puedan defenderse ¿qué más se puede esperar?.

Se regala el dinero de los contribuyentes sin que haya claridad en lo que se está haciendo. El que se diga “primero los pobres” no es más que un promocional para sostenerse en el poder. Los programas sociales vienen desde tiempo atrás, no son nuevos. La diferencia está en que se cambian los nombres.

Con los cambios o despidos en instituciones me pregunto ¿todos los que se fueron, eran corruptos? Por supuesto que no. Hemos visto desfilar a personas muy valiosas y llegar a otras con nulo o escaso conocimiento del cargo que se les ha asignado.

¿Eso se quiere para México? Yo deseo un país próspero, con gobernantes que realmente gobiernen, no se la pasen burlándose de una parte de la población, etiquetándolos y ridiculizándolos. Como tampoco es correcto que se burle de expresidentes, poniéndoles algún mote. Nunca, que yo recuerde, había sucedido algo similar. Se guardaba cierta distancia y había respeto.

¿Cómo es posible que a los niños con cáncer se les haya expuesto al riesgo? Porque eso es lo que se hizo al suspender los tratamientos. En cambio, si haya habido recursos para enviar un avión de la Fuerza Militar y traer asilado a Evo Morales. Me pregunto ¿Por qué no lo recibieron en Cuba o Venezuela? ¿Acaso no son más afines en ideología?

Se habla de corrupción, un día sí y otro también. Sin embargo ¿No tiene en su gobierno a corruptos, desertores de partidos políticos que tanto critica? Es pregunta, que conste.

No cabe duda de que hipócritas y resentidos pretenden darse baños de pureza. De ellos, ¡líbranos, Señor!.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
16 Noviembre 2019 04:00:00
Temor y desconfianza
Duele ver a México, nuestro México querido en las condiciones en que se encuentra. No solo es la inseguridad en la que vivimos por el temor de salir a las calles y no saber qué nos vamos a encontrar en ellas, sino que poco a poco nos hemos ido quedando sin protección.

Lo saben perfectamente las personas que han tenido la necesidad de ir a levantar un acta por alguna situación. Si hay un robo, asalto, violencia de cualquier tipo, hay que ir ante la autoridad para que se abra una carpeta de investigación.

Pasa el tiempo y si se presenta la persona afectada en la dependencia donde puso su denuncia, se da cuenta de que la “investigación” sigue dormida, porque ni siquiera ha sido agilizada.

La decepción llega acompañada de desconfianza.

El ciudadano vive el temor en carne propia, por más seguridad que crea tener o precauciones que tome. No pocas ciudades están enfrentando un problema de inseguridad muy grave, porque los delincuentes se sienten dueños de los espacios públicos.

Lo mismo agreden a un joven que a un adulto; a una persona de la tercera edad que a un niño.

La verdad es imperdonable que estemos viviendo estresados por una situación de inseguridad que está afectando a todos por igual, de una manera u otra. El ciudadano está en desventaja ante el delincuente, ya que a éste lo acompaña un arma que está dispuesto a usar.

Con las leyes que parecerían estar hechas para favorecer a los delincuentes, ellos se sientes más que protegidos.

No les importa si los pescan y los llevan detenidos. Encontrarán un juez, que ordene que lo liberen.

Habrá enojo por parte de la víctima, pero además el temor de represalias por parte del agresor, a quien le salen parientes, conocidos y hasta una madre que nunca lo educó ni le inculcó respeto hacia los demás.

Es realmente terrible que el temor nos acompañe y se agregue la desconfianza a autoridades.

La criminalidad ha ido en aumento. La autoridad cree que el ciudadano les cree cuando afirman que los delitos han bajado. No, lo que ha disminuido son las denuncias de los afectados.

¿Para qué denunciar? Si las leyes, parecería, que están hechas o acomodadas para liberar a quienes son una afrenta para la sociedad.

El ciudadano que no denuncia es porque considera que no solo pierde su tiempo cuando va a presentar su queja, sino que teme quedar expuesto a sufrir una nueva agresión.

El ciudadano ha ido perdiendo la confianza en las autoridades, en sus funcionarios y se justifica.

Considero que es legítima la desconfianza; nos han fallado al proteger al delincuente en lugar de ofrecerle seguridad a la víctima.

Denunciar una agresión es parte del deber de los ciudadanos para ayudar a las autoridades a esclarecer el delito y dar con los delincuentes. Son las autoridades las que, al fallarle a las víctimas, ya sea ignorándolas o exponiéndolas, las que hacen que la actitud de los quejosos haya cambiado.

Me pregunto ¿Cómo actuaría un juez si un hijo, la esposa o alguien muy cercano fuera agredido? ¿Abriría su carpeta de investigación para que durmiera el sueño eterno? ¿Movilizaría a todas las corporaciones para dar con los que cometieron el delito?

Lo ideal que se pensara en función de ¿qué pasaría si esto me ocurriera? ¿Cómo me gustaría que se actuara?

Podría asegurar que las excusas que se dan con frecuencia, como por ejemplo “salió por falta de evidencias” “No venía correctamente integrado el expediente y por eso se liberó”, dejarían de ser pretextos para poner a tanto delincuente en las calles.

Creo que bien valdría la pena considerar los derechos de las víctimas de la violencia y no otorgarles supuestos derechos a delincuentes. Para eso hay una balanza, para inclinarla hacia la justicia.
.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
09 Noviembre 2019 04:00:00
Con los niños, no
Aún no nos reponíamos de los hechos violentos en Culiacán cuando el ataque a miembros de la familia LeBarón nos volvió a estremecer.

Lo sucedido aquel jueves de octubre aún permanece fresco en nuestra memoria y en el corazón de quienes, gracias a Dios, aún tenemos sensibilidad y no estamos de acuerdo con la violencia que se ha desatado en el país.

Si bien es cierto que ha habido enfrentamientos, ataques a ciudadanos a poblados donde el crimen organizado pretende posicionarse o se ha posicionado ya, no menos cierto es que Ejército Y Marina han dado la batalla con honor y valor.

Por eso nos parece inaceptable que haya habido un operativo, a todas luces mal planeado, para detener a Ovidio Guzmán, cuando tenía todos los elementos para que fuera exitoso. Y debió haberlo sido, si hubiera existido una buena estrategia.

Por más que trate de explicar Alfonso Durazo lo sucedido en Culiacán, la duda está presente, en lo que a la decisión de liberar a Ovidio se refiere. Después de ver el video de la supuesta aprehensión y liberación del delincuente, quedan más dudas que justificaciones.

La guerra contra el narco ha costado muchas vidas; nadie lo puede negar. Vidas de mexicanos que luchan día a día por devolvernos la tranquilidad que hoy añoramos. Miembros del Ejército y la Marina, unidos en un esfuerzo porque haya paz en nuestro país. Esa paz que se escapó de nuestras manos por el exceso de tolerancia a delincuentes.

Quizás nunca se pensó en que la violencia no llegaría a la sociedad, de la manera que la estamos viviendo. El riesgo es para todos, no solo para un sector. Ha rebasado los límites tolerables.

Hoy, nos vemos angustiados, acompañados por la impotencia de no ver la luz que nos indique un futuro prometedor para las nuevas generaciones.

El ataque artero y cobarde a la familia LeBarón, es una muestra más del enorme riesgo que representan individuos, convertidos en enemigos no solo del gobierno, sino de nuestro amado México.

Individuos que no respetan nada ni a nadie. Individuos que llevan tatuada la maldad en el corazón, en el alma.

Quien se atreve a atacar a los ciudadanos como lo están haciendo las bandas criminales, no merecen consideración alguna.

La sola presencia de individuos convertidos en delincuentes es una ofensa a la sociedad. Los robos, asaltos, secuestros, entre otros, son parte de la forma de vida que han elegido los maleantes. No es por necesidad sino por falta de respeto a los demás. No les importa agredir y lo hacen porque se sienten de alguna manera protegidos por la interpretación que se les da a las leyes.

Lo que es abominable y por ningún motivo justificable, es la agresión despiadada y cruel con que actuó un grupo delictivo, en contra de mujeres acompañadas de niños.

Algo verdaderamente imperdonable y que no debe quedar sin castigo.

La situación de violencia que vive el país debe atacarse con medidas bien planeadas, con una buena organización y estrategia.

¡Ya basta! de contemplaciones o acuerdos con criminales. Ya basta de permitir que se apoderen de territorios y humillen a nuestras fuerzas armadas. Ya no más tolerancia a quienes están matando a nuestros jóvenes a través de la droga al convertirlos en adictos o de las armas al reclutarlos.

¿Por qué tener consideraciones con criminales? No son víctimas ¡Por favor! Son verdaderos asesinos que no respetan la vida de nadie. Quedó demostrado en el ataque a la familia LeBarón, que una vez más se ve envuelta en la tragedia.

Al ver las escenas donde aparecen vehículos calcinados, sin que sus ocupantes pudieran escapar. La angustia vivida por la menor que caminó horas para pedir auxilio me pregunto con horror: ¿es éste el México que vamos a heredar a las futuras generaciones?

Nadie debería permanecer indiferente ante estos actos de terror y de horror. Si atentar contra la vida de cualquier ser humano es ya un acto reprochable, hacerlo contra niños, es imperdonable.

¿Qué país queremos para nuestros hijos y nietos? Sin duda NO el de la barbarie. Urge recuperar el país que un día tuvimos y que se dejó escapar por diversas razones. No debemos dejar que a México lo gobierne la delincuencia. Es tiempo de unirnos en el esfuerzo.


.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
02 Noviembre 2019 04:00:00
Vivir nuestras tradiciones
Podría decir que crecí en un ambiente festivo, pleno de respeto y alegría, donde cada celebración era un aprendizaje al disfrutar las bellas tradiciones de nuestro querido México.

Nuestro país es rico en festejos, donde la alegría se vive y se comparte con propios y extraños.

Una de esas celebraciones es sin duda la de las ofrendas a los difuntos, la que se ha ido generalizando, para fortuna de las nuevas generaciones que son las que habrán de preservar las tradiciones, tal y como lo han hecho nuestros padres, abuelos. El amor a la tierra que nos vio nacer hace que nos sintamos orgullosos de nuestra identidad y del legado cultural que tenemos.

México es rico en cultura y tradiciones, algo que debemos cuidar todos. Considero que lo estamos haciendo ya que los altares dedicados a nuestros seres queridos, quienes se han adelantado en el viaje, el último, que no tiene retorno.

Tradición que data tres mil años antes de la llegada de los europeos al continente americano.

Desde entonces, los nativos de esta tierra ya rendían culto a la muerte, considerada una deidad por lo que era venerada con gran respeto. El Mictlán o “lugar de los muertos” era el nivel inferior donde descansarían los difuntos. Se creía que el trayecto para llegar a su destino final duraría cuatro años, tiempo en el que era purificado para poder descansar en paz.

Fray Bernardino de Sahagún en su “Historia general de las cosas de la Nueva España” ofrece datos muy interesantes de nuestra cultura ancestral.

Por mucho tiempo, nuestras tradiciones no se celebraban en algunos lugares de México. Era como su hubiera dos México. Uno, centro y sur reviviendo y guardando las fiestas heredadas y en el norte, en especial en la franja fronteriza donde por su cercanía con Estados Unidos, se copiaban ciertas celebraciones como por ejemplo el Halloween, que nada tiene que ver con nuestra herencia cultural.

Recuerdo en un sexenio, si no falla mi memoria fue en el período del presidente Miguel de Lamadrid, su esposa, doña Paloma Cordero, como presidenta del DIF se dio a la tarea de promover los altares de muertos, con el propósito de mantener viva las tradiciones. Por lo que a querer o no, en ciudades donde no se habían visto esas celebraciones se colocaron altares.

Hay que mencionar también que en los colegios, trataron de promover en los alumnos la festividad del Día de muertos, con excelente resultado, ya que los niños se apresuraban a reunir todo lo que se requería para su altar, en una sana competencia.

Altares dedicados a personajes de la localidad o a alguien famoso al que se deseaba exponer para rendirle tributo a su memoria.

La película Coco, parecería que movió las fibras de aquellos que las mantenían dormidas, para entender el gran legado que los mexicanos tenemos en nuestras tradiciones.

Tuvo que ser Disney quien ofreciera al mundo esa bellísima historia de Coco, en caricaturas, con perfecto mensaje para ser entendido por niños, jóvenes y adultos. Una historia que nos hizo reprimir o soltar una lágrima.

Todas nuestras festividades son hermosas y tienen un gran significado. Sin embargo, el Día de muertos considero que es algo muy grande y representativo.

Se trata de recordar a nuestros seres queridos, a quienes tanto nos amaron y nosotros amamos. De decir de manera respetuosa que ellos están presentes no solo en nuestro pensamiento, sino en nuestro corazón.

Quién no recuerda a los adorables abuelos, convertidos en nuestros defensores cuando aparecía la chancla justiciera, símbolo de reprimenda o corrección en niños traviesos.

Cómo no recordar tantas anécdotas compartidas con cada uno de nuestros seres queridos, nuestros padres, tíos, hermanos que por diferente causa se adelantaron en el camino de la vida.

Un día lloramos su partida, porque como humanos que somos, nos cuesta trabajo decir adiós a lo que amamos, a lo que Dios en su infinita bondad nos prestó y permitió que gozáramos por un tiempo.

Así como lamentamos su partida, el consuelo un día llega, porque la fe nos reconforta y el recuerdo de quienes tanto nos amaron, sigue vivo.

Vivamos nuestras tradiciones y jamás olvidemos a nuestros seres queridos. Recordémoslos siempre con gratitud y con amor.
.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
26 Octubre 2019 04:00:00
Convicciones
Al ver todo lo que está sucediendo en el país, tanto en lo político como en lo social, me pregunto ¿A dónde se fueron nuestras convicciones? ¿Dónde están nuestros valores y principios? ¿Dónde está todo aquello que nos distinguía de otros países y nos unía como mexicanos?

El respeto, que nos enseñaron en nuestro hogar, se fortalecía en los centros escolares y se manifestaba en la actuación de cada persona dentro y fuera de casa.

En lo ambiente político, por ejemplo, ya nadie respeta a nadie, en la sociedad ni se diga. Cada día vamos como el cangrejo, en lugar de avanzar se retrocede. Las redes sociales son un claro ejemplo de lo mal educados que están aquellos usuarios que se sienten protegidos por el anonimato.

Las “convicciones” políticas son una muestra clara que los ideales de los ciudadanos se esfumaron.

En lo personal, nunca me ha gustado ver a un personaje “saltando” como “chapulín” de un lado a otro; es decir se cambia de partido político con una facilidad extraordinaria mostrando una imagen que no le va.

Lo peor es que, en algunos casos, no encaja en donde eligió.

Existen personas que no se bajan del barco cuando este se está hundiendo. Luchan para tratar de salvar lo que aún es rescatable. Sin embargo, los que deciden irse lo hacen porque su “convicción”, los “ideales” que lo llevaron a formar parte de determinado grupo político concluyeron cuando se dio cuenta que sus aspiraciones o ambiciones políticas, no las podía realizar dentro del grupo al que pertenecía.

Es lamentable cuando una situación así se presenta, cuando los ideales se ponen en entredicho para dar rienda suelta a la ambición política. Somos seres humanos y es válido rectificar o modificar conductas.

Lo que es decepcionante es ver cómo abandonan su casa, el partido político donde se formó, el que le dio la oportunidad de desarrollar sus habilidades o sus ambiciones, para irse a refugiar en otro partido.

¿Dónde quedaron las convicciones? Sin duda en el cesto del olvido o de la basura. Una persona valiosa va a desarrollar sus habilidades dondequiera que vaya.

El problema no está en cambiar de grupo político. El problema es cambiar solo para satisfacer sus ambiciones. Debemos entender que no todos los buenos están de un lado, ni los considerados malos están de otro lado.

En todos los grupos existen buenos, malos y peores.

La superación es buena, por supuesto que sí. Lo que es detestable sin duda es la simulación. Tratar de aparentar lo que no se es.

Me quedo asombrada de la decisión tomada por líderes sindicales que muy ufanos abandonaron las filas del partido al que siempre pertenecieron y al que le brindaron todo su apoyo en las campañas. Partido que a cambio los encumbró como políticos.

Hoy se alejan ¿para formar otro grupo político o para ingresar al que está en el poder?

¿Dónde quedaron sus convicciones y la ideología que pregonaban? ¿Dónde quedó la lealtad a los colores partidistas?

No cabe duda, que la ambición de poder no tiene límites. Ha quedado demostrado que lo que buscan es mantener el poder. Ni el país ni un partido político les importa.

Pretenden cobijarse en otro grupo, aunque no comulguen con sus ideas, en un intento de burlarse de los ciudadanos y tal vez de la ley si acaso algo deben.

Créame, estimado lector que, si se les exigiera a todos los líderes demostrar la procedencia de su fortuna acumulada, propiedades en México y en el extranjero, difícilmente podrían justificarla. Todos ellos merecen un castigo ejemplar, no que se les brinde protección y mucho menos que se les permita seguir disfrutando de una fortuna que no les pertenece.

Por lo pronto, más de cien grupos pretenden convertirse en partidos políticos ¿para qué? Me pregunto. ¿Ideales? ¿Convicciones? Para nada. Van tras las prerrogativas y por supuesto, tras el poder.

Pobre México. Sin verdaderos líderes. Líderes con convicción. Con ideales y amor a México.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
19 Octubre 2019 04:00:00
Los enemigos de México
“Cualquier grupo, ya sea mexicano o extranjero que atente contra la soberanía y tranquilidad del país o que ocasione disturbios y genere violencia deberá ser tratado como enemigo de acuerdo a las más nobles leyes de las armas y debe ser atacado y eliminado antes de que constituya un peligro para la nación”
Gral. Porfirio Díaz

Aún tengo presente la imagen de una madre, la del policía que, en cumplimiento de su deber, fuera abatido por delincuentes
“Tenía 22 años”; decía la pobre mujer que desconsolada reclamaba la forma en que murió su hijo. Un reclamo muy justo, si tomamos en consideración las circunstancias a las que se tienen que enfrentar diariamente, quienes están para cuidar el orden.

En otro escenario, pero con el mismo dolor, el ejército despedía con honores a uno de los suyos. Se trataba del cabo Jorge Alberto, quien perdió la vida en cumplimiento de su deber.

Todos los días, cientos de humildes mexicanos que conforman nuestras instituciones de seguridad, salen a realizar patrullajes sin tener certeza con lo que se van a encontrar. Van con la bendición de Dios con el legítimo temor de ser víctimas en una emboscada, de una agresión por parte de quienes se han ido apoderando de los espacios, de las ciudades de nuestro México.

El gobierno, envía a los efectivos de seguridad con una pistolita -con la consigna de proteger los derechos humanos los delincuentes- cuando los criminales van armados hasta los dientes, con el mejor equipo.

Porque aunque nos parezca absurdo, a los delincuentes hay que protegerlos.
Los criminales, lo sabemos, se han organizado de tal manera que vamos sintiendo los efectos en las ejecuciones que realizan.

No son desórdenes de niños malcriados a los que hay que acusar con su mamá o su abuela, no, son individuos cuya maldad no tiene límites. La mayoría de ellos nacieron y crecieron en un medio donde aprendieron de todo. Nada bueno por supuesto. ¿Cómo pretender educarlos si ya están convertidos en sicarios, distribuidores de drogas? Ya tienen en su haber un gran historial delictivo.

A esos individuos no les importa dañar a quien se le ponga enfrente; la compasión, el respeto a los demás no existe en ellos.

Lo sucedido en Culiacán nos ha impactado a todos por lo grave de la situación que prevaleció. El riesgo en que estuvo la población llevó a familias a sentir el temor correr por su cuerpo. Las escenas fueron reales y dramáticas, donde las personas lo que deseaban era ponerse a salvo, proteger su integridad.

El detonar de las armas, la angustia ante lo desconocido porque nadie sabía a ciencia cierta que estaba ocurriendo, fueron momentos vividos que desearíamos no se repitieran nunca más.

Sin embargo, después de la decisión tomada por el equipo de seguridad, avalada por supuesto por el Presidente de México, nos damos cuenta de que tenemos ante nosotros una situación muy delicada.

Estamos ante la incertidumbre de que la criminalidad se puede incrementar ante el comportamiento de las autoridades y el propio gobierno, sometidos por la mafia. Pésima señal se envió por no tomar medidas preventivas y ver todas las posibilidades antes de actuar.

¿En manos de quién o quiénes está la seguridad del país? ¿Quién va a defendernos? Si se sabe que el crimen organizado cuenta con una estructura sólida y poderosa, que corresponde a equipo, armas, dinero, gente ¿qué sucedió con el gabinete de seguridad?
El presidente es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas y como tal tiene gran responsabilidad en lo ocurrido. Se la ha pasado criticando, señalando, burlándose y echándoles la culpa de todo a gobiernos anteriores. Sin embargo, el país no va lo bien que debería y en cuestión de seguridad, cada día está peor.

Los problemas no se resuelven con besos y abrazos, ni con acusar a mafiosos con su progenitora. El Presidente ha afirmado que no quiere que se derrame sangre. Que le diga eso a las madres de los oficiales caídos en cumplimiento de su deber. Mujeres que quedaron con el corazón destrozado y que lloran la ausencia de sus hijos. Mujeres orgullosas de esos jóvenes con ilusiones dispuestos a defender a su patria del enemigo. Ese enemigo que cobardemente los ha emboscado y acribillado.

Que entienda de una vez por todas el presidente que los enemigos del pueblo no son los que están en otros partidos. Hay gente valiosa en todos los grupos y que los verdaderos enemigos de México son los que atacan a las instituciones y a la sociedad.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
12 Octubre 2019 04:00:00
Errores y decepciones
Todos hemos cometido errores en la vida. Unos más que otros, pero de cometerlos no nos salvamos. Cuando nos damos cuenta de error viene la decepción y el arrepentimiento.

