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Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
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08 Julio 2020 04:00:00
¡AMLO y Trump, sumisión a cambio de reelección!
¡Que nadie se equivoque…!

A López Obrador no le importa México, tampoco los mexicanos y menos le importa cuidar la investidura presidencial.

A Obrador solo le importa López Obrador, su presunto paso a la historia y, por tanto, su prioridad es la reelección presidencial en el 2024; antes que los pobres, antes que el bienestar de todos los mexicanos y antes que la seguridad, los bienes y la vida de las personas.

Todo ello, claro, a pesar de que por años Obrador gritó por todo el país que no le interesaba la reelección, que lo suyo son los pobres, la honestidad, el bienestar y el fin de la corrupción. Al final nada de eso le ha importado.

Y es que, sin embargo, los hechos confirman que resulta una ingenuidad creer en las promesas de un Presidente que, como López Obrador, miente por sistema y que -por si alguien lo dudaba- apenas hace meses modificó hasta en 180 grados su postura crítica frente al presidente más antimexicano: el presidente Donald Trump.

¿Por qué razón hoy, el mexicano Obrador, llegará a la Casa Blanca convertido en un “dócil corderito”, cuando a lo largo de toda su campaña presidencial era el mayor crítico del déspota Presidente norteamericano?

¿Por qué olvidó todo lo prometido a los mexicanos, frente al más antimexicano presidente Trump? ¿Por qué ya nada dice Obrador de las “parrafadas” que le escribieron sus “escribidores” sobre el Presidente norteamericano y sobre el título “Oye Trump”, en donde fustigaba como pocos al sátrapa Presidente de Estados Unidos?

¿Qué clase de milagro ocurrió frente a los intereses y las obligaciones del Presidente mexicano, que hizo posible un cambio radical en la postura crítica de Obrador quien, hoy, parece aplaudidor de Trump, antes que un mexicano agraviado por el populista Presidente norteamericano?

¿Por qué López Obrador asume el papel de sumiso empleado del Trump, a pesar de que el Mandatario de Estados Unidos es uno de los líderes del mundo que más insulta a México, y los mexicanos?

¿Por qué la cobardía de AMLO, de no ofrecer siquiera una explicación sobre los compromisos de un jefe de Estado, que negocia una inconfesable sumisión con el vecino más poderoso del mundo?

Las preguntas se podrían extender hasta el infinito, siempre como una preocupación vital por la ausencia de verdad en un Presidente que, durante décadas, prometió no mentir, y no engañar, no robar.

Lo cierto, sin embargo, es que AMLO solo tiene una prioridad en su vida, y esa prioridad se llama reelección.

¿López piensa reelegirse? En efecto, solo un gobernante como AMLO, que piensa en la reelección -como instrumento de supuesto cambio-, antes que cualquier otra prioridad, se atreve a apostar por la reelección de su vecino, socio y aliado. Es decir, hoy AMLO va por la reelección de su aliado Trump y, mañana, su amigo Trump apostará por la reelección de López Obrador.

Pero existe un pequeño detalle. Resulta que, en México, por mandato constitucional, no existe la figura de la reelección. Por tanto, sería imposible que AMLO pretenda reeditar su victoria en 2024.

Sin embargo, ese es el truco. ¿Un truco?

Sí, la “jugada maestra” tiene que ver con el sacrificio doble a cambio del beneficio doble.

Es decir, hoy, Donald Trump espera contar con el respaldo de su amigo López Obrador, para buscar la simpatía de los votantes latinos y, sobre todo, de los mexicanos. Con ese respaldo espera ganar la reelección.

Y, como amor con amor se paga, mañana, cuando Obrador haya conseguido modificar la Constitución con su mayoría legislativa, entonces su amigo Trump se la jugará por la reelección del Presidente mexicano.

Es decir, hoy AMLO hará todo lo necesario para conseguir la reelección de Trump; hoy Obrador hipotecará el futuro de México, de la mano de la reelección de Donal Trump, el Presidente norteamericano más antimexicano, más racista y que más ha insultado a nuestro país.

Pero nada de eso le importa a López Obrador porque el Mandatario mexicano, igual que Santa Anna, traiciona al país con tal de lograr sus ambiciones personalísimas; ambiciones como las de instaurar una dictadura llamada Cuarta Transformación.

Y esa apuesta, ese paso forzado a la historia, valen traicionar a México y a los mexicanos.

Lo que no saben López Obrador y tampoco sus aliados, es que AMLO ya está en la historia ocupando un lugar al lado de Santa Anna, como traidor a la patria.

Al tiempo.

07 Julio 2020 04:00:00
¡No es ‘moche’ a críticos; viene terrorismo fiscal!
“¡No hay mucho qué decir… Te recomiendo que te cuides… los van a perseguir por lo fiscal!”. Así respondió un político de estrecha cercanía con Palacio –cercano a López Obrador y a Morena–, a la pregunta directa sobre el fondo del mensaje presidencial, de que los periodistas críticos debían –debíamos–, prepararnos para cooperar con su Gobierno.

No dijo más el político. Sin embargo, el viejo refranero popular tiene una mejor respuesta: “¡Al buen entendedor, pocas palabras!”.

Y en efecto, en pocas palabras, la conclusión es que un furibundo y autoritario López Obrador no tolera más la crítica a los fracasos de su gestión y, por tanto, su reacción es propia de un dictadorzuelo de pacotilla; “el terrorismo fiscal ejemplar”. ¿Y qué significas eso...?

Que en cualquier momento veremos las dictatoriales persecuciones presidenciales –como la que lanzó el poder contra Rosario Robles–, pero contra dueños de medios y contra periodistas críticos. Pronto veremos la venganza del presidente Obrador –disfrazada de persecución fiscal–, pero ahora contra las empresas de medios que, a pesar de todo, aún sostienen a los pocos críticos.

Veremos el terrorismo fiscal contra los periodistas que siguen en la línea crítica; contra intelectuales, contra pequeñas páginas digitales y hasta contra los influyentes críticos de redes sociales.

Si, veremos la persecución fiscal –llevada al extremo de la prisión–, a manera de sanción ejemplar –mensaje de terror–, que es el típico recurso de las dictaduras populistas, de todas las latitudes, para callar a la prensa libre y a los disidentes, sean periodistas, sean políticos.

Pero vale preguntar: ¿Por qué Obrador recurrirá el terrorismo fiscal? Porque la desesperación oficial muestra a un López Obrador fuera de sí, no solo víctima de su propia derrota moral, sino de una derrota mental y hasta emocional que lleva a su Gobierno al colapso.

Pero hagan ustedes mismos el juicio de lo que dijo Obrador, apenas el pasado 2 de julio, en su arenga contra los críticos de fallido Gobierno. Dijo a sus críticos: “que se vayan preparando porque estoy buscando la manera de que cooperen, porque para ellos atacarme es una empresa lucrativa”.

“¿Cuánto les dan para atacarme…? Ganan por eso, entonces deberían de cooperar con algo… de lo que les pagan, porque son prensa vendida o alquilada, que ayuden en algo… Ya no digan un millón, si son 500 mil, que nos den 50 mil…”.

El mensaje es claro. ¡A prepararse, señores críticos del fracaso de AMLO, para entregar “un moche” al propio presidente López Obrador! ¿Y por qué pagarle “un moche” al Presidente mexicano?

No, que nadie se equivoque. Lo cierto es que Obrador no dice nada solo por ocurrencia momentánea; tampoco cree o imagina que, en realidad, quién sabe quién les paga, quién sabe cuántos millones, para quién sabe qué intereses perversos.

No, el Presidente mexicano no busca “un moche” y tampoco regalías por la crítica a su fallido Gobierno. Y menos pretende compartir los pingües negocios de la supuesta o real corruptela periodística. No, el presidente Obrador busca venganza, a secas.

Venganza contra los críticos que no se pliegan a sus locuaces decisiones de poder; venganza contra aquellos que por un lado aplauden sus locuras y que, por el otro lado, cuestionan y ridiculizan esas locuras.

Venganza porque cada día son más los críticos a los que no puede someter a su antojo; venganza porque cada vez son menos los aplaudidores

–incluso de su claque–, que lo respetan y lo defienden y, venganza porque cada vez son más lo que confirman el fracaso llamado Cuarta Transformación.

Venganza porque si la crítica sigue como hasta ahora, en un año, en julio de 2021, Morena podría ser arrasada en las elecciones intermedias. Por eso, la boba advertencia a sus críticos, de que se preparen para darle un moche al Presidente, que no es más que una metáfora de la persecución de fondo; el terrorismo fiscal.

Pero ese tipo de persecuciones tampoco son una novedad. No, muchos presidentes la han ejercido; desde Echeverría, que se robó el diario Excélsior, pasando por López Portillo, que les gritó a los dueños de medios que “no les pago para que me peguen” y, hasta el tolerante y demócrata Ernesto Zedillo.

En efecto, Zedillo amagó con llevar a prisión al dueño de El Universal, Juan Francisco Healy Ortiz, a quien detuvo en un montaje espectacular y lo persiguió con el método del terrorismo fiscalmente. Al final, Juan Francisco no pisó la cárcel y nunca se sometió al poder presidencial.

Hoy, AMLO amenaza con repetir la historia; el terrorismo fiscal contra los críticos de su fallido Gobierno. ¿Lo permitirá la aún niña democracia mexicana?

Al tiempo.
06 Julio 2020 04:00:00
¡Del altivo ¡Oye Trump! a la humillante visita
Es un cambio radical, de 180 grados.

Sí, pasamos del arrogante título Oye Trump –libro en el que López Obrador fustiga el autoritarismo del Mandatario norteamericano– al trato humillante que este le espeta en la cara al Presidente mexicano.

¿Qué pasó? ¿Dónde quedó el López Obrador retador, digno, que viajó por muchas ciudades de Estados Unidos para –como él lo dijo– defender a los migrantes mexicanos “del autoritarismo del presidente Trump?”

¿Por qué el Presidente mexicano permite, hoy, ser tratado como “paria latino” que entra a la Casa Blanca por la puerta de servicio, sin el trato de Jefe de Estado, que se merece?”

¿Será cierto que, como dijo valiente el gobernador Silvano Aureoles, Obrador no fue invitado, sino “llamado” por su Jefe, el presidente Trump?

Vamos por partes.

Como seguramente recuerdan, en medio de la escandalera que desató la invitación del entonces presidente Peña Nieto, al candidato presidencial Republicano, Donald Trump, destacaron, en ese orden, el trato excesivo y hasta servil al visitante, y la presunta utilidad política de la visita.

En el primer caso, Tirios y Troyanos vociferaron que era “humillante” para México y los mexicanos, que el presidente Peña Nieto haya ofrecido trato de Jefe de Estado a un simple candidato presidencial, como lo era Trump, en ese momento. Y, en efecto, los críticos tenían razón en ese punto.

En el segundo caso, el cuestionamiento también resultó unánime, ya que Trump pretendía obtener ventaja electoral con la visita a México. Incluso, ya delirantes, algunos críticos mexicanos llegaron al extremo de sugerir que el voto latino hizo Presidente a Trump.

Lo cierto es que, a pesar de que el arrogante Trump aún no era puntero en las encuestas, había muchos indicios de que vencería en la contienda. Y esa apuesta diplomática del Gobierno de México fue acertada.

Sin embargo, la paradoja del caso –que sería cómico, si no es por su potente mensaje trágico– es que, a la vuelta de los años, Trump parece cobrar todas las afrentas sufridas cuatro años antes, a manos de los lopistas. Y cobra con la moneda de una grosera humillación, a quien ya es Presidente mexicano.

¿Por qué resulta humillante para Obrador, la visita a la casa de Trump?

1.- Porque el primer encuentro entre los presidentes de México y Estados Unidos no será una visita de Estado, sino un saludo amigable y de negocios; negocios políticos, incluidos el respectivo pago y cobro de favores.

2.- Porque el Presidente mexicano no será recibido como lo que es; el Jefe del Estado Mexicano, sino como un “paria latino” que entra por la puerta trasera de la Casa Blanca.

3.- Porque hasta hace horas no existía la certeza de que el encuentro fuera parte del protocolo de entrada en vigor del T-MEC.

4.- Porque, por esa misma razón –que el encuentro no servirá para amarrar compromisos comerciales– el Primer Ministro canadiense Justin Trudeau, no había confirmado su asistencia.

5.- Porque, si en realidad la visita del Presidente mexicano a su par norteamericano hubiese sido de carácter comercial, debían tener un lugar en la mesa los empresarios mexicanos, a quienes el Gobierno de México no solo ignoró de manera grosera y nada diplomática, sino que los persigue y hasta los lleva a prisión.

6.- Porque, contrario a los discursos del entonces candidato López Obrador, a favor de los derechos humanos y del respeto a los mexicanos que viven y trabajan en Estados Unidos, el hoy Mandatario mexicano ignoró por completo a las organizaciones de latinos y sus reclamos.

¿Tiene miedo el presidente López Obrador al reclamo de los paisanos que viven en Estados Unidos? Eso sí, AMLO presume como suyas, cada que puede las remesas que mandan a México los indocumentados, a quienes hoy ignora.

7.- Porque el carácter electoral, clientelar y de utilidad política de la visita no la ven solo quienes no lo quieren ver. Por eso, no pocos congresistas demócratas se han opuesto a la visita de López Obrador.

8.- Incluso, y a pesar del temor que provocan las venganzas de AMLO a la mayoría de los políticos mexicanos, el Gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, se fajó los pantalones y criticó con severidad impensable la humillante visita.

A través de un videomensaje, Aureoles dijo que Obrador no había sido invitado, sino llamado, lo que exalta el carácter servil de la visita.

9.- Y, si fuera poca la humillación, a López Obrador le negaron la Casa Balair, destinada al hospedaje de los jefes de Estado que visitan la Casa Blanca.

Lo más cuestionable de todo, sin embargo, es que casi todos quienes de antaño apalearon a Peña Nieto por la humillante visita del candidato Trump, hoy guardan silencio de complicidad ante la humillación de Trump a Obrador.

¿Es miedo a criticar a Obrador? ¿O será cinismo?

Al tiempo.

03 Julio 2020 04:07:00
¡No, Presidente, la crítica no es insulto!
No es novedad que el Presidente mexicano tiene un especial gusto por la victimización.

Tampoco es nuevo que el propio López Obrador se coloca, a manera de “galardón”, el “sambenito” de que él y su gobierno son los más insultados y ofendidos, lo cual es una apreciación falsa que más bien parece justificar la crítica a sus magros resultados.

Por ejemplo, en el “informe” que ofreció con motivo del segundo año de la victoria de Morena, en las presidenciales de julio de 2018, Obrador de nuevo recurrió a la victimización cuando dijo que “nunca, en más de un siglo, se había insultado tanto a un Presidente de México”.

¿Es López Obrador el Presidente más insultado o será que se trata de uno de los presidentes más cuestionados? ¿No será que cuando mayores son los fracasos de AMLO la crítica por el mal gobierno también se incrementa?

Pero, vamos por partes.

Primero, vale decir que criticar no es sinónimo de insultar o de atacar pero, sobre todo, que la crítica profesional -apegadas al género periodístico de opinión, ensayo, reportaje o investigación--, es uno de los más saludables ejercicios de la democracia.

Y, segundo, que nadie debe olvidar que gracias a la fuerte crítica en los medios –crítica que en su momento formularon periodistas y profesionales de la opinión--, el juicio de la historia colocó en el bote de basura a gobiernos criminales y presidencias fallidas como las de Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo, Miguel de las Madrid y Carlos Salinas, entre otros.

Pero tampoco era la primera ocasión en que López recorría a la victimización. En la “mañanera” del martes 30 de junio dijo algo muy parecido, cuando formuló un reclamo sobre los presuntos excesos de algunos periodistas que han criticado a su gobierno.

El “golpe” era contra de Ciro Gómez Leyva, Joaquín López Dóriga y Carlos Loret. Así lo dijo: “Lo que recomiendo es que haya respeto, pero mucha polémica, como la hay en los medios; les estoy hablando de que a mí me insultan y yo no me quejo; están muy molestos los conservadores… y es que son muy dados a tirar la piedra y esconder la mano… les gusta hacer y no les gusta que les hagan… y cada que les surge algo… pegan el grito en el cielo…”.

¿Cómo debemos entender la declaración anterior de López Obrador? ¿Es un aviso de venganza contra quienes lo critican? ¿Cree el Presidente que la responsabilidad de un servidor público es igual a la de un periodista?

Está claro que el Presidente no conoce o no quiere reconocer el papel que, en democracia, les corresponde a los críticos, por un lado y, por el otro, a los gobernantes y a todos aquellos que se desempeñan en el ejercicio público.

De nuevo, el Presidente dice que a él lo insultan y que no se queja –a pesar de que dicha expresión es, de suyo, una queja--, pero lo más importante es el mensaje que manda a los críticos “les gusta tirar la piedra y esconder la mano” y luego remató lapidario: “cuando les surge algo, pegan el grito en el cielo”.

¿Acaso cree el presidente Obrador que criticar los errores de su gestión, el nepotismo, la mentira y revelar la corrupción de su gobierno, el fracaso en la contención de la pandemia… es tirar la piedra y esconder la mano?

No sabe o no lo quiere saber el Presidente, que la institución social llamada “opinión pública” --que incluso se reconoce en constituciones como la de España-, no solo tiene el derecho, sino la obligación- a través de los medios y los periodistas, de investigar, indagar, revelar, señalar y criticar a todas las formas del poder; el poder público, político, ecomómico o religioso.

Pero hay más. ¿Acaso cree el presidente mexicano que denunciar la censura de Estado, acoso oficial y la persecusión contra medios y periodistas, “es poner el grito en el cielo”?

¿No sabe que la libertad de expresión y el derecho a la información están consagrados por la Constitución? ¿No sabe que él, todo su gobierno y, en general los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, están obligados a la máxima transparencia y a la rendición de cuentas? ¿No sabe que informar, investigar, indagar, revelar, señalar y criticar, son libertades democráticas esenciales para la democracia?

Está claro que Obrador ignora su papel como jefe del Ejecutivo y que gusta de violar la Constitución, todos los días, además de que lo suyo es la autocracia vertical, autoritaria y hasta dictatorial.