Sucede en todas partes y en cualquier situación. En ocasiones no nos damos cuenta de la tontería que hicimos hasta que ya es un poco tarde.

Eso es lo que sucedió en las pasadas elecciones. Muchos mexicanos se fueron con “la finta” y siguieron lo que tanto repudian y critican: ir de borregos.

La difusión que se hizo en contra de otros partidos políticos y sus candidatos, no era la correcta pero si redituaba votos a favor de alguien que promovía su imagen a costa del deterioro de la figura presidencial.

Por eso se dijo insistentemente que la sucesión estaba “pactada” solo que el arreglo no se ha dado como seguramente estaba establecido.

Cuando salgo de mi ciudad, me gusta platicar con la gente del lugar que visito. A querer o no, sale a relucir el tema del gobierno y la verdad no veo por ningún lado que una abrumadora mayoría esté satisfecha del comportamiento de los políticos que hoy se ufanan de pertenecer a la 4ª. Transformación.

Las mañaneras ¿Qué nos ofrecen? Más de lo mismo, todos los días la palabra “corrupción” no se aleja del discurso. Hay que enfatizar la palabra para que se le grabe al pueblo y vea que se está cumpliendo.

Lo que no se le dice a ese pueblo “sabio” es que la corrupción no significa llevarse los recursos del pueblo nada más, sino participar de algún modo a que eso suceda. No se trata de repudiar a un político que no pertenece al grupo o movimiento en el poder, por una sencilla razón: no todos los buenos están de un lago y los malos de otro.

Es algo que no hemos entendido. Lo estamos observando en las Cámaras. El hecho de ostentar una curul no significa que todo lo sepan, que todo lo que aprueban es lo correcto para el país.

Se pidió el voto para que se tuviera mayoría en Congreso y Senado y están haciendo lo que les viene en gana, no precisamente lo correcto. Como si fuera poco se atreven algunos legisladores a comportarse como vil patanes, utilizando la tribuna para insultar y amenazar.

¿Puede alguien sentirse orgulloso de haber votado por individuos ignorantes y cobardes? No lo creo.

Por eso existe ya mucha decepción en cuanto a las actitudes y comportamiento de algunos pseudo políticos.

Me extraña en verdad el nivel de aceptación en las encuestas cuando la realidad muestra otra cara. La de la decepción.

Permítame expresar mi decepción por el ataque al ex presidente Felipe Calderón. Tuvo que cancelar su presentación en el TECNOLOGICO de Monterrey donde ofrecería una conferencia. A pesar de que había más de mil quinientos boletos vendidos entre la población estudiantil que sí deseaban asistir, se canceló el programa.

Mi decepción y molestia porque calificaron de jóvenes valientes a quienes querían secuestrar y decidieron asesinar a destacado empresario de Nuevo León.

Lo que más me molesta de todo es que, aunque ya pasaron las elecciones y ganó abrumadoramente un movimiento, continúen con la misma consigna: la de acabar con todos los que no pertenezcan o comulguen con sus ideas políticas.

Muy mal, de verdad. Lo que se está viendo es que llegaron muchos con un gran resentimiento y atacan solo por eso, no por convicción, no porque realmente amen y deseen lo mejor para el país.

Qué decepción ver a quienes pertenecieron y se beneficiaron en un partido político, atacarlo. ¿Se debe creer en ellos? ¿Acaso no son convenencieros? Además de traidores a sus principios.

Todos los días hay asaltos, robos, secuestros, asesinatos. El país ¿en manos de quiénes está? ¿Qué autoridad o gobierno pone orden? ¿Qué arreglos hay en lo obscurito?

No cabe duda que se necesita mucho valor, amor al país para sacarlo adelante y recuperar la tranquilidad que se ha perdido.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
05 Octubre 2019 04:00:00
Personas con educación y valores
Dicen que las comparaciones son odiosas; sin embargo, hay ocasiones que sí amerita hacer una evaluación del comportamiento de algunas personas.

“No se que está pasando, pero los jóvenes no respetan nada ni a nadie”, he escuchado decir en diversas ocasiones. La verdad si analizamos bien la situación tendríamos que agregar que no solo los niños y los jóvenes han cambiado, sino también nosotros, los adultos.

“Son otros tiempos”, “así se estila ahora”; estas y otras justificaciones, escuchamos o decimos a manera de disculpa por ciertas actitudes de los jóvenes.

Por la parte oficial, justifican toda clase de desmanes y atropellos que realizan grupos supuestamente estudiantiles o inconformes. De esa manera lo que justifican realmente es el desorden que ocasionan las personas violentas y dejan desprotegidos a quienes resultan afectados.

Lo hemos estado viendo. Jóvenes, hombres y mujeres encapuchados, vestidos de negro, cometiendo toda clase de agresiones a locales establecidos. La ciudad de México se ha convertido al parecer en una ciudad sin ley. Un lugar donde el ciudadano trabajador, honesto y decente no tiene cabida.

En cambio, a los que organizan y participan en los desórdenes, se les da toda la protección habida y por haber.

“No somos un gobierno represor”, “no se usará la fuerza pública para reprimir estudiantes”; esas y otras frases se escuchan con mucha frecuencia, tratando de justificar una actitud por demás repudiable de agresión a personas y comercios.

Las autoridades deben entender que permitir que policías actúen para poner orden, no quiere decir agresión.

Es cumplir con su deber; así de sencillo. Los policías se han visto rebasados por unos mozalbetes sin oficio ni beneficio porque no pueden hacer nada ante la bestialidad con que actúan esos individuos que salen a las calles a ocasionar desórdenes.

Están protegidos, indebidamente, por quienes están para velar por la tranquilidad de los ciudadanos.

¿Qué clase de autoridades tenemos que dejan desprotegidos a quienes están para velar por la seguridad de las ciudades? ¿Cómo es posible que esté mejor protegido un delincuente que un ciudadano honesto?

Difícil entender a las autoridades que tenemos. ¿Así educarán a sus hijos? Permitiendo que hagan lo que se les venga en gana, destruyan lo que se les ocurra, ya sea en casa, en la escuela o en la casa del vecino.

La verdad no lo creo.

Lo que México necesita son personas con educación y con valores. No gente resentida, que ande en las calles causando destrozos, perjudicando a quienes se ganan la vida honestamente.

El país necesita de gente valiosa, de jóvenes valientes, que vayan a las universidades con ganas de estudiar, de aprender. Con ganas de ser alguien en la vida. Estudiantes que honren a sus instituciones y no que las denigren.

No son valientes aquellos que actúan con violencia y ocultan el rostro; son realmente cobardes y ellos no merecen la menor consideración.

Secuestrar autobuses, 60 o un poco más como lo hicieron recientemente no es de personas de bien sino de delincuentes que deben ser castigados. De nada sirven las denuncias de concesionarios si lo único que consiguen es una carpeta de instigación que dormirá el sueño eterno: No habrá justicia para ellos.

¿Estudiantes? ¿Individuos que se drogan, roban y secuestran?

¿Qué clase de autoridad y gobierno se tiene? Quien aprueba la violencia y permite tanto desorden no está gobernando y no merece respeto mucho menos apoyo de los ciudadanos.

¿Las fuerzas del orden merecen estar en la posición que los han colocado? ¿Es correcto que reciban insultos y hasta golpes sin protestar? Hay infinidad de preguntas que siguen esperando respuesta.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
28 Septiembre 2019 04:00:00
Actos delictivos deben castigarse
Definitivamente hay situaciones con las que no estamos de acuerdo. Una de ellas, la violencia en cualquiera de sus manifestaciones. Actos que para mí son repudiables y que en cambio hay quien los toma como un derecho a manifestarse.

Por supuesto que son situaciones distintas porque todos tenemos derecho a la libre manifestación, de ideas, de acciones, siempre y cuando se respete el derecho de otros.

Sin embargo, no se hace, no se respeta el derecho de los demás porque los anarquistas no conocen de ese valor tan necesario para la convivencia social. Solo conocen su “ley” y es la que practican.

Por eso los vemos en cada manifestación en las calles, participando como si fuera parte del grupo. Ellos, los anarquistas se enfocan a destruir comercios, a vandalizar edificios, puertas, paredes.

Esa actitud la han desarrollado de tiempo atrás. Desde que empezaron a salir a las calles los grupos políticos, a gritar ¡FRAUDE! Robo de votos y todos sabemos de dónde empezaron las consignas.

Una persona que constantemente grita fraude si no obtiene los resultados favorables, es porque quiere convencer a los demás qué él tiene razón; no porque la tenga sino porque así lo manifiesta. Es su estandarte con el que trata de convencer.

Lo malo de ello, es que ya en el poder continúan con la misma fórmula como si estuvieran en campaña.

Culpan de todo al que se fue pero no dan soluciones reales. Al menos no hasta ahorita.

De las marchas y plantones ni qué decir. Esa estrategia dio muy buen resultado en el pasado así que hay que continuar con la misma práctica. Seguramente para no perder la costumbre.

“No se va a reprimir a manifestantes”, es la respuesta del gobierno a ciudadanos que se molestan ante el desorden. Y no hay respuesta satisfactoria para ellos. No obtienen apoyo de autoridades porque el resentimiento de estas va más allá que la razón.

Calificativos como “fifis” y otros más, utilizados como broma pero que en realidad es una vil grosería y ofensa para los ciudadanos.

Un gobernante debe comportarse como lo que es, para lo que fue elegido, no como payasín de la fiesta.

No es nada gracioso, por el contrario, denigra al que recibe la ofensa pero también al que la profiere. Tan es así que, cuando fueron a Bellas Artes los flamantes Diputados y Senadores, luciendo su trajecito de gala pretendiendo ser “fifís”, algunos se veían ridículos ¿o no?

Y ya ve usted, muy pronto se les cayó el teatrito o el telón en el teatro. Iban a homenajear a un pastor que días después resultó con cargos por abuso y fue detenido.

El 23 de septiembre se conmemoró un año más del asesinato de Don Eugenio Garza Sada, empresario distinguido de Nuevo León que tanto beneficio otorgó al estado. Su muerte fue un duro golpe para el sector empresarial y para el pueblo de México en general. Un hombre con ideas, con valores, que iba a ser secuestrado por individuos que nada aportaban al país. Lo asesinaron vilmente, así como a dos de sus escoltas.

Recién volvemos a presenciar desorden y actos delictivos de jovenzuelos que nada bueno y productivo están aportando a la sociedad y al país. Encapuchados, mezclados en las manifestaciones ocasionan destrozos dejando pérdidas millonarias.

¿Quién pagará por los daños ocasionados? ¿Quién le ofrecerá una disculpa y la retribución económica a los empresarios? ¡Ah! Por favor, que nadie diga que ellos tienen seguro, por favor. El desorden, los actos delictivos deben castigarse vengan de donde vengan.

Ni la jefa de gobierno de la CDMX ni el propio presidente asumen un papel digno para proteger a los ciudadanos, por el contrario, se ponen de parte de los jovenzuelos, pandilleros cuyos delitos quedan impunes casi por decreto.

¡Ah! Pero eso sí, que no “pesquen” a alguno de ellos porque hasta entonces se conocerá a la madre y a toda la familia para “exigir justicia” para el muchachito travieso. ¿Dónde estaban esas madres a la hora de educar a los hijos? El comportamiento de esos individuos, la falta de respeto a instituciones, sociedad, edificios, monumentos, debe empezar a castigarse.

¡Ya basta! de solapar a individuos que dañan a la sociedad y al país.
.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
21 Septiembre 2019 04:00:00
¿En defensa de quién?
No es nada agradable observar o conocer el trato, por demás desigual, que reciben quienes diariamente salen a recorrer lugares de alto riesgo. Soldados y Marinos han estado siendo atacados por individuos que causan un gran daño a las comunidades y al país. Sin embargo, parecería que tienen más derecho los agresores, que quienes arriesgan su vida en los operativos.

Tal situación es realmente insostenible. De ahí que se aplauda la decisión tomada desde la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en cuanto a que responderán en defensa propia los militares cuando sean atacados.

¡YA ERA HORA! De que se viera la realidad de lo que está sucediendo. Esa decisión debió tomarse hace mucho tiempo porque el comportamiento de delincuentes en contra de nuestras Fuerzas Armadas no es para dar concesiones.

Los militares reciben órdenes es cierto, ellos obedecen. No obstante, es absurdo pedirles que “respeten los derechos del agresor”, cuando están siendo atacados. Es una total contradicción. No se puede poner orden si se les limita la acción. Hay que ofrecerles garantías a quienes están exponiendo su vida con verdadera responsabilidad y amor a México.

La delincuencia ha avanzado a pasos agigantados por una sencilla razón: La sobreprotección a los absurdos derechos que se les ha otorgado a quienes delinquen.

Militares y Marinos han quedado en gran manera desprotegidos al “atarles las manos” al verse impedidos de actuar como deberían hacerlo. Hemos observado a través de los noticieros de qué manera son emboscados, soportando la humillación que significa el ser agredidos no solo por delincuentes, sino también por quienes deberían salir en su defensa: Los habitantes de poblados.

La agresión de que han sido objeto quienes integran las Fuerzas Armadas, no es nueva. Sin embargo, considero que se ha tornado intolerable.

Ya basta de humillaciones a ellos, nuestros hermanos soldados y marinos. Basta de contemplaciones a la delincuencia. Quien transgreda la ley no debe esperar se le premie. Es indignante el trato que han recibido integrantes del Ejército y Marina; sin que puedan responder a sus agresores.

Verdaderamente repudiable que se piense en los “derechos” de los agresores de nuestra patria y se deje en verdadera indefensión a quienes están combatiendo a los peligrosos delincuentes.

No se puede reconstruir un territorio peligrosamente dañado por la violencia, poniendo en riesgo la seguridad de hombres que están luchando por devolver la tranquilidad del país.

No seamos ilusos si creemos que son “muchachitos” que van a hacer caso de recomendaciones. Un “pórtense bien” no basta a quien ya eligió su camino y porta armas de grueso calibre, listos para usarlas. Son individuos que están agrediendo a nuestro México, a sus instituciones y a los ciudadanos con sus acciones.

De ninguna manera se puede ni se debe seguir tolerando a quienes nos agreden a todos por igual con actitudes nefastas. No se debe seguir ofendiendo a los Soldados de la Patria. ¡Basta ya de humillaciones!

Para que el país vaya recuperando la tranquilidad y la paz que nos arrebataron un día, se tiene que actuar.

Se tiene que entender que nuestros hermanos soldados se encuentran enfrentando una lucha desigual. Si se desea recuperar la tranquilidad, se debe permitir actuar a las Fuerzas Armadas para darle estabilidad a esta maravillosa Nación. ¡Ya basta! de contemplaciones a unos y de atar de manos a la parte que debemos apoyar.

Entendamos de una vez por todas que no podemos ni debemos salir en defensa de los agresores sino de quienes salen de sus cuarteles con el firme propósito de combatir a la criminalidad.
Hay que pensar en la familia de los nobles hijos de la patria. En esa madre cuyas oraciones eleva al Creador; en la esposa, en los hijos.

Para ellos, lo primero es servir a su México amado y dar la vida en su defensa si fuera necesario. No es justo que sean agredidos con traición, en artera cobardía del que ordena agredirlos. Como tampoco es justo que no se les haya permitido actuar cuando sea necesario, en legítima defensa.

Es tiempo ya de recapacitar, de reflexionar, de velar por nuestras instituciones y ofrecer el apoyo a quienes se enfrentan a la criminalidad. Hombres valientes, con honor, formados en la disciplina, en la obediencia, en el amor a la Patria; sintiendo sin duda un legítimo temor, pero con la fuerza que el cumplimiento del deber les da por el bien de la Nación.

No nos equivoquemos, un pueblo bueno jamás estará del lado de la delincuencia, sino del defensor de la patria.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
14 Septiembre 2019 04:00:00
Garantías para todos
¿Nos hemos preguntado por qué hay tanto desorden en la sociedad? ¿Por qué los delincuentes se sienten con el derecho de agredir a los ciudadanos? ¿Por qué a las fuerzas del orden se les repliega, insulta y agrede? Por una sencilla razón: Quien está fuera de la ley considera que la ley está de su parte.

Hay algo de razón porque las leyes parecerían estar acomodadas para brindar protección a quien comete un delito, que para garantizar la tranquilidad de los ciudadanos.

Un día sí y otro también, hay acontecimientos de violencia que estremecen a la sociedad. Los delincuentes no temen a las autoridades del orden; están conscientes que ¿la ley? ¿los protectores de sus supuestos derechos? estarán de su lado. Difícilmente serán aprehendidos, menos aún encerrarlos, que es lo que los ciudadanos desearíamos.

¿Para qué acudir a interponer una denuncia? Si hay quien considera que es pérdida de tiempo y también se manifiesta el temor a las represalias. Están conscientes que el agresor saldrá libre, si es que lo atrapan.

El ladrón, el agresor, el sinvergüenza, parecería que tiene más derechos que el ciudadano respetuoso de las instituciones y no causa problemas. Los primeros, en todo momento encontrarán defensores dejando desprotegida a la sociedad que tiene que vivir de alguna manera, con el temor de ser víctima de maleantes.

Andamos muy mal. No puede ni debe ser que la delincuencia haya ido ganando espacios porque no ha habido autoridad o gobierno alguno que ponga orden. Como pretexto se anteponen “los derechos” de los delincuentes.

A los ciudadanos nos han ido dejando solos, sin protección; la delincuencia ha crecido porque se le ha permitido. Se han incrementado las adicciones porque por los mismos “derechos” que se pregonan se ha permitido su venta y consumo. Nadie reflexiona entre el bien y el mal; lo que es bueno y lo que no lo es. Lo que se debe hacer y lo que no se debe permitir.

La ética y la moral fue sustituida por “derechos”. Las Garantías individuales contempladas en nuestra Carta Magna se modificó a Derechos.

Poco a poco se permitió que la delincuencia se fuera sintiendo más protegida que los ciudadanos respetuosos de las instituciones. Los llamados Derechos Humanos vinieron a sustituir el orden, el respeto, en una palabra, los valores.

Y más rápido de lo que se cree, el delincuente de todas las edades se fue sintiendo dueño de la situación porque sencillamente tiene “derechos”.

La delincuencia se ha incrementado de manera peligrosa. Roban, asaltan, hacen lo que quieren por una razón: saben perfectamente que si los atrapan no pisarán la cárcel. Quien tiene dinero pagará un buen abogado, el que no, con el dinero de los impuestos de los ciudadanos se le asignará uno.

Por lo tanto ¿Para qué denunciar? Los afectados así lo consideran y no acuden en buena parte ante la autoridad correspondiente porque temen por su seguridad y su familia.

Es triste y lamentable pero cierto.

Los legisladores deberían darse cuenta del daño que representa hacer modificaciones a nuestra Carta Magna. No debe ser al gusto de partidos o personas como ha ocurrido y sigue ocurriendo. Ellos, legisladores tienen una gran responsabilidad con el país y la oportunidad de hacer las cosas bien y no lo han hecho.

Al ocupar una curul se consideran intocables, al grado de creer que están ahí para hacer lo que les venga en gana y no es así.

Todos tenemos derechos, es cierto. Sin embargo, quien transgrede la ley no puede tener los mismos beneficios que quien la respeta. El desorden, la falta de respeto a las instituciones, el incremento de la delincuencia es una consecuencia de las concesiones otorgadas a individuos que transgredieron la ley.

La educación empieza en casa, en el hogar y a muy temprana edad. El Estado debe respetar y hacer respetar las leyes. No pretenda un gobierno garantizar la paz y devolver la tranquilidad a los ciudadanos mediante recomendaciones absurdas a delincuentes. Lo que consigue un gobernante que cede a concesiones es ser el hazmerreír de la propia delincuencia además de quedar “atrapado” en complicidades con grupos delictivos.

Garantías para todos, siempre velando por el bien de la Nación, como lo establece nuestra Constitución. Darle a las fuerzas del orden el apoyo decidido para que cumplan con su deber en la lucha contra la delincuencia.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
07 Septiembre 2019 04:00:00
Greta y su preocupación por el planeta
Su nombre es Greta Thumberg y nació en Estocolmo, Suecia en el año 2003. Con 16 años apenas se ha convertido en una activista en pro del planeta. Ha mostrado su preocupación por el deterioro de nuestra casa común por lo que, a través de huelgas escolares en su país, las cuales empezaron en 2018, ha salido en defensa de la tierra.

Greta empezó a participar en las huelgas estudiantiles y pronto su figura fue destacando hasta lograr que su voz fuera escuchada.

“Debemos entender lo urgente de la situación. Nuestros líderes nos han fallado. Los jóvenes tenemos que responsabilizar a las generaciones pasadas por el desastre que han creado. Necesitamos enojarnos y transformar esa ira en acción”. Ha expresado la jovencita, en un discurso.

Greta se ha convertido en una gran activista y ejemplo de jóvenes que la siguen y admiran. Sus seguidores en Twitter se cuentan por miles; un gran número de ellos se van uniendo a la noble causa.

“¡Tierra! Las luces de Long Island y Nueva York ahí delante”, tuiteó la joven activista a su llegada a Estados Unidos, después de una travesía por mar que duró dos semanas ya que se niega a viajar en avión, porque hacerlo lo considera de gran impacto ambiental.

Ella, viajó en una embarcación rudimentaria donde no había dormitorio, ni cuarto de baño, ni privacidad alguna.

“Es increíble que haya que cruzar el Atlántico en velero para llamar la atención sobre esto, y no animó a nadie a hacerlo”, dijo Greta al ser entrevistada a su llegada a Nueva York, donde ha sido invitada para participar en la Cumbre sobre el cambio climático el 23 de septiembre.

¿Su mensaje al presidente Donald Trump? Le preguntaron los reporteros, a lo que ella respondió: “Le pido que escuche a la ciencia, porque obviamente no lo hace. Si nadie ha podido convencerle todavía, no voy a poder hacerlo yo ahora. Así que me concentraré en convencer a la gente”.

Sin embargo, el activismo de la estudiante se ha visto de cierta manera empañado por las críticas recibidas. Los comentarios negativos externados por personas con poca sensibilidad se apreciaron en las redes: “Pareciera como si la persona que hay dentro de ese cuerpo estuviera pidiendo ayuda”. Además, reclamaron a la UNICEF por no proteger a “esta niña con claros síntomas de asperger”.

Greta respondió de esta manera: “Cuando las personas que te odian te persiguen por tu apariencia y diferencias, significa que han perdido el rumbo. ¡Y entonces sabes que estás ganando!”, “Lo considero un súper poder”

A Greta le fue diagnosticado el problema hace cuatro años. Sin embargo, su activismo demuestra que está luchando por algo que a todos nos afecta, por lo tanto, nos debe importar. Su preocupación por el medio ambiente se debió, principalmente al darse cuenta de lo que le está ocurriendo a nuestro planeta.

“Tengo Asperger y eso significa que a veces soy un poco diferente de lo normal, en ciertas circunstancias, ser diferente es un súper poder”.

Ella está consciente de su problema, aún así, Greta ha demostrado al mundo que es una niña inteligente, sensible y con deseos de luchar haciendo conciencia entre los habitantes de este planeta, para rescatar y cuidar lo que queda en él.

Greta ha publicado un libro. Ha ofrecido discursos en el Foro Económico Mundial, ha participado en una marcha mundial; estará el 23 de septiembre en la Cumbre sobre el cambio climático, a celebrarse en Nueva York. Además, por ser una destacada activista ambiental, está nominada al premio Nobel de la Paz 2019.

Ignoro que le depare el futuro a Greta, la jovencita que abraza una bella causa, urgente y necesaria: La de preservar nuestro planeta a través de medidas urgentes. Confío que su lucha y la de tantos ambientalistas rinda frutos.

Hay que hacer conciencia y tratar de seguir luchando para rescatar lo rescatable y evitar que las malas decisiones políticas, la ambición o maldad de algunos, destruyan nuestros bosques dejando a su paso desolación y muerte.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
31 Agosto 2019 04:00:00
Héroes de ayer, de hoy y de siempre
El calendario nos marca el mes de Septiembre con fechas específicas para conmemorar acontecimientos de nuestra historia. Es el mes dedicado a la Patria.

Cómo no recordar nuestra niñez ya lejana, cuando participábamos en eventos escolares y nos hacían recordar a los Héroes de la Independencia, a través de representaciones y/o lecturas que nos emocionaban por una razón: Despertaban nuestra imaginación, la que volaba a un pasado muy nuestro.

¿Los desfiles? ¡Hermosos! Carros alegóricos en los cuales el ingenio y la destreza se hacían presentes al “vestirlos” de gala con los colores nacionales. Ahí estaban haciendo acto de presencia nuestros Niños Héroes, el cura Hidalgo, Dn. José María Morelos, doña Josefa Ortiz de Domínguez, doña Leona Vicario, por mencionar algunos personajes de nuestra bella historia.

Historia contada a través de las páginas de los libros que una vez siendo niños, fueron nuestros compañeros de estudio.

Nuestro México es por naturaleza alegre a pesar del dolor de las batallas libradas. Siempre ha mantenido viva su fe, la esperanza en un mañana mejor. Un México siempre de pie a pesar de todo.

Si bien septiembre nos brinda la oportunidad de hacer un recorrido por pasajes de nuestra historia, día a día nos encontramos con héroes de carne y hueso.

Personajes en nuestra comunidad a quienes pocas veces se les menciona y se les da el reconocimiento que merecen. Me refiero a los Bomberos, a Rescatistas, a todo aquel que está siempre dispuesto para atender algún llamado de auxilio.

Tareas difíciles de llevar a cabo y sin embargo, ahí están ellos, con la mejor actitud si de ir al rescate de algo o de alguien se trata.

Conocedores de los riesgos que conlleva su actividad, hacen a un lado los temores a los que podrían enfrentarse para acudir presurosos al llamado de auxilio en un momento determinado.

Están conscientes que el tiempo es importante en las decisiones que se deban tomar, por eso siempre están más que dispuestos a ayudar. Los segundos cuentan y son preciosos si de salvar vidas se trata.

Por ello debemos hacer conciencia en la necesidad de permitir el paso a ambulancias o vehículos que vayan a prestar auxilio en algún percance. Desafortunadamente se observa una falta de educación o desconocimiento de lo que debería hacerse en casos de emergencia.

Es muy importante que los ciudadanos colaboremos despejando el área de circulación para el mejor desplazamiento de las unidades; aunque hay que reconocer que en ocasiones no se puede con la prontitud requerida porque no hay para dónde hacerse o porque alguien obstaculiza el libre tránsito.

Es de admirarse el esfuerzo que realizan los Bomberos, los Rescatistas si de cumplir con el deber impuesto por sus corporaciones, pero también por su deseo de ayudar al prójimo.

En ese estatus se encuentran también elementos del Ejército y Marina, en su plan de apoyo a comunidades donde la tragedia causada por algún fenómeno natural, se hace presente.

Ellos, soldados y marinos, se encuentran enfrentando de un tiempo a la fecha a grupos delictivos con el firme propósito de recuperar la paz en el país.

Todos ellos, merecen el reconocimiento de la sociedad, el de todos los mexicanos porque a pesar de sus limitaciones o impedimentos -algunos en equipo, otros legales- están siempre dispuestos a acudir en auxilio de la población cuando existe un riesgo.

El agradecimiento por parte de los ciudadanos hacia ellos debe manifestarse siempre y brindarles apoyo cuando se requiera.

Ellos son los héroes de hoy, los que arriesgan su vida en beneficio de todos los mexicanos; los que acuden al llamado urgente para salvar patrimonios, vidas y quienes se esfuerzan un día sí y otro también, para defender la tranquilidad en comunidades en conflicto y devolver la paz en el país.

Dios bendiga a todas las corporaciones y a cada integrante de ellas. Nuestro reconocimiento a la labor que realizan.
.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
24 Agosto 2019 04:00:00
Del reclamo a la agresión
Cualquiera puede expresar libremente sus ideas. Se puede participar en una marcha, hacer planteamientos ante la autoridad. Todo esto y más forma parte de nuestros derechos como ciudadanos.

Sin embargo, hacer uso de derechos contemplados en nuestra Carta Magna, no le otorga permiso a nadie para promover excesos en sus manifestaciones.

Hay personas que pretenden justificar su enojo, coraje y frustración, promoviendo y causando destrozos a su paso, que constituye una violación a los derechos de terceros.

Eso es lo que ha pasado en cada manifestación que se realiza en el país. Aunque de sobra sabemos que la manifestación de ideas con desorden no solo corresponde al hartazgo de quienes se organizan, sino a las actitudes de desprecio a las autoridades y la falta de respeto a las instituciones.

Las marchas y plantones no iniciaron hoy; estamos conscientes que se han incrementado porque no ha habido autoridad alguna que ponga orden. No se atreven a tocar a quienes promueven el desorden.

No se atreven por una sencilla razón: no desean verse en actitud de represores.

No desean poner orden porque quienes hoy están en el gobierno, un día salieron a las calles y apoyaron marchas y plantones, provocando un caos en las calles de la hoy Ciudad de México. No hemos olvidado y los capitalinos tampoco quiénes fueron los que hicieron de la avenida Paseo de la Reforma, su lugar de manifestación y de desorden.

Mienten al decir que todo lo hacían en forma pacífica ya que, desde el momento de realizar pintas, de bloquear calles, se convierte en agresión contra los ciudadanos. ¿Cuántas pérdidas económicas ocasionaron a comerciantes que tenían que cerrar sus negocios? ¿Cuántos daños causaron a edificios públicos?

Existen leyes que indiscutiblemente hay que aplicar; sin embargo, es algo que no se ha hecho. Por lo tanto, al permitirse el desorden en las calles, se va cayendo en una anarquía donde nadie respeta nada ni a nadie. Todo lo quieren justificar con “es nuestro derecho” olvidando que los demás también tienen derechos.

Así como libre tránsito no quiere decir entrar como “Pedro por su casa” a un país o a un edificio; ser activista no significa tomar las calles y ocasionar destrozos.

Los habitantes de la Ciudad de México han tenido que soportar toda clase de agresiones causadas por personas inconformes que salen a las calles a manifestar su inconformidad por lo que sea.

Cómo no recordar los “plantones” de maestros disidentes, concentrados en un punto fijo: el monumento a la Revolución. Además del pésimo espectáculo que han ofrecido, han dado muestra de que los niños, a quienes se debe educar, poco les importa. Los han dejado sin clases sin que haya un castigo ejemplar para quienes se alejan de las aulas para exigir se cumplan sus peticiones.

Así, hemos observado cómo se van incrementando las marchas, plantones por lo que se quiera. Aunque hay que agregar que ha ido en aumento la agresión.

Esas actitudes de ninguna manera se justifican.

Recientemente, un grupo inconforme con las agresiones que han sufrido algunas mujeres salieron a las calles, gritando consignas. No obstante, no quedó solo en manifestar su indignación por lo que está sucediendo, sino que fueron más allá. Llegaron a la agresión, verbal, física lo cual representa un retroceso en cualquier relación.

La participación de esas mujeres que fueron agredidas o bien, fueron a apoyar a sus compañeras, mostraron un comportamiento agresivo que no se puede aplaudir.

¿Por qué lanzar diamantina a un funcionario que las estaba atendiendo? ¿Por qué las pintas a edificios públicos y propiedad privada? ¿Por qué causar destrozos en oficinas públicas rompiendo cristales. ¿Por qué dañar monumentos como el Ángel de la Independencia? La brutal agresión a un reportero ¿se justifica?

¡Ah! Pero afirman que su participación en las calles es pacífica, por lo que continuarán con todas las manifestaciones como hasta ahora. Aunque sean legítimas sus demandas, la violencia de ninguna manera es aceptable..

¿Las autoridades? ¿Hay autoridades? Se amparan con un “no habrá represión” “no somos un gobierno represor”. Justificación por demás absurda, porque aplicar la ley no significa reprimir sino actuar conforme a derecho. Al no actuar están beneficiando a unos y perjudicando a la gran mayoría, a los ciudadanos y su patrimonio.

No entiendo una paz con violencia; porque lo que están haciendo es agresión, es violencia, es falta de respeto, algo que por supuesto, no se justifica.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
17 Agosto 2019 04:00:00
Atletas mexicanos mostraron la casta
A pesar de las limitaciones a que suelen enfrentarse quienes eligen el deporte como una opción para desarrollarse, la voluntad, el esfuerzo, el ver hacia adelante sin detenerse a pensar en lo económico, ellos se prepararon con mucho tiempo para llegar a la meta.

Y lo lograron. Un mérito enorme ya que las expectativas de la titular de la Comisión Nacional del Deporte (Conade) eran muy pobres o limitadas.

Lamentablemente -estamos conscientes de ello- cultura, educación, arte, deporte, son disciplinas que infinidad de ocasiones se ven presionadas por carecer de recursos o bien porque se disminuyen los presupuestos.

Quienes han elegido alguna de las diferentes disciplinas, ponen todo su esfuerzo y dedicación para lograr un objetivo: Destacar.

En el aprendizaje, sin duda que tienen enorme mérito sus maestros, sus entrenadores que obviamente observan el desempeño de cada alumno y ven en ellos a un triunfador.

En ellos, en los maestros recae la responsabilidad de conducir a sus alumnos y dependerá de cada uno, fortalecer el aprendizaje para desarrollar las habilidades.

Los atletas mexicanos que participaron en los recientes Juegos Panamericanos de Lima 2019, mostraron la casta de que están hechos. Nos ofrecieron con su participación la reflexión del “si se puede” de “querer es poder”. Que todo se puede lograr con entusiasmo, dedicación, con gran amor a la camiseta, con enorme disciplina.

Ellos, los atletas que fueron a competir y triunfaron son un gran ejemplo para la juventud de un país tan urgido de verdaderos ejemplos.

Han mostrado que el esfuerzo y dedicación de varios años de entrenamiento y prácticas, rindieron frutos. Su participación en Lima es un triunfo para el país que celebra con orgullo la destacada participación de los jóvenes que pusieron el nombre de México muy en alto.

También, hay que decirlo, es el ejemplo que están dando a los niños y jóvenes de nuestro México, tan necesitado y urgido de buenas noticias. Dicen que se practica con el ejemplo y qué mejor hacerlo con la imagen de nuestros atletas que indiscutiblemente demostraron que fueron a competir para ganar.

Con su actuación queda muy bien la frase “no vengo a ver si puedo, sino porque puedo vengo”.

Habrá becas para ellos, para los atletas, y también para sus entrenadores, quienes obviamente son merecedores de reconocimiento a su gran labor de enseñanza y formación de sus alumnos.

Sin duda que para tener una destacada actuación no se da de la noche a la mañana, se requiere de perseverancia, de constancia, del esfuerzo que se realiza día a día de la pasión que se imprima en lo que se hace y las expectativas que cada uno tenga. Son años de dedicación.

Por eso, pese al triunfalismo ridículo de Ana Gabriela Guevara al afirmar que “Fue una labor titánica en estos ocho meses mover al elefante reumático” en un intento fallido de acreditarse un triunfo que por supuesto no esperaba. El pronóstico de Guevara era de 19 medallas, si acaso.

¡Oh, sorpresa! Pese a todo lo esperado, los jóvenes atletas dan a México más de cien medallas.

No hay que olvidar que el estímulo cuenta y hay que impulsar a la juventud en las diferentes actividades que se puedan ofrecer, ya sea en cultura, deporte, en todo lo que sea benéfico para su cuerpo y mente.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
10 Agosto 2019 04:00:00
El daño está hecho
La humanidad está viviendo una de sus peores crisis. No se trata solamente de enfrentar los problemas económicos en cada país, sino también los sociales que se van acumulando y creciendo. La falta de respeto entre unos y otros, la intolerancia, el sentirse superior a los demás, han hecho la convivencia más difícil.

La advertencia se había expresado ya con señales de alerta muy claras que se han venido dando. Una de ellas, la más clara, es la venta indiscriminada de armas. Negocio que reditúa enormes ganancias a los involucrados.

¿Quiénes son los que participan en el gran negocio? La clase política por supuesto que permite la venta y distribución indiscriminada de armas cada vez más sofisticadas. Lo hacen -según la justificación que dan los legisladores- para que los ciudadanos puedan proteger su integridad y la de su familia en caso necesario.

La verdad de todo está oculta. Hay muchos intereses creados que benefician a empresas y personas.

Los ciudadanos, lamentablemente, son de poco interés para los políticos. En realidad, les importa el voto que los lleve al poder.

Lo sucedido recientemente en la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, nos ha ofrecido nuevamente la dramática realidad: La fuerza de la retórica que promueve sentimientos adversos, principalmente el odio hacia otros.

Animadversión, antipatía, recelo se van anidando en la mente de quienes ven a otros como un enemigo y no un semejante.

Sentimientos dañinos que bien pueden convertirse en odio de tanto escuchar la arenga que algún político utiliza en sus discursos. Es patético escuchar constantemente mensajes donde se utilizan frases ofensivas dirigidas a una comunidad latina, mexicana sin detenerse a pensar el político que buena parte del territorio que Estados Unidos posee, perteneció un día a México.

Las ciudades fronterizas han sido ciudades hermanas; comunidades que si bien las separa un río y cada una se rige por su bandera, sus leyes, van unidas por un pasado histórico que no se puede borrar.

Es muy lamentable la masacre que desatara un jovenzuelo cuyo corazón está herido de muerte. Quien odia al grado de privar de la vida a un semejante sin importar que en esa trayectoria malévola y destructora encuentre niños, no puede estar en paz. Patrick Crusius, el tirador, a sus 21 años está muerto en vida por el odio acumulado.

La venta indiscriminada de armas en Estados Unidos, ha constituido un verdadero riesgo para los propios ciudadanos más que ofrecerles seguridad alguna.

Jóvenes llevando pistolas a la escuela; maestros armados por si hubiera que repeler una agresión; profesionistas, empleados, todo mundo a armarse “por las dudas”.

Debe ser terrible vivir en la psicosis y enseñar a las nuevas generaciones que la fuerza está en utilizar armas y no la razón; enseñar que se es superior por el color de piel y no por los sentimientos sanos donde el amor siempre será más fuerte que el odio. Mostrar al mundo un poderío económico con una sociedad que se desmorona a causa de los vicios y adicciones, debe ser preocupante.

El ataque perpetrado en El Paso, Texas, es uno más de la barbarie y el grado de descomposición de la mente de individuos con complejos y problemas emocionales.

El odio hacia un estereotipo de personas cuya piel es distinta, muestra no la supremacía de una raza, sino la mezquindad de ella.

La supremacía considero, la dan los valores, el comportamiento, la actuación de cada quien. Individuos como Patrick Crusius, Connor Betts, los hubo y desearíamos que no los hubiera más, pero lamentablemente los habrá mientras no se refuercen los principios éticos y morales de cada individuo.

Muy triste que el odio ya esté sembrado por lo tanto el riesgo va a continuar para todos. Nadie sabe el día, la hora o el lugar; por lo tanto, el temor estará presente.

No basta que desde las oficinas de organizaciones internacionales se envíen mensajes a los países pidiendo frenar discursos de odio. El daño ya está hecho. En la retórica de odio del político que desea alcanzar o mantenerse en el poder; en la política de migración sin control aprobada de alguna manera por la ONU, so pretexto de los derechos humanos.

Muchos problemas más que soluciones está causando ese tipo de decisiones en organizaciones internacionales que ven a México como el país que debe “colaborar” y aceptar todo lo que venga de otro país. Deben ofrecerse soluciones reales en países empobrecidos o dañados por la violencia para protección de su propia gente.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
03 Agosto 2019 04:00:00
¿Con qué juegan los niños?
La historia se repite una y otra vez. En la actualidad es común ver a los niños jugando en su tableta, a los jóvenes “platicando” con sus grupos o bien, a una familia completa checando su celular sin importar el lugar donde se encuentre.

Los niños, con una facilidad asombrosa toman en sus manos los aparatos y le pican para encontrar lo que desean. Es la tecnología moderna que día a día avanza a pasos agigantados y cuando un adulto le va “agarrando la onda”, sobre todo los abuelos, ya llegó algo nuevo.

Son los nietos, aUn los más pequeñitos, quienes nos ayudan a descubrir las “novedades” que existen en el mundo.

Sin embargo, no todo es perfecto ni se están ofreciendo las mejores condiciones para el desarrollo del niño.

Para algunos jóvenes, los padres y ni qué decir, los abuelos, pertenecemos a una generación que “nada” tiene que ver con la tecnología, con todos los descubrimientos “que modernos”. En parte tienen razón. Pertenecemos a otra época, donde aprendimos a través de la observación a desarrollar nuestra creatividad.

En los hogares, no importaba si no había juguetes caros, pero sí había niños felices. Niños que en la escuela o en el hogar jugaban con lo que se tuviera a la mano. Las niñas se entretenían con sus matatenas o yakis; la cuerda no podía faltar, era un magnífico ejercicio.

Se jugaba al “avión”, que eran cuadros dibujados con gis en el piso. También, niñas jugando con muñequitas de cartón que modificaba su vestuario las veces que su dueña quisiera.

Los niños, jugaban con las canicas, con sus carritos o sus barquitos de papel que colocaban en bandejas con agua o en los charcos que se formaban en la calle cuando llovía. Competencias con el trompo.

¡Qué tiempos aquellos! Donde la mayor preocupación de los niños era estudiar y jugar. Qué diferencia del ayer al hoy. Juegos sencillos pero que alegraron la infancia de muchos pequeños y jovencitos, convertidos con el tiempo en profesionistas, en personas de bien.

No recuerdo haber escuchado que un niño se suicidara porque no obtuvo el juguete deseado. No todos los padres podían comprar juguetes caros, sobre todo cuando tenían varios hijos; sin embargo, los juguetes se compartían y todos contentos.

En esta época de adelantos tecnológicos ¿Cuántos casos de suicidios en menores de edad se han dado? ¿Cuántos se conocen?

El vídeo de un jovencito que se baja del carro y se tira de un puente, es un caso más en la cadena de suicidios en niños o jóvenes.

¿Causa probable? La decisión tomada por la mamá del jovencito de quitarle el celular. ¿Razones? No las sabemos a ciencia cierta, pero no es para tomarlo como un caso aislado.

La tecnología, es cierto, ha venido a revolucionar a la humanidad; nadie lo discute. Con los aparatos modernos, llámense celulares, tabletas, por ejemplo, nos mantenemos en contacto con otras personas. La noticia corre con extraordinaria rapidez y nos resulta fascinante estar en un lado y recibir comunicación de otro lugar, no importa lo lejano que esté.

Estamos comunicados, aunque no todo lo que nos llega corresponde a la realidad. No hay que olvidar que la maldad existe, por lo tanto, hay personas que no son buenas y de ellas hay que alejarnos.

El manejo de la tecnología tiene su lado obscuro; porque no todo lo que llega a los hogares y a nuestros niños y jóvenes es manejado con honestidad y con buenas intenciones. El riesgo está siempre presente y no respeta edades.

Debemos tomar en consideración que los niños y jóvenes de hoy se conectan en las redes, en donde aparentemente están sus “amigos”. En esas redes son atrapados en ocasiones por adultos perversos cuya imagen dista mucho de la realidad porque ocultan su verdadera personalidad.