Y si lo dudan, va una joya de la “mañanera” del jueves 2 de julio.

El Presidente dijo tener pruebas de actos de corrupción y dinero detrás de la liberación de “El Mochomo”, uno de los presuntos responsables del crimen de los 43.

¿Pero qué creen?

Que al Presidente no le compete, por mandato constitucional, recabar ningún tipo de pruebas sobre un asunto judicial. Le corresponde, en todo caso, al Ministerio Público o a los jueces del caso.

Es decir, que de voz del propio presidente –y en un intolerable alarde de su poder absoluto, en cadena Nacional--, AMLO confirma que sin pudor viola la Constitución y, peor aún, le otorga el certificado de muerte a la División de Poderes.

Y esa intolerable violación constitucional amerita la más severa crítica de todos los periodistas que hacen bien su trabajo.

Y es que a mayor fracaso, a mayor autoritarismo, a mayor violación constitucional, el presidente Obrador recibirá una mayor crítica.

Y si, presidente Obrador, la crítica solo es un insulto para los sátrapas y autoritarios.

Al tiempo

02 Julio 2020 04:07:00
¡Todo fue mentira…!
El 1 de diciembre de 2018, el nuevo Presidente mexicano dio a conocer “los primeros 100 compromisos” de su naciente gestión.

Salvo algunas promesas de entrega de becas y otras dádivas, todo el resto fue mentira.

Aquí algunas de las mentiras más grotescas:

1. Fue mentira uno de los compromisos más atractivos, el número 84 que prometió que el primer domingo del 2021 se llevaría a cabo una consulta para preguntarle a los mexicanos “si Obrador debía continuar en la Presidencia o no”. En lugar de tal consulta, López nos regaló un informe mentiroso.

2.- Fue mentira el compromiso 90, que prometía que no habría censura a ningún medio y ningún periodista. Hoy se vive la peor censura en la historia.

3.- Fue mentira el compromiso 92, que proponía respeto absoluto del Poder Ejecutivo al Legislativo y Judicial y que dejaría de ser “el poder de poderes”. Hoy legisladores y jueces están sometidos por Palacio.

4.- Fue mentira el compromiso número 3, que se mantendrían las estancias infantiles.

5.- Fue mentira el compromiso 7, de que en 2019 estarían funcionando 100 universidades.

6.- Fue mentira el compromiso 8, que prometió promover la formación artística y que se apoyaría a creadores y promotores de la cultura y el arte.

7.- Fue mentira el compromiso 9, que prometió que sería promovida la investigación científica y tecnológica.

8.- Fue mentira el compromiso 11, que prometió impulsar un plan para el apoyo a los damnificados de los sismos.

9.- Fue mentira el compromiso 13, que prometió garantizar atención médica de calidad y fármacos gratuitos. Hoy el sistema de salud es un cadáver y niños y mujeres con cáncer mueren a diario abandonados a su suerte.

10.- Fue mentira el compromiso 20, que prometió que en un año habría un Plan Nacional de apoyo al campo con fertilizantes.

11.- Fue mentira el compromiso 28, que prometió que no subirían los precios de gasolina, diésel y energía eléctrica.

12.- Fue mentira el compromiso 32, que prometió que no aumentarían los impuestos en todo el Gobierno.

13.- Fue mentira el compromiso 33, que prometió un crecimiento económico de entre 4 y 6% del PIB.

14.- Fue mentira el compromiso 34, que prometió que no habría nepotismo en el Gobierno de AMLO. Familias completas, como la propia familia presidencial y los consentidos Sandoval-Ackerman, son el orgullo del nepotismo lopista.

15.- Fue mentira el compromiso 39, que prometió que se reduciría en 50% la publicidad oficial. Hoy les pagan carretadas a los medios y periodistas que elogian al Gobierno.

16.- Fue mentira el compromiso 44, de que no se remodelarían oficinas ni se compraría mobiliario. El Presidente vive en un Palacio remodelado y con mobiliario nuevo.

17.- Fue mentira el compromiso 46, que prometía que militares y policías no estarían al servicio de funcionarios o particulares. Todos los funcionarios de primer nivel de los gobiernos de Morena y todos los amigos y parientes de la familia presidencial gozan de escoltas y guaruras militares.

18.- Fueron mentira las promesas 51 y 52, para transparentar con observadores de la ONU el gasto público y las obras del Gobierno. Hoy todo es adjudicación directa. Es decir, corrupción.

19.- Fue mentira el compromiso 54, que prometió descentralizar todas las secretarías de Estado.

20.- Fue mentira el compromiso 55, de que nadie del nuevo Gobierno violaría la Constitución y que no habría impunidad para nadie. El primero en violar la Carta Magna ha sido el propio Presidente.

21. Fue mentira el compromiso 56, que prometió reformar el Artículo 108 constitucional, para juzgar al Presidente por cualquier delito que cometa.

22.- Fue mentira el compromiso 66, que prometió que el Gobierno nunca estaría en contra de quienes invierten o generen empleos.

23.- Fue mentira el compromiso 67, que prometió formentar el turismo y crear millones de empleos.

24.- Fue mentira el compromiso 73, que prometió impulsar todas las fuentes alternas y renovables de energía, como la eólica, solar, geotérmica…

25.- Fue mentira que la Fiscalía General de la República contaría con autonomía absoluta. Hoy es el brazo represor del Presidente.

26.- Fueron mentira los compromisos 94 y 95, relativos a una política exterior basada en principios y una relación de respeto mutuo con EU, el Presidente mexicano es el más servil de la historia frente a Donald Trump.

Y si aún tienen dudas, en 19 meses de Gobierno, el presidente Obrador ha dicho casi 30 mil mentiras en sus mañaneras.

Aquí lo dijimos cientos de veces: “la de AMLO es una propuesta mentirosa”. Hoy el tiempo lo confirmó, apenas a dos años de la victoria.


01 Julio 2020 04:07:00
¡Dos años y solo fracaso!
Se cumplen dos años de la victoria electoral del Presidente más votado y, al mismo tiempo, terminan los primeros 19 meses de la gestión de López Obrador al frente del poder presidencial.

Sin embargo, y a pesar de las altas expectativas que despertó la llegada al poder del “eterno candidato” tabasqueño, el resultado del primer tercio de su gestión se resume en una sola palabra: “¡fracaso!”.

Más aún, en tertulias políticas y periodísticas -virtuales- ya es clásica la provocación, a manera de adivinanza: “¡Pago la próxima comida si me dicen un solo éxito o un acierto del Gobierno de López Obrador!”.

Y es que, por donde le busquen, no existe un solo resultado positivo en los rubros político, económico y social.

Incluso, cuando la pregunta de los éxitos y aciertos del Gobierno de AMLO se formula a simpatizantes y creyentes de AMLO, la respuesta más recurrente es: “¡Déjenlo trabajar…!”.

Pero hay de fracasos a fracasos.

1.- Y el mayor de ellos, sin duda, es el económico. Como muchos recuerdan, López Obrador recorrió el país con la promesa de que su Gobierno lograría un crecimiento económico de entre 4 y 6 por ciento. Cuando nada de eso se cumplió en el primer año, entonces el Presidente se aventó la puntada de desconocer las mediciones del crecimiento.

Sí, “mandó al diablo” al Producto Interno Bruto, como parámetro del desarrollo. Es decir, si la realidad no se ajusta a los deseos de AMLO, “manda al diablo” la realidad. En el primer año la economía mexicana creció cero.

Y si en el primer año de la gestión de AMLO el crecimiento fue cero, el 2020 terminará como el peor año desde que se mide el desarrollo; decrecerá menos del 10 por ciento. Es decir, la tragedia económica total, luego de la parálisis económica global, a causa de la pandemia.

Incluso, es de tal magnitud el fracaso, que no son pocos los especialistas que ya dan por terminado el sexenio de López Obrador. Es decir, que en los años que le restan no logrará ninguno de sus proyectos faraónicos -Tren Maya, Dos Bocas y Santa Lucía-, y a eso se le llama “¡fracaso!”.

2.- Por tanto, en el Gobierno de AMLO no habrá más empleo y más desarrollo, como lo prometió el candidato Obrador, en tanto que caerá a uno de los niveles más bajos el llamado “bienestar de los mexicanos”, con industrias en ruinas, como la turística, la construcción, automotriz…

En otras palabras, habrá menos alimentos en la mesa de la mayoría de mexicanos; más desempleo, menos trabajos bien pagados y serán más los pobres y los pobres extremos.

¿Recuerdan que el Presidente pregonaba que “primero los pobres”? Sí, son los primeros afectados. Y eso se llama “¡fracaso!”, aquí y en China.

3.- La seguridad es otra de las promesas prioritarias incumplidas. Hoy las muertes violentas ya son más de 60 mil, en solo 19 meses; la mayor cifra de la historia. Y apenas van los primeros 19 meses. Expertos calculan que al final del sexenio habrán sido asesinados 250 mil mexicanos de manera violenta.

Peor cuando no hay un solo indicio de que las cosas cambien, ya que el propio Presidente se empeña en que todo siga igual, crece el señorío de las bandas criminales, dueñas de casi todo el país, ante un Estado incapaz de reaccionar.

Hoy los ciudadanos viven una mayor violencia cotidiana y tienen menos seguridad para su persona y su patrimonio, que hace 19 meses. Y eso no puede llamarse de otra manera que “¡fracaso!”.

4.- La salud de los mexicanos está más deteriorada que hace dos años. Y no solo es culpa de la pandemia, sino de la destrucción sistémica del sector salud de todo el país.

Hoy, más mexicanos mueren que hace 19 meses por fallas del sistema de salud; niños y adultos, mujeres y hombres. Y es que el dinero público se redujo a todas las instituciones sanitarias. Y que más ciudadanos pierdan la batalla frente a la enfermedad, no tiene otro nombre que “¡fracaso!”.

5.- Y también son un fracaso el fin de la corrupción, el fin del “huachicol”, el fin del despilfarro; son un fracaso la rendición de cuentas, la transparencia en el manejo del dinero público y el fin del nepotismo. Son un fracaso todos los gobiernos de Morena y hasta es un fracaso de escándalo la Guardia Nacional.

¿Cuál es el mayor logro de los primeros 19 meses del Gobierno de López Obrador?

¿Qué puede presumir a dos años de la victoria de su movimiento?

¿Cómo entender que de 80% de aceptación hace dos años, el de López Obrador hoy es un gobierno que con dificultad consigue el 45% de aceptación?

Sí, el primer tercio del gobierno de AMLO se resume en una palabra: “¡fracaso!”.

Al tiempo.
30 Junio 2020 04:07:00
Astillero y Epigmenio, padres del término ‘periodismo sicario’
Con toda razón, muchos sectores sociales alzaron una voz de condena por el calificativo de “sicarios” y “periodistas sicarios”, que la señora Irma Eréndira Sandoval y su esposo, John Ackerman, le impostaron al trabajo crítico del periodista Carlos Loret.

Como saben, Loret difundió una investigación que revela una fortuna de poco más de 60 millones de pesos –en propiedades inmobiliarias– que acumuló en unos cuantos años la pareja preferida de Palacio.

Está claro que la revelación no solo indignó a los Sandoval-Ackerman, sino que el escándalo fue mayor cuando quedó probado que esa fortuna habría sido producto de los humildes sueldos de profesores universitarios.

Lo simpático es que “las transas” anteriores se sumaron a otro escándalo no menos mediático, cuando se destapó el grosero conflicto de nepotisimo en el que también incurrieron los esposos Sandoval-Ackerman.

Es decir que, en el fondo, asistimos al feo espectáculo de “políticos de temporal” –y del partido Morena– que solo llegaron a saquear y depredar el dinero público.

Y es que resulta que la pareja preferida de Palacio también metió a la nómina del Gobierno de López Obrador –en distintos cargos y diversos órdenes de Gobierno– a todos los parientes; muchos incluso con salarios mayores al salario del propio Presidente.

Pero el espectáculo escaló a niveles de tendencia cuando –en redes y digitales– el 26 de junio, en un hilo en su cuenta de Twitter, el señor Ackerman comparó “a los sicarios del crimen organizado” que atentaron contra el Jefe de la Policía de la CDMX con “los sicarios mediáticos”.

La grotesca descalificación a los críticos del Gobierno de AMLO fue tal que, incluso, distintas voces universitarias exigieron a la autoridad de la UNAM despedir al investigador Ackerman, en tanto que la propia Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) –inexistente hasta ahora– rechazó las expresiones ofensivas contra los periodistas y le pidió al señor Ackerman conducirse “con civilidad y respeto”.

Pero el espectáculo no terminó ahí.

En “la mañanera” del 29 de junio, “paleros” presidenciales colocaron el tema a modo para la difamación y la calumnia contra los críticos del Presidente.

El insulto presidencial fue dirigido a Ciro Gómez Leyva y Joaquín López Dóriga, difamados ante la complacencia y la complicidad de Palacio.

Al final, con ese gesto muy suyo de perdonavidas y fajador de barrio, Obrador dijo: “Lo que recomiendo es que haya respeto… pero que haya mucha polémica, como la hay en los medios… les estoy hablando de que a mí me insultan… y yo no me quejo… están muy molestos los conservadores… además de la hipocresía de ser muy corruptos son fanáticos… y otra característica del conservadurismo… es que son muy dados a tirar la piedra y esconder la mano… les gusta hacer y no les gustan que les hagan… y cada que les surge algo… pegan el grito en el cielo”.

En pocas palabras, el lunes se confirmó el que odio a los periodistas críticos y el calificativo de “sicarios” es autoría del presidente López Obrador, quien no solo avala que sus amigos, los narcotraficantes y sus matarifes, sean comparados con los periodistas que critican la peor gestión presidencial de la historia mexicana.

Por eso obliga la pregunta.

¿De verdad, los periodistas críticos a su Gobierno, presidente Obrador, somos iguales a los sicarios del crimen?

Lo cierto es que no es novedad que AMLO utilice la expresión “sicario” y “sicario mediático”, para referirse a los periodistas críticos a su Gobierno.

Como algunos recuerdan, la tarde del 5 de mayo de 2018 fue lanzada una persecución y el más feroz linchamiento –en mi contra– y como a ningún periodista mexicano alguno en la historia.

El responsable de la orquesta de censura fue el articulista motejado como Julio Astillero, quien días antes había pregonado en redes su desempleo y la urgencia de trabajo.

Curiosamente, y luego del linchamiento en mi contra, empezó a “comer con manteca”.

Lo cierto es que el fascista Astillero, como lo documentamos en muchas ocasiones, se metió a un debate en Twitter entre Ricardo Alemán y una jauría de bots que reclamaban la crítica a AMLO.

En el debate apareció “un meme” alusivo al deseo de algunos por atacar a López Obrador y cuando respondimos a los participantes del debate con un hirónico “les hablan”, el fascista Astillero usó el tuit para montar una demencial persecución, a sueldo, en mi contra.

Es decir, de manera infamante y calumniosa, Astillero hizo aparecer dos palabras –“les hablan”– como sinónimo de una amenaza a AMLO.

Horas después bautizó a Ricardo Alemán como “sicario” y luego del pago de millones de pesos convirtió en tendencia mundial una campaña de difamación y calumnia.

Y si lo dudan, el 14 de mayo de 2018, así lo escribió Rogelio Hernández, amigo entrañable de Astillero.

“Para quien no lo sepa, el 5 de mayo Ricardo (Alemán) encontró en línea una especie de ‘meme’ que decía: ‘A John Lennon lo mató un fan. A Versace lo mató un fan. A Selena la mató una fan. A ver a qué hora, chairos’”. Él añadió, “Les hablan!!!” Y lo retuiteó para que lo vieran esos muchos adversarios que ha construido afanosamente, incluidos los que moteja como “chairos” (apoyadores de Andrés Manuel López Obrador) a sabiendas que destilan odio al menor estímulo.

“El retuit topó con Julio Hernández López, quien lo vio como incitación a matar al caudillo, lo calificó de # HYPERLINK “https://twitter.com/hashtag/NoAlPeriodismoSicario?src=hash”NoAlPeriodismoSicario y lo reenvío a sus seguidores…”

Horas después, el 6 de mayo de ese 2018, John Ackerman también calificó a Ricardo Alemán como “sicario mediático” en su cuenta de Twitter.

Desde entonces, el Gobieno de López Obrador y sus golpeadores utilizan esa descalificación, avalada por el propio Presidente, para descalificar a sus críticos.

Así o más claro.

Al tiempo
29 Junio 2020 04:07:00
Las causas perdidas de Carlos Monsiváis
Diez años tiene que Carlos Monsiváis abandonó el balcón privilegiado que solía brindarnos para la conciencia y la crítica pública.

Muchos nos preguntamos qué estaría diciendo o escribiendo en estos tiempos tan extraños.

En 1995 la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) le entregó el doctorado Honoris Causa. Durante la ceremonia pronunció un discurso que contiene argumentos tan poderosos que han viajado en el tiempo sin perder gravedad ni agudeza.

Hoy me pareció oportuno compartirlos en estas páginas que también fueron las suyas. Como cualquier otra selección de citas, este ejercicio no escapa a la subjetividad. Proviene de una interpretación personalísima –no por ello irrespetuosa– sobre las palabras de quien ya no está.

El discurso de la UAM tuvo como eje eso que Carlos Monsiváis llamó las causas perdidas y que, en realidad, nada tenían de derrota sino de dignidad y libertad.

“¿Qué decir ahora de las causas perdidas?, interpela el pensador. “Causa perdida es aquella de la que nunca se esperan las ventajas”.

Continúa el tren de su reflexión distinguiendo entre derrotas y victorias: “las derrotas no se eligen, y nadie, por ejemplo, participa en un movimiento con la ilusión perfecta… La primera gran victoria ocurre cuando se hace a un lado el criterio del éxito rápido y perdurable, cuando no se enarbola la ansiedad del encubrimiento”.

Para Monsiváis, el rigor es valor superior entre los seres humanos: “sucede que al examinarse los hechos y las situaciones, lo que parece definitivo es el rigor primero y último de los actos y las personas que conjuntan libertad y dignidad”.

En efecto, el rigor es esencia clave de la crítica: sin él no hay crítica sino opinión atiborrada de fatuidad y merengue.