Interactúan y enfrentan retos que otros les imponen, los que aceptan al considerarlos un juego más en su lista de diversiones.

De una generación de niños felices en su mayoría, pasamos muy lamentablemente a otra, quizás la de niños muy adelantados en tecnología, pero algunos con gran inestabilidad emocional donde la frustración y el enojo llegan a aflorar, pudiendo enfocar esos sentimientos negativos en agredir a otros o también como medida drástica optar por el suicidio.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
27 Julio 2019 04:00:00
México y su grave problema de inseguridad
Nadie duda que tenemos un país maravilloso, hermoso en verdad. Por donde vayamos encontraremos sitios mágicos, bellos, con playas bañadas por el sol y noches iluminadas por un cielo donde la luna asoma invitando al romanticismo, a tejer historias y a construir sueños.

Lugares mágicos en su mayoría con un pasado histórico digno de conocer, admirar y difundir. Por donde vayamos encontraremos siempre el majestuoso pasado legado de culturas ancestrales.

México es bello ¡Por supuesto que lo es! Es hospitalario ¡Claro que sí! Es digno de difundir su cultura ante el mundo ¡Indiscutiblemente que sí!

Quienes amamos nuestro país, nos damos cuenta de que hemos descuidado algo muy importante para todos los que habitamos esta maravillosa tierra. Ese “algo” es sin duda la seguridad. Lo que está sucediendo desde hace ya algún tiempo, no se convirtió en problema de la noche a la mañana.

México es un país verdaderamente hospitalario y nos sentimos orgullosos de serlo. Sin embargo. considero que al tener leyes e instituciones, los problemas deberían solucionarse a tiempo y no permitir crezcan. Al no hacerlo se pone en riesgo a las propias instituciones, a los funcionarios y a los habitantes de este país generoso.

Nunca como ahora tenemos una inmigración fuera de control pese a que digan lo contrario o se pretenda hacer creer que todo está bien y se están siguiendo protocolos. Si así fuera, no se estarían presentando situaciones nada agradables en algunas zonas del país.

Por ejemplo, en Chiapas, los vecinos de una colonia protestan por la presencia de centroamericanos que se encuentran en espera de recibir un permiso o documentación que les permita avanzar hasta la frontera con Estados Unidos.

La oficina de Migración no es que se vea lenta para otorgar el documento que requieren los cientos, miles de solicitantes, sino por el contrario, la demora en buena parte es por la gran cantidad de personas que nos están enviando de otros países.

La hospitalidad de México es una, el seguimiento y aplicación de las leyes es otra. ¿Nos hemos preguntado si existe algún seguimiento de quién ingresa a nuestro país? ¿Dónde anda? ¿De qué vive?

Los gobiernos de los países que exportan ciudadanos ¿Están haciendo algo para ofrecerles un mejor nivel de vida?

No lo creo. Por nuestra frontera sur han ingresado contingentes sin control alguno. No se han cuidado menos aún, protegido, nuestras ciudades. Quien diga que sí lo han hecho, que expliquen el porqué de tantos extranjeros en las calles de diferentes ciudades del país.

Con la inmigración viene de todo. Unos huyen del hambre, de la pobreza, tal vez de la violencia; otros, huyen de la ley porque algo hicieron. Sí, viene de todo y nadie lo puede negar.

Fue verdaderamente patético ver a la secretaria de Gobernación, alzar los brazos en señal de triunfo y decirle a la muchedumbre en Chiapas “Si se pudo”. Se refería a que todos iban a ingresar y transitar por nuestro país hasta llegar a la frontera norte.

¿Podría decirnos la señora cuántos ingresaron?, ¿dónde andan y qué hacen?

Lo creo difícil por una sencilla razón, no ha habido control. No se nos olvide que destruyeron rejas y se pasaron a la “brava” sin que nadie los detuviera.

Agresivos, groseros, quienes despreciaron los alimentos que personas generosas les ofrecían, simplemente porque no les gustaba lo que se les daba.

Por eso y más, ya no se desea ayudar.

No todos son buenos ni todos son malos; pero no se concibe que vengan a tratar de exigir lo que en su país no tienen.

El problema migratorio es ya un problema grave de inseguridad. Veamos lo que recién sucedió en la Ciudad de México donde fue abatido uno de los individuos más peligrosos de Israel y obviamente, del mundo. Individuo detenido en México, enviado a su país (de donde vinieron por él) enviado a prisión de donde salió para regresar a México vía Panamá.

¿Por dónde ingresó a México? Utilizó documentos falsos ¿Nadie lo detectó? Huellas, imagen, en fin. Nos damos cuenta de las graves fallas en cuestión de seguridad. ¿Qué más habrá que ni siquiera las autoridades conocen? Confiemos que el gobierno se ponga las pilas y trabaje en el renglón de seguridad para los mexicanos, que mucha falta está haciendo. En todos los niveles.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
20 Julio 2019 04:00:00
Dolor y lagrimas ha dejado la delincuencia
Recuerdo que, en una reunión, hace ya un tiempo, una de las señoras que se encontraba presente preguntó si estábamos viendo una serie en la televisión. La verdad, había sido anunciada -ya sabe usted- con bombo y platillo por lo que a querer o no, sabíamos de su existencia.

Unas dijeron que habían visto el capítulo de inicio, la mayoría dijimos que no; el caso es que se trataba de una serie, una de las primeras que se grabaron- con pretensiones de dar a conocer la vida de los narcos.

La verdad, no entiendo la fascinación de algunas personas por series de esa naturaleza. ¿Cuál es el propósito de hacerlas?

Obviamente ganar popularidad y con ella, dinero tanto el artista como la producción. ¿Qué beneficio deja a la sociedad? Creo, ninguno.

Considero que no se debería exaltar la figura de individuos que han dañado a seres inocentes, que han destruido patrimonios y familias. No concibo que pretendan mostrar al mundo -porque en ese espacio están niños y jóvenes, una nueva generación- una idea errónea que debido a la “falta de oportunidades” esos “pobres” individuos cayeron en las garras de la delincuencia.

¡No, señor! De ninguna manera se puede ni se debe justificar la maldad.

Muy sabiamente los abuelos, nuestros mayores decían: “no se confunda la pobreza” y hacían alusión a diferentes actitudes o formas de actuar.

La pobreza no está peleada con la limpieza; tampoco justifica robar o hacer daño a otros. En fin, son una serie de advertencias o señales que nos daban nuestros mayores. Eran las enseñanzas que se recibían en los hogares, por humildes o sencillos que fueran.

Y de esos hogares, salieron buenos seres humanos; trabajadores, respetuosos que supieron asimilar y honrar el “apellido” y a la familia, como bien dirían.

Ayudando a los padres en el campo, en la tiendita familiar, con pocos recursos para sostener a una familia -algunas de ellas, numerosa- salían adelante.

“Hijos buenos, pobres, pero buenos”, decían orgullosos los padres. Y más orgullosos aún cuando mostraban algún diploma, certificado o título universitario que lo acreditaba como un profesionista.

El nuevo profesionista, cuando llegaba al hogar, se encontraba con sus raíces y siempre agradecía la oportunidad que el esfuerzo de sus padres y familia significó para él.

Esos y tantos más, son los ejemplos que conocimos en una época que, aunque ya se fue, hay que resaltar; no la historia del que aplica la maldad para hacer fortuna. Maldad que trasciende fronteras, dejando a su paso una estela de lágrimas, dolor y muerte.

Los tiempos han cambiado, dirán algunos, es cierto; aunque creo que los valores son los mismos de ayer, hoy y siempre. Si se han alterado es porque así ha convenido a quienes modifican su forma de actuar e inventan mil razones para actuar como lo hacen.

Nada justifica robar, emplear tortura física, emocional y psicológica en seres inocentes que tienen la desgracia de caer en las redes de bandas criminales. Para no pocos el delito se ha convertido en su modus vivendi.

La madre de delincuentes pocas veces aparece; lo hace cuando es conducido a una cárcel o cuando es herido. Los hijos siempre serán sus “niños” y clama justicia ante lo que considera un atropello. Justifican el robo o cualquier tipo de delitos con un “es que somos pobres”. No los mueve la compasión hacia las víctimas porque han disfrutado de todo aquello que proviene de la maldad de sus hijos; robo, asaltos, secuestros, torturas y homicidios.

¿Qué tal cuando son atrapados, juzgados y sentenciados? Entonces sí, claman justicia. ¿Cuándo tuvieron respeto y compasión por sus víctimas?

Cuando alguien se conmueve por la sentencia impuesta a un capo, está olvidando el sufrimiento de cientos, de miles de familias que fueron torturadas por un individuo que hizo su inmensa fortuna lastimando a una niñez y juventud con la distribución de droga y a una sociedad que ha vivido aterrada por las consecuencias de sus acciones.

Cadena perpetua es insuficiente para quien tanto daño hizo. “Regalar” alguna escuela o quizás una iglesia, no justifica el daño que causó. Esos edificios fueron construidos con dinero de negocios turbios, manchado con la sangre de seres inocentes. Vidas que se perdieron en el combate a la delincuencia, en una lucha desigual donde los delincuentes han sido protegidos por Derechos Humanos mientras nuestros soldados y marinos han resultado humillados, emboscados y en algunos casos, sacrificados, por individuos que ofenden a la sociedad con su presencia.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
13 Julio 2019 04:00:00
México tiene rumbo
Quienes amamos a México deseamos de todo corazón que a nuestro país le vaya bien, porque eso significa que a todos nos irá bien.

De sobra sabemos que si hubo un cambio de gobierno, de partido, de personas, no fue precisamente por un voto razonado como hubiera sido lo ideal; sino por el hartazgo de los ciudadanos hacia individuos que se enriquecieron sin ningún pudor a la sombra del poder.

Las pasadas elecciones sirvieron para dar el voto de castigo a los partidos que gobernaron al país y que se consideraba no habían dado resultados. Más que el convencimiento de los ciudadanos fue la polarización que el entonces candidato -hoy presidente- hizo durante su campaña.

Promesas de campaña que no se cumplen; promesas que no son más que catálogo de buenos deseos, de mentiras, descalificaciones y tantos ofrecimientos que acaban por convencer a quienes creen o desean creer en una oferta política que en apariencia vendría a acabar con la corrupción, principalmente.

No hay duda de que cuando la soberbia y la ignorancia se juntan hay que ponerse a rezar.

La ignorancia o desconocimiento se puede corregir si se desea, porque nadie nace sabiendo. El problema es cuando el soberbio no acepta que su actuación no es correcta; que el poder no es para destruir sino para construir.

Un individuo que no acepta la opinión de otros, expertos en algo importante, con conocimientos reales y prefiere imponer su “ley” a como dé lugar, además de necio es un pobre soberbio o un deprimente acomplejado.

Lamentable pero cierto. Desde que inició el nuevo gobierno no hemos dejado de escuchar la misma canción: “Los que se fueron nos dejaron un cochinero”; es decir, todo lo que se hizo en el pasado estuvo mal. Escuchar un día sí y otro también lanzar señalamientos en contra de instituciones, de personas y observar la actuación de no pocos representantes en los congresos o en dependencias, da tristeza y pavor. Llegaron “levantadedos”, inexpertos, sin conocimientos y algo peor aún, con grandes resentimientos en su mayoría.

Escuchar quejarse a los “nuevos” en el poder y culpar de todo a los que se fueron, difamarlos, “enlodar” su actuación, deja mucho que desear y me hace recordar un acertado pensamiento de Angela Merkel, Física y Política alemana, Canciller de Alemania desde 2005, que dice: “Los presidentes no heredan problemas. Se supone que los conocen de antemano, por eso se hacen elegir para gobernar, con el propósito de corregir dichos problemas. Culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre”.

Y las frases se repiten por aquellos que reciben la consigna y la siguen al pie de la letra para tratar de destruir un trabajo y personas que entregaron su esfuerzo. No se detienen a reflexionar quienes hoy reniegan de un partido político al que un día pertenecieron y se beneficiaron -con creces-, son corresponsables de aquello que hoy, bajo otra bandera, se atreven a criticar. Seguramente abandonaron las filas de su organismo político porque no se les dio lo que pedían.

¿Creerán que cobijándose en otros colores partidistas van a ser mejores? La verdad yo no lo creo.

Son siete meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y la verdad no hay claridad en las acciones. Estamos conscientes que gobernar no es fácil, para nadie, pero eso no justifica las barbaridades que está cometiendo por su obsesión de acabar con ciertos grupos de poder. ¿Realmente tocará a los intocables? Porque los ricos seguirán siendo ricos, los pobres, pobres serán; la clase media es la realmente la sufrida, que siempre ha sido golpeada en sus finanzas y no es justo.

La renuncia de Carlos Urzúa, Secretario de Hacienda, da una pequeña muestra de lo que debe estar sucediendo en el gabinete: Imposiciones y conflictos de intereses. O sea, más de lo mismo. No creo que lo haya dicho solo porque sí, sino porque el exsecretario de Hacienda sabe perfectamente lo que ocurre. Obviamente es algo que ni el presidente ni los involucrados, menos aún quienes le siguen van a aceptar, por lo que resulta más fácil la crítica a quien decide dejar el cargo.

En estos meses de gobierno hemos escuchado descalificaciones a todo lo que no sea del agrado del presidente López Obrador. Y las seguiremos escuchando porque los individuos no cambian de la noche a la mañana; la testarudez, lo va a acompañar siempre.

México, nuestro amado México, tiene rumbo ¡Por supuesto que sí! Porque fue construido con el esfuerzo, con el sacrificio de todos los mexicanos. Instituciones sólidas que permitieron que el país se fortaleciera y creciera. Por lo tanto, no todo en el pasado fue malo. Hay que tener presente que no son las instituciones las que fallan, sino quienes las dirigen o gobiernan.

Nuestro país nos abraza a todos sus hijos, sin motes, sin distinciones. ¡Ya basta! de confrontarnos, de poner calificativos, no somos ni “Fifis” ni “chairos” Nacimos en México por lo tanto, somos orgullosamente mexicanos y tenemos un deber muy grande con esta tierra que mucho nos ha dado.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
06 Julio 2019 04:00:00
Guardia nacional
No hay día que pase que no se escuche la palabra “corrupción” además de señalar que “los que se fueron dejaron un cochinero”. Ahora le llegó el turno a la Policía Federal, la misma que se pretende pase a formar parte de la Guardia Nacional. “Todos echados a perder” “Todos corruptos”.

Tal afirmación me provocó un hormigueo en la piel. ¿Cómo que todos corruptos? ¿Entonces? Si realmente son corruptos ¿Para que los queremos combatiendo a las bandas delincuenciales?

¿Incongruencia, mentira o estupidez?

Desde que entró el nuevo gobierno solo hemos escuchado descalificaciones hacia funcionarios, instituciones, organizaciones y todo aquello que no pertenezca al grupo del actual presidente.

Error garrafal. Se construyeron instituciones muy buenas, empezando por la educación; generaciones se formaron con programas bien diseñados; con calidad, con valores.

Así que afirmar -como se hace actualmente- que “todo lo heredado está mal” es olvidar a quienes dedicaron su vida al servicio del país. Y lo digo convencida.

Como convencida estoy de que efectivamente hubo individuos que llegaron al poder o a ocupar cargos, para enriquecerse. Señalar a un solo partido político considero resulta muy aventurado porque México no estaría en las condiciones que hoy se encuentra si hubieran hablado a tiempo aquellos que callaron, obtuvieron prebendas, grandes beneficios arropados en el poder y hoy se santiguan.

Honestos, lo que se dice HONESTOS…….no creo sea verdad. En cambio, oportunistas, mentirosos y hasta cínicos…….uff, de esos hay muchos y en todos los partidos políticos.

Volvamos a la Policía Federal, al problema que se está presentando en la corporación al rebelarse un buen número de policías, que ven incierto su futuro.

Todo trabajador tiene derecho a rebelarse cuando ve en riesgo su empleo. Cuando siente que en lugar de beneficios será perjudicado en su cheque quincenal. Si sale a comisión, no tendrá viáticos; en fin, parte de su inconformidad.

Temen perder su antigüedad, sus prestaciones; no quieren ingresar a la militarización.

Sin embargo, la seguridad nacional es una prioridad y una urgencia. Por lo tanto, el Gobierno debe entender que se requieren recursos suficientes para el combate a las bandas criminales. No se puede ni se debe escatimar los recursos en algo tan necesario como lo es la lucha contra la delincuencia que tanto ha dañado al país.

Definitivamente yo creo que debe haber mano dura, mucha fuerza y capacitación adecuada para hacer frente a un problema que el país viene arrastrando: el de la inseguridad.

¡Ya basta! de contemplaciones a individuos o grupos que tanto daño han causado a familias y a personas inocentes, así como a las instituciones y al país. Por eso urge un grupo que sepa de tácticas y considero que quienes están calificados realmente son los militares y miembros de la Marina.

Los policías federales y quienes se hayan inscrito para formar parte de la Guardia Nacional, obviamente que deberán recibir una capacitación de mandos superiores que no dudo serán del ejército.

Se requiere de disciplina, entrega y mucho amor a México para defenderlo.

La criminalidad se ha apoderado de espacios importantes, por lo tanto, la Guardia Nacional deberá actuar con todo rigor, de lo contrario, con contemplaciones a los criminales no creo se resuelvan los graves problemas de inseguridad que prevalecen en zonas, consideradas de alto riesgo.

Son graves peligros a los que se van a enfrentar los integrantes de la nombrada Guardia Nacional. Lo menos que podemos hacer es dejarlos actuar y no empezar a defender a quienes tanto han lastimado a nuestro país.

Todos confiamos y deseamos que la tranquilidad regrese a nuestro querido México. Que las nuevas generaciones disfruten este país, sin riesgos y vivan su niñez como un día la vivimos y disfrutamos muchos de nosotros.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
29 Junio 2019 04:00:00
La práctica del yo yo
No se trata de una invitación a jugar con ese pequeño objeto de una época en que la diversión era por demás sencilla. Diversión quizás muy simple, pero amena, donde los niños de antaño, nos divertíamos muchísimo y con juegos, creativos, con más imaginación que dinero invertido.

Aunque el recuerdo nos llene el alma, dedicaré este espacio a una práctica que en lo personal a mí no me agrada nada. La práctica del Yo Yo -así la llamo y que algunas personas utilizan- no es más que un ejercicio molesto que realizan quienes creen que con decir o inventar situaciones que pasaron y se adjudican, sobresalen de entre los demás.
“Yo hice” “Yo formé” “yo inventé” y más “Yoyos” se convierten en tema de conversación en un grupo, por alguien que desea ser el centro de atención.

Ese tipo de personas son realmente tóxicas, porque están enfermas de un mal terrible llamado EGO. Podrán acaparar la atención en alguna ocasión de personas que realmente no las conozcan y se crean las mentiras que menciona, aunque el engaño tarde o temprano será descubierto.

No pocas veces se olvida, que no se está “inventando” nada; que todo ya ha sido creado: Que lo único que hacemos es tomar las herramientas que existen para realizar un experimento o darle vida a un deseo, una ocurrencia y plasmarla como proyecto para hacerlo realidad.

¿Es un mérito? ¿Por qué no? Llevar a cabo una idea y hacerla real, es trabajo y es loable. Toda idea implica trabajo. Lo que no resulta un mérito, es robarse las ideas de otros y adjudicárselas.

Eso es, sencillamente, despreciable.

Por supuesto que ni es aceptable, ni lleva mérito alguno; por el contrario, es un engaño a los amigos, a la sociedad misma, a quienes se hace creer que determinada persona es la creadora de algo importante que ha dejado beneficio en una comunidad.

Casos de robo de ideas hay infinidad o debe haberlos. Ocurre, como dirían, en las mejores familias. En empresas; en la cultura; en el arte; en política ni se diga, en fin…. en todas partes.

No concibo que haya personas con gran desvergüenza para afirmar algo que de antemano saben que es una mentira.

Lamentablemente la persona enferma de EGO miente con gran facilidad y en ocasiones su elocuencia y aparente sinceridad puede hacerla acreedora de simpatías y reconocimientos, hasta que se descubre su juego.

En alguna ocasión, en una plática salió a relucir el caso de una persona que se había adjudicado un proyecto. En realidad, se había apropiado de él, haciendo a un lado al verdadero autor y a quienes participaron en el concepto.

Y salió en la plática porque uno de los que estaban en la mesa, resultó ser el promotor de la idea. Con lujo de detalles explicó a grandes rasgos el porqué y cómo se había hecho el proyecto.

Una bonita historia llevada a la realidad.

Obviamente le creímos quienes escuchamos la historia, por una razón: Es una persona seria, respetable, profesionista, con conocimientos y trabajos que lo respaldan. En cambio, quien se adjudica el proyecto, carece de todo lo anterior.

Por eso dicen que “la mentira dura hasta que la verdad llega”. Esa persona al igual que tantas más en el mundo, viven y disfrutan una mentira elaborada para su beneficio. Sin embargo, los hechos son los que cuentan y tarde o temprano los castillos en el aire suelen caer porque fueron construidos con cimientos endebles, tal como sucede en la historia de los usurpadores.

El verdadero dueño de proyectos conoce perfectamente los detalles, mientras el usurpador, inventa. El primero logra destacar en lo que emprende y el que roba ideas solo vive aferrado a una mentira en un constante “yo hice” “yo fui”. Se convierte en “engaña ilusos” hasta que se conoce la verdad.

Así es la vida; hay que construir, sí, pero con bases sólidas, con verdad, con respeto al trabajo de otros, darles el crédito que merecen; brindarle el reconocimiento a su empeño y dedicación, reconocer la inteligencia de unos y también sus propias limitaciones. No pretender arrebatarle a nadie, sea quien sea, el mérito que se ha ganado a pulso en base a su inteligencia, sus conocimientos y desarrollo de habilidades.