¡Cuánta carencia de rigor hay en esta nuestra época! Quizá sea por este motivo que la dignidad y la libertad anden a hurtadillas.

Carlos Monsiváis ejerció el pensamiento crítico, sin fatigarse, porque estaba convencido de que “el vigor de la circulación de las ideas destruye las pretensiones de la inmovilidad y de la inercia y de la resignación que arrasan o quieren arrasar con las urgencias morales del cambio”.

Dedicó por tanto muchas páginas de su escritura para señalar a los poderosos que querían inhibir o silenciar el pensamiento crítico: “Lo más ridículo es llamar ridículas a las zonas ingobernables de la crítica, la malicia, (y) la movilización”.

Desafió también las pulsiones que profundizan la pereza mental: “Pienso… en todos los que mantienen la racionalidad de la República, con razón, que consiste –¡oh, André Gide!– en desconfiar del impulso adquirido”.

No hay peor interlocutor que aquel que se repite, como disco rayado, o que reacciona predeciblemente, porque depende en todo de los reflejos que lo condicionan.

La democracia es un régimen que no coincide con la fe sino con la ciencia. Es un régimen dispuesto a tolerar el ensayo y el error, porque es en ese ir y venir de los equívocos que la especie humana sobrevive mejor.

“La desilusión y el desengaño existen poderosamente, pero también la democracia que ejerce (y) va cristalizando en la discusión, en la resistencia y (en) el tuteo mental irreversible con los poderosos”.

Antes de cerrar este texto, dos entradas más para el pensamiento de Carlos Monsiváis, a 10 años de su muerte; una dedicada a la izquierda y otra a las obsesiones con la historia.

“Si la izquierda partidaria, que fue el primer espacio natural de la disidencia, no asimila lo que ocurre, suya será la responsabilidad y el pasmo”.

Respecto al culto a la historia no escatima nada: “He aquí un obstáculo mayor a las causas perdidas, el culto a la historia, la idea que atraviesa indemne el siglo 21 y que concibe la entidad única, la historia, un juicio final con expedientes, detalles y sentencias categóricas”.

ZOOM: “El culto a la historia ha sido el distractor inmenso del examen crítico y autocrítico, es el anacronismo que de varias maneras evita confrontar al adversario, al enemigo obsesivo de las causas perdidas”.
29 Junio 2020 04:07:00
¿Venganza terrorista o mensaje al poder?
¿Por qué un grupo criminal atenta contra el Jefe de la policía de la capital del país, asiento de los poderes federales?

¿Es la declaratoria de guerra de un grupo criminal contra los gobiernos de Morena; el Federal y el de la CDMX?

¿Cuál es el mensaje que pretende enviar ese grupo criminal, a los ciudadanos, al Gobierno de la capital y al propio presidente López Obrador?

¿Existe alguna deuda de autoridad con las bandas criminales o, como algunos especulan, solo asistimos a una venganza?

¿Por qué un atentado de alto impacto, como el de Omar García Harfuch en la Ciudad de México, en la exclusiva zona de Lomas de Chapultepec, asiento de importantes embajadas y en donde vive el México acomodado?

¿Por qué no esperar el momento y la oportunidad en una región apartada del país, ajena del ojo de miles de cámaras que vigilan la ciudad y en especial, en una zona exclusiva como Chapultepec?

¿O no sabían los autores intelectuales y materiales del atentado que la Ciudad de México es la más vigilada de todo el país?

¿O será que asistimos a un nuevo montaje armado por un Gobierno que, como pocos, recurre cotidianamente al engaño, la mentira y la impostura?

Frente a las dudas, resulta urgente que el Gobierno de la capital y el mismo Gobierno federal respondan a las anteriores y a otras interrogantes que plantea un atentado de fuerte tufo terrorista y que, en el extremo, asoma elemento de características circenses.

1.- Queda claro, por el modus operandi y por el lugar seleccionado para el atentado, que los autores intelectuales del mismo buscaban mandar un mensaje de miedo y terror a los ciudadanos y a los poderes asentados en la capital, más que una mera venganza.

2.- Es evidente que el objetivo seleccionado –el jefe de la policía de la ciudad más importante del país– forma parte del mensaje de fuerza, de negociación y poder de fuego, que lanzan los grupos criminales que están detrás del ataque al más alto mando policiaco de la CDMX.

3.- Y es que son muchas las evidencias de que el mensaje detrás del atentado va mucho más allá de una vulgar venganza o de la mera eliminación de un obstáculo para la operación eficiente de los negocios del crimen.

¿Por qué?

Porque un atentado que solo busca un objetivo letal, no se realiza a los ojos de decenas de cámaras, en una zona de vigilancia extrema y, sobre todo, no se le encarga a sicarios poco o nada profesionales.

En el fondo se aprecia la intención solo de avisar que se ha instaurado un poder paralelo, fáctico, que disputa el poder al Gobierno legal y legítimo y que quiere su lugar en el reparto del pastel de corrupción que son los gobiernos de Morena.

4.- Y es que si el Gobierno federal es capaz de negociar con bandas como la de “El Chapo” –y el Gobierno de la CDMX tiene vínculos con ese mismo grupo criminal y hasta brinda impunidad para la fuga de sus aliados en cárceles capitalinas– entonces el grupo mafioso del CJNG parece forzar las cosas para que los gobiernos de CDMX y el federal acepten su hegemonía en la capital del país, a cambio de una “pax narca”.

5.- Solo así se explica la osadía de un grupo criminal que manda expertos a matar jueces y a eliminar a otros competidores y que, en su golpe que debió ser el más espectacular, no logra su objetivo mortal.

6.- Y, claro, además de la hipótesis del fallido mensaje de fuerza, se localiza la posibilidad extrema; que estemos siendo testigos de otro teatro montado por un Gobierno que gusta del engaño, la mentira y la impostura.

Como quiera que sea, se logró el objetivo del miedo; del terror. Y es que, a querer o no, se trata de un evento terrorista, planeado y ejecutado con la intención de provocar miedo, en una zona emblemática y con un objetivo que representa justamente la ley; como el Jefe de la policía de la ciudad capital.

Y es que desde 1971 –hace casi 50 años– cuando la guerrilla de Genaro Vázquez asaltó un banco y disparó contra el jefe de la policía del entonces Distrito Federal, la capital del país no había sido escenario de un atentado contra un jefe policiaco.

Se han producido, eso sí, crímenes de naturaleza política, como el asesinato de Manuel Buendía –30 de mayo de 1984– o de José Francisco Ruiz Massieu –28 de septiembre de 1994– pero no había existido en medio siglo un ataque directo de las bandas criminales contra la policía.

Peor aún, en gobiernos como los de Marcelo Ebrard y Miguel Mancera, siempre se negó la existencia de cárteles de la droga en la Ciudad de México, a pesar de que en la gestión de López Obrador, en el Distrito Federal, se instalaron en la capital del país los primeros grupos mafiosos de la droga, de la mano de René Bejarano y Dolores Padierna.

Hoy, un grupo criminal que gana terreno en todo el país y en el mundo, nos avisa que ya está en la Ciudad de México y que es capaz de todo. ¿Hasta cuándo reaccionará el Gobierno de López Obrador? ¿Reaccionará a tiempo?

Al tiempo.
26 Junio 2020 03:56:00
¡No será huérfano el fracaso de López Obrador!
Es de cuño corriente la frase que alude a la paternidad múltiple o colectiva de la victoria y que, en el caso contrario, arrumba el fracaso en la indeseable orfandad.

Dice la frase, producto del refranero popular: “El éxito tiene muchos padres; el fracaso es huérfano”.

Y viene a cuento el tema porque hasta los más ingenuos saben que en cualquier momento, tarde o temprano, terminará la pesadilla llamada “gobierno de López Obrador”.

Está claro, para todo aquel que tiene un mínimo de sentido común, que no existe la eternidad en el poder y que la fecha de caducidad de un gobierno está marcada por los aciertos y/o los fracasos.

Y sí, al día siguiente de la caída, vendrá la inevitable rendición de cuentas, con su cauda de persecución y hasta cárcel.

Y, entonces, esa implacable rueda llamada historia, atropellará a buena parte de los culpables de la tragedia en que terminará el peor Gobierno de México en siglos, el de López Obrador; un gobierno que pelea a brazo partido por alcanzar la medalla de campeón del fracaso, en todo el mundo.

Por eso las preguntas.

¿Quiénes acompañarán a López Obrador al momento de castigar la complicidad por el fracaso descomunal de su gobierno?

¿Será Obrador un culpable solitario?

¿Quién o quiénes serán los compañeros de viaje, de López Obrador, en el largo y sinuoso camino del pago de culpas y en el paso a la historia como artífices del mayor fracaso que haya vivido México?

¿Quién pagará por crímenes de Estado como la debacle económica, como llevar a millones a la pobreza extrema y al desempleo? ¿Quién será llevado a juicio por el desmantelamiento criminal del sistema sanitario?

¿Quién será enviado a prisión por las más de 100 mil muertes violentas que se estima serán cometidas en el gobierno de López y los casi 100 mil fallecidos que se esperan antes de que se produzca un golpe de timón capaz de retomar el liderazgo del gobierno frente a la pandemia?

¿Quién pagará los platos rotos por la destrucción de una de las principales economías del mundo, la de México; por la muerte de miles de empresas, por el despido de millones de trabajadores, por el hambre y la desesperanza que viven y vivirán millones de compatriotas?

Y es que, si al arranque del gobierno de AMLO eran muchos los que presumían la paternidad de la victoria y el éxito, a 19 meses de distancia nadie quiere asumir la paternidad de los fracasos y, peor aún, ya es visible que “las ratas” empiezan a saltar del barco de la tragedia anunciada.

¿Tragedia anunciada?

En efecto, aquí y en muchos otros espacios muchos alertamos --por mucho tiempo--, sobre el peligro que significaba un eventual gobierno de López Obrador; muchos documentamos la ignorancia de AMLO, su estulticia y analfabetismo; muchos probamos su mitomanía y su rencor social.

Pero, claro, muy pocos quisieron ver y escuchar.

Y es que en las últimas décadas los mexicanos vivimos una suerte de engaño colectivo, producto de las milagrosas promesas de unos y otros de los opositores. Así, por ejemplo, el amor ciudadano se desbordó por Cárdenas, en la elección presidencial de 1988.

Más adelante, en la elección del año 2000, el amor ciudadano hizo ganar a Vicente Fox y, para 2006, por poco y esa misma ciudadanía premia con la victoria a López, sobre Calderón.

Pero en 2018 fue inevitable que millones se tragaran, a puños, las mentiras de AMLO; mentiras y fantasías imposibles de creer para una sociedad sensata pero que, para los mexicanos, eran un tonel de rica miel, imposible de rechazar.

Hoy, son muchos “los empachados” –los que se tragaron las mentiras sin digerir-- y los que se dieron cuenta de que les vendieron “carne podrida”, en lugar de los jugosos filetes prometidos en décadas.

Pero son aún más los ciudadanos que parecen dispuestos a cobrar caro el engaño, sobre todo en las elecciones concurrentes del 2021, en donde a golpe de votos castigarán la mentira y la ruina a la que nos han llevado.

Y es que muchos saben que el partido Morena y el Gobierno de AMLO ya huelen a muerte; saben que suenan tambores de retirada y que “se escuchan los pasos” del “animal grande” llamado fracaso.

Y el tamaño del fracaso, es del tamaño de la intensidad de “la guerra civil” que se desató en el partido de López Obrador.

Sólo falta identificar a los culpables de la tragedia y de la ruina de toda una nación. Y es que, a querer o no, el fracaso de López Obrador no es huérfano; el fracaso de su gobierno tiene muchos padres; cómplices que poco a poco serán señalados por la sociedad agraviada.

Al tiempo.


25 Junio 2020 04:00:00
¡Estalla guerra civil en Morena!
Es una guerra de todos contra todos.

Una guerra civil que confirma que Morena no es un partido político y tampoco “un movimiento” ideológico, sino un vulgar instrumento para robar, para destruir la democracia y depredar el dinero público.

Una guerra civil que ratifica que el gobierno de López Obrador no significó ni significará cambio alguno, sino que es un grosero “¡quítate tú, para ponerme yo!”; “¡ya robaste tú, ahora robo yo!”.

Una guerra civil que confronta, entre sí, a los nuevos ricos, a la nueva “Casta Divina” y a toda la naciente “nueva mafia del poder”, que resultó más podrida, saqueadora y ladrona que aquella “mafia del poder” que prometieron llevar a prisión.

Una guerra civil que sacude y resquebraja las rancias estructuras del joven viejo que es Morena y los pilares de su primer gobierno, el de López Obrador, y que augura el último gobierno del desprestigiado partido.

Una guerra civil que todos los días descubre, a los ojos ciudadanos, que era mentira el milagro que pregonaron por más de 20 años los “lopistas” que hoy detentan el poder.

Una guerra civil que exhibe, de cuerpo entero, que la realidad derriba el discurso que por décadas pregonó AMLO; un discurso mentiroso que nadie respeta, ni el mismísimo Presidente, pasando por sus más leales, serviles y más fanáticos; quienes hoy hacen todo aquello que criticaron como opositores.

Una guerra civil que machaca a diario el carácter autoritario, nada democrático y violatorio de la Constitución, de políticos, legisladores y gobernantes de Morena, empezando por el Presidente mismo.

Una guerra civil que lleva a un choque frontal entre el reputado y añoso Porfirio Muñoz Ledo y el servilismo mafioso del desprestigiado Mario Delgado, el más abyecto de los sirvientes presidenciales

Guerra civil que eleva casi a la calidad de héroe a Muñoz Ledo, quien se descubre como el político y legislador “morenista” más congruente, demócrata y más respetuoso de las leyes y de la Constitución y de los pocos que son capaces de plantarse frente a López para exigir que no se meta con el INE.

Y es que resulta tal el sometimiento de los diputados de Morena a los deseos presidenciales, es tal el tamaño de los lacayos, que la congruencia elemental de Muñoz Ledo -congruencia constitucional, democrática y legal-, parecen una joya venida de otra galaxia.

Guerra civil que llevó a Muñoz Ledo a denunciar de manera pública lo que todos saben; que la CNDH es un “bodrio” mal formado y fajado que no sirve más que para simular y para los intereses del Presidente.

Guerra que ya enfrentó a muchos diputados de Morena con Muñoz Ledo, quien parece ser el único enterado del peligro que representa tener a un locuaz, sin principios, sin moral y sin recato, en el poder presidencial.

Guerra civil exhibida por el denigrante espectáculo de un Presidente que viaja a Puebla para sus “baños de pueblo”, pero que deja al gobernador Barbosa con la diestra tendida; arrogancia de un dictadorzuelo de pueblo.

¿Qué sapos y serpientes se tragó Barbosa, para que el rey de Palacio se haya negado al saludo y la cortesía elementales? Pocos lo saben, pero muchos vieron el desprecio y la indiferencia presidencial a un gobernador que, en el fondo, cultiva lo sembrado; el desprecio a los lacayos y lambiscones.

Guerra civil que muestra a un locuaz y “descocado” John Ackerman, en abierta pelea con Ricardo Monreal, el eterno aspirante presidencial del PRI, del PRD y ahora de Morena, quien es capaz de cualquier contorsión política con tal de lograr sus objetivos.

¿Y por qué es la guerra de Ackerman contra Monreal?

De párvulos, porque el jefe de los senadores de Morena siembra semillas de futuro con Carlos Loret, al que entrega sutiles confesiones que envilecen a Morena y al gobierno de López. Por eso la furia de “Juanito”, quien pide quemar en leña verde a Monreal.

Y es que Ricardo Monreal ya empezó el proceso de deslinde de las locuras de López Obrador y el escape de sus más leales, porque sabe que la guerra civil de Morena lo arrastrarán junto con las ratas y las alimañas.

Guerra civil que deja ver a los jefes de Morena, como Alfonso Ramírez Cuéllar y a Citlalli Ibáñez -alias Yeidckol-, en memorable pelea por descubrir quien de los dos es más ratero, más servil y más abyecto.

Guerra civil que exhibe, al ojo público, a los desertores del paraíso que nunca fue Morena; desertores que salen desencantados, que renuncian al “huesito” y que –en no pocos casos-, revelan el infierno que vivieron, en una suerte de exorcismo de esa pesadilla llamada Morena y gobierno de AMLO.

¿Hasta dónde llegará la guerra civil en Morena y en el gobierno de AMLO, antes de que todo el teatro de maldad, corrupción, impunidad y podredumbre se desmorone?

El gobierno de AMLO no llegará al final del sexenio.


24 Junio 2020 04:00:00
¡De ‘Casa Blanca’ a ‘¡Casas del Pecado!’
Por años, pregonaron que lo suyo era la defensa de los pobres, esos desposeídos a los que convirtieron no solo en su aparente prioridad sino en su granja de votos.

Por eso, porque los políticos de Morena creen que la multiplicación de los pobres –que no la multiplicación de los panes– es igual a la suma geométrica de los votos, entonces satanizaron a los ricos; mujeres y hombres del dinero a los que motejaron como “la mafia del poder”.

También por eso, en el Gobierno de López Obrador ya no les avergüenza ser culpables de que los pobres sean aún más pobres; que hayan perdido su empleo, su salud y hasta la esperanza.

No, hoy la vergüenza en Morena y en sus gobiernos aparece cuando se descubre que los nuevos ricos del poder están en los gobiernos de Morena y –sobre todo– cuando se revela que esa nueva riqueza no es producto del esfuerzo honesto sino de la ratería, la transa y de lo peor de la sociedad; de los supuestos redentores sociales convertidos en verdaderos depredadores del dinero público.

Y ese es el caso de la “pareja del pecado”, de Irma Eréndira Sandoval y John Ackerman, antaño próceres de la dizque izquierda mexicana austera y nada presuntuosa y, hogaño, retrato vivo del abuso rapaz. Ayer aparecían como redentores de los pobres de y hoy son saqueadores del dinero público.

Pero lo mas simpático es que si el partido Morena y la claque de AMLO hicieron de “La Casa Blanca” de Peña Nieto un potente misil contra la imagen y la credibilidad de la política y de los políticos, con “las casas del pecado” del matrimonio Sandoval-Ackerman ya se han convertido en el nuevo “pecado del poder”, en la “pareja del pecado”.