Quien practica el “YO YO”, es una persona enferma de EGO, que equivale a: egocentrismo, egolatría, envidia; por eso vive poniendo “piedritas” en el camino de otros para que no destaquen. Son dignos de lástima y en ningún momento de admiración.

Lo importante es no caer en el juego de la persona que vive en el pasado sin haber construido por sí misma nada que merezca destacar y ser reconocido. ¿No lo cree usted?

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
22 Junio 2019 04:00:00
Todo tiene un limite
El trato que se le dio al gobernador de Durango, José Rosas Aispuro durante la gira del presidente López Obrador, resulta verdaderamente inaceptable.

Nos hemos dado cuenta del comportamiento inadecuado de personas que acuden a eventos oficiales y lanzan consignas a gobernadores, alcaldes y funcionarios que pertenecen a otros partidos.

Estos individuos, seguramente pagados o acarreados por algún partido político, merecen se les ponga un “hasta aquí”.

No es casualidad lo que estamos viendo; no es casualidad que en cada visita de AMLO se presenten y abucheen, no permiten que diga su mensaje el gobernante estatal o el funcionario designado.

¡Por supuesto que no son casualidades! Y tampoco es aceptable. Esos individuos muestran el cobre con su comportamiento inapropiado.

Estaría bien decirlo ¿Qué se puede esperar cuando quien gobierna, polariza? ¿Acaso no comprende el presidente que la campaña electoral ya terminó? ¿Que a partir de salir triunfador en las elecciones, debe gobernar para todos los mexicanos, no para su partido?
Me es difícil creer que el rencor, el protagonismo y vaya usted a saber qué más esté influyendo en la mente del presidente; que a mi modo de ver, no está gobernando, sino que continúa polarizando con sus palabras, con sus argumentos deprimentes y su actuación que se asemeja a un activista más no a un político que se supone ya gobierna.

¿Ese es el pueblo sabio? ¿El que lo acompaña a cada entidad federativa con el propósito de obstaculizar proyectos? ¿El que decide levantando su “manita” sin razonamiento alguno? ¡Vaya sabiduría!

¿Qué nos podemos esperar de quien siempre ha despreciado a las instituciones?
Por eso he escrito y hoy lo repito, yo no creo en quien manda al diablo a las instituciones, las que fueron creadas con un fin determinado. No son las instituciones las que han fallado sino quienes se han apoderado de ellas. Y no son todos, de eso estoy segura.

Como no son los partidos políticos los que han decepcionado al pueblo sino ciertos hombres y mujeres. Esos que un día se beneficiaron dentro de determinado instituto político y que hoy ingresan a otro, creyendo que serán mejores, traicionando sus propios principios.

No nos engañemos, la destrucción de instituciones equivale a pretender adueñarse del poder absoluto, en una descarada maniobra de oportunismo político. ¿Cómo? Culpando a los que se fueron, de todos los males. ¿Con que fin? Para eliminar a sus adversarios (no enemigos) e implementar un autoritarismo.

¡Por favor! No diga usted que no lo está viendo venir.

Lo sucedido recientemente en Durango, no me agradó para nada; es una escena más que se ha repetido cuando llega el presidente: no dejar hablar al gobernador y lanzarle abucheos.

¡Qué bueno! que respondió el gobernador Rosas Aispuro como lo hizo. Hay que tomar en consideración que la tolerancia tiene un límite. ¿Cómo respetar a quién no respeta?

El gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme también ha respondido y con justificada razón ha dicho: “Por Coahuila aguantamos, pero tenemos un límite y también merecemos respeto”.

Por supuesto que sí. Todo tiene un límite y lo que se ha venido viendo no es nada benéfico para la democracia del país. Quien le apuesta a destruir los proyectos de otros gobiernos, solo porque pertenecen a otra corriente política, está muy mal.

Ni todo lo bueno está de un lado, ni todo lo malo está de otro. Lamentablemente hoy se percibe un ambiente hostil hacia los que no pertenecen a un determinado círculo.

No se han detenido a pensar que van de error tras error, con pérdidas millonarias para el país. ¿Hacia dónde vamos? Nos preguntamos con frecuencia y no parece haber respuesta.

La avalancha de migrantes que equivale a una auténtica invasión ha rebasado a las autoridades y puesto en riesgo la seguridad de todos los ciudadanos. Los migrantes no piden, exigen, fundamentando derechos en un país que no es el suyo. ¿Por qué no lo hacen en su país de origen?

México no puede ni debe creer que va a resolver los problemas ajenos. Primero tiene que resolver los que aquejan al país. Ante todo, los asuntos de seguridad para dar certeza a los ciudadanos.

México siempre ha sido un país respetuoso y tolerante; pero hay que tener presente que todo tiene un límite.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
15 Junio 2019 04:00:00
Nunca más
El video mostraba a un joven universitario saliendo de su centro de estudios. Se detiene en la caseta instalada en la universidad, que controla entradas y salidas y hace una llamada, a su novia, según se dijo. Al concluir la llamada, continúa su trayecto y la imagen se pierde.

Horas después se supo que el joven fue secuestrado; que la familia pagó rescate y sus captores no cumplieron con su parte: Devolver con vida al joven Norberto.

Fueron días difíciles para la familia del joven estudiante; una madre angustiada que clamaba le fuera devuelto su hijo, que ya habían cumplido con lo que habían solicitado sus captores.

Compartimos el dolor de la mamá de Norberto, el clamor de sus compañeros y maestros de que lo regresaran. Lamentablemente la historia no tuvo un final feliz. En realidad ¿qué historia donde hay violencia, la tiene?

Conocer situaciones como esta, nos duele e indignan porque vemos cuán vulnerables somos.
Que nuestros niños y jóvenes están en riesgo constante. Unos porque tienen posibilidades económicas y otros porque no.

La delincuencia actúa de manera cruel y se ensaña causando un daño irreversible a familias. Nada les importa, solo obtener un beneficio. Esa gente está exenta de moral, de temor a la autoridad, de falta de respeto a los ciudadanos.

Están hechos para causar daño; para la maldad. ¿Merecen consideración alguna? De ser detenidos ¿habría que respetarles “sus derechos”? los que siempre claman aquellos que transgreden la ley.

“Sus derechos” ¿Cuáles? ¿Por qué? Un individuo que es capaz de agredir a otro causándole un gran daño ¿merece ser respetado?

¿Qué defensa puede ofrecerse a un criminal? Individuos que causan un daño irreversible a la familia de sus víctimas, pero también a la sociedad misma. Son una verdadera vergüenza esas lacras que deambulan por las calles causando daño.

¿Consideraciones? Ninguna. ¡Ya basta de contemplaciones! ¡Basta de defender delincuentes! ¿amor y paz para ellos? ¡Ya no!

Con la muerte del joven universitario, cuyas ilusiones seguramente fueron grandes y que lamentablemente no se habrán de cumplir, nos damos cuenta lo difícil que son las relaciones humanas. Hoy más que nunca es un desafío vivir en sociedad. Donde salimos de casa y no sabemos si habremos de regresar.

Duele pensar que conocemos tantos casos de jóvenes desaparecidos por culpa de la criminalidad. Duele que vidas productivas se apaguen y proyectos queden sin realizarse por culpa de individuos malvados.

Individuos que no respetan leyes, autoridades, porque se han sentido protegidos por quienes deberían ofrecernos garantías a los ciudadanos que luchamos día a día por un México mejor.

Y para lograr ese México que todos deseamos, es urgente desterrar la violencia, a los criminales darles el castigo que merecen no el que creen merecer ellos porque tienen bien aprendidos unos derechos, que pierden con su actuación perversa.

Desafortunadamente no ha habido autoridad alguna que ejerza con verdadera responsabilidad, el deber de defender a los ciudadanos de lacras criminales.

En cambio, se han convertido y lo han hecho de manera irresponsable, en cómplices de delincuentes que se han dedicado a dañar nuestro entorno social.

Y la verdad, no es justo. Es demasiado lo que está ocurriendo y creo que ya es tiempo de exigir cese la contemplación a la delincuencia. Exigir que se nos respeten nuestros derechos y NUNCA MAS tengamos que sufrir atentados de ninguna índole. Ni a nuestros hogares, a nuestra persona, a nuestro patrimonio.

El dolor de una madre que sufre la pérdida de un hijo es compartido por otras madres.

La solidaridad de todos en torno a un acontecimiento triste y lamentable se deja sentir porque la sociedad siente que es un hecho que ya no está distante de nadie. Que lo que todos deseamos es recuperar esa paz que nos fue robada por la delincuencia.

La investigación sigue y confiemos que la verdad acerca del secuestro de Norberto, se conozca.

Aunque el dolor de sus padres, nada ni nadie podrá borrarlo de su corazón.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
08 Junio 2019 04:00:00
Demasiada agresividad
No entiendo realmente por qué tanta agresividad en el mundo. Ya no solo se trata de lidiar con pleitos provocados por disputas políticas, donde líderes mundiales consideran la violencia y uso de las armas como un recurso para imponerse sobre otras naciones.

La amenaza sobre la humanidad siempre ha prevalecido; disputas por un pedazo de tierra, por razones ideológicas o por lo que sea han estado presentes. Ponerse de acuerdo para alcanzar la paz se ve difícil; sin embargo, nada es imposible.

Al observar el grado de violencia en el mundo deberíamos de preocuparnos. Porque la agresividad que se está generando entre la sociedad nos afecta a todos por igual.

Antes, quizás, se veía lejana la idea de que la violencia nos alcanzara. Desafortunadamente la conducta humana ha cambiado de manera dramática que está poniendo en riesgo la convivencia en todos los sentidos: En el hogar, en las instituciones; en los centros de trabajo, en las calles.

¿Qué nos está sucediendo? ¿Por qué hay tanta animadversión?

El secuestro de Norberto Ronquillo, un joven, que al salir de su centro de estudios para dirigirse a su casa fue interceptado y secuestrado, nos alerta de la existencia de bandas criminales que operan muy cerca de nuestros jóvenes.

Norberto, un joven, próximo a graduarse y del que nada se sabía desde el momento de su secuestro a pesar de haberse pagado el rescate solicitado por sus plagiarios (hasta el momento de escribir esta colaboración se ignoraba su paradero).

¿Se debe tener consideración a individuos que dañan a la sociedad? Si existen la criminalidad es por una sencilla razón: Hay impunidad a quienes cometen toda clase de delitos.

Individuos que ponen precio a la vida de un semejante, destruyen hogares, patrimonios y lo que es peor, la vida de las víctimas no vuelve a ser la misma.

Demasiada agresividad y violencia en las redes sociales, donde si alguien no está de acuerdo en lo que algún comunicador o persona opina, lanzan una serie de barbaridades, insultos, groserías. Grupos de individuos que se escudan en el anonimato humillan, exponen y critican una actuación u opinión.

Muestran el grado de intolerancia, pero más aún, hay quien muestra su verdadero rostro: El de la ignorancia y servilismo.

Me impresionó la actitud de un taxista que fue grabado y expuesto en los medios. Por un incidente menor, de tránsito, al parecer un golpe que diera con su carro un ciudadano al taxi, el taxista se bajó del vehículo con un bate que traía como arma empezando a golpear el carro hasta destruir el vidrio.

¡Cuánta saña, agresividad, coraje, en una sola persona! Difícil manejar en ciudades grandes y más en la ciudad de México, donde todos quieren llegar a su destino y no saben qué pueda ocurrir en el trayecto. Qué impresión tan desagradable observar a un individuo como el taxista, que tal vez no tenía seguro de protección a su carro y descargó su frustración y coraje en un conductor que tuvo la mala suerte de sufrir un desafortunado accidente.

Toparse con marchas, plantones, es parte de la vida cotidiana que tienen que enfrentar los ciudadanos. Sumando por supuesto el mal humor de conductores que de ninguna manera se pueden acostumbrar a ese desorden.

Al ver el video, y la cantidad de vehículos avanzando lentamente por el exceso de tráfico, es comprensible que haya accidentes porque la misma cantidad de carros impide la fluidez. Obviamente todos quieren avanzar; hay zonas que el mismo tráfico hace difícil lograr el objetivo.

El taxista, después de su violenta acción en contra del conductor de otro vehículo, en cuanto pudo se fue del lugar. ¿Cuántos casos como éste habrá? Sin duda no pocos.

Estamos viviendo momentos difíciles donde las palabras se van extinguiendo para dar paso a acciones violentas. Dios nos libre de encontrarnos con verdaderos energúmenos; individuos que un incidente lo quieren resolver a golpes sin tomar en consideración un arreglo, un acuerdo, al menos ver quién es responsable.

No hemos aprendido o quizás ya olvidamos a utilizar las palabras como un medio para comunicarnos. Por un lado, están los insultos cobardes de quienes utilizan las redes sociales como un medio de expresión o frustración; por otro, están las armas, la criminalidad que actúa destruyendo vidas, familias y patrimonios. Como si fuera poco, en la calle, al salir de casa, no sabemos con qué loco nos vamos a topar.

El respeto se ha ido perdiendo para dar paso a la violencia, en ocasiones extrema, donde el individuo que atenta contra la vida de un semejante, no se detiene ante nada. Impone “su” ley, porque para él, es la única que cuenta: La de la agresividad.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
25 Mayo 2019 04:00:00
Educación: La mejor herencia
Los padres, anteriormente, consideraban en brindarles a sus hijos una buena educación. Algunas familias no tenían los suficientes recursos para enviarlos a una escuela privada, sin embargo, confiaron en la enseñanza que se impartía en las escuelas de gobierno. No se equivocaron.

Por décadas, la oferta educativa fue más que buena, excelente. El maestro se dedicaba a enseñar, sabía perfectamente que tenía el compromiso de contribuir en la formación de sus alumnos.

Eran maestros que destilaban amor por su profesión, por lo tanto, lo que se hace por amor y con amor rinde frutos en la vida.

Recaía en el maestro la formación académica de sus alumnos; por lo que se preparaba para brindarles sus conocimientos. Los padres de familia le otorgaban al maestro su confianza. Podría decirse que a los educadores los sentían de alguna manera como parte importante de la familia.

Al maestro se le admiraba, se le respetaba; su profesionalismo y siempre su buena disposición para ayudar a sus alumnos mereció en más de una ocasión, el reconocimiento de la sociedad.

Generaciones de niños aprendieron en sus hogares y refrendaron en la escuela, un buen comportamiento. La materia de CIVISMO fue fundamental en la formación de la niñez, por lo tanto, lo que bien se aprende resulta difícil olvidar.

Algo sucedió -no precisamente para bien- ya que esa enseñanza que dio muy buenos resultados fue decayendo con el tiempo, al grado que hoy tenemos a maestros comprometidos con sus ideas, más no con sus ideales, menos aún con la formación de estudiantes con buen nivel académico.

“Disidentes” “inconformes” y no se que otros calificativos tienen aquellos que tienen paralizada la educación en las aulas.

Hoy, importa más “hacer grilla”, realizar plantones, causar daños a edificios públicos, que dedicar el tiempo, valioso tiempo a practicar la enseñanza en beneficio de una niñez a quien urge preparar desde las aulas.

Lo que algunos llaman “lucha” se ha convertido en un verdadero desastre para la educación en nuestro país. A los líderes y a sus seguidores nada de lo que venga en la Reforma Educativa les gusta. Someterse a ser “evaluado” ¡De ninguna manera!

¿Por qué no? Un médico especialista, por ejemplo, tiene el deber de actualizarse periódicamente. Lo hace para acreditar sus conocimientos. Lo hace con gusto porque sabe que es un beneficio para él mismo y para sus pacientes.

No es así en el magisterio, donde una fracción de provocadores se han dedicado de tiempo atrás a la fecha a crear desórdenes, poniendo en riesgo a una niñez que urge rescatar de la ignorancia.

Ignorancia manifiesta cuando les preguntan a los niños si sabían por qué no irían a la escuela determinada fecha y responden con un “no sé”, “en la escuela solo nos dijeron que no habría clases”.

Tal vez el desconocimiento en los estudiantes está en que no se les dice qué se conmemora el 20 de Noviembre, por ejemplo, porque para beneficiar al trabajador los días festivos se acomodan en lunes, por aquello de gozar un “puentecito” largo.

Díganles, explíquenles a los niños, que no crezcan escuchando las barbaridades de algunos maestros cuando los entrevistan. No saben los nombres de las capitales de los estados de la República.

Terrible cuando toman un dictado. Las faltas de ortografía aparecen amenazando a la escritura.

¡Por Dios! Como no van a ser evaluados. Urge esa evaluación, no para que los corran, por supuesto que no; pero sí para que se preparen mejor y puedan transmitir sus conocimientos a sus alumnos.

Olvidan los disidentes, que con el pésimo ejemplo de desorden, desobediencia a las leyes y provocación a las autoridades, están agrediendo a sus alumnos, a la sociedad y al país.

¿Cómo pretenden que se les respete si ellos no son capaces de respetar?

Nuestros padres, visionarios todos, le apostaban a que se educaran sus hijos porque estaban conscientes que la educación es la mejor herencia que podían dejarles. Una educación con valores y enseñanza con calidad, donde en primer término se encuentra el RESPETO. Un valor que lamentablemente se ha ido perdiendo con el tiempo por pretensiones absurdas de quienes deben dar un buen ejemplo a la niñez.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
18 Mayo 2019 04:00:00
Migración, sin control
No es la primera vez que me ocupo del tema migratorio. Con el alma desearía que se solucionara esta situación que ya ha rebasado todas las expectativas. Creer que el gobierno está actuando bien es un verdadero error, porque está descuidando la frontera sur y poniendo en riesgo a todos los ciudadanos, o sea a nosotros.

Ningún país, que se precie de querer proteger a sus ciudadanos, abre las puertas de par en par a una migración sin control. Solo en el nuestro suceden las cosas más raras que podemos imaginar.

El sentimentalismo, nuestra buena voluntad, la cultura de compartir o apoyar a otros, tiene un límite. Nadie puede ni debe desbordarse atendiendo las causas ajenas y descuidando a los de casa.

Desde hace ya un tiempo se observaba que empezaba a haber mucho desorden y que las consecuencias no serían nada agradables para los mexicanos. No se trataba solamente de ofrecerles una visa llamada “humanitaria” para que permanecieran en suelo azteca y realizaran los trámites para ingresar a Estados Unidos, no; se trataba de algo más que no previeron las autoridades y el propio gobierno.

Ese “algo” ha sido la permanencia en nuestro país por tiempo indefinido en México porque Estados Unidos no los quiere.

No concibo, estimado lector, que caravanas de miles de centroamericanos lleguen a nuestro país con exigencias a las autoridades migratorias y que éstas les permitan toda clase de abusos.

Depórtenlos, hagan algo, por lo menos cumplan con su deber y protejan a los ciudadanos de México. ¿Acaso nosotros vamos a otro país a exigir? Por supuesto que no. Para ingresar a Estados Unidos o a cualquier otro país tenemos que mostrar documentos.

Quienes vivimos en la frontera norte, estamos padeciendo ya el problema migratorio. Albergues saturados, por lo tanto, los que no encuentran lugar en los sitios destinados o adaptados para ellos, ya están causando problemas y serios, al pretender ingresar a casas habitación.

¿A quién de los funcionarios o gobernantes les gustaría que invadieran su privacidad? Las leyes deben respetarse y si un extranjero viene a querer imponer su voluntad, tan sencillo como “despacharlo” para su país de origen. La mejor manera es poniendo límites para admitirlos.

Si están con exigencias y agresiones a las propias autoridades migratorias, es porque se les ha tolerado.

Recién un grupo de migrantes se amotinaron en las oficinas del Instituto Nacional de Migración, causando daños al quemar colchonetas en el inmueble. Exigían se les enviara de inmediato a su país de origen, Honduras o se les enviara a Estados Unidos para pedir asilo político.

¡Qué fácil! Hacen destrozos, exigen, ponen condiciones; agreden a policías y exigen regresar a su país en el momento que lo deseen. ¿Dónde están las autoridades del país de origen de esos individuos? ¿Por qué permiten que se formen caravanas con familias para ingresar a México? ¿Quién o quiénes promueven la formación de grupos hacia Estados Unidos?

México es generoso, sí. Sin embargo no hay justificación para recibir a tantísima gente que ha tomado casi de rehén a nuestro país, para lograr un objetivo. Nuestro país, se ha convertido en un medio para llegar a Estados Unidos; siempre y cuando se permita su ingreso a quien lo solicite.

Ingresar por México no quiere decir que en Estados Unidos los estén esperando. Se está cometiendo un verdadero abuso, el cual ya está generando en violencia.

Las autoridades deben frenar ya esa ola migratoria que tiene amenazada a ciudades, donde la capacidad para alojar a tantas personas, ya se ha visto rebasada. Sabemos que Estados Unidos no los quiere ¿Por qué insiste el gobierno y Derechos Humanos en que se acepten a esas personas? ¿No se dan cuenta del riesgo en que nos ponen?

¿Qué hay detrás de la migración sin control? ¿Quiénes son realmente los beneficiados? ¿Cuánto y quiénes son los que cobran a persona que viene en caravana? Alguien los trae, de eso no hay duda. Como tampoco hay duda, que es un negocio redondo donde hay quienes salen beneficiados.

Además, como se están dando las cosas en cuestión de migración, los albergues son insuficientes. Como si fuera poco, los problemas de salud están apareciendo, que también constituyen un verdadero riesgo para todos por cuestión de contagio.

Gobierno y autoridades, ¡Pónganse las pilas! Ya dejen de querer resolver los problemas de otros países y velen por los intereses y la seguridad de los mexicanos. No nos sigan poniendo en riesgo.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
11 Mayo 2019 04:00:00
La vida, es un instante
La vida es corta, no importa cuánto la vivamos. Por eso es importante que la apreciemos, que realmente valoremos lo que significa vivir.