Sí, el pecado de “la riqueza al vapor”; compra y/o regalo de casas a precios de risa, mediante el arte de “la transa, del moche y del cochupo”.

El pecado de ocultar a los ojos de la ley y de la transparencia la riqueza repentina que coloca a los Sandoval-Ackerman, en calidad de magos de la industria inmobiliaria, en que han convertido Morena y al Gobierno de AMLO.

El pecado del cinismo inaudito, sin pudor y sin freno, al decir que nada deben mostrar y explicar al ojo público –a pesar de ser servidores públicos– cuando exigían en otros gobiernos el más riguroso escrutinio.

El pecado de acusar al mensajero, al periodista y al medio –a Carlos Loret y su empresa– de quién sabe que perverso maniqueísmo, cuando la señora Sandoval y el señor Ackerman aplaudían las rigurosas indagatorias contra los gobiernos de Calderón y de Peña Nieto.

El pecado del vulgar y antidemocrático “nado sincronizado” que sin pena y sin vergüenza –y con la más repudiable abyección– practicaron casi todos los secretarios de Estado, legisladores de Morena, gobernadores y hasta uno que otro intelectual trasnochado.

El pecado de la arrogancia y la impunidad de todo un Gobierno que, en lugar de asumir el compromiso de la legalidad y la transparencia, sin un gramo de pudor aplaude –a una misma señal– cuando uno de los suyos, de los pillos de Morena, es pillado en pleno robo de dinero público.

El pecado de diputados, senadores y ministros que, en lugar de iniciar una investigación sobre el origen oscuro de la riqueza, solapan a los ladrones de moda –a la pareja Sandoval-Ackerman– en una extraña solidaridad a la impunidad de todo un Gobierno pillado en el robo.

Es decir, hoy el mayor pecado ya no es amasar fortunas millonarias en poco tiempo –cual mafia del poder– sino que hoy el pecado es ser descubiertos por “los pobres” y “los desposeídos” como los nuevos ricos del poder y que son igual de ladrones que aquellos a los que vinieron a sustituir.

Así, el “primer nuevo rico” de la nación, el presidente Obrador no puede ocultar la incomodidad de la nueva riqueza; el boato de vivir en un Palacio, que al mismo tiempo es su casa y un museo y en donde pronto ordenará que lo compartan gallinas, cerdos y patos, junto con un huerto familiar para la manutención de la prole.

Por eso, porque la riqueza repentina le molesta al Presidente, todos los días pregona su amor por la pobreza franciscana, sin lograr convencer a los millones de pobres y desempleados que ha fabricado, en solo 19 meses.

Riqueza que, incluso, incomodó a Marcelo Ebrard, a quién avergonzó que un video de fabricación palaciega, lo exhibiera como un rico, rico que a diario usa un reloj Rolex de más de 3 millones de pesos.

Lo cierto, sin embargo, es que los ricos de Morena, la nueva mafia del poder, están por todas partes, no solo son Bartlett y sus amigos Sandoval-Ackerman.

Y hoy, “las casas del pecado”, igual que ayer “La Casa Blanca”, cobrarán costosas facturas electorales al poder en turno; facturas que se cobran con votos.

Al tiempo.

23 Junio 2020 03:52:00
¡No es ‘Chumel’; es censura, y punto!
Resulta increíble que ciudadanos, periodistas intelectuales y políticos –supuestamente educados y cultos–, sean incapaces de ver y entender que en el supuesto pleito “de la señora presidenta” con un comediante, no hay más que censura oficial. Y la censura oficial, por si no lo saben o lo han olvidado, es una de las peores “taras sociales” de la historia; es el fin de la democracia y es sinónimo de dictadura.

Y es que a muchos les puede gusta o no la irreverencia de Chumel Torres –en sus plataformas digitales–; puede ser incómodo para muchos su manejo vulgar, soez, machista y discriminatorio del lenguaje pero, al final, solo compete al ciudadano tolerar y/o sancionar esa irreverencia, vulgaridad, lenguaje soez, machista y discriminatorio.

Sí, nos guste o no, la libertad de expresión de Chumel y de todos los mexicanos está garantizada por la Constitución y, por tanto, si al presidente Obrador, a su esposa o a cualquier ciudadano le incomoda lo que dice el comediante, si les molesta la manera en cómo lo dice, el tono burlón, arrogante, vulgar… entonces tienen dos caminos posibles en democracia.

El primer camino, y más saludable, es que cada quien, en lo individual, proceda a cancelar y/o bloquear de sus redes y dispositivos a Chumel. Sí, aquellos que creen que es grosero, soez, vulgar, “naco” y que denigra y discrimina a hombres y mujeres, no tienen mas que bloquearlo, y punto. De esa manera cada cual estará a salvo de un indeseable como Chumel.

Pero nadie –sea un ciudadano, sea una autoridad, política o religiosa–, tiene derecho a asumir el papel de vigilante de lo que deben o debemos ver y escuchar los otros ciudadanos. ¿Por qué? Porque esos guardianes de la conciencia ajena, de la conciencia colectiva, no solo son los peores enemigos de la democracia y pilares de toda dictadura, sino que son la versión moderna de la censura previa, la Sana Inquisición, son los Torquemada del siglo 21.

Y el segundo camino es que quien presuma de que tal o cual comediante, crítico o periodista rebasa los límites legales y/o constitucionales de la libertad de expresión, puede acudir ante la autoridad competente para que sea esa autoridad, y nadie más, quien determine y, en su caso, sancione.

En cambio, lo que vimos en el caso de Chumel Torres –sastanizado por “la señora presidenta”, por el Presidente mismo, además de que fue linchado por no pocos periodistas, medios y ciudadanos–, no tiene otro nombre que censura. Más aún, el poder presidencial cayó por lo menos sobre una de las empresas privadas que contrataban a Chumel y, mediante amenazas, obligó a esa empresa, HBO, a despedir al comediante.

Y si aún dudan de que se trata de una vulgar censura, basta recordar que el “modus operandi” empleado contra Chumel Torres es exactamente igual al aplicado en la persecución de Ricardo Alemán. Es decir, un linchamiento en redes, seguido de la amenaza a las empresas con las que teníamos un contrato.

Pero hay más. En el linchamiento orquestado contra Ricardo Alemán, el calificativo preferido de los propagandistas de AMLO –entre ellos Ackerman y Epigmenio Ibarra–, en mi contra fue el de “sicario”, el mismo calificativo utilizado por Irma Eréndira Sandoval y Ackerman contra Carlos Loret, luego de que el periodista reveló los intríngulis de “la casa del pecado” de la familia Sandoval-Ackermán.

Aquí lo dijimos el 9 de mayo de 2018 y lo volvemos a decir hoy, a propósito del linchamiento contra Chumel Torres y contra Carlos Loret. “En el fondo, los que lincharon a Ricardo Alemán le avisan a todos los mexicanos lo que será el trato con los críticos, en un Gobierno de Morena; el que se atreva a disentir será linchado.

“Y hoy pueden presionar para que Ricardo Alemán sea despedido de todos los medios posibles, pero, en el fondo, no van contra Ricardo Alemán, van contra libertades fundamentales de todos los ciudadanos; van contra la libertad de expresión.

“Y no callan a Ricardo Alemán –al que no callarán–; cancelan derechos y libertades de la democracia mexicana toda. Y si hoy nos difamaron y calumniaron, si fueron capaces de un montaje monstruoso como el que hizo recular a Televisa y puso en peligro la marcha de Milenio –por las presiones de dentro y fuera–, mañana será cualquier otro crítico de Morena y pasado mañana será tal o cual medio, empresa o institución mediática”.

No se equivoquen, el problema no es Chumel, tampoco Loret y menos son Brozo o Alemán. No, el problema se llama censura y es producto de la intolerancia de López Obrador y de su dictadura bananera. Y sí, se los dije.

Al tiempo.


22 Junio 2020 03:49:00
¡Se los dije, Obrador liberó a ‘El Chapito’!
En pocas ocasiones, como hoy, se puede utilizar de mejor manera la vieja expresión, “¡se los dije!”.

¿Por qué?

Porque el 17 de octubre de 2019, en un tuit revelamos lo que ocho meses después confirmó el propio presidente López Obrador.

Que en su carácter de Jefe del Ejecutivo, AMLO ordenó a las fuerzas castrenses y de seguridad, dejar en libertad a Ovidio Guzmán, “El Chapito”, hijo de Joaquín, “El Chapo” Guzmán.

Así lo dijimos ese 17 de octubre en nuestra cuenta de Twitter, a las 20:40 horas.

“¡Me dice una fuente de @SEDENAmx que, por órdenes de @lopezobrador_ militares habrían dejado libre al hijo de ‘El Chapo’, a cambio de que los sicarios no hicieran matanza en la Zona Militar! ¡De confirmarse, estaríamos ante la muerte del Estado y el nacimiento de un narco Estado!!!”.

La revelación, como ya es costumbre, provocó una rabiosa persecución de “jaurías babeantes” de las redes a sueldo del Gobierno de AMLO, quienes no dudaron, incluso, en lanzar amenazas de muerte.

Sin embargo, ocho meses después de aquel 17 de octubre de 2019 –es decir, el viernes 19 de junio del 2020– el presidente López Obrador reconoció, de manera pública, lo que habíamos revelado en la cuenta de Twitter de Ricardo Alemán; que el propio AMLO había ordenado liberar a “El Chapito”.

Así lo dijo el Presidente: “…si no suspendíamos el operativo iban a perder la vida más de 200 personas inocentes en Culiacán Sinaloa… y se tomó la decisión; yo ordené que se detuviera ese operativo y que se dejara en libertad a ese presunto delincuente…”.

Con la confesión presidencial se confirmó –por si hiciera falta– que López Obrador no solo mintió sino que engañó a todos los mexicanos, en Cadena Nacional de televisión, ya que horas después del “Culiacanazo”, el mismo Obrador negó haber sido quien dio la orden de dejar en libertar al hijo de “El Chapo” y aseguró que había sido una decisión del Gabinete de Seguridad.

Así lo dijo AMLO, el 21 de octubre de 2019: “La decisión la tomó el Gabinete de Seguridad, de manera colegiada, los secretarios de la Defensa, de Marina y de Seguridad Pública. Yo respaldé esa postura porque considero que lo más importante es la protección de las personas; lo más importante es que no haya muertos y lo más importante es la paz… y no tenemos duda de que fue la mejor decisión”. Hoy queda claro que todo eso fue mentira.

A su vez, también Alfonso Durazo mintió de manera flagrante, no solo a la sociedad, sino en su comparecencia ante senadores de todos los partidos.

Y es que el secretario de Seguridad Pública cambió la versión y, el 5 de noviembre de 2019, ante el Pleno del Senado de la República, dijo otra cosa: “no estaban las condiciones de inteligencia, ni las condiciones operativas suficientemente maduras para haber llevado a cabo la detención. Nadie decidió liberar a Ovidio. Nunca contamos con la orden de detención, porque en el momento que esta se plantea en las instancias correspondientes, empiezan las movilizaciones en Culiacán y rápidamente aquello se volvió inmanejable”, detalló Durazo.

Como queda claro, Durazo también mintió ese 5 de noviembre ante senadores, como también mintió horas después del “Culiacanazo”, cuando dijo que la detención de Ovidio Guzmán se había producido luego de un enfrentamiento entre militares y grupos civiles, en un operativo de rutina.

Por eso, frente al cochinero y el lodazal de engaños, obliga preguntar.

¿Qué fue lo que realmente ocurrió en el “Culiacanazo”, más allá de las mentiras de López Obrador y de sus secretarios de Estado?

A partir de revelaciones recabadas de fuentes oficiales, días después del “Culiacanazo –en el Itinerario Político del 21 de octubre de 2019, titulado: Fue montaje el del ‘Chapito’ en Culiacán– aquí probamos el montaje.

¿Por qué fue un montaje?

Porque solo de esa manera –con un teatro de supuestas fallas del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional y de una supuesta rebelión del narco– se podía justificar que el Gobierno de Obrador se hubiese negado a entregar, al hijo de “El Chapo”, al Gobierno de Trump.

Es decir, que el Gobierno mexicano montó un teatro espectacular para no traicionar a su aliado, Joaquín “El Chapo” Guzman –y a toda su familia– quienes financiaron la campaña presidencial de López Obrador y, al mismo tiempo, para justificar ante el Gobierno de Trump, que AMLO no cumplió con una solicitud de captura de “El Chapito”, con fines de extradición.

Así, el “teatro de Estado” motejado como “Culiacanazo”, permitió “matar dos pájaros con una pedrada”; respetar la alianza entre AMLO y “El Chapo” y, al mismo tiempo, no entregar al Gobierno de Trump a “El Chapito”.

Pero el “montaje de Estado” tiene aún más sentido si recordamos que ese 21 de octubre de 2019, también revelamos que fuerzas castrenses mexicanas localizaron a “El Chapito”, gracias a que la DEA proporcionó al Gobierno mexicano todas las coordenadas de su ubicación.

Y si existen dudas, va una breve reconstrucción de hechos.

1.- El Gobierno de Trump hizo llegar a México una solicitud de captura de “El Chapito”, con fines de extradición.

2.- Por eso, a través de la DEA, el Gobierno de Trump entregó al de México las coordenadas para capturar a “El Chapito”.

3.- No es novedad que existe una “deuda de honor” del candidato López Obrador, ante “El Chapo”, cuyo dinero financió la campaña presidencial.

4.- Y para cumplir con Dios y con el Diablo –Con “El Chapo” y con Trump– el Gobierno mexicano se lanzó a la captura de “El Chapito”, utilizando las coordenadas que le entregó la DEA y, una vez detenido, se puso en marcha el teatro de una supuesta “revuelta narca” en Culiacán, para justificar la liberación y la retirada de las fuerzas castrenses.

Y el engaño fue tan exitoso, que hasta Trump ofreció ayuda militar para atrapar a la familia de “El Chapo”, ante la supuesta rebelión.

Pero AMLO puede engañar a muchos, como Trump, por mucho tiempo, pero ya no engaña a los mexicanos.

Solo falta saber por qué el presidente Obrador cambió su propia versión, a pesar del desprestigio descomunal que está pagando.

La respuesta, sin embargo, la conoceremos en el próximo encuentro entre los presidentes Obrador y Trump.

Al tiempo.

19 Junio 2020 04:07:00
¡El Conapred era plan con maña; sigue el INE!
Aquí lo hemos dicho desde hace años. Lo dijimos, incluso, desde mucho antes de que López Obrador se convirtiera en candidato presidencial para la contienda de 2018. El 7 de abril de 2014, titulamos el Itinerario Político, de entonces, de la siguiente manera: ¿Y cuándo matarán al INE?

Dijimos que por aberrante que pudiera resultar, obligaba preguntar sobre el futuro del naciente INE, ya que en la genética de los partidos y de los políticos –genética que los llevó a destruir al IFE–, existía una pulsión autoritaria, destructiva y nada democrática.

Es decir, que un tanto en broma y otro tanto en serio, entre los políticos de todos los partidos se jugaba una apuesta nada descabellada –en aquel 2014–, sobre la fecha de caducidad del INE que ellos mismos acababan de crear, para sustituir al IFE. ¿Y por qué apostar por la caducidad del naciente INE?

Por que si bien todos se decían fervientes practicantes de la democracia –demócratas de dientes para afuera, en aquellos años, igual que hoy–, también era cierto que todos querían el control del nuevo árbitro electoral, de manera especial el entonces PRD, en manos de López Obrador.

Y lo que dijimos aquel 7 de abril de 2014 –que al nacer el INE también empezaba la cuenta regresiva de su muerte–, parece cumplirse, de manera puntual, seis años después. Y es que apenas ayer, ya como Presidente, Obrador volvió a la carga para proponer la desaparición no solo del Conapred y de otros órganos autónomos, sino que, sobre todo, el autoritario López ya no oculta sus pulsiones dictatoriales y nada democráticas y va por el control total del INE o, por lo menos, va por su desaparición.

Y el argumento preferido para proponer la desaparición del INE es el mismo que utiliza para destruir todos los órganos autónomos; que según AMLO no sirven para nada y que le quitan dinero al pueblo, como si el Instituto para el Béisbol, creado por AMLO, fuera de gran utilidad.

Lo cierto es que detrás del nuevo intento por destruir al INE, al Consejo Contra la Discriminación (Conapred), y a otros órganos autónomos, el propio Presidente y su Gobierno se inventaron un nuevo circo, ahora disfrazado de supuesta amnesia presidencial.

Pero no era amnesia y menos demencia senil del Presidente. Tampoco le preocupaba el supuesto “insulto” a la familia presidencial por parte de un comentarista de redes, crítico del Gobierno federal y del Presidente.

Y mucho menos se trataba de la presunta contradicción entre convocar a un foro contra la discriminación y, al mismo tiempo, invitar a quien –según la casa presidencial–, abiertamente discrimina.

No, el circo montado en Palacio en torno al Consejo Nacional para prevenir la Discriminación (Conapred) no fue más que un vulgar plan con maña; un plan para seguir con los afanes presidenciales para capturar y/o destruir al INE.

En efecto, se trató de un nuevo intento discursivo y mediático para pulsar el ánimo social a causa de la decisión presidencial de desaparecer a todos los órganos autónomos; pulsión oficial que se estrelló de nueva cuenta contra el infranqueable muro de la razón, en el caso del senador Ricardo Monreal.

Y es que el jefe de los senadores de Morena –y escudero presidencial en el Congreso–, se había empeñado, días antes, en desaparecer todos los órganos autónomos vinculados a la energía.

Los especialistas debieron darle una paliza en medios, para que reculara del nuevo intento dictatorial.

Por eso, frente a ese nuevo fracaso, apareció el escándalo en torno al Conapred. Y es que un exitoso crítico de redes, Chumel Torres, había sido invitado a un foro sobre la discriminación, precisamente organizado por el Consejo para Prevenir la Discriminación.

Entonces la casa presidencial montó un circo en torno a ese foro –como si no existieran más preocupaciones en el Gobierno–, y Obrador aprovechó para ratificar que va por la desaparición de los órganos autónomos, en especial el INE, al que se la tiene sentenciada. Pero el circo mostró un rostro virtuoso que pocos vieron.