Estamos de paso en este mundo y de la misma manera que nuestro nacimiento pudo haberse llevado a cabo en un instante; así también el final puede llegar repentinamente o con la rapidez que nadie quisiera, sin dar la oportunidad a realizar nuevos proyectos o a cumplir anhelos.

El tiempo se agota y cada día que pasa, hay que procurar celebrar su llegada con alegría porque constituye una bendición, un gran regalo del Cielo, que desafortunadamente no se valora en su justa dimensión.

No se que está sucediendo de un tiempo a la fecha, pero resulta verdaderamente dramático y doloroso los casos donde la vida está en un riesgo latente, al grado de que en un instante lo que minutos antes era luz, se convierte en oscuridad.

Preocupan situaciones que están sucediendo con mayor frecuencia. Enfermedades que de la noche a la mañana llegan y que no permiten tregua alguna. Poco tiempo de vida sin que haya habido anuncio previo para evitar o retrasar al menos el desenlace.

He escuchado en diferentes ocasiones esta frase: “Estaba bien y repentinamente empezó a sentirse mal”. Cuando la enfermedad aparece, el mal ha hecho estragos al grado de no permitir la recuperación del paciente.

La contaminación ambiental, en la cual participamos todos con el desorden y la falta de amor a la naturaleza, ha propiciado la aparición de enfermedades; que quizás existían, pero hoy se están agudizando más.

Nuestro planeta, que es nuestra casa común ha resentido el comportamiento agresivo de los seres humanos, a quienes parecería no importar el agravio a la naturaleza donde se pone en riesgo la supervivencia de la humanidad.

Tala desmedida de árboles, contaminación de ríos y mares. Desechos tóxicos tirados como basura que van causando un daño irreversible a los animales y por supuesto a los seres humanos.

Otra situación que se está presentando peligrosamente es la violencia. En hogares, en el trabajo, en los centros escolares, en la sociedad. Violencia que está afectando de manera cruel a una población vulnerable: los niños y jóvenes.

Sabemos que ya nadie está seguro en ningún lado; porque no se trata de participar en alguna riña o andar buscando pleito. La delincuencia se ha tornado muy agresiva y está invadiendo todos los espacios.

Ingresa a lugares públicos que antes no tenían los delincuentes contemplados, tal vez porque sabían que existía personal de seguridad que podían ejercer su autoridad y eran detenidos si cometían algún ilícito.

Lamentablemente, poco a poco al sentirse protegidos de alguna manera por la impartición de la “justicia”, que respeta “sus derechos” (no sabía que robar, asaltar, cometer un delito, sea un “derecho”), se atreven a ingresar a lugares públicos de comida, de embellecimiento, almacenes, transporte, en fin; disponen a su antojo de cualquier sitio.

Y la verdad, no es justo. Porque esos individuos al otorgarles las leyes infinidad de beneficios, se han convertido en verdaderos verdugos de la sociedad.

No respetan la vida de nadie porque no les importa el ser humano. Bandas de criminales se multiplican peligrosamente poniendo en riesgo a los ciudadanos y también a la propia autoridad que no sabe cómo actuar.

Quienes se supone deben poner orden, desde hace ya un buen tiempo fueron rebasados por las bandas de delincuentes.

Las calles en ocasiones se convierten en campos de batalla; en universidades han salido a relucir las armas que son portadas ya sea por maestros o los mismos alumnos. Nadie está seguro ya en ningún lado.

Todo esto corresponde a un desprecio total a la vida humana por parte de individuos, que se sienten con derecho a disponer de la existencia de aquellos que no se someten a sus perversos intereses. Se atreven a poner precio a la vida de un ser humano encontrando siempre el sicario que por determinada cantidad habrá de cumplir la orden.

La vida humana, nuestra vida, la de todos los seres vivos sobre la tierra, vale mucho y Dios nos la dio para cuidarla, para hacer de ella algo grande y valioso. La vida no tiene precio y nadie tiene el derecho de atentar contra otro ser, por la razón que sea. Nada justifica una acción tan perversa como cruel.

Nadie tiene derecho a privar de la existencia a otro ser y a convertir las ciudades en tierra de nadie, donde el terror se impone con la amenaza de las armas, como está sucediendo en el Estado de Morelos y en otras ciudades de nuestro México. Un castigo ejemplar hace falta ya, que se aplique a quienes agreden a la sociedad.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
04 Mayo 2019 04:00:00
Sobornos y fraudes
Se podría pensar que el dinero es capaz de comprar todo lo que se desea. Quizás en parte haya razón. Con el dinero se pueden satisfacer desde las necesidades básicas de las personas, hasta permitirse “lujos” que pueden convertirse en excesos.

El dinero que cada persona obtiene por un trabajo honrado es muy sagrado, por lo que para unos es insuficiente lo que ganan, para otros recibir grandes cantidades y acumularlas es lo “normal”.

Por eso, cada persona le otorga al dinero el valor que considera este tiene.

Quizás por eso, algunos famosos “perdieron el piso” y se atrevieron a cometer sobornos con tintes de fraudes a universidades de gran prestigio en Estados Unidos.

En su mente cegada por la vanidad, no contaron con la astucia del FBI, que inició una investigación a la que llamaron “Varsity blues”; misma que condujo al arresto de gente famosa del medio artístico.

La situación, por demás lamentable y vergonzosa, ha dejado al descubierto una red de complicidades que involucra a entrenadores deportivos, administradores de exámenes, así como padres de familia con chequeras millonarias, deseosos de asegurar el ingreso de sus hijos a universidades de gran prestigio, por ejemplo: Yale, Stanford, UCLA y Georgetown.

En esa red de complicidades estaba quien promovía la estafa, a través de The Key Worldwide Foundation, organización creada en 2011 sin fines de lucro, y que en teoría era para ayudar a los estudiantes a prepararse para el examen de admisión a las universidades.

Lejos de hacerlo, quienes se involucraron en la estafa, ayudaron sí a algunos estudiantes, mediante un acuerdo económico con sus padres. Obviamente padres adinerados.

En el grupo de delincuentes, estaba además del creador de la fundación, William Rick Singer, quien por cierto al ser descubierto el “negocio” decidió cooperar con el FBI para aminorar su condena; Mark Ridell, egresado de Harvard y quien cobraba diez mil dólares por cada examen intervenido.

¿Cómo se realizaba el fraude? Mejorando los resultados del SAT (Scholastic Aptitude Test) para que los chicos, hijos de papi con billetes, pudieran obtener un buen puntaje que les permitirían ingresar a las mejores universidades del país.

Según las averiguaciones, los involucrados en la estafa son alrededor de 50 personas, entre las que se encuentran, ejecutivos, agentes de bienes raíces, inversores, artistas como Felicity Huffman (famosa por su personaje de Lynette en la serie Desperate Housewives) y su esposo William H. Macy.

También un diseñador de moda y su esposa, quienes pagaron la fabulosa cantidad de 500,000 dólares a la fundación “The Key Worldwide” para que sus hijas aparecieran como miembros del equipo de remo en su preparatoria, sin serlo. Colocaron fotos de sus hijas, cuyo rostro aparecía en un cuerpo “prestado” de una atleta real, para hacer creer que eran las jovencitas quienes participaban en competencias.

Todo este escándalo que involucra a famosos y adinerados, así como a entrenadores deportivos y egresados de prestigiadas universidades, nos muestra los valores reales de algunas personas, así como su código de ética que no precisamente se aprende en las universidades, sino desde la cuna.

Aunque hay que decir que hay quienes modifican sus principios para obtener lo que desean y al precio que sea, para demostrar su poder o alcanzar un objetivo.

Quienes tuvieron que “comprar” favores a un precio elevado, como los involucrados en el escándalo universitario, no midieron las consecuencias de sus actos. Actuaron de manera irresponsable para favorecer a sus hijas, sin embargo, lejos de lograrlo, las perjudicaron.

La credibilidad se gana con acciones buenas, no con situaciones superfluas donde queda de manifiesto la soberbia y lo que el dinero puede hacer, con tal de cumplir caprichos.

Enseñar a los hijos a esforzarse por lograr lo que desean en la vida, es la mejor opción. No caer en corruptelas para “mostrar” de manera fraudulenta habilidades que no se tienen. Comprar un lugar que asegure el ingreso a una universidad como lo hicieron los papis adinerados, no garantiza el éxito de los jóvenes en sus estudios y actividades; menos aún, en su vida profesional.

No fue un buen ejemplo, por supuesto, el que dieron a sus hijos quienes se involucraron en un penoso asunto. Más que penoso resultó ser un delito grave con tintes de sobornos y fraudes a universidades con gran.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
27 Abril 2019 04:00:00
Falta de sensibilidad
Nuestro pueblo siempre se ha caracterizado por su generosidad, amabilidad; si se observaba a alguien en apuros, se acudía a tratar de ayudar. Se consideraba a los vecinos como parte de la familia porque era lo más cercano que cualquiera tenía. Se sabía que se podía confiar en ellos.

Aún existe esa relación en muchas familias, afortunadamente, que siempre están dispuestas a velar desinteresadamente unos por otros. Los vecinos, siempre dispuestos a ayudar en lo que se requiera porque todos estamos conscientes que nadie está exento de solicitar o de requerir un favor.

Por eso es importante las buenas relaciones con quienes están cerca de nosotros: Nuestros vecinos.

Desafortunadamente en la actualidad parecería que las relaciones humanas se han ido “enfriando”, tal vez en algunos casos con razón porque ya no es la misma confianza de antes cuando las personas se preocupaban unas por otras.

Tal vez sea en parte porque un día sí y otro también, abundan más las noticias desagradables, violentas, amargas, que se están considerando “normales” sin serlo.

Recientemente una nota me dejó con un amargo sabor -no solo en la boca sino en el corazón-; la de una mujer que murió en una estación del metro en la Ciudad de México, por no recibir a tiempo el auxilio que requería.

Más de veintiséis horas sin atención estuvo la pobre señora, expuesta en la calle a toda clase de riesgos, todo como consecuencia de una mala decisión por parte de autoridades de la línea del metro Tacubaya.

La señora se empezó a sentir mal y se empezó a desvanecer; al parecer fue llevada a una oficina donde permaneció por espacio de tres horas, tiempo en el que su problema de salud se fue agudizando.

Después de ese tiempo transcurrido “alguien” dio la orden de que la llevaran a la calle ¿sin conocer el problema? Según se asegura, fue revisada por paramédicos que fueron los que diagnosticaron que estaba ebria y no ameritaba ser llevada a un hospital.

Independientemente de lo que arrojen las investigaciones, lo preocupante es la forma en que se comportaron con la señora y decidieron sacarla de las instalaciones del metro y llevarla a la calle.

En el supuesto caso de que hubiera estado alcoholizada como dijeron los paramédicos, no creo que lo correcto haya sido sacarla a la calle en la forma que lo hicieron. Pudieron haber llamado a sus familiares ya que seguramente llevaba un celular. Y lo peor, mentir al decir que había salido “por su propio pie”, cuando el video muestra cómo era conducida.

Veintiséis horas en la calle; tiempo en el que hizo estragos en su organismo el problema cerebral que se le había presentado.

Lo sucedido recientemente a la señora, me hizo recordar un caso similar ocurrido años atrás. En un restaurante un hombre, cliente asiduo del negocio, había ido a almorzar. De pronto, vieron que el señor se empezó a quitar la camisa, para continuar con otras prendas. El dueño y el personal del restaurante, acudieron en su auxilio y llamaron una ambulancia. Imaginaron que algo no estaba bien y no se equivocaron.

El señor había sufrido una crisis severa en sus niveles de azúcar ya que era diabético. Afortunadamente por la rápida intervención de quienes le auxiliaron, el señor se recuperó y estuvo bajo control un buen número de años.

Quizás, otras personas, al verlo pudieron haber pensado que estaba alcoholizado, pero no, una crisis se puede presentar en cualquier momento y por diversas circunstancias.

Me preocupa sobremanera lo que está ocurriendo en la sociedad. No puede ser que la indiferencia por lo que ocurre a otros nos lleve a convertirnos en seres insensibles. A las autoridades, les falta capacidad y les sobra verborrea. Decir que si los políticos que se fueron hubieran dejado recursos, hubieran podido capacitar a los policías, es una defensa muy pobre de la actuación de quienes hoy gobiernan y ostentan cargos.

Lo que hace falta y eso no se compra con dinero es: El sentido común.

La señora fue abandonada en la calle exponiéndola a más riesgos; ¿cuántas personas pasaron frente a ella? Seguramente miles que indiferentes siguieron su camino. Esa indiferencia nos puede llegar a cualquiera de nosotros; porque nadie está exento de sufrir, de padecer algún problema, el que sea, y quedar en medio de la nada. Doloroso y terrible, pero cierto.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
20 Abril 2019 04:00:00
Pasión y resurrección
Recuerdo con agrado una etapa muy hermosa de mi vida, cómo se vivía el período de recogimiento. Era un día después de concluir las fiestas de carnaval, festividades donde las personas daban rienda suelta a sus emociones, a la alegría y a la diversión.

Con el miércoles de ceniza, los católicos acudíamos a la iglesia con el propósito de prepararnos para ser mejores. La Cuaresma era eso, una etapa de preparación espiritual hasta llegar a la Semana Mayor y revivir el calvario de Cristo, el Hijo de Dios, que siendo hombre cargó con todas las culpas de la humanidad y fue traicionado, enjuiciado injustamente y sentenciado a morir, siendo inocente.

En casa, leíamos pasajes de la vida de Jesús, de sus milagros y de sus enseñanzas. A mí, como niña y luego jovencita, me emocionaba mucho leer, conocer todas las cosas bellas que Jesús nos dejó como ejemplo de vida.

Llegada la Semana Mayor o Semana Santa, se vivía con verdadero recogimiento. También recuerdo que las vacaciones muchas familias se iban a diversos lugares, sobre todo a las playas con el propósito de disfrutar ese período de asueto. Nada de eso ha cambiado; al contrario, no se ha perdido la “costumbre”.

Acudía a la iglesia acompañando a mi mamá y a mis abuelas, algo que he de decirlo, me encantaba hacer. Las veía orar con mucha devoción, como lo hacían también otras personas. Observaba los templos con mucha gente en ellos, de todas las edades y condición social.

Era la casa de Dios y ahí se iba a orar no a presumir un estatus social o económico. Ahí todos somos iguales, porque Dios solo distingue a los que tienen buen corazón. “Él todo lo sabe porque todo lo ve”, nos decían las personas mayores.

Recuerdo haber observado derramar lágrimas sinceras, recordando la Pasión de Cristo, acompañando a la Virgen en su calvario; dándole el pésame a la madre que sufría la pérdida de su hijo. Se permanecía a su lado y nunca estaba sola.

¡Qué maravillosas enseñanzas! Me digo. Son recuerdos de mi lejana niñez pero que perduran aún en mi mente, sobre todo en mi corazón.

Me he preguntado no pocas veces si Cristo observa el mundo impregnado de violencia, de maldad, de traiciones estará reviviendo su pasión, su calvario. Y así como vimos en la magnífica película de Mel Gibson “La Pasión de Cristo” al demonio pasearse y regocijarse con el daño causado a un ser inocente, así lo imaginamos desplazándose entre nosotros.

No hay que olvidar que el mal existe y nunca duerme porque se manifiesta de mil maneras y adopta las formas más bellas y tentadoras.

La tentación se presenta en todo momento atrapando a quienes, de alguna manera ceden a ella.

Lo triste es que el malvado está enfocando sus tentáculos dirigiéndolos hacia una población vulnerable como son los niños y los jóvenes. De ahí que veamos a esa población que debería ser cuidada, cayendo en el laberinto de las drogas, del alcohol, de la prostitución, en la delincuencia que los conduce a la perdición total.

Se inician probando, ya sea por imitación o para ser aceptados en determinado ambiente; pretenden demostrar que sí pueden y no se detienen a reflexionar que al ceder van directo a su autodestrucción.

Cristo, todo amor y dulzura, seguramente está triste al ver que seguimos fallando. Que la mentira, la envidia, la ambición, la traición, el egoísmo, la indiferencia y tantos sentimientos adversos que dañan a las personas, siguen vigentes.

Está triste porque observa a los niños, a quienes El tanto ama están siendo dañados en su integridad. Víctimas inocentes a causa del abandono y de la crueldad de quienes se declaran humanos.

Está triste de ver hogares destruidos por la infidelidad, por la traición, viviendo apariencias que no corresponden a la realidad.

Un gran dolor le seguimos dando al Buen Jesús con nuestras acciones.

Tengamos presente que la pasión que Cristo vivió fue por la salvación de todos nosotros, en todos los tiempos. No olvidemos que el mal existe y el demonio no duerme, se transforma para tentarnos.

¡Cristo vive! Y de acuerdo a su promesa, estará con nosotros hasta el fin de nuestros días.

Felices Pascuas de Resurrección.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
13 Abril 2019 04:00:00
México atrapado en el desorden de la migración
En diferentes ocasiones me he referido a la migración en este espacio. La necesidad que empuja a los seres humanos a ir en busca de oportunidades a otras tierras.

Cualquiera en un momento determinado, puede convertirse en una más de las miles de personas que se alejan de su lugar de origen para ir al encuentro de una mejor vida para ellos y sus familias.

Lo hemos visto a través del tiempo, donde eran contratados compatriotas nuestros para realizar tareas específicas en el vecino país del norte, Estados Unidos.

Al concluir los contratos, regresaban al hogar, con su familia. Así fue, durante décadas. Con el tiempo, algunos tuvieron la oportunidad de arreglar sus documentos que les permitieran permanecer legalmente en la Unión Americana.

Sin entrar en detalles, lo que se está dando actualmente en cuestión de migración, resulta verdaderamente alarmante. No son nuestros compatriotas los que hoy se están yendo, no, estamos observando una población de diversas nacionalidades que buscan cruzar hacia nuestro país vecino del norte.

Alarmante sí, porque no hay un control real de quien entra, cómo y por qué entran. Hay razones, por supuesto que debe haberlas, más no son precisamente las que mencionan. Al menos, yo no lo creo.

Las caravanas provenientes de Honduras, a las que se unen grupos de diversas nacionalidades son cada vez más numerosas. Obviamente esa migración viene reclutada y bien aleccionada por individuos que sin duda tienen un propósito: Obtener un beneficio económico.

¿Cuánto cree usted que una sola persona aporta a los bolsillos de los llamados “polleros”, “pateros”, “coyotes” o el nombre que reciban quienes manipulan grupos de indocumentados?

Sumados y multiplicados, seguramente significa una fortuna.

Ahora pregúntese ¿Qué beneficio nos ofrece a nosotros, los mexicanos, la llegada de un gran número de personas a nuestro país? Nada o quizás muy poco.

Si comparamos beneficios con perjuicios, la respuesta es obvia; tenemos más pérdidas que ganancias.

Dicen huir de la pobreza, de la violencia en su país de origen. Nos condolemos al verlos llegar sin nada, con niños, con bebés en brazos y algunas mujeres, embarazadas.

¿Cómo les pagan a los traficantes? No nos engañemos, para los delincuentes que trafican con humanos, lo que menos les importa es la persona. Lo que ellos quieren es dinero y no los traen para ver “si logran pasar”; vienen engañados y por supuesto con una cuota de por medio.

Esa es la forma de esclavitud que hoy se vive, y hasta cierto punto se propicia y se tolera.

Lo sucedido recientemente en el sur de la frontera México-Guatemala donde un grupo numeroso de individuos, integrantes de la caravana que ya se dirige a la frontera norte ingresaron por la fuerza, constituye un acto de provocación a las autoridades y falta de respeto a las leyes de un país que no es el suyo. La consigna o amenaza de “vamos a entrar como sea” es un llamado a las autoridades para que actúen ya conforme a derecho.

Que se dejen ya de “apapachar” a provocadores que actúan como delincuentes. México no les importa a ellos; solo les interesa como un recurso para lograr un objetivo.

Permítame poner un ejemplo muy simple y sencillo: Si vemos a una o más personas romper la seguridad de nuestro hogar, destruyendo el portón para introducirse por la fuerza a nuestra propiedad so pretexto de pasar a la casa del vecino ¿es correcto? ¿nos aguantamos? ¿Tenemos que soportar a quienes se atreven a violentar nuestra tranquilidad? ¡Por supuesto que no!

Porque alguien que se atreve a entrar a una propiedad con cualquier tipo de violencia no es bienvenido en ningún lado y debe ser amonestado sin que le tiemble la mano a las autoridades.

Pues bien, México es nuestro hogar, nuestra casa común y tenemos el deber de defenderlo. Quienes invadieron nuestro territorio, sin esperar autorización para ingresar deberían ser detenidos y regresados a su país, lo mismo quien falsifica documentos y quien los acepta. No queremos más delincuencia.

¡Por favor! Detengan ya esas caravanas vengan de donde vengan. Nos ponen en riesgo a los de casa. Que arreglen las llamadas “visas humanitarias” o lo que sea para ingresar a Estados Unidos, desde su lugar de origen, con sus autoridades. Que nos dejen en paz. Qué necesidad tenemos los mexicanos de sufrir las consecuencias de una migración sin control.

¡Pobre México! Como si no tuviera sus propios problemas que resolver, ahora atrapado en el desorden de la migración.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
06 Abril 2019 04:00:00
Puertas abiertas
En la actualidad, cualquier acontecimiento se conoce con gran rapidez. Eso es un verdadero avance en la “comunicación” donde las redes sociales están jugando un papel muy importante.

Sin embargo, el que un acontecimiento, mensaje, video se propague y llegue con gran rapidez a nuestras manos, no significa que sea verdad, real o digno de ser leído mucho menos de darle difusión.

Las redes sociales se convierten en una magnífica herramienta de trabajo, social siempre y cuando sea utilizada para lograr un beneficio. No así cuando se trata de dañar a alguien porque no le simpatiza o por diversas razones.