Sí, al cuestionar la irreverencia de Chumel Torres –calificada como discriminación–, la casa presidencial mostró su profunda vena autoritaria e intolerante para soportar una de las joyas sociales de la cultura democrática mexicana, de todos los tiempos. Esa joya llamada crítica.

Y es que un Gobierno que no entiende que el humor, sea en los trazos de los cartonistas, de los comediantes de carpa o de redes sociales no puede y no debe estar sometida a lo “políticamente correcto”.

Las armas del humorista crítico –sea mediante el trazo, la vieja carpa, hoy llamado el stand-up comedy, o en redes sociales–, son precisamente la irreverencia, el sarcasmo, la burla y la ridiculización.

¿Imaginan a Clavillazo, a Tín-Tan, a Cantinflas, a Los Polivoces, al Loco Valdés; a los muchos comediantes mexicanos sometidos por lo “políticamente correcto” de la discriminación?

Al final, Obrador mostró de nuevo que lo suyo, lo suyo, es la intolerancia, la estulticia, la dictadura y la intolerancia. Y, claro, que es capaz del mayor circo, con tal de destruir al INE.

Al tiempo.
18 Junio 2020 04:07:00
¡AMLO facilitó el crimen del juez!
¿Quién mata a un juez? ¿Por qué una mano criminal llega al extremo de ordenar quitarle la vida, de manera violenta, a un juzgador?

¿De qué tamaño es el poder que ostenta el autor intelectual de la muerte de un juez como para enfrentar, de manera violenta, al poder del Estado?

¿De qué tamaño es la impunidad de la que gozan las bandas criminales mexicanas, en el Gobierno de López Obrador, para que un jefe mafioso ordene matar sin pudor, no solo a un juez, sino a su esposa?

¿Por qué razón el gremio de los juzgadores, igual que el de los periodistas -entre otros gremios- está bajo fuego de las bandas criminales?

¿Por qué aquí preguntamos sobre los motivos del crimen de un juez, ultimado el pasado martes, por sicarios que dispararon contra él y su esposa?

La razón de acudir al método de la pregunta es elemental: porque en la respuesta a tales interrogantes encontraremos la autoría intelectual no de uno, ni dos, sino de cuatro jueces asesinados en 19 meses, del Gobierno de Obrador.

Sí, por si no lo saben, en el Gobierno de AMLO han sido asesinados 4 jueces, 22 periodistas, casi 60 mil mexicanos de manera violenta y casi han muerto 20 mil mexicanos por Covid-19.

Sí, a querer o no, el de AMLO es el Gobierno de la muerte.

Pero vamos por partes.

1.- Si han asesinado a cuatro jueces en 19 meses, en un Gobierno como el de Obrador, lo primero que debemos ponderar es que el sistema judicial mantiene viva una parte fundamental de anticuerpos, como la independencia, a pesar de que por orden presidencial se les retiró la escolta a los jueces.

Sí, a los jueces se les quitó la escolta. Aún así, queda claro que no todo el sistema está podrido. De lo contrario, no se habría producido el crimen de ninguno de los cuatro jueces.

2.- Y es que el crimen de un juez o de un periodista es producto de una venganza criminal, ante la imposibilidad de someter al juzgador o de callar al periodista, por los métodos clásicos de la corruptela.

En pocas palabras, quien ordena asesinar a un juez o un periodista, no solo cobra venganza, sino que anula la “justicia” o consigue la “censura”.

3.- De igual manera, el crimen de un juez o un periodista también son un poderoso mensaje ejemplar. Y todos los jueces y los periodistas saben quién manda y qué le pasa al que no obedece.

4.- Pero en cualquier parte del mundo matar a un juez y/o a un periodista no es un tema menor. Un crimen de esa naturaleza requiere, por lo general, un poder capaz de contener y/o pactar con las fuerzas del Estado.

5.- Y aquí “todo hace sentido”. O, si se quiere, aquí es “donde la puerca tuerce el rabo”. ¿Por qué? Porque las principales bandas criminales mexicanas no solo le tomaron la medida al Gobierno de López Obrador -luego del apapacho al “Cártel de El Chapo”-, sino que el candidato Obrador debe costosas facturas, ya que tomó dinero negro de esas bandas criminales.

6.- Y es que el crimen de un juez y/o de un periodista tampoco son solo una venganza o un intento de censura. No, también son un mensaje al poder presidencial en turno.

¿Qué le debe el presidente Obrador al jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación, al mítico “Mencho”, como para que el cobro de la deuda sea en la vida de un juez federal y de su esposa?

¿Qué es lo que no ha cumplido AMLO a favor de “El Mencho”, para que la respuesta criminal haya sido el asesinato de un juez federal?

7.- En el fondo, lo que estamos viendo es el cobro de facturas de las bandas criminales, como la de “El Mencho”, a un Gobierno que no cumple lo prometido.

8.- Y es que aquí lo dijimos apenas el martes pasado: una fuente militar nos confirmó que el fin de semana último, fuerzas castrenses capturaron a “El Mencho” y, por orden presidencial, lo dejaron en libertad.

Pero resulta que “El Mencho” no perdona y la respuesta a esa captura y posterior liberación habría sido la orden de asesinar a un juez federal.

9.- En pocas palabras, resulta que el Gobierno de AMLO es rehén de los grupos criminales; mafias a las que no habría cumplido lo pactado y, por tanto, mandan los únicos mensajes que conocen: los mensajes de muerte.

10.- Pero queda una pregunta pendiente. ¿Quién brinda protección a los jueces y a los periodistas; quién brinda protección a los ciudadanos, en general, cuando el Gobierno ha sido sometido por las bandas criminales?

Lo cierto es que, en el Gobierno de López Obrador, los ciudadanos estamos solos; solos ante el crimen, solos ante el desempleo, la pobreza, la enfermedad y la pandemia.

El de López Obrador es lo más parecido a un naufragio; es el grito de un capitán que por su impericia llevó su barco al fondo del mar: “¡sálvese quien pueda!”.

Al tiempo.

17 Junio 2020 04:07:00
¡AMLO miente; plagian a más pobres que ricos!
De nueva cuenta la ignorancia y las mentiras presidenciales, ahora en una de sus expresiones más acabadas.

Pero, en esta ocasión, la ignorancia y la mentira de Obrador llegaron acompañadas del silogismo de pobres contra ricos, de la “chabacana” lucha de clases. Y es que, según AMLO, todas las maldades atacan a los ricos mientras que todas las bondades son propias de los pobres.

Por eso, en una de sus recientes “mañaneras”, López se dijo poseedor de la verdad absoluta y, como todo lo sabe, sentenció que el delito de secuestro solo afecta a las clases sociales media y alta; “a los ricos”. Luego, como poseedor único de la verdad, dijo que los secuestradores no van contra los desposeídos; “no van contra los pobres”.

Es decir, según el Presidente, la pobreza franciscana que pregona no solo acarrea bendiciones y bondades; no solo cura fatales enfermedades, como el Covid-19 sino que –¡Aleluya!–, mantiene a los pobres lejos de las feas tentaciones de los malos, de secuestradores y matarifes.

La realidad, sin embargo, está muy lejos del Presidente y lo dicho por López Obrador no es más otra fea “mentira engañabobos”.

Y eso lo puede atestiguar cualquier ciudadano que viaja en transporte público, sobre todo en “las micros” y “los chimecos” de la zona conurbada a la capital del país.

Cualquier obrero, empleado o trabajador que no tiene más alternativa que ese transporte público, sabe que todos los días –de ida o vuelta a su lugar de trabajo–, es latente el riesgo del secuestro “ultraexpress”, que significa el robo a bordo del transporte público.

En cuestión de segundos, en los “chimecos” o en “la micro”, se levanta un ladrón, pistola en mano, y anuncia que “el pasaje” está secuestrado. A la velocidad del rayo, él o los ladrones despojan de sus pertenencias a los pasajeros y bajan corriendo en medio del terror por altisonantes amenazas de muerte.

Pero eso es apenas el principio. ¿Sabrá Obrador que desde los penales de todo el país se producen cientos de secuestros exprés contra miles de mexicanos de escasos recursos? ¿Sabrá que están implicados custodios y directivos de los penales?

¿Le habrán informado al presidente López que cientos de familias de migrantes son contactadas, todos los días, en todo el país, para obligarlos a que, mediante el secuestro virtual, depositen desde 200 pesos, 500 pesos, mil pesos y hasta 5 mil pesos –según el sapo la pedrada–, con el cuento de que es dinero que urge a un familiar en Estados Unidos?

¿Se habrá enterado López que apenas en el mes de mayo, en la Ciudad de México fueron secuestrados en su hotel, un grupo de enfermeros de escasos recursos, que habían llegado de Monterrey para atender la pandemia? Lo cierto es que la realidad del secuestro está a la vista de todos.

Y cualquiera que esté atento al día a día social, cualquiera que revise diarios de manera cotidiana y llegue a las páginas de la nota roja o sucesos, sabe que el secuestro clásico, el secuestro exprés y hasta el secuestro de unos cuantos minutos a bordo de “la micro” o de “los chimecos”, en realidad afecta a los que menos tienen.

Más aún, la reputada ONG, Alto al Secuestro, señala que luego de años de estudiar el secuestro, se puede concluir que “el secuestro es un delito que no distingue clases sociales, edad, género u ocupación”.

Y dice más: “Si bien es cierto que hasta hace algunos años el secuestro era un delito orientado hacia la clase alta y los grandes empresarios, hoy lo sufren, primordialmente, los trabajadores, los asalariados, estudiantes, comerciantes informales… debido a que los delincuentes obtienen una menor cantidad de dinero, pero en tiempo mucho más corto” y con un riesgo menor.

Y el mejor ejemplo de que el secuestro no distingue edad, sexo, condición socioeconómica y rango social, es el secuestro y posterior liberación de un general del Ejército Mexicano.

Pero hay más. Una cifra de escándalo, según Alto al Secuestro, es el plagio de mujeres. De enero de 2018 a abril de 2020, se registró el secuestro de 4 mil 227 personas, de las cuales 828 son mujeres. Eso equivale a que casi 20% de los secuestros en México son contra mujeres; y entre los estados con más mujeres secuestradas están Veracruz y la Ciudad de México.

¿Quién informa o malinforma al presidente Obrador? ¿Nadie fue capaz de explicarle que, sobre el secuestro, dijo una tontería? Lo peor, lo más preocupante y hasta trágico, es que voces interesadas estén engañando al Presidente.
¿Quién engaña a López Obrador?
Al tiempo.


16 Junio 2020 04:07:00
¡Complicidad de AMLO con grupos mafiosos!
En una de sus mañaneras recientes, el presidente López Obrador rechazó, de manera tajante, que ni él ni su Gobierno mantienen relaciones de complicidad con nadie.

La declaración presidencial surgió luego de que se dieron a conocer las pillerías del Gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, y su círculo cercano; a quienes en Morelos motejan como “ladrones de cuello político”.

La insinuación de una complicidad de los gobernadores afines a Morena indignó al Mandatario federal quien, irritado, respondió tajante: “Yo no establezco relación de complicidad con nadie…”

La terca realidad, sin embargo, contradice de nueva cuenta al mentiroso Presidente mexicano.


¿Por qué?

Porque lo cierto es que abundan los ejemplos de complicidades nada claras y hasta inconfesable del Presidente, sea con políticos, sea con mafiosos y criminales y, ya en el extremo, hasta con presidentes, como Nicolás Maduro y Donald Trump.


¿Lo dudan?

1.- Una de las más escandalosas complicidades –que incluso dio origen a los llamados videoescándalos– se produjo entre López Obrador y no pocos políticos y hombres de empresa que financiaron a López Obrador desde los inicios de su activismo político.

Está a la vista del que quiera verlo, el video de René Bejarano cuando llena bolsas con pacas de dinero, recibido “a nombre de Andrés”. El modus operandi del “moche político” lo conocen no pocos empresarios y políticos que financiaron a AMLO por décadas.

2,- Luego del “crimen de los 43”, quedó claro que grupos criminales y cárteles de la droga también habrían financiado a López Obrador en sus tres candidaturas presidenciales. También están a la vista, del que quiera verlos, los trabajos periodísticos que confirman que Los Abarca compraron al PRD y luego a Morena, respectivas candidaturas a alcaldías, como la de Iguala.

3.- Y es que a través de figuras como “los” o “las” recaudadoras, mujeres y hombres de toda la confianza de AMLO, se establecían vínculos con grupos criminales de todo el país, a los que ofrecían impunidad, a cambio de dinero para las campañas políticas del tabasqueño.

El caso emblema es Eva Cadena, conocida como “la recaudadora” y quien confesó recibir dinero “negro” a cambio de protección a los grupos criminales. La confesión le valió a Eva Cadena repetidas amenazas de muerte y, sobre todo, el silencio a cambio de la vida.

En esa práctica también participaron, entre otras, las señoras Rocío Nahle y Yeidckol Polevnski, a quienes el pago por sus lealtades es público y en especie, a través de jugosos negocios del poder.

4.- En relación estrecha con las anteriores complicidades financieras –la presunta relación con grupos criminales y distintos cárteles– a lo largo de su campaña electoral, López Obrador prometió que daría amnistía a esos grupos y, fiel a su palabra, cumplió lo prometido.

5.- Para nadie es nuevo que el cártel de “El Chapo” es uno de los más favorecidos con tal amnistía. Hasta hoy, todos los socios de Guzmán Loera que estaban en prisión, han escapado de manera misteriosa de las cárceles mexicanas, sin que ninguna autoridad pudiera explicar lo ocurrido. La complicidad más que sospechosa, es grosera.

6.- Pero si aún lo dudan, son emblema de la complicidad del Gobierno de AMLO, con Joaquín Guzmán, la liberación de su hijo “El Chapito”, la impune boda de su hija en la Catedral de Culiacán y, sobre todo, el saludo presidencial a la madre de “El Chapo”, el día del cumpleaños de “El Chapito”.

7.- Pero el asunto no termina ahí. El pasado fin de semana, una fuente militar, de absoluta seriedad, nos dijo que Nemesio Oseguera, “El Mencho”, jefe del cártel Jalisco Nueva Generación, había sido capturado y posiblemente muerto, por efectivos militares.

8.- La versión alcanzó espacios en casi todos los medios, a nivel de rumor, pero ninguna autoridad lo desmintió y menos confirmó, de manera clara y contundente.

9.- El lunes, la misma fuente nos dijo que la captura “fue real”, que “sí se produjo” pero, de acuerdo con los protocolos del nuevo Gobierno “frente a sus aliados”, lo habrían dejado en libertad, igual que hicieron con “El Chapito”.

10.- Lo cierto, sin embargo, es que nada sabremos de manera oficial sobre esas complicidades, sobre todo ante un Gobierno de mentirosos, en donde el primer Mandatario, es el primer mentiroso del país.

Pero las complicidades están a la vista de todos; complicidades con grupos criminales y políticos; complicidades como la contratación de médicos cubanos, que no son más que el pago por el financiamiento desde Cuba a las actividades políticas de AMLO.

Complicidades que, tarde o temprano, se confirmarán.

Al tiempo.
15 Junio 2020 03:59:00
¿Cuántos muertos más necesita, Presidente…?
¿Cuántos muertos más necesita, Presidente, para entender que es un total fracaso su estrategia contra el coronavirus?

¿Cuántos mexicanos más, Presidente, deben perder la vida, para que rectifique y asuma su verdadera responsabilidad?

¿Le parece poco la vida de casi 20 mil mexicanos muertos en solo 86 días de pandemia y casi 10 mil vidas perdidas en los últimos 15 días, para que entienda que es equivocada la estrategia seguida por su Gobierno en materia de salud pública?

Y es una estrategia fallida contra la pandemia porque, hasta hoy, han transcurrido 86 días de que se declaró la llegada a México del Covid-19 y, el número de víctimas mortales está cerca de las 20 mil.

Incluso, se podría decir que en cada uno de esos 86 días que lleva la pandemia en México –de manera oficial llegó el 18 de marzo del 2020– habrían muerto, en promedio, 232 mexicanos.

Es decir, casi 10 personas por hora o, si se quiere, un mexicano pierde la vida a causa del coronavirus, cada 6 minutos; número de víctimas que, de suyo, es de escándalo.

¿Por qué?

Porque significan que, en promedio, el número de muertos por la pandemia supera en casi tres veces al número de mexicanos muertos por la violencia criminal, que es incontenible en México.

Sin embargo, la tragedia del coronavirus es mayor si se toma en cuenta que –según cifras oficiales– en los últimos 15 días perdieron la vida casi 10 mil mexicanos, mientras que, en los 73 primeros días de pandemia, el número de muertes fue superior a las 9 mil 500.

¿Qué significa lo anterior?

Que en solo los primeros 15 días del mes de junio del 2020 perdió la vida casi el 50% del total de los mexicanos muertos, en los primeros 86 días de la pandemia en México.

¿Y cómo debemos entender las anteriores cifras...?

Solo existe una respuesta a esos resultados de escándalo.

Sí, a los ojos de México y del mundo se confirma, de forma irrebatible, el fracaso total de la política pública y de las acciones oficiales emprendidas por los gobiernos de Morena y por el presidente López Obrador, a nivel federal, para contener la pandemia.

Dicho de otro modo, nadie puede negar que ha sido un total fracaso la estrategia de sana distancia emprendida por el Gobierno federal y que, contra la gravedad del contagio –que ya ronda las 150 mil personas afectadas, según las cifras oficiales– el presidente López Obrador parece dispuesto a estimular un crimen de Estado, si no es que un verdadero exterminio en México.

¿Por qué?

Porque a pesar de que los números oficiales ratifican que se vive el peor momento de la pandemia –en cuanto a muertos y contagios de Covid-19– el Gobierno federal decretó el regreso a la actividad normal a partir de hoy, en tanto que el Presidente necea con sus giras de fin de semana, que no solo lo ponen en riesgo sino a todos aquellos a los que lo rodean.

Por eso la pregunta que debieran hacer todos los mexicanos.

¿Cuántos muertos más necesita, Presidente, para entender que está cometiendo un crimen de Estado?

¿Cuántos muertos más necesitan el Congreso, los opositores, el Poder Judicial, para intervenir a favor de la vida de los mexicanos, frente a un Gobierno indolente e ineficaz, que exhibe sus fracasos en medio de la sangre de miles de mexicanos?

Y es que miles de mexicanos viven a diario la tragedia que significa la ineficacia del Gobierno federal, no solo por la pandemia, sino por la violencia criminal; una violencia que en todo el país ha generado casi 60 mil muertes.

¿Cuántas muertes violentas más necesita, presidente Obrador –además de las casi 60 mil vidas arrancadas por la violencia– para entender que fracasó su política de seguridad y contra la violencia criminal?

¿La vida de cuántos periodistas más necesita Presidente –además de los 27 informadores muertos durante su Gobierno– para que entienda que no hay libertad de expresión y que México es el país más peligroso del mundo para el periodismo?

¿Cuántas mujeres más deben morir, presidente Andrés Manuel, además de las 964 asesinadas en su Gobierno –de las que 720 se clasificaron como feminicidios– para que usted entienda que su Administración nada hace a favor de las mujeres?

¿Cuántos niños con cáncer deben que morir, presidente AMLO, para que le de un poco de vergüenza el desvío de recursos para obras faraónicas? ¿Cuántos policías deben ser masacrados, cuántos militares emboscados…?

¡Sí, presidente Obrador, el suyo ya es el Gobierno de los muertos!

¿Cuántos mexicanos más deben morir para que pida perdón y se retire?

Al tiempo.
12 Junio 2020 04:00:00
¡Arranca 2021 con la amenaza de fraude!
Como no hay plazo que no se cumpla ni mentira que dure 100 años, ya arrancó el proceso electoral del 2021; elección que podría significar el principio del fin del Gobierno de AMLO.

Por eso, porque la realidad empieza a pisar los talones del fallido Gobierno de Obrador, el Presidente también empieza a mandar señales y a marcar su territorio.

¿Y cuáles son esas señales y cuál es el territorio presidencial?

¿Cuál es el mensaje de fondo que pretende enviar -y que envía- el Presidente con la persecución al Gobernador de Jalisco?

¿Cuál es el mensaje que intenta mandar -y que manda- López Obrador con mentiras como la supuesta rebelión de los conservadores y de la derecha en su contra, motejada como “BOA”?

¿Cuál es el mensaje del Mandatario mexicano cuando dice, medio en serio y medio en juego, que aspira a que solo existan dos partidos políticos en México: conservadores y liberales?

¿Cuál es el mensaje que intenta sembrar en el animo colectivo -desde la tribuna de Palacio- un Presidente que un día sí y otro también descalifica al INE y a los contrapesos?

¿Cuál es el mensaje del partido en el poder, Morena, cuando en Ciudad de México propone aplazar los procesos electorales previstos para el 2021, ¿con argumentos ridículos que no se sostienen más que por su mayoría en la capital del país?

Los mensajes son muchos, pero, sobre todo, son perfectamente claros.

1.- El primer mensaje es que el Presidente mismo, desde Palacio, dio el banderazo de salida al proceso electoral del 2021; proceso que por ningún motivo permitirá que se le salga de control.

2.- Y es que, al más añejo estilo del viejo PRI -y como no ocurría en los años recientes-, el Presidente mexicano será el primer promotor del voto a favor de su partido y de su proyecto -a través del más grande despliegue de clientelismo en la historia-, para hacer todo lo necesario -incluido el fraude- para alzarse con la victoria en todos los procesos electorales del 2021.

3.- Y es que cuando Obrador manda a sus leales -como la señora Citlalli Ibáñez, alias Yeidckol-, a operar un “estate quieto” contra un Gobernador como el de Jalisco, Enrique Alfaro, en el fondo manda un mensaje a todos los mandatarios estatales de que su Gobierno no tolerará que en los estados se opere el voto contra Morena.
4.- ¿Y por qué un mensaje a los gobernadores? Porque todos saben que los mandatarios estatales son quienes operan la elección de los diputados federales, locales y alcaldes. El mensaje es claro: “¡Ay de aquel que se atreva a mover votos contra Morena…!”.

5.- Pero la venganza contra el Mandatario estatal de Jalisco es un mensaje entre iguales, entre políticos. Existe otra señal aún más potente y más preocupante: el mensaje a los empresarios, a los ciudadanos y, sobre todo, a los críticos y a los medios. Ese es el mensaje del supuesto complot, llamado BOA, que mete en el mismo saco a todos los que han expresado su rechazo a un Gobierno mentiroso e ineficaz.

6.- Pero el mensaje del BOA va mucho más lejos que una mera ocurrencia y un mero montaje. En realidad, se trata de una advertencia velada de que todos aquellos que participen en organizaciones civiles opositoras contra el Gobierno de López y contra su partido, podrían ser perseguidos. Incluso llevados a prisión.

7.- Por eso el mensaje de que “es momento de definiciones”; momento de que digan si están con la fallida transformación de López o están en contra. Y por eso el Presidente desliza la especie de que solo habrá dos tipos de mexicanos y que aspira a que solo existan dos partidos políticos: el Partido Conservador y el Partido Liberal.

8.- Y si solo existen dos partidos -como propone AMLO-, para qué servirá el costoso INE, al que Obrador le ha echado el ojo para destruirlo y para canalizar ese dinero al clientelismo electorero de Morena. Y sin el INE independiente, no habrá ninguna certeza de elecciones limpias, creíbles, equitativas, legales…

9.- Y entonces lo que viene será un fraude monstruoso, operado desde el propio Gobierno de López Obrador, desde Palacio -al estilo de Bartlett-, en medio de la mayor crisis económica política y social de la historia; de la más peligrosa anemia de los partidos opositores y en medio de una inminente revuelta social producto del hambre, el desempleo y la pobreza.

10.- Por eso, en prevención de lo que viene ante el fracaso estrepitoso del Gobierno de AMLO, en todo el país, pero sobre todo en Ciudad de México, el Congreso de la capital del país ya solicitó al INE que la elección del 2021 se aplace. ¿Por qué? Por la violencia contra las mujeres.

¿Entendieron los mensajes? ¡Están perfectamente claros! ¿O será que luego del proceso electoral del 2021, veremos de nuevo a intelectuales sorprendidos y periodistas arrepentidos?

Al tiempo.
11 Junio 2020 04:00:00
¡Bodrio, burla y ‘BOA’; la impunidad de AMLO!
El sustantivo “bodrio” significa mal hecho, de mala manufactura, de mala calidad, fraudulento, tramposo, “churro” y hasta “pegote”.
Un “bodrio”, en literatura y en periodismo, es un fraude.

En política y, sobre todo, en el ejercicio del poder, un “bodrio” es una burla, un engaño y una tomadura de pelo que, por lo general, queda oculta en los intríngulis de la impunidad.

Y todo eso junto; un “bodrio”, una burla impune y un engaño a los ciudadanos es el supuesto Bloque Opositor Amplio (BOA) que el pasado martes dio a conocer el presidente López Obrador, en su mañanera, a manera de queja porque sus opositores “conspiran contra su Gobierno”.

Y si existen dudas de que el BOA es un grosero “bodrio”, orquestado por el poder presidencial, basta revisar la sección Bajo Reserva del diario El Universal, para comprobarlo.

Dice el diario –con una valentía no habitual en la prensa mexicana– que el lunes 8 de junio del 2020, sus directivos atendieron a un reputado político de Morena, quien les ofreció “en exclusiva” el “bodrio” del BOA. Los promotores del bodrio habrían ofrecido, incluso, que El Universal tendría la posibilidad de deslindarse, ya que El Gran Diario de México aparecía como parte de la conspiración contra López Obrador.

Sin embargo, con un ejemplar rigor periodístico, El Universal pidió pruebas del origen del documento de marras y le advirtió al reputado “morenista” que, si se trataba de una denuncia, la acusación debía ser respaldada con el nombre, el apellido y la cara del denunciante.

Si era una investigación a modo, debía documentarse la identidad de los investigadores y las fuentes que sostenían dicha indagatoria.

Es decir, que como aquí lo dijimos desde el mismo martes, el propio Gobierno de Obrador fabricó un “bodrio” para usarlo como victimización y, sobre todo, para acusar “al mundo” todo –a la prensa nacional e internacional– del supuesto “compló”, en contra del presidente López Obrador.

Es decir, que los operadores del Presidente –“mujeres y hombres” que diseñan y ejecutan las truculencias oficiales– son tan burdos y tan brutos que dejan las huellas del engaño, del fraude y del “bodrio”, por todas partes.

Y, por eso, pocas horas después del engaño, de la burla y del intento por defraudar a los ciudadanos, la paliza en redes y digitales para el Gobierno de AMLO fue descomunal.

El “bodrio” salido de Palacio Nacional no resistió el análisis más elemental y se derrumbó en medio del descrédito del Presidente; descrédito al que se sumó que el Mandatario mexicano no solo es un mentiroso patológico y un consumado “engañabobos” sino, sobre todo, un payaso de circo.

¿Por qué?

Porque el Gobierno de AMLO se ha convertido en eso; en un circo de tantas pistas como problemas enfrenta el inútil Gobierno.

Es decir, a cada problema, a cada crisis y a cada fracaso, la respuesta es la estulticia, la mentira, la difamación y la construcción de una nueva “cortina de humo” –cada nueva cortina más ridícula y denigrante que la anterior– y por tanto con cada mentira y cada engaño nuevo, asistimos a una nueva denigración de la figura presidencial.
Lo cierto es que asistimos a la autodenigración presidencial, al suicidio del grupo en el poder, al ejercicio de autodegradación, de reconocimiento de que el nuevo Gobierno es incapaz de sortear la menor crisis y de salvar el más elemental de los problemas.

Y es que solo un puñado de ineptos e incapaces, una sarta de ignorantes y analfabetas, como el Presidente y sus secretarios de Estado, son capaces de la destrucción que llevan a cabo en México.

Y la tragedia es mayor si se toma en cuenta que el Gobierno de López Obrador llegó con un bono democrático impensable y con una herencia económica imposible; al grado de que tenían todo para ser el mejor Gobierno de la historia.

¿Por qué?

1.- Porque López Obrador llegó con el mayor caudal de votos y con la mayor legitimidad de la historia.

2.- Porque AMLO llegó al poder con un país que venía del mayor empleo de la historia y con las mayores reformas en medio siglo.

3.- Porque la inversión externa era histórica y la confianza en México era impensable para invertir.

4.- Porque industrias fundamentales como el turismo, la construcción y la del automóvil, entre otras, habían llegado al mejor momento de su historia.

5.- Porque la confianza en México era de las más sólidas del mundo; con una deuda manejable, una moneda estable y una población de crecimiento controlado.

AMLO tenía todo para hacer el mejor Gobierno, pero todo lo tiró al basurero y hoy deberá apelar a la impunidad.

Sin embargo, hoy López debe inventar “bodrios” como el BOA, para sobrevivir. Pero a López ya no lo salva ni una miserable lombriz de tierra.

Al tiempo.
10 Junio 2020 03:45:00
¿Perdieron la razón en Palacio?
Dicen que llegó a Palacio de manera solitaria, anónima.

Dicen que llegó sin remitente, sin horario y sin fecha en el calendario.

Peor aún, nadie en Palacio tuvo el cuidado de averiguar su legitimidad, a pesar de que presumen que el presidente López Obrador “todo lo sabe”; a pesar de que el Gobierno mexicano inició una feroz cruzada contra las “fake news”; las noticias falsas, iguales al (BOA)

Y a pesar de que se trata de un anónimo sin aparente remitente, sin confirmación de su identidad, en la casa presidencial lo tomaron por bueno y hasta lo usaron para lanzar difamaciones y calumnias contra medios, dueños de medios, periodistas, intelectuales y críticos del Gobierno de AMLO.

Y sin verificar su autenticidad y menos la seriedad del texto anónimo, bautizado como Bloque Opositor Amplio (BOA), el mismísimo Presidente se lanzó a presentarlo en su mañanera -de ayer martes- como si se tratara de una horrible conspiración contra su Gobierno.

¿Una horrible conspiración? ¡Sí, de risa loca…! Y es que, según Obrador y sus propagandistas, el horrible (BOA) es un proyecto opositor que busca arrebatarle el poder, en las urnas, al partido Morena y, claro, al propio AMLO.

¡Bingo..! Resulta que en Palacio descubrieron que existe un artículo constitucional que garantiza la libre asociación, que regula la creación de partidos políticos, coaliciones, y alianzas para buscar el poder presidencial.

Por eso es ridículo que ahora en Palacio salgan con el cuento de que organizarse para buscar el poder, es un pecado “de lesa democracia”.

¿Nada de eso sabían el Presidente y su claque? Si no lo sabían, ¿cómo es que, por décadas, López Obrador organizó a los opositores, a los partidos, a los ciudadanos y a sus feligreses, “para conspirar” contra el poder en manos del PRI y del PAN?

¿Cómo es que AMLO llegó a crear su propio partido político, “para conspirar” contra los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto?

¿O será que cuando AMLO se organizaba para asaltar el poder por vía del voto, ese asalto al poder era tolerado y hasta llamado democracia electoral, y cuando los opositores a Obrador se organizan para alcanzar el poder mediante el voto, entonces se llama conspiración? ¿A poco no es de risa loca?

Pero, acaso lo más simpático -la hilaridad total-, es que el Presidente y sus propagandistas dicen que detrás de esa fea conspiración están los partidos políticos, los críticos del poder; periodistas, medios e intelectuales y hasta aparecen corresponsales extranjeros que cuestionan los errores, fallos, desaciertos y tonterías que comete el poder presidencial; tonterías, fallos y horrores en las que incurren los hombres y mujeres “del Presidente”.

En pocas palabras, todo apunta a que la ignorancia de los hombres y mujeres del poder en México -supuesta ignorancia de Morena con la que justificarán la instauración de una dictadura-, será la coartada perfecta para justificar que, de ahora en adelante, se iniciará una feroz persecución contra los críticos; coartada para llamarlos golpistas y para llevarlos a prisión.

¿Es o no el de AMLO un proyecto golpista y dictatorial? Podrán decir misa en Palacio y podrán difamar lo que gusten y manden a los críticos, pero lo cierto es que asistimos a la antesala de la persecución de esos críticos; a la amenaza real de que serán presos si insisten en sus críticas.

Y es que en el poder presidencial mexicano -entre quienes toman las decisiones y preparan las estrategias de adoctrinamiento y de propaganda-, parecen haber perdido la razón.

Perdieron la razón porque ya no entienden que la crítica al poder es la reina de las libertades democráticas; porque llaman golpismo a la exigencia elemental a un buen gobierno; de un gobierno transparente, en el que se rindan cuentas, en lugar de solapar a los pillos y los grupos criminales.

Perdieron la razón, porque amenazan con perseguir a los críticos del poder presidencial, a sabiendas de que AMLO y su claque fincaron su llegada al poder en esa misma crítica al poder.

Perdieron la razón porque no entienden que no hace falta conspiración alguna, cuando el de López Obrador es el peor Gobierno de la historia, el más mentiroso, el más ineficiente y el de menos resultados.

Perdieron la razón porque no entienden que no hace falta conspiración alguna ante un Gobierno que no ha sido capaz de un solo resultado; cuando el Gobierno divide, ofende, difama y culpa a otros gobiernos de sus propias fallas.

Perdieron la razón porque inventan supuestos complots, en lugar de reconocer que el de Obrador es el peor Gobierno de la historia.

No, Presidente, no hay tal bloque opositor; los opositores son, somos, todos los mexicanos a los que su Gobierno ha fallado.

Y, en democracia, un gobierno fallido, como falló el de AMLO, debe irse, por pura vergüenza.

¿Cuándo se va, por pura vergüenza, presidente Obrador?

Al tiempo.
09 Junio 2020 04:00:00
¡El intelecto estupefacto! ¿No sabían quién era AMLO?
El 7 de febrero de 2018 titulamos de la siguiente manera el Itinerario Político de entonces, en Milenio: “¡Intelecto estupefacto!”.

Nos referimos, como sugiere el título, a la estupefacción que entonces provocó entre intelectuales mexicanos descubrir el talante autoritario y nada democrático del más aventajado candidato presidencial: López Obrador.

Desde entonces, estaba claro que Obrador no era un demócrata y menos un hombre de izquierda, sino un profundo conservador con pie de liberal.

Aún así, mucho del intelecto mexicano compró -solo por conveniencia- el discurso “engañabobos” de López, al que esos intelectuales apoyaron sin límite.

Hoy, a poco más de dos años de aquel febrero de 2018 -y a 18 meses de iniciado el Gobierno de AMLO-, Obrador persigue a intelectuales como Sergio Aguayo,
“pendejea” a otros como Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín y domestica por 30 monedas a seniles como Lorenzo Meyer.

Bueno, López hasta se da el lujo de exigir que se definan los hombres y mujeres del intelecto; “están conmigo o en mi contra”, les grita.

Por eso, hoy preguntamos lo mismo que aquel 7 de febrero de 2018. ¿De verdad, no sabían, los intelectuales mexicanos, quién era AMLO?

¿O cerraron los ojos en espera de paladear la dulce miel del poder?

Como sea, el Itinerario de aquel 7 de febrero de 2018, parece escrito para hoy. ¿Lo dudan? A continuación, el texto íntegro:

“No se sabe si es un problema de memoria o de soberbia.

“Lo cierto es que llama poderosamente la atención que, al cuarto para las 12, un puñado del ‘intelecto mexicano’ descubra estupefacto el talante autoritario y nada democrático del candidato presidencial de Morena.

“Más. ¿Cuántos de los intelectuales que hoy se dicen aludidos porque López Obrador reprendió a uno de los suyos con un feo desprecio a la libertad de expresión han aplaudido las ocurrencias de AMLO, han festejado sus gracejadas y hasta han justificado sus afanes dictatoriales?

“¿Cuántos de los que se dicen indignados por la ignorancia de AMLO sobre el liberalismo, han justificado o callado los excesos retóricos de Obrador y hasta se han volteado para otro lado ante la terca realidad que lo confirma como un potencial Hugo Chávez y Nicolás Maduro?

“¿De verdad, hasta hoy se dieron cuenta de que Obrador es un autócrata, que no respeta y nunca respetará las reglas del juego electoral y menos los pilares democráticos?