Inaceptable que haya quien utilice las redes sociales con el propósito vil de hacer señalamientos en contra de alguien, buscando el desprestigio.

Escudarse en el anonimato es verdaderamente abominable, porque no se puede saber si quien procede con esa conducta está inventando un acontecimiento o si realmente sucedió.

Cuando alguien utiliza un medio para ventilar una situación que sucedió tiempo atrás y no da la cara, es para preocuparse. No debería ser atendido; desafortunadamente hay quien da por hecho todo lo que se lee en las redes.

Hacer una denuncia ante las autoridades requiere de pruebas, lo sabemos. Quizás por eso es más “cómodo” para algunas personas utilizar las redes para desprestigiar a otros. Más si son famosos, como está ocurriendo después de iniciarse el movimiento “Me too”.

Me sorprende ver el número de “acosadas” y que no denunciaran a sus acosadores, en su momento. Mínimo una bofetada le hubieran “obsequiado” a esos patanes, para ponerlos en su lugar.

El desprestigio que han sufrido los presuntos “acosadores” ha sido muy grande. No dudo que en algunos casos sea cierto lo que se dice de ellos, pero este movimiento lo están desvirtuando quienes ven un caso de “acoso” donde no lo hay porque no están analizando cada caso, sino por el contrario están sumando simpatizantes más que víctimas.

La decisión de Armando Vega Gil, fundador de la banda musical Botellita de Jerez, de terminar con su existencia después de una denuncia anónima que apareció en las redes, realmente llamó mi atención. Hay quienes consideran el suicidio como un acto de cobardía, otros creen que se requiere valor.

“Es un hecho que perderé mis trabajos, pues todos ellos se construyen sobre mi credibilidad pública. Mi vida está detenida, no hay salida”. Vega Gil presentía lo que le deparaba el futuro ante el juicio implacable de una sociedad que está inmersa en las redes.

Desprestigio, daño moral, credibilidad en duda; falta de trabajo seguramente le esperaba al músico, como consecuencia de una acusación de alguien que no tuvo el valor de dar la cara, pero sí tuvo la osadía de acusarlo de haber cometido un supuesto delito, que él rotundamente negó. ¿Cómo defenderse? ¿Cómo proteger a su hijo de las burlas, críticas y señalamientos? “Su orfandad es una manera terrible de violentarlo, pero más vale un final terrible que un terror sin final”.

Culpable o no, esto debe llamarnos a la cordura. No se debe señalar a alguien sin probarlo. Las redes sociales deben ser utilizadas de manera responsable no para lanzar acusaciones con o sin fundamento y menos aún hacerlo desde el anonimato.

Casos de suicidio se han dado, como consecuencia del llamado “bulling” en contra de jóvenes o niños. Es preocupante.

Distinto sería si las redes sociales se utilizaran de una manera correcta sin necesidad de dañar a otros. Todos deberíamos entender que somos diferentes, por lo tanto, pensamos y actuamos diferente.

Nadie tiene el derecho de insultar, ni agredir a otro por la simple razón de que no goce de su simpatía. Menos aún de provocar confrontaciones en redes que a nada bueno conducen.

Las confrontaciones están a todo lo que da, y quienes participan muestran el lado más agresivo, un vocabulario soez pretendiendo intimidar a quienes ofenden. Llevan una política en redes de “puertas” abiertas. Sin embargo, al mostrar un comportamiento violento en los mensajes dan muestra de intolerancia en una mente por demás “cerrada”.

¿Víctima de un movimiento feminista o de una persona irresponsable que ocultó su rostro?. No lo sé. La decisión de Armando Vega Gil de acabar con su vida, fue tomada quizás en la reflexión de que lo que dijera, nadie lo creería. La duda estaba sembrada en una denuncia anónima, desde donde se destruyen honras y también vidas.
.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
30 Marzo 2019 04:00:00
Nuestra lamentable realidad
Siempre lo he dicho y sigo convencida que tenemos un país maravilloso. Fue dotado por la mano Divina de todo lo necesario para convertirse en una potencia mundial.

Precisamente por tener tanta riqueza, no supimos qué hacer con ella. La riqueza existente pertenece al país, por lo tanto, es de todos los mexicanos. En diversas ocasiones me he preguntado si nosotros realmente amamos a México. Al ver un país saqueado por propios y extraños, la duda sigue ahí. ¿Amamos a nuestra Patria?

Hemos padecido crisis muy severas de las que afortunadamente, nos fuimos recuperando. Crisis recurrentes desde los abuelos, los padres, que por supuesto nos llegó un día a nosotros.

¿Realmente fueron los gobernantes culpables de todo? En buena parte, sí, ¡por supuesto que sí!”No supieron o no quisieron defender nuestro patrimonio, por el contrario, lo fueron cediendo o compartiendo con sus grupos en el poder. Todos calladitos en complicidad.

A pesar de todo, teníamos algo que hoy añoramos profundamente: paz. Esa paz que se perdió cuando el respeto se fue haciendo a un lado para dar paso a la intransigencia, a la agresión verbal y física que ha degenerado en violencia.

Se dejaron pasar muchas situaciones que no debieron permitirse, en todos los niveles de la sociedad no solo en las esferas de gobierno.

Lo que está sucediendo en México no se dio de la noche a la mañana. Los saqueos se fueron dando porque de alguna manera se permitió. No habría ladrones o al menos habría menos, si las leyes se aplicaran correctamente y con rapidez para no permitir escapar a quienes actúan causando daño.

Eso va también ¡por supuesto! a gobernantes.

Viene a mi memoria las palabras del doctor Ignacio Burgoa Orihuela, uno de los más grandes y destacados abogados que ha tenido México. Durante una conferencia expresó su propuesta de suspender las garantías individuales a los delincuentes para aplicarles la ley, incluso hablaba de aplicar la pena de muerte.

La pena capital hubiera podido darse únicamente en el entonces Distrito Federal o en ciudades donde el incremento de la delincuencia fuera intolerable y difícil de controlar.

Quizás no se hubiera llegado a tanto, la de aplicar la pena de muerte, pero al menos sí, encerrar de por vida a quienes han dañado a la sociedad.

También el Doctor Burgoa llegó a mencionar la forma de castigar al propio Presidente de la República. La Constitución lo contempla por lo tanto, no hay necesidad de reformarla o parcharla.

En estos tiempos difíciles que estamos viviendo, en cuanto a seguridad se refiere, se requiere de una mano firme para gobernar el país, no creer en fantasías de que hablándoles con “dulzura” a los delincuentes, van a cambiar.

La delincuencia, los actos vandálicos ya están fuera de control y los ciudadanos no sentimos que haya seguridad. Por el contrario, la situación empeora y se agrava día a día al no haber autoridad alguna que ponga orden.

Como si fuera poco, marchas, bloqueos, manifestaciones se han convertido en una amenaza para los capitalinos.

Maestros de la CNTE poniendo condiciones para aceptar la Reforma Educativa. ¿Importa dejar sin clases a los niños? ¿Cuántos años llevan con sus bloqueos? ¿Quién los controla?

No hay duda de que México necesita líderes, verdaderos dirigentes, que coadyuven al desarrollo y engrandecimiento de nuestro país, no individuos que fijen su postura, condicionen su apoyo a partidos políticos o al mismo gobierno.”No se puede ni se debe permitir que continúen los chantajes vengan de donde vengan.

Llama la atención que después de haber recibido inversiones, de tener estabilidad laboral, de repente empezaron las huelgas. ¿Quién está manejando a los trabajadores de empresas y con qué propósito? Así como también ¿Quién está manejando o promoviendo la inmigración? La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero aseguró que vienen más de 20,000 centroamericanos. Tal afirmación fue desmentida por la vicecanciller hondureña, Nelly Jerez. Es de llamar la atención que la frontera sur no tenga la suficiente vigilancia, menos aún el debido control de quienes llegan a nuestro territorio.

Cortinas de “humo”; frases sin sentido, insultos, polarización, denostaciones y mayor inseguridad es lo que se ha visto. Esta es nuestra lamentable realidad.”¿Cuál cambio? ¿Qué nos espera?

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
23 Marzo 2019 04:00:00
Civismo
Cada vez se vuelve más necesario que regrese a los planteles la materia de CIVISMO. Quienes formamos parte de una generación que se educó con esos principios que aprendimos en nuestra niñez, notamos la diferencia que hay en aquella época y la actual.

Por ejemplo, hoy se le da más énfasis a los DERECHOS que al buen comportamiento. No lo podemos negar, se observa en las diferentes acciones de las personas. Actitudes que dejan mucho que desear tanto en el ambiente familiar, escolar o social.

Platicando con una amiga, maestra ella, comentábamos precisamente la diferencia que hay entre el ayer y el hoy. Cuestión de actitudes en el comportamiento humano.

No precisamente porque se viva añorando el pasado. De ninguna manera; sino que al observar ciertos hábitos en las personas, nos damos cuenta que hay una gran diferencia.

Por supuesto que no todo está en el aprendizaje en los centros escolares, realmente la educación se aprende desde la cuna, es decir en los hogares, con los señalamientos que hacen los padres al comportamiento de los hijos. Ir moldeando al niño desde pequeño es importante y por supuesto, corregir.

¿Por qué hay tanta basura en las calles? Por una sencilla razón, porque las personas la tiran. Arrojan desde el papelito del dulce, hasta vasos y bolsas, sin el menor decoro. Lo mismo lo hacen los adultos que los niños.

¡Qué pena! Pero es cierto. La basura que estamos lanzando por doquier en vez de depositar en el lugar correcto, provoca un daño al medio ambiente.

Tristeza e indignación causa la muerte de tantos animales. El más reciente, el de la vaquita marina. Desechos plásticos fueron encontrados al abrir su cuerpo. ¡Cuánta irresponsabilidad! del ser humano, a pesar de que se tiene conocimiento que es de los animales en peligro de extinción.

RESPETO, decían nuestros mayores. No se hablaba de “derechos” y no porque no existieran, sino porque para vivir en armonía y crear ambientes sanos se requiere de dar a los demás lo mismo que queremos para nosotros.

Otro caso, donde la irracionalidad o el abuso de poder se hacen presentes. Se denuncia a congresista de Tehuacán, Puebla, haber provocado un acto que culminó con la muerte de un perro de una manera cruel y despiadada. La señora ordenó a sus guardias que quitaran al perro de su casa “como fuera”. Los empleados obedecieron, torturaron al animal que finalmente murió. Quiero pensar que el perro no era de su propiedad sino uno de tantos que de manera inexplicable andan en las calles.

El respeto a la vida se ha ido perdiendo. ¡Y cómo no! Si cada quien hace lo que quiere y no lo que debería hacer.

Ya no se respeta ni a los padres. Los niños les gritan y hay papás que aceptan el mal comportamiento de sus hijos y evitan corregirlos, por temor a ser denunciados por “mal trato” a menores.

Así de ese tamaño están las cosas actualmente.

De un tiempo a la fecha la delincuencia se adueña de los espacios y agrede a la gente trabajadora, honesta porque sabe que nadie les hará nada. Las penas, para ellos han sido, si los detienen, unas horas encerrados para luego salir a delinquir. Impunidad en esos y muchos casos más.

Y qué decir de los líderes sindicales, de los grupos disidentes, de maestros que no respetan a sus alumnos y pretenden una reforma educativa pensada y formulada para los intereses de trabajadores… que no trabajan.

No han respetado los derechos de los niños a recibir su educación. Los niños sin clases y pseudo maestros en la “grilla”.

Lamentable también ver a supuestos líderes políticos, los que se dicen ser representantes de un pueblo. Da pena observar la sumisión descarada, al proteger los intereses de un partido y/o los deseos o caprichos de un hombre en el poder.

Espectáculos deprimentes e inaceptables los que se observan. Gritos, malas palabras, insultos hacia compañeros que no están de acuerdo con ciertas decisiones. Agresiones a la prensa… lo peor, que sean mujeres que conviertan un recinto oficial en… ¿qué? ¿una plaza pública? ¿un mercado? No lo creo; porque quienes van a esos lugares tienen más educación que las tristemente legisladoras, que llegaron al cargo, sin duda, no porque lo merezcan, menos aún con conocimientos, sino como una cuota de partido.

Aún regresando la materia de CIVISMO a las escuelas, me pregunto ¿quién dará lecciones de civilidad, empezando por el respeto? Buena tarea nos espera a futuro. ¿Por qué no empezar a retomar los principios que aprendimos en nuestros hogares? Una buena educación, vivir con tranquilidad, son derechos del ser humano. Corregir a los niños, es un deber de los padres. Suficientes malos ejemplos existen ya que han llevado a la descomposición social, como para que sigamos cruzados de brazos.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
16 Marzo 2019 04:00:00
Gobernante, o dueño y señor
A los mexicanos mucho nos ha costado construir las instituciones que hoy tenemos. Cansados de una dictadura, la del Porfiriato, cuando un hombre pretendió eternizarse en el poder, el pueblo se levantó en armas para derrocar al gobierno de Porfirio Díaz.

El hartazgo por la desigualdad existente fue fundamental para que se iniciara la lucha armada que tantos muertos dejó.

La historia se repite, aún si no es de la misma manera. El hartazgo del pueblo, el repudio hacia una clase política privilegiada que parecía no tener control en sus ambiciones de poder y riqueza, fue lo que hizo posible un cambio de gobierno en las pasadas elecciones.

Gracias a las instituciones que hoy tenemos en cuestión electoral es que se organizan elecciones confiables, al ser ciudadanos los que participan en todos los eventos. Es decir, en todo el proceso, son ellos, los ciudadanos seleccionados para ser capacitadores, los que habrán de tener contacto con quienes habrán de estar el día de la elección, en las diferentes casillas donde habrán de colocarse las urnas que guardarán celosamente los votos, hasta el momento de ser contados.

La desconfianza existente entre el electorado fue lo que hizo posible que naciera el Instituto Federal Electoral, mismo que hoy se conoce como INE o Instituto Nacional Electoral.

En las elecciones del 2018 obtuvo la mayor votación el candidato de MORENA, un movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador. Todo eso lo sabemos. Como también estamos conscientes que ganó por una mayoría abrumadora.

¿Quién protestó? Que yo recuerde, nadie. No se ignora que en toda elección habrá un ganador y varios perdedores. Así son las campañas. Así son las elecciones, nos guste o no.

¿Qué hubiera ocurrido si el resultado hubiera sido diferente? Es decir, que en lugar de López Obrador hubiera quedado alguno de los otros candidatos. Le aseguro que hubiera habido protestas y las consignas de ¡FRAUDE!!! Se hubieran escuchado por doquier.

A diferencia de lo que pudo haber sucedido, López Obrador es el Presidente de México quien gobernará por seis años. Tiempo para el que fue electo.

¿Para qué andar con inventos de una revocación de mandato?

Que el señor gobierne, delegue funciones y permita que sus colaboradores demuestren su capacidad para el cargo que fueron designados.

¿Usted conoce a todos los funcionarios? ¿A los principales, al menos? ¿Lo convence la actuación de ellos?: La verdad, considero que es pronto para aprobarlos o reprobarlos. Sin embargo, de lo que sí estoy segura es que actúan más que en función de su cargo, para agradar al presidente, amigo y jefe.

Solo hacen acto de presencia en las conferencias diarias y permanecen calladitos, quizás por aquello de que “calladitos se ven más bonitos”. ¿Tienen prohibido hablar? Porque ha habido casos en que responden a los medios y el presidente desmiente más tarde.

¿Desconocimiento de su trabajo? ¿Incompetencia en el cargo? ¿No son aptos para la encomienda?

No es posible que el presidente tenga que dar un informe todos los días en esas aburridas “mañaneras” donde gasta un tiempo precioso. ¿Cuál es el propósito real? Además de lanzar agresiones contra gobiernos pasados ¿Qué pretende?

El presidente debe entender que ya es quien gobierna y no está en campaña; lamentablemente pareciera que lo olvida con frecuencia. Debe entender también que es el hombre que va a dirigir el destino del país por seis años y para todos los mexicanos no para los de su movimiento ni para los que votaron por él.

México es de todos los mexicanos y mucho nos ha costado construir instituciones que den certeza y confianza. Él, López Obrador, no es el dueño del país ni de sus recursos.

¿Para qué tanto énfasis en la revocación de mandato? Si el presidente no desea reelegirse, entonces lo que se pretende es crear un partido hegemónico. No nos dejemos engañar, los adoradores de Maduro, de Chávez, de Fidel, sabemos dónde están y hacia dónde nos quieren llevar.

El Presidente ha dicho que no es vengativo. ¿Por qué los señalamientos en contra de quien produjo la serie “El populismo en América Latina”?. Si no es venganza ¿cómo llamarle?

¿Qué seguirá? ¿Hacia dónde vamos? Son preguntas cuya respuesta está muy clara: Destruir lo ya construido y permanecer en el poder, para imponer una nueva forma de gobierno; no dudemos que a futuro, una dictadura.


.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
09 Marzo 2019 03:20:00
¿Austeridad o castigo?
La verdad no entiendo el por qué de algunas situaciones. Me gustaría que alguien explicara lo que está sucediendo, pero de una manera clara, que se vea que hay congruencia con lo que dicen y con lo que están haciendo.

¿Cuántos millones de pesos diarios se perdieron con la explosión en Hidalgo? Tragedia en la que murieron decenas de personas que fueron a robar el combustible.

¿Cuántas indemnizaciones otorgó el gobierno a las familias de los lesionados en la explosión? Se ofrece en venta el avión presidencial porque se considera “demasiado lujo” y un derroche utilizarlo.

Sin embargo, cabe preguntar cuánto nos está costando tener ese avión sin darle uso y en cambio hay comprar boletos en vuelos de línea para el Presidente y su gente. Porque si se va en plan de trabajo, obvio que nos cuesta a nosotros.

Se abrieron las puertas de Los Pinos para que el pueblo la visite. En realidad, se trataba de mostrar que ya no había nada dentro; es decir, vajillas, cuadros, muebles, libros y demás.

Llama la atención que se haga tal afirmación porque hubo un equipo de transición, representado por funcionarios de ambas partes. Fueron varios meses los que se llevaron en las oficinas de gobierno por lo que resulta hasta cierto punto absurdo que al tomar posesión salgan con el cuento de que “no hay nada”.

¡Por favor! ¿Quién les cree?

Sin duda es una estrategia diseñada para desprestigiar a la administración pasada. No se le defiende por supuesto a Peña Nieto y su gente, pero si tanto se habla de honestidad sencillamente que se diga lo que realmente es y no se inventen situaciones que no existen.

No se usted, estimado lector, pero al menos a mí me quedan dudas de esa tan cacareada “honestidad” que se pregona.

Si saquearon los Pinos con cosas de valor que fueron compradas con dinero del pueblo, que se investigue y se recuperen. No se justifican afirmaciones y señalamientos, porque no se les olvide que estuvieron haciendo inventarios.

Llevamos unos cuantos meses con nuevo gobierno y la verdad, no vemos claro hacia dónde vamos.

Cada día me convenzo más que hoy más que nunca, México necesita líderes. Voces que se escuchen con propuestas creíbles, razonadas no palabras huecas que no dejan ningún mensaje. Necesitamos líderes que no vean la política como un modus vivendi sino un medio para servir con verdadero amor y pasión a lo que se hace.

Ser líder no es cuestión de género sino de carácter, de voluntad, de entrega y de capacidades.

Considero que es necesaria la presencia de partidos políticos. Necesitamos que se reorganicen PRI; PAN, PRD. Son más que suficientes. Es cierto que hay una lista larga con asociaciones en espera de su registro; la verdad, no creo que México, requiera tener más.

Lo que urge son liderazgos reales, con hombres y mujeres dispuestos a trabajar por el país. Necesitamos mexicanos con ideología, con conocimientos de la problemática que existe. Es realmente deprimente ir a dependencias, oficinas de gobiernos estatales, municipales con personal que nada o poco saben. Ni qué decir de los mal llamados representantes de los ciudadanos. Sí, Congresos y Cabildos, que no saben a qué van.

Triste pero cierto. Muchos de ellos, diputados, senadores, regidores no creo hayan leído la Constitución, peor aún, ignoran lo que tienen qué hacer.

El hecho de que el actual Presidente de nuestro país haya decidido bajarse el sueldo y pretender que todos los funcionarios lo hagan, corresponde a una medida populista, lo sabemos.

En este poco tiempo ya hemos empezado a darnos cuenta de “su” austeridad. Lo que nos está costando realmente.

Elimina presupuestos para estancias infantiles, por supuestos desvíos de recursos, dejando desprotegida a una buena parte de la población de menores, así como a las madres de familia trabajadoras. Tatiana Clouthier propone reducir la aportación a los partidos políticos ¡Claro! Hay que frenarlos. ¿Hubiera actuado igual si la medida afectara a su partido? En Turismo, se eliminan los recursos para los Pueblos Mágicos, pero en cambio se promociona la imagen del Presidente como si estuviera en campaña. ¡Absurdo! ¿No cree usted?

El turismo es una fuente de ingresos y divisas, por lo que es necesaria la promoción de nuestras bellezas, regiones y Pueblos Mágicos.

¿Realmente es austeridad o castigo? Porque lo que realmente se observa es que lo que se pretende, es culpar de todo lo malo que existe en el país a administraciones pasadas. Que hay que corregir muchas cosas, es cierto, como cierto es también que si bien dicen que hubo mucha corrupción en el pasado, la mayoría de los que hoy presumen su honestidad, formaron parte de esa cadena de corruptelas que hoy tanto repudian.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
02 Marzo 2019 03:00:00
Jóvenes en riesgo
Un día sí y otro también, las noticias que recibimos por diferentes medios se caracterizan por estar impregnadas de actos violentos. Problemas en el mundo, entre naciones, en comunidades, distanciamiento o pleitos entre familias, por diversas causas.