“¿Hasta hoy descubrieron que lo suyo no es la libertad de expresión y menos la de pensamiento? ¿De verdad el ‘intelecto mexicano’ que hoy se dice estupefacto, llegó a creer que en algún momento Obrador había cambiado?

“¿De verdad nunca habían visto y menos padecido el desprecio de AMLO por el pensamiento distinto, el odio que siembra y estimula contra el que disiente y lo cuestiona? ¿En serio, los intelectuales no sabían o no conocían de la profunda confusión que pregona en las plazas, al hacer creer a sus feligreses que encarna a un liberal, cuando lo suyo es el más trasnochado populismo?

“¿No saben o no quieren saber -muchos intelectuales mexicanos-, que el de López Obrador ha sido, en las últimas décadas, el discurso de un ‘populista engañabobos’ capaz de enamorar hasta a ‘los más pintados’ con la fórmula infalible de despertar la codicia por rentables cargos públicos?

“¿Cuántos de los ‘intelectuales’ y periodistas que cuestionaron a AMLO por años, ‘han doblado las manos’ y hoy son parte de su claque aplaudidora, motejada como ‘el intelecto orgánico de Morena’? ¿Cuántos de los integrantes del ‘intelecto mexicano’ que hoy se dice estupefacto -y cuántos periodistas, en general-, que solían cuestionar a AMLO, hoy mudan su pensamiento crítico a posturas más cómodas para el tabasqueño, en prevención del clásico ‘¡no sea que en una de esas y gana!’?
“¿Cuántos intelectuales y periodistas mexicanos, en general, se mueven en los meandros del poder para caer parados, sea que el ganador resulte el de Tabasco o el de Querétaro, a sabiendas de que Anaya padece de las mismas taras antidemocráticas que Andrés?

“¿Y cuántos de los intelectuales que hoy se dicen indignados por la antidemocracia de AMLO ‘aprovecharán el viaje’ y levantarán la mano para que el mesiánico de la política los vea y les quite el sambenito de pertenecer a la ‘mafia del poder’?

“Sin duda que resulta saludable para la zarandeada democracia mexicana que un puñado de sus intelectuales abra los ojos y grite al mundo que el más aventajado de los presidenciables mexicanos es un oportunista, sin más ideología que su enfermiza ambición por el poder.

“Sin dudas que es alentador que una porción del intelecto mexicano decida sacudir la modorra y salir de su ‘zona de confort’ para exhibir por lo menos una pizca del carácter mentiroso, populista y nada democrático del más aventajado de los aspirantes a la silla presidencial mexicana.

“Pero también es cierto que la realidad -siempre impertinente y necia- exhibe a no pocos de esos estupefactos intelectuales mexicanos tanto o más oportunistas que el propio López Obrador.

“¿Cuántos, por lo bajo, desean y promueven la victoria de AMLO, en respuesta a que los gobiernos del PRI los excluyó del cómodo papel de ‘intelectuales orgánicos’?
“¿Cuántos aventaron la piedra -la financiaron y aplaudieron-, del bodrio conocido como El Bronco y luego del fracaso del feo experimento escondieron la mano y… hasta la cara?

“¿Cuántos aplauden el adefesio democrático -verdadera tara genética-, llamado alianza PAN-PRD en Chihuahua, que dio origen al gobierno fallido de Javier Corral? ¿Cuántos, incluso hoy que Chihuahua se desangra, siguen aplaudiendo la ineficacia y el engaño de Corral?

“¿Cuántos del intelecto que se dice estupefacto por el autoritarismo de AMLO ya olvidaron que en Cuba y en Venezuela sus respectivos dictadores ya caminaron por el mismo camino que AMLO, con las mismas promesas de respeto a la prensa, la libertad de expresión, al libre mercado, la democracia… y al final engañaron a los intelectuales y periodistas que se dejaron engañar?

“No, señores intelectuales, AMLO es el mismo de siempre. ¿No lo habían visto? ¡No mamen…! Al tiempo”. (Fin de la cita)

Lo anterior lo dijimos el 7 de febrero de 2018 y, sin quitarle una coma, hoy seguimos pensando lo mismo.

Al tiempo.
08 Junio 2020 04:07:00
¡Jalisco retrata las vendettas de AMLO!
Los hechos violentos que hemos visto en Jalisco nada tienen que ver con el reclamo legítimo de justicia por la muerte de Giovanni López, un joven presuntamente asesinado a manos de policías municipales.

Es evidente –para todo el que lo quiera ver–, que el vandalismo y la violencia orquestadas desde el poder central son parte de un montaje armado para golpear al Gobierno de Jalisco.

Y es que la dizque “insurrección” social –como la llamó Dante Delgado–, no es más que una vendetta ordenada en Palacio y operada por los sicarios más eficientes del Presidente.

Sí, es una venganza contra un Gobernador estatal –el de Jalisco–, que no solo cometió el “pecado capital” de no subordinarse a los caprichos imperiales de AMLO, sino que en sus alforjas políticas lleva todos los instrumentos para capitalizar la desastrosa gestión de López Obrador, rumbo a la aún lejana contienda presidencial de 2024.

Es decir, que un Presidente rebasado, como López Obrador –cuyo Gobierno es un fracaso total–, utiliza a Jalisco como “conejillo de indias” no solo para darle un respiro a su derrotada gestión –ahogada en miles de muertos por la violencia y la pandemia–, sino para “limpiar el terreno” de potenciales enemigos en las contiendas electorales del 2021 y 2024.

Sí, asistimos a un desquite al mejor estilo de los mensajes represivos de Obrador; el manotazo ejemplar, para que todos vean el tamaño autoritario, el nivel de sus vendettas represivas y el peso de su poder unipersonal. Pero, sobre todo, el golpe lanzado desde Palacio contra un Gobernador rebelde, como Enrique Alfaro, es el aviso a todo el reino de que, de ahora en adelante, no se tolerará la insubordinación.

Y es que –otra vez citando Dante Delgado, exaliado de AMLO–, para el presidente López Obrador solo existe un valor a respetar en sus alianzas y complicidades; “el valor de la subordinación”, y “ay de aquel” que no se subordine, que no se pliegue a la voluntad del rey de Palacio, porque sobre su cabeza caerá toda la furia de la que es capaz un tirano autoritario, represor y nada democrático.

Sí, si no lo sabían, resulta que Enrique Alfaro es de los pocos “políticos ciudadanos” que se han atrevido a decir “no” a López Obrador –junto con Movimiento Ciudadano–, cuando AMLO intentó convertirlo en su aliado, a cambio de traicionar a Dante Delgado.

Desde entonces, Enrique Alfaro se convirtió en enemigo de AMLO; desde entonces Obrador “se la tiene sentenciada” y desde entonces se fraguaba el desquite que hoy llevó a cabo, desde Palacio y con todo el peso del Estado, el vengativo López Obrador.

Y es que para nadie es nuevo que en la casa presidencial ven como “traidor a la causa lopista”, a todo aquel que no se subordina a los caprichos, las ocurrencias y los disparates de AMLO. Enrique Alfaro, en cambio, no solo se negó a esa subordinación, sino que todos los días, a partir de que llegó al Gobierno de Jalisco, “pintó su raya” y se propuso la construcción del camino más corto al poder presidencial.

Y ese camino pasa por la independencia política y “la sana distancia” del poder presidencial. Por eso, Alfaro diseñó su propia estrategia ante un flagelo mortal, como la pandemia de Covid-19, lo que de inmediato lo confrontó de nuevo con el Presidente.

Pero Alfaro, junto con el dueño de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, “tienen otros datos” y van por el poder presidencial, a partir de esa escalera monumental que en su contra construye López Obrador. ¿Y cual es esa escalera?
Casi nada, la montaña de errores del Presidente; la ineficacia de los “enanos” del Gabinete y, sobre todo, que en Morena no tienen una sola carta capaz de despertar confianza, simpatía y esperanza para las elecciones federales del 2021 y 2024.

Alfaro, igual que gobernadores como los de Querétaro, Guanajuato, Sinaloa, Estado de México, Michoacán y Tamaulipas, se han colocado como punteros en las contiendas electorales por venir y, por tanto, son fuertes aspirantes presidenciales.

Y esa “desbandada de presidenciables” es a la que López Obrador les manda el mensaje del vandalismo y la ingobernabilidad, a partir de montajes como el operado en Jalisco, contra el gobernador Alfaro.

Y si algún ingenuo aún duda de que la violencia orquestada en Jalisco es parte del “circo de López”, vale recordar que, en días recientes, en Tijuana fue asesinado por la Policía Municipal el joven Yair López. ¿Y qué creen? Sí, que, en ese caso, nadie de Morena alzó la voz. ¿Por qué?

Porque Baja California es “gobernada” por Morena. Así el “Circo de López”, retrato de cuerpo completo de las venganzas presidenciales.
Al tiempo.


05 Junio 2020 04:07:00
¡El Presidente, la ‘fake news’ del candidato!
Lo que proponemos hoy no es un juego de palabras. Tampoco un trabalenguas y menos un engaño. No, en realidad lo que planteamos es una hipótesis que fácilmente se puede probar, con las noticias cotidianas verdaderas. Pero vamos por partes.

En lengua inglesa, una “fake news” es una noticia falsa. En lengua castellana o en español, una mentira falsa es un “bulo”. Y viene a cuento el tema porque el Presidente mexicano habla de las “fake news” o de los “bulos” todos los días; mañana, tarde y noche se queja de ser víctima de noticias falsas, al extremo de tropezar con expresiones como esa de que “hay muchas mentiras falsas”.

Está claro que esta última declaración –que “hay muchas mentiras falsas”–, es otro “tropezón” propio de la ignorancia presidencial, ya que toda mentira, por definición, es falsa.

Lo importante, sin embargo –si queremos llegar al fondo–, es que López Obrador carece de calidad moral y ética para hablar de mentiras, de noticias falsas, de “fake news” y hasta de “bulos”. ¿Por qué?

Elemental, porque el Mandatario mexicano ha dicho por lo menos 30 mil mentiras a lo largo de los primeros 18 meses de su Gobierno. En rigor, es el Presidente más mentiroso del mundo; incluso más mentiroso que Donald Trump, lo cual ya es mucho decir.

Y también por eso resulta una reverenda estulticia –si no es que una actitud criminal–, que el Presidente diga que hablar con la verdad, que no mentir, no engañar y no traicionar, son conductas que sirve para no contagiarse de coronavirus; declaración que ya está en “los bronces” del analfabetismo presidencial.

Pero más allá de tropiezos anecdóticos del mentiroso de Palacio, de quejar y reclamos a los medios críticos de su Gobierno, la verdadera mentira, la “fake news” y el auténtico “bulo”, es el propio presidente Obrador. ¿Por qué?

Porque si somos rigurosos sobre el comportamiento del Presidente mexicano, llegaremos a la conclusión de que ya en el poder, López Obrador es una “fake news”, un “bulo” y hasta una fea “fake face” –cara falsa–, de aquel político exitoso, formidable crítico y potente candidato Obrador.

Es decir, que el presidente López es la encarnación de la mayor mentira fraguada por un perverso grupo político que le hizo tragar esa mentira a 30 millones de mexicanos; votantes que se creyeron el cuento del candidato pero que, al final, no recibieron más que un feo “Gobierno fake”; un Gobierno falso.

Sí, el Gobierno de AMLO es un engaño –producto fraudulento y falso– frente a las promesas sin límite y sin realismo que cautivaron a muchos por tanto tiempo, de voz del encantador discurso del candidato López Obrador.

Hoy, sin embargo, muchos de esos 30 millones de votantes incautos que fueron engañados, saben que el presidente Obrador es la verdadera y auténtica encarnación de la “fake news”, del “bulo” y hasta de la “fake face”, la cara falsa del candidato.

Y seguramente muchos seguirán preguntando por qué Obrador es la encarnación de la mentira y el engaño. Y, en efecto, la respuesta está, otra vez, a la vista de todos. Porque fue falso, resultó mentiroso y un vulgar engaño todo lo que prometió el candidato AMLO. Y la mejor prueba está en las declaraciones y las acciones del presidente AMLO. ¿Lo dudan?

Fue falso el crecimiento económico prometido; falsa la seguridad, el fin de la violencia y de las matanzas; fue falso que habría más empleo, mejores salarios, más bienestar.

Fue mentira que habría mejor salud, que las mujeres vivirían sin violencia, que no acabaría con las guarderías y que no destruiría el aeropuerto; fue falso que bajaría el precio de los combustibles, en general y que impulsaría la energía limpia.

Fue un engaño que los militares regresarían a sus cuarteles, que no habría venganzas políticas, que lucharía contra el crimen organizado, que no dejaría que Trump metiera la mano en México y que le respondería todas las agresiones al Presidente estadunidense.

Fue una traición a la patria la destrucción del sistema de salud, el “valemadrismo” por la pandemia, fue un engaño que primero serían los pobres y que acabaría con la corrupción.

En los primeros 18 meses de Gobierno, nada de los miles de promesas del candidato AMLO se hizo realidad; todo fue mentira. Por eso, a 18 meses de iniciado el Gobierno de López, podemos decir que ese Gobierno y que el Presidente mismo son una “fake news”, un “bulo” y hasta una “fake face” del aspirante que convenció a 30 millones de mexicanos.

Un Gobierno falso y “engañabobos”. Al tiempo.



04 Junio 2020 04:07:00
¡La normalidad de AMLO: vestir harapos y comer frijol y arroz!
La nueva campaña electoral de López Obrador se llama “la nueva normalidad”.

Es una campaña que va dirigida a ganar las elecciones federales de julio del 2021, para renovar la Cámara de Diputados, del Congreso de la Unión.

Es un proceso electoral en el que Morena y su dueño, el presidente Obrador, buscan mantener el control mayoritario en la Cámara de Diputados, que es uno de los contrapesos fundamentales en la División de Poderes.

Por eso, es una campaña electoral que va dirigida a convencer a los ingenuos mexicanos –los que aún quedan– de que la pobreza franciscana –y todo lo que eso signifique– es la mayor virtud social, incluso por encima de los “mandamientos de la Ley de Dios”, que impone la religión a los católicos.

Por eso, en esa “nueva normalidad”, el Presidente mexicano pide “a su pueblo”, a sus feligreses, un esfuerzo extraordinario de humildad y flagelación propio de los mártires bíblicos; les pide vestir harapos y solo comer frijol y arroz. Y nada más.

Y, claro, se trata del mismo presidente que, con dinero público de los contribuyentes, viste ropa de costosas marcas.

El mismo Presidente que calza zapatos de 20 mil pesos y que no tiene un solo par, sino una docena de ellos.

Es el mismo presidente que vive en un Palacio con 160 empleados para atender lo que guste y mande “el señor”, y el mismo que viaja en una comitiva de 15 camionetas blindadas y custodiado por miles de marinos y militares.

El mismo presidente que dijo que “primero los pobres” y que, en efecto, mandó a la pobreza extrema a 10 millones de mexicanos que habían logrado salir de esa penosa condición de desesperanza.

El mismo Presidente que dijo que crearía miles de empleos y que en su gobierno la economía crecería al 6% del PIB y que, a 18 meses de asumir el poder, solo logró crear 15 millones… de desempleados y llevó a la economía mexicana a una recesión de menos 6% del PIB.

El mismo Presidente que a lo largo del día olvida la frugalidad que recomienda para sus súbditos y todos los días se dispensa formidables “atracones” de comida, propios de “un pelón de hospicio” que lo llevan al agobio cotidiano a causa del voluminoso abdomen que carga y que, claro, no se cultiva con una dieta de frijoles y arroz.

Presidente que disfruta los excesos en el comer y el vestir de su familia.

El mismo Presidente cuyos secretarios de Estado y líderes de Morena; cuyos hijos y cuya esposa nunca han sido invitados a la austeridad franciscana que pregona el rey en campaña y menos a la dieta “draconiana” que el bondadoso de Palacio recomienda para “los bueyes del compare”.

Y es que tanto secretarios de Estado, como líderes partidistas de Morena, los hijos del Presidente y todos sus colaborares y legisladores no conocen el guion “engañabobos” del montaje presidencial.

Sí, mientras que López Obrador recomienda andrajos y una dieta de hambre, el presidente mismo, sus colaboradores, sus hijos degustan manjares propios de potentados y visten costosas prendas de diseñador; viven cual tocados de la mano divina y están muy lejos de la realidad que les recomiendan a los pobres, a los desempleados, a los precaristas.

Lo simpático de la nueva campaña presidencial de AMLO, la campaña de “la nueva realidad”, basada en la pobreza y la austeridad, es que se trata de una campaña que promete y pregona justo todo lo contrario a lo que prometió y pregonó antes de llegar al poder presidencial.

López prometió empleo como nunca, crecimiento económico como nunca, seguridad pública como nunca, bienestar como nunca, salud como las mejor del mundo y, sobre todo, prometió que acabaría con los pobres.

La realidad, sin embargo, le dio la espalda a López Obrador y frente al fracaso de su Gobierno, hoy promete esperanza a partir de la humildad, la medianía y hasta la dieta extrema…

En pocas palabras, en su nueva campaña, López Obrador promete redimir a los pobres a partir de lo extremo de su pobreza. Entre más pobre sea un mexicano, más amado será por el rey de Palacio.

Así, “la nueva normalidad” se medirá a partir de la pobreza extrema y el mayor sufrimiento. Y la gloria estará más cerca de los pobres y los desposeídos; de los que nada tienen y nada tendrán, salvo su confianza en el nuevo rey de los mexicanos, motejado como AMLO.

¿Habrá algún idiota que se crea ese cuento?

Seguramente algunos dejarán todo para alcanzar la condición de pobres extremos, para ganar el cielo de López Obrador.

Otros tantos, sin embargo, cobrarán caro el engaño y las mentiras del peor presidente del mundo.

Al tiempo.


03 Junio 2020 04:07:00
¡30 millones de votos y 12 millones sin empleo!
La comparación planteada en el título del Itinerario Político de hoy era obligada para entender el fraude cometido por el Gobierno de López Obrador, en solo 18 meses de gestión.