Es triste y lamentable observar cómo el ser humano va perdiendo su capacidad de comunicarse a través del diálogo para tratar de solucionar sus diferencias y prefiere utilizar la vía de la violencia.

Ver los videos que suben a las redes donde se observan niños o jóvenes peleando, confrontándose, retándose a utilizar los puños es verdaderamente molesto. No son solo los varones los que buscan pleito sino también tenemos la participación de niñas.

Actualmente los pleitos motivados por alguna diferencia entre los jóvenes no quedan únicamente en no hablarse, sino que van más allá de las palabras ofensivas, de las groserías que se expresan.

Ya no es una discusión donde salía a relucir la consigna “te espero a la salida” y se peleaban, no, ahora los pleitos se arreglan -si se le puede llamar así a lo que hacen- dándose de golpes cada vez con más fuerza y coraje.

Nadie es, como dice la canción, “monedita de oro”; al ser todos diferentes podemos caerle bien o mal a alguien. Esa diferencia no significa que debemos buscar pleito con los demás.

¿Qué está sucediendo en los hogares? ¿Qué está sucediendo en los centros escolares? ¿Por qué tanta agresividad en los niños, en los jóvenes? ¿Qué pasa en la sociedad?

Simpatías, antipatías, animadversión siempre ha existido. Para eso existe el razonamiento y el análisis, algo que lamentablemente parecería que no se pone en práctica hoy en día.

Por el contrario, los niños y jóvenes están creciendo en ambientes contaminados por la violencia cada vez más peligrosa.

Lo que años atrás se consideraba una travesura, hoy ha dejado de serlo o parecerlo para formar parte de la agresividad.

Basta ver los vIdeos donde niñas, adolescentes se enfrascan en una confrontación verbal donde una reta a la otra. Lo preocupante es que una de ellas sostiene un arma blanca en su mano. Compañeras de escuela lanzan consignas a una y a otra para que se golpeen. El vocabulario utilizado por esas menores es verdaderamente repugnante.

¿Así se expresan los niños de ahora? ¡Qué vergüenza para los padres, para los maestros y para la sociedad!

Sí, estimado lector, es verdaderamente preocupante lo que está sucediendo a nuestros niños y jóvenes. ¿De dónde reciben el ejemplo? ¿Dónde está ese “foco de infección” que está afectando a menores de edad?

Creo que está en todos lados. Pocos buenos ejemplos se ven actualmente en los cuales se puedan apoyar los jóvenes. Y como habría de haberlos si la violencia está en los discursos de pseudo políticos o pseudo líderes que promueven la confrontación; en las Cámaras de representantes; en los maestros que han dejado de ser educadores para convertirse en agitadores. Lo más triste y lamentable, se podría decir también que la violencia está en los propios hogares.

De cualquier manera y por donde sea que provenga la agresividad, el caso es que los niños y jovencitos están en constante riesgo.

Cuando se envían videos donde se exhibe el comportamiento de algunos menores, tal vez no se les da la importancia que debería dárseles. Algunos padres creen que sus hijos nunca van a participar en esos actos reprobables.

En realidad, esos mensajes constituyen un llamado a cada padre de familia, a maestros, a las asociaciones de derechos humanos que tanto promovieron los derechos de los niños, mal informando a la sociedad, al atar las manos de los padres en la corrección de los hijos.

Nos preocupa tanta violencia que existe y que está atrapando igual a niños, niñas y jóvenes. No es para menos. Hoy tenemos las consecuencias de lo que se dejó de hacer en casa: haber corregido a los hijos y haberles enseñado el valor del respeto, como principio fundamental para las buenas relaciones humanas.

Como está el ambiente social queda la pregunta ¿Qué clase de ciudadanos, de profesionistas llegarán a ser quienes practican la violencia como si fuera un deporte? Es pregunta.


.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
23 Febrero 2019 04:00:00
¿Hacia dónde va el país?
Al declarar ganador en las elecciones para la Presidencia de la República, creí que la campaña había concluido. Hay que decir que fue una contienda impregnada de ataques, de ventilar todo lo malo de los contrincantes, de sacarse los “trapitos al sol” unos a otros.

En realidad, fue una campaña de desprestigio; se habló con exceso de las corruptelas que habían hecho quienes gobernaron el país en un pasado reciente, “pegándole” con ganas a los dos partidos políticos PRI y PAN y directo a sus candidatos.

Era de esperarse, ya que hay candidatos que creen que hacer campaña es algo así como subirse al ring y dar golpes. ¡Qué tanto es tantito! Lo que importa es ganar.

Alguien tenía que ganar y ganó. Las elecciones representan un gran logro en un país democrático y los mexicanos debemos estar orgullosos de poder ir a las urnas a elegir libremente a nuestros gobernantes y representantes.

La jornada electoral para elegir presidente, creí que terminaría cuando se diera el nombre del ganador y llegado el momento del cambio de gobierno, el presidente electo empezaría a gobernar poniendo en práctica su plan de trabajo en beneficio del país y de los ciudadanos.

Con tristeza y hasta cierto punto, con molestia, observo que no es así. Parece que el actual presidente no se ha bajado aún de la tribuna donde se subió cuando estaba en campaña. Continúa hablando como si fuera candidato y no como lo que es, el gobernante; el presidente de todos los mexicanos. El hombre que juró guardar y hacer guardar la Constitución y las Leyes que de ella emanan. El hombre que tiene el compromiso y el deber de dirigir el destino de un país y sacarlo adelante.

No hay día que no hable de corrupción, del “cochinero” que le dejó el gobierno anterior. Nadie discute que hubo corruptelas, eso se sabe o se sospecha.

Para eso está él, para gobernar no para seguir polarizando a un país. El es el presidente de todos los mexicanos y ¿cómo se comporta? Con insultos, con agresiones a instituciones, a personas.

No es nada grato estar escuchando lo mismo un día sí y otro también sin que se defina el rumbo.

Cuando escuché decir al actual presidente “Al diablo las instituciones” pensé: ¡Qué lamentable que se exprese así, alguien que desea gobernar nuestro México. ¿Cuánto costó a todos los mexicanos construir las instituciones que hoy tenemos?

En México, como en cualquier país, hay personas buenas, malas y también peores. Es un grave error creer que los buenos están de un lado y los malos de otro. No se puede ni se debe lanzar dardos a diestra y siniestra. Menos aún es aceptable que quien habla es un gobernante que está para conciliar no para dividir. Además no todo en el pasado fue malo.

¿Cuál es el propósito de las conferencias matutinas? Se supone para informar. Sin embargo, las palabras “cochinero”, corrupción y señalamientos contra personajes de la política, de la sociedad, de empresas, de organismos es lo que se escucha con frecuencia y la verdad, ya cansa.

La agresividad, el rencor, la venganza no nos va a llevar a ningún lado. Basta ver las redes plagadas de insultos hacia quien opina o piensa diferente. Así no se gobierna, por supuesto que NO. La campaña terminó y con ella la polarización que se desató en el proceso electoral. Nunca como entonces estuvimos tan confrontados en una elección. Al menos no que yo la recuerde.

¿Hacia dónde pretenden llevar al país? ¿Hacia dónde a los ciudadanos? Todos somos mexicanos, hijos de la misma tierra, dispuestos a trabajar cada quien en lo suyo y con el gobierno que esté, como se ha hecho siempre.

No se entiende como hay contemplación para delincuentes y en cambio a las víctimas se les ignora. Solo a quien se quiere ayudar. Se regala el dinero que pertenece a los contribuyentes y a quien aporta al país se le llama FIFIS.

Se “abren las puertas” de la frontera sur y se da la bienvenida a centroamericanos que nada aportan a nuestro país. Gobierno, autoridades, todos sabemos que en esas caravanas viene de todo. Se apuesta a la generosidad de nuestra gente y no se resuelve el problema real.

La agresividad, venganzas o como se le quiera llamar, no nos va a dejar nada bueno. Las confrontaciones y el ver la paja en el ojo ajeno, me recuerda una frase que escuché decir en alguna ocasión, a un gran personaje del periodismo nacional, el querido maestro don José Pagés Llergo, fundador de la Revista SIEMPRE: “A la mier-- ni le muevan porque apesta…..y salpica”.

Cuando alguien que tiene poder pretende desacreditar el trabajo de otros, debe pensarlo dos veces, porque el lodo o algo más que aviente bien podría salpicarlo. Y en política nunca se sabe ¿no cree usted?
.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
16 Febrero 2019 04:00:00
Cáncer infantil
Hoy en día es común que nos llegue información o mensajes no solicitados. A través de las redes se comparten mil cosas que no pocas veces resultan innecesarias o de interés.

Hay otros mensajes que captan nuestra atención, como es el caso de un video que me gustó por el mensaje que venía en él.

Un hombre limpiaba ventanales en un edificio de varios pisos. Realizaba su trabajo con gusto y agrado. Obvio, pensé, sabe que lo están grabando, es una publicidad, por eso pone buena cara cuando está encaramado en un andamio a muchos metros de la banqueta. De pronto, al ir retirando el jabón del ventanal, fue apareciendo la figura de un niño que vestía su batita de hospital y mostraba su cabecita sin cabello. El pequeño, quizás de unos 5 o 6 años observaba al limpiavidrios; su mirada me enterneció, reflejaba tristeza.

Continué viendo el video, quería ver qué seguía o si ahí concluía. El trabajador volvió a colocar jabonadura en el vidrio y al irla retirando, fue formando una figura. Con su celular le tomó una foto al pequeño, quien sonrió divertido al ver su imagen con una especie de copete o gorro en su cabeza.

El empleado continuó su trabajo, volviendo a la rutina: poner jabonadura y limpiar. Para su sorpresa no solo estaba el pequeño al que le había dedicado un breve tiempo y un momento de felicidad, sino que más niños se encontraban en la habitación. Lo demás realmente fue hermoso. El buen hombre empezó a hacer figuras y a tomar fotos de los pequeños arrancando no solo sonrisas sino carcajadas de los chiquitines quienes divertidos aparecían con bigotes, lentes o sombreros.

Se trataba de un hospital para niños con cáncer y gracias al ingenio de una persona que limpiaba los ventanales, los pacientitos disfrutaron de un momento divertido y ameno que el empleado les proporcionó.

Me gustó el mensaje y entre divertida y emocionada al ver las caritas de los niños me puse a pensar en tantos pequeños que se encuentran en hospitales recibiendo su tratamiento contra el cáncer.
Es verdaderamente terrible y doloroso conocer cómo se ha ido extendiendo esa grave enfermedad entre la población infantil.

Para hacer conciencia de la problemática existente, el 15 de febrero se ha instituido como El Día Internacional del Cáncer Infantil. Fecha que quizás no se ha grabado lo suficiente en la mente de cada persona porque se promueve mucho más el 14, dedicado al amor y a la amistad.

Luchar contra una enfermedad como lo es el cáncer es hacerlo con verdadero estoicismo. Quien padece la terrible enfermedad, que de solo escuchar su nombre nos estremece, pasa por momentos muy difíciles.

Lamentablemente esa enfermedad en muchos casos no presenta síntomas o al menos no es detectada a tiempo, por lo que hace más difícil su tratamiento y por consiguiente el control del problema.

Por eso es aconsejable que ante cualquier sospecha se acuda al doctor para estar seguros de que se trata de una falsa alarma. Más vale prevenir que lamentar. Muchas veces nos descuidamos y lo que pudo tener un final feliz se convierte en un momento doloroso.

¿Qué es lo que está provocando que los niños enfermen de tan terrible mal? ¿Por qué a ellos? Difícil explicarlo.

No se ignora que un tratamiento para pacientes con cáncer es costoso y que desafortunadamente no son pocas las familias que no pueden hacer frente a una situación semejante.

Por eso, personas generosas trabajan a través de asociaciones confiables o de grupos voluntarios y contribuyen de alguna manera con quien lo necesita. Esa ayuda se canaliza a los pequeñitos que padecen cáncer proporcionándoles tratamientos, medicamentos, alimentos especiales.

Todos podemos solidarizarnos de alguna manera. Hay formas tan sencillas como la de reunir las tapas o taparroscas de las bebidas embotelladas en vez de tirarlas a la basura, ya que existen empresas que compran el material.

Se estaría contribuyendo en la protección del Medio Ambiente así como también colaborando en la difícil tarea de proporcionar tratamientos para los pequeñitos enfermos. La protección y ayuda a los niños es tarea de todos; somos padres, abuelos. Tengamos presente que nadie está exento de enfermar o de necesitar un día el apoyo de los demás.

14 de febrero día del amor y la amistad; un día después, el 15 y todos los días del año, sigamos dando amor canalizándolo en una tarea maravillosa: Apoyar a los niños con cáncer.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
09 Febrero 2019 04:00:00
Migración; ayer y hoy
Un día, ya hace unos años, los diferentes noticieros mostraban el desplazamiento de un tren llamado La Bestia, el cual transportaba un cargamento poco usual: Seres humanos, migrantes, en busca del llamado “sueño americano”.

La frontera sur del país empezaba a recibir personas provenientes de países centroamericanos, quienes se enfrascaban en la aventura de recorrer territorio mexicano con el firme propósito de llegar a Estados Unidos. Se empezaba a ver un nuevo fenómeno migratorio.

La migración siempre ha existido; el “sueño americano” también; basta recordar a quienes un día tomaron esa determinación, la de ir a trabajar “al norte”, ya fueran vecinos, amigos, familiares o simples conocidos. Sin embargo, era hasta cierto punto, una migración ordenada.

Se extendían visas de trabajo para ir a trabajar en las fábricas o en la “labor”, es decir, en el campo, donde se sembraba según las necesidades del lugar y después durante la cosecha. La necesidad de mano de obra en el vecino país, hizo posible que no pocas familias lograran salir adelante a través de convenios que a ambos países beneficiaron.

Quizás no todo se dio siempre mediante permisos especiales y que haya habido alguien que lo hiciera de manera ilegal; lamentablemente de un tiempo a la fecha se está observando el ingreso a nuestro país, por Chiapas, de un gran número de personas que desean llegar a la frontera norte para cruzar a Estados Unidos.

Hoy, ya no es La Bestia, ya son caravanas bien organizadas que avanzan con paso firme, siguiendo las instrucciones que se les dan.

Hemos observado de todo, porque obviamente viene de todo entre quienes ingresan a nuestro país. Puede ser gente buena, bien intencionada, aunque en otros casos no sea así.

Y ahí es donde está el riesgo para todos nosotros. Ni siquiera el Gobierno sabe exactamente quiénes son esas personas que decidieron abandonar su país. Y tan no lo sabe por una sencilla razón: no hay control alguno, al no haber suficiente personal de migración en la frontera sur.

Basta recordar el comportamiento de un grupo numeroso que no hizo caso de las indicaciones de las autoridades para registrarse. Decidieron irse por su cuenta y por otras ciudades. ¿Quién los detuvo? ¿Quiénes eran? ¿Dónde están?

Cualquiera sabe que cuando se ingresa a otro país hay que respetar las leyes, no hacer lo que le plazca a cada quien. Si alguien no se comporta, habría que negarle la entrada al país; lejos de actuar como lo que se es, una autoridad, ésta permite que pisoteen las leyes migratorias.

¡No hay que reprimir a nadie! ¡CUIDADO! Reprimir no significa violentar sino poner orden y ejercer autoridad aún usando la fuerza pública.

Un concepto mal interpretado que ha llevado al desorden.

Por lo pronto, permítame compartir la experiencia que estamos viviendo en mi querido Piedras Negras. Ciudad fronteriza -un día tranquila- hoy refugio aparentemente temporal de unos dos mil migrantes centroamericanos, que nos llegaron sin decir “agua va”.

La caravana llegó a Coahuila y de pronto, sin duda por órdenes superiores los enviaron en autobuses a Piedras Negras, causando legítima inquietud entre la población. Porque no es nada agradable saber que dos mil personas estarán por tiempo indefinido aquí en espacios acondicionados como albergues.

No deja de ser preocupante tal situación por más que las autoridades encabezadas por nuestro presidente municipal, Claudio Bres, se encuentran trabajando para que la situación esté controlada y no se perjudique a los habitantes de esta ciudad.

Hay que decir también, que el gobernador del estado, Miguel Riquelme, ha ofrecido que no se aceptarán más migrantes en Coahuila. Confiemos en que así será, porque hay que decirlo, se ha abusado de la tolerancia de los ciudadanos al permitir que cientos de personas crucen la frontera sur hacia la zona norte. No hay justificación alguna para continuar abriendo la frontera Chiapas-Guatemala e inundando las ciudades y obligando de alguna manera a las ciudades fronterizas a aceptar a cientos, miles de personas.

¿Ayuda humanitaria? ¿Derechos Humanos? No confundamos por favor los términos.

Llama la atención que vengan acompañados de representantes del Gobierno de su país, embajadores para constatar el trato que reciben y como si fuera poco se instale un Consulado en nuestra ciudad fronteriza para realizar trámites y obtener visas, primero un permiso de un año en México ¡Ajá! ¿Y después?

¿Acaso no pueden hacer ese trabajo desde su lugar de origen? Solicitar directamente a la Embajada de Estados Unidos, no pretender que México y los mexicanos resolvamos un problema que no es nuestro.

Desnutrición, enfermedades, insalubridad, exigencias (cuando no les agrada la comida) y mucho más peligroso cuando entre los grupos pueda venir alguien con antecedentes penales, como ya ha ocurrido.

La migración que se está dando en la actualidad, está siendo promovida por algún grupo desde su país de origen, de eso no hay duda y lamentablemente es alentada y solapada por gobiernos que lejos de asumir su responsabilidad de darle bienestar a su pueblo, seguridad a las familias, le “avientan” el conflicto a un país, como el nuestro, generoso si, pero con sus propios problemas.

Seamos generosos, por supuesto que sí, pero no olvidemos que la caridad empieza por casa.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
02 Febrero 2019 04:00:00
Unidos por México
Me preocupa ¡Vaya que sí! Lo que estamos viviendo actualmente. Lo comenté al principio del nuevo gobierno que había algunas situaciones que no me agradaban, pero también entendí que realmente era poco el tiempo para emitir un juicio.

A pesar de ello, lo que está ocurriendo en el país no creo que requiera de más tiempo para poder opinar. Inexperiencia, pérdida de autoridad, falta de argumentos creíbles, soberbia y más.

¿A quién le importa México? Me he preguntado en no pocas ocasiones. La descomposición económica, política y social de nuestro país no se dio de la noche a la mañana, lo sabemos.

Y todos de alguna manera, participamos en esa descomposición al aceptar con nuestro silencio lo que no es correcto, por lo tanto, no es aceptable.

La inconformidad de un pueblo se ha puesto de manifiesto una y otra vez en tiempo de elecciones. Son las urnas que reciben el voto de confianza o de castigo, las que guardan el sentir de un pueblo siempre esperanzado. Un pueblo que sabe que durante las campañas se ofrece más de lo que se puede realizar. Mentir no es distintivo de un solo candidato, sino de todos. El engaño es una forma de convencer que tal o cual candidato es el mejor.

En lo personal, vi un México muy polarizado durante las campañas, en buena parte por un candidato que destiló coraje en sus discursos promoviendo animadversión entre los mismos mexicanos,
Las campañas quedaron atrás, las elecciones dieron un ganador que ya está gobernando. Lamentablemente, lo ha estado haciendo como si aún estuviera en campaña, es decir, continúa polarizando al país.
Esa polarización se refleja en las redes sociales donde los usuarios arremeten con coraje y algunos hasta con odio hacia partidos y personas que han gobernado al país. Lamentablemente lo hacen con tal coraje que olvidan razonar y se dejan llevar por las emociones.

Qué tristeza me da observar la situación que se está presentando con el nuevo gobierno. Algunos representantes -por no decir que la mayoría- llegaron a las Cámaras mostrando una gran soberbia. Por ahí se escuchó a alguno decir “ya nos tocaba” cuando algo era discutido y aprobaban ellos, la mayoría, obedeciendo las órdenes del gran jefe.

Representantes que no representan los intereses del pueblo, sino los de su partido y ante todo los de quien gobierna.

No solo han mostrado falta de argumentos a la hora de defender una iniciativa, sino su inexperiencia en los temas a tratar. La soberbia no es buena porque tarde o temprano cualquiera puede caer.
Nuestro México nos necesita a todos sus hijos, no nada más a un hombre o a un partido político.

Necesita hombres y mujeres dispuestos a luchar por este país con verdadera pasión. Se requiere fortalecer las instituciones no mandarlas “al diablo”. Se requiere llamar a ocupar cargos a los mejores, a los más preparados, a quienes conozcan de la función que habrán de desempeñar.

Queremos que no se pierda la autoridad so pretexto de no querer reprimir. Las acciones que violenten el estado de derecho deben de ser reprimidas, amonestadas, castigadas.

Que nadie trate de imponer su voluntad mediante el chantaje; de ninguna forma es aceptable que se perjudique a lo más preciado que tiene este país: Su niñez con acciones irresponsable.

Los profesores están para enseñar, brindando instrucción a sus alumnos. Es repudiable que se comporten como delincuentes al bloquear carreteras, vías de comunicación para impedir que lleguen las mercancías a su destino. El daño patrimonial causado es enorme y el país no merece lo que están ocasionando, individuos que han encontrado en la provocación y el chantaje, su forma de obtener recursos.

MÁs lamentable aún que quien debería poner orden, pues para eso fue electo, se niegue a actuar. Estamos conscientes que fueron sus aliados en campaña, pero hoy, es tiempo de gobernar, no de distraer la atención de los asuntos que importan al país.

Todos debemos unirnos por México, por este país que tanto nos ha dado y al que tanto le debemos. México es primero, no los partidos políticos o individuos que se han beneficiado de la política.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

" Comentar Imprimir
columnistas