¿Un fraude? En efecto, un Gobierno legítimo que resulta improductivo e ineficaz, no solo es un Gobierno fraudulento, sino que perdió toda su legitimidad. Es decir, el Gobierno de AMLO es todo un fraude, ya que en solo 18 meses llevó al desempleo a 40% de los potenciales votantes que lo empujaron al poder, 12 millones de personas que hoy no tienen trabajo.

Pero las cifras reales de desempleo pueden llegar, hoy mismo, a 15 millones, cantidad igual a 50% de votos que convirtieron a López Obrador en el Presidente con mayor legitimidad.

¿Y por qué 15 millones? Porque según el Inegi, los últimos 12 millones de desempleados se reportaron solo en abril. Pero si se suman los puestos de trabajo que se han perdido desde julio de 2018 -cuando el desempleo empezó a causa de la victoria de AMLO-, el número de mexicanos sin empleo pudiera ser de 15 millones, la mitad de los potenciales votantes de López.

Es decir, los votos que legitimaron a AMLO han desaparecido y hoy los 15 millones de desempleados convierten a Obrador en un presidente sin legitimidad, improductivo y fallido.

Y vale la comparación porque un partido político y un aspirante presidencial no solo hacen fraude en las urnas y/o en el recuento de votos. No, acaso el mayor fraude a la democracia y a los ciudadanos es aquel que comete un Gobierno que luego de llegar al poder de manera legítima, no es capaz de cumplir absolutamente nada de lo que ofrece y, en cambio, lleva a la ruina a quienes creyeron en su palabra.

Y ese tipo de fraude es el que hoy cometió contra todos los mexicanos el presidente Obrador, quien, a causa de sus decisiones locuaces, disparatadas y aniñadas, llevó a México a una peligrosa recesión incluso antes de que apareciera en el escenario mundial el flagelo llamado Covid-19.

Es decir, antes de la amenazante pandemia, el desempleo ya era uno de los mayores problemas de México y, por tanto, según distintos especialistas, Obrador no puede presumir que su Gobierno iba bien, cuando lo cierto es que ya era un fracaso cuando llegó la pandemia.

Sin embargo, la comparación del fracaso del Gobierno debe plantarse más allá de la confrontación entre los votantes que legitimaron la llegada de López al poder y los mexicanos desempleados que le quitan esa legitimidad.

¿Por qué? Porque un ciudadano sin empleo no solo es un votante menos para la causa política del partido en el poder; un desempleado es un motor en potencia para catalizar el desequilibrio total de la llamada gobernabilidad.

Dicho de otro modo, un desempleado puede desembocar en el antisocial que todos llevamos dentro y desestabilizar no solo el entorno familiar, sino buena parte de su comunidad.

Así, un desempleado, multiplicado por 15 millones, es un nutritivo caldo de cultivo para desatar desde la violencia familiar, la violencia criminal y la recurrencia de todos los delitos que establecen los parámetros entre la gobernabilidad del sistema y la ingobernabilidad.

Dice Gianfranco Pasquino, en su definición clásica de ingobernabilidad: “Un Gobierno que mantenga el consenso de los ciudadanos, pero que pierda eficacia, será improductivo. Si la situación persiste, a la larga la pérdida de eficacia llevará a la disminución del consenso y, por lo tanto, a la ilegitimidad a los ojos de los ciudadanos, e incluso a una posible caída…

“Solamente un Gobierno que se basa en la eficacia y en el consenso, es un Gobierno plenamente legitimo. Y en los sistemas políticos contemporáneos, cada vez más la legitimidad es producto de las prestaciones gubernamentales que satisfacen las exigencias de amplios grupos sociales”.

¿Qué debemos entender de lo anterior? Que, a 18 meses de gestión, la ineficacia y el fracaso del Gobierno de AMLO lo han convertido en un proyecto ilegítimo y fallido que, con el tiempo, creará tantos desempleados como votantes lo llevaron al poder.

Frente a esa tragedia, a ese fraude, según Pasquino, la caída del Gobierno de Obrador solo será cuestión de tiempo; y tal caída será producto no de la presión de sus opositores, sino de las fallas y los desaciertos del propio Presidente mexicano.

Por eso, a solo 18 meses de gestión, se puede decir que López Obrador es el sepulturero de su propio Gobierno.

O si se quiere, el único “golpista” del Gobierno de AMLO se llama López Obrador.

Al tiempo.
02 Junio 2020 04:07:00
¡Caprichos criminales de López Obrador!
Un capricho es una ocurrencia, una incongruencia, una tropelía, un atropello, una manía, un abuso, una terquedad y hasta una extravagancia.

Y no es novedad que los caprichos han sido “el juguete” preferido de las mujeres y los hombres del poder, a lo largo de la historia; caprichos que en no pocos casos marcaron el destino de los pueblos.

Y el caprichoso Gobierno de López Obrador tampoco es la excepción.

Se trata, como muchos saben, de un Gobierno lleno de caprichos y de ocurrencias, algunos que nos han costado miles de millones de dólares y que han provocado la muerte de miles y hasta la creación de millones de pobres extremos.

Caprichos plagados de extravagancias monárquicas, como vivir en un palacio con 160 sirvientes a disposición del presidente AMLO; caprichos como viajar en un convoy con 15 camionetas blindadas y una custodia de miles de militares y marinos a lo largo del trayecto entre miles de kilómetros que separan a Ciudad de México de Cancún.

Además -por si fuera poco-, el de AMLO es un Gobierno plagado de incongruencias, como destruir de manera deliberada el sistema sanitario, que ya costó más de 10 mil vidas y 100 mil contagios de Covid-19.

Es un Gobierno -el de Obrador- que atropelló los derechos de miles de niños y mujeres víctimas de cáncer; un Gobierno que cometió una tropelía mayor como destruir las guarderías y de cancelar la garantía de educación y atención desde los pocos meses de vida, para millones de niños.

Pero también es cierto que el de López Obrador es el Gobierno en manos de un maniático que gusta del engaño y la mentira como discurso habitual y que, hasta hoy, ha pronunciado casi 27 mil mentiras, en solo 534 días.

Es un Gobierno abusivo que, a la vista de todos, viola la Constitución y las leyes que de ella emanan, cuando protestó jurar la Constitución y sus leyes.

El de Obrador es un Gobierno terco que, por lo mismo, “rindió la plaza” ante el crimen organizado y ante la pandemia de Covid-19, dejando a los ciudadanos ante la disyuntiva nada institucional de “sálvese quien pueda”, ya que los ciudadanos de todos los estratos sociales no cuentan, para nada, con el respaldo del Gobierno de AMLO.

Y apenas el fin de semana probamos que el de Obrador también es un Gobierno de caprichos criminales.

¿Por qué? Porque el Presidente mexicano resultó tan irresponsable que en pleno pico de la pandemia de Covid-19, en México -cuando el semáforo de todo el país está en rojo-, se atrevió a viajar al sureste mexicano, dizque para inaugurar obras; dizque para estar con la gente; dizque para pregonar la verdad oficial, cuando lo cierto es que busca reforzar su decaída y decadente popularidad.

Por eso las preguntas que todos, o casi todos, se formulan en México:

¿Por qué razón, caprichos como reiniciar las giras por el país, justo cuando la pandemia está en el pico más alto? ¿Por qué en lugar de poner el ejemplo de cultura cívica, AMLO pone el peor ejemplo y se juega la vida?

¿Por qué cometer incongruencias como la de romper la sana distancia, violar el enclaustramiento obligado y el cacareado “¡quédate en casa!”, para viajar por carretera por más de 15 horas dizque para inaugurar obras?

¿Por qué la terquedad presidencial de poner el mal ejemplo, de romper las reglas que su propio Gobierno estableció; por que alentar al contagio masivo, cuando el Presidente mismo no se queda en casa, en su Palacio?

La respuesta está a la vista de todos. Porque el de López Obrador es un Gobierno de caprichos criminales; un Gobierno al que poco o nada le importa la vida de los ciudadanos; porque para López lo único importante es impedir que se desplome su popularidad como Presidente y porque en el perfil criminal del Mandatario mexicano, los caprichos se cumplen a pesar de las vidas que puedan costar.

Y esos caprichos ya costaron casi 60 mil muertes violentas, casi 20 mil muertes por Covid-19; ya costaron la vida de miles de mujeres, de miles de niños; costaron el empleo de millones de mexicanos; caprichos que costaron más de 2 millones de empleos y costaron que 10 millones de mexicanos se sumen al ejército de los pobres extremos.

¿Quién en México…? ¿Qué autoridad será capaz de sancionar, hoy, los caprichos criminales de López Obrador?

Al tiempo.

01 Junio 2020 04:07:00
¡Restaurar al viejo PRI, mayor logro de AMLO!
Al arranque del mes número 19 del Gobierno de López Obrador, y frente a los tumbos y fracasos por doquier, parece urgente el corte de caja sobre la orientación ideológica del nuevo gobierno.

¿A dónde vamos –como país–, más allá de la “chabacana” cuarta transformación, que no le dice nada a nadie? ¿Cuál es la cultura política del Presidente y de su Gobierno en la conducción del país? ¿Cuál la ideología imperante durante el primer tercio de un gobierno que ya muestra un fracaso rotundo?

La respuesta a las interrogantes arriba planteadas la conocen todos aquellos que, con dos dedos de frente, han visto pasar tropiezo tras tropiezo, fracaso tras fracaso; vergüenza tras vergüenza, durante los últimos 18 meses.

Sí, más que cuarta transformación, con el Gobierno de López Obrador vivimos la restauración de las peores prácticas del viejo PRI; un PRI de los años 20, del siglo 21, pero idéntico al PRI de Díaz Ordaz, Luis Echeverría y de López Portillo.

Sí, el timón ideológico del Gobierno de AMLO es idéntico al del PRI autoritario, corrupto, clientelar, nada democrático, represor, que por decreto cancelaba libertades básicas –como la libertad de expresión y la propiedad privada–, y derechos fundamentales, como el derecho a información oficial confiable y creíble.

Sí, al entrar al mes 19 del Gobierno de López el diagnóstico es demoledor; vivimos el mayor fracaso cultural de la izquierda mexicana; el fracaso de más de medio siglo de luchas y, sobre todo, la colonización de la cultura priista en toda una generación de mujeres y hombres de la dizque izquierda mexicana.

En pocas palabras, el poder se tragó a la cultura de la vieja izquierda y hoy el Gobierno de AMLO y de Morena es idéntico al viejo PRI de los años 60, 70 y 80.

Y esa es una vergüenza política. Una tragedia nacional. Y la mayor derrota ideológica en un siglo. La sublimación del fracaso de la izquierda, en la historia de Mexico.

Pena y vergüenza que no solo se acuñará en la historia, sobre todo en la memoria de “millenialls” y “pandenialls”, que difícilmente encontrarán la diferencia entre el viejo PRI –autoritario, dictatorial, antidemocrático y clientelar contra el que lucharon sus padres y abuelos–, y el nuevo PRI que representa Morena y sus gobiernos; partido y gobiernos antidemocráticos, autoritarios, dictatoriales y clientelares que, curiosamente, hoy defienden con uñas y dientes los viejos próceres de la izquierda.

En los hechos, en la práctica, se cumplió puntual la sentencia breve del gran José Emilio Pacheco: “De viejos, (mujeres y hombres de la izquierda) son todo aquello contra lo que lucharon a los 20 años; (el PRI)”.

Y es que aquellos luchadores que a los 20 años plantaron barricadas ideológicas contra el PRI más rancio, autoritario, antidemocrático; contra el PRI más ladrón, más clientelar, más mentiroso hoy, de viejos, son los más feroces defensores de la podredumbre de la política, representada por Morena.

Las mujeres y los hombres de la izquierda de ayer, hoy defienden el autoritarismo de AMLO; elogian la antidemocracia de Morena; justifican a ladrones como Bartlett; defienden el más grosero clientelismo y aplauden los peores crímenes de Estado, como el crimen sanitario.

Es vergonzoso que hoy, de viejos, todos o casi todos los militantes de la vieja izquierda; todos o casi todos los intelectuales orgánicos de esa izquierda “trasnochada” y muchos periodistas afines a la izquierda “sesentayochera”, sean los mayores defensores de la cultura antidemocrática, clientelar, autoritaria y “gandalla” de Morena, remedo del viejo PRI.

Por eso resulta luminosa la parodia de la inteligente Beatriz Paredes, priista de toda la vida, quien desempolvó –en reciente sesión del Senado–, el clásico del articulista Alfonso Zárate: “Ojalá no comprobemos, en este tiempo de la historia de México, que todos llevamos un pequeño priista dentro”.

Aquí la cita completa del fino humor de Beatriz Paredes: “Siguiendo el hilo de la reflexión de mi querido senador Castorena… ¡claro que la mayoría, actuando con legitimidad, enriquece la democracia…!

“Pero lo que es muy importante es desterrar la tentación de la restauración del modo priista de conducir al país… Es una enorme tentación, porque muchos, muchos de ustedes han sido priistas, esa es su cultura política; una cultura política que muchos de ustedes lucharon por transformar.

“En ese sentido, creo que el gran desafío de nuestra democracia, en el tiempo, es que logremos un mayor equilibrio entre los poderes, que robustezcamos el papel del Poder Legislativo…

“Ojalá no comprobemos, en este tiempo de la historia de México, que todos llevamos un pequeño priista dentro…”.

Sí, el único y mayor logro de AMLO, en 18 meses, es el regreso de lo peor del viejo PRI. Sin duda un gran logro. ¿O no?

Al tiempo.

29 Mayo 2020 03:50:00
¿Por qué oculta AMLO muertes por Covid-19?
La pregunta parece ociosa, incluso parece obvia y hasta elemental. Sin embargo, no lo es.

¿Por qué? Porque de la respuesta dependerá el futuro político del Presidente más votado en la historia, dependerá la supervivencia de su movimiento y, sobre todo, dependerá el futuro del país y de la democracia.

Es decir, en la medida que los ciudadanos entiendan el tamaño de la irresponsabilidad del presidente Obrador; en la medida que comprendan que el Mandatario mexicano comete un crimen de Estado, en esa medida millones de mexicanos abrirán los ojos y -voto a voto- echarán del poder al mayor criminal de la historia en México.
Pero vamos por partes.

Hasta hoy, a meses de iniciada la emergencia sanitaria por la pandemia de Covid-19, en México nadie sabe -a ciencia cierta- el número de muertos a causa del virus, tampoco conocemos el tamaño del contagio y, sobre todo, ignoramos hasta dónde podrá llegar la crisis sanitaria.

Sin embargo, lo que sí sabemos -porque está a la vista de todos- es que el Gobierno federal y los gobiernos estatales y municipales de Morena son los peor evaluados por el mal desempeño ante la pandemia.

¿Por qué el Gobierno federal, de Morena, además de los congresos en manos de Morena, los municipios y gobiernos estatales de Morena son todos igual de irresponsables frente a la pandemia?

¿Por qué todos esos gobiernos, políticos y legisladores mienten todos los días, engañan y ocultan la realidad de la pandemia?

¿Y por qué razón, frente a la opacidad del Gobierno federal y de todos los centros de poder de Morena, resulta que los gobiernos opositores -del PAN, PRI y PRD- son los mejor evaluados ante la pandemia, son los que mejor han respondido a la emergencia y en donde existe el menor número de contagios y un menor número de muertos?
La respuesta es la misma a todas las interrogantes arriba citadas.

Resulta que al Gobierno de Obrador, a su partido, a sus legisladores y mandatarios estatales, poco o nada les importa la vida de los ciudadanos, tampoco les importa la emergencia sanitaria y menos les importan los efectos de la pandemia en la economía, el empleo y el futuro.

¿Y, entonces, qué les importa?

Otra vez la respuesta es elemental -simple y llana-: lo único que le importa a López es mantener el poder, a costa de lo que sea; le importa seguir en el poder a costa de las vidas, del futuro de los jóvenes, de los niños con cáncer, de los viejos, los pobres y a costa del engaño.

Es decir, que así como AMLO rindió la plaza ante el crimen organizado y el narcotráfico, así López rindió la plaza ante la pandemia de Covid-19.

Y es que a Obrador no le importa ganar el aplauso de la gente a partir de los resultados positivos de su gestión; le interesa ganar el aplauso fácil a partir del clientelismo, el engaño y la mentira

Por eso, por ejemplo, todos los días el Gobierno de AMLO se empeña en engañar al pueblo sobre el número real de víctimas mortales y de potenciales infectados de la pandemia; en tanto que gobiernos estatales como los de Ciudad de México, Veracruz, Puebla, Morelos y Tabasco, entre otros, son desbordados por la demanda de atención médica.

Por eso, todos los días, López rechaza el fracaso económico y hasta se empeña en cambiar la realidad de la caída del crecimiento, del empleo, de la inversión y del bienestar.
Por eso -porque apuesta a la propaganda y a la popularidad, antes que a los resultados de una buena gestión-, AMLO está urgido de reanudar giras de propaganda por el país, para engañar y engatusar ciudadanos; para imponer la mentira oficial ante una realidad aplastante de fracaso tras fracaso; ante la inocultable verdad de su Gobierno fallido.
López Obrador sabe que la pandemia llevará el enojo social a niveles de desastre para su proyecto. Por eso engaña y miente; por eso oculta la realidad de los contagios y los muertos; por eso insiste en reanudar su propaganda en pueblos y plazas.

Por eso López oculta la tragedia que viven miles de mexicanos a causa del virus; por eso minimiza la verdad, por eso descalifica a observadores y críticos extranjeros, por eso apuesta a engatusar a muchos por mucho tiempo.

¡Pero, a querer o no, López no engañará a todos todo el tiempo!

Al tiempo.
28 Mayo 2020 04:00:00
¡AMLO y otro intento de fraude electoral!
Una vez más está de vuelta la obsesión de López Obrador por cometer fraude en las elecciones federales de julio del 2021.

Ahora, el nuevo intento por controlar dicha elección salió de la Secretaría de Economía, bajo el disfraz de una supuesta Norma Oficial Mexicana de Elecciones.
Sí, por increíble que se antoje, absurdo que parezca e idiota que resulte.

Como saben, todo comenzó cuando el Diario Oficial de la Federación publicó un decreto de la Secretaría de Economía, según el cual se propone una encuesta para elaborar una ridícula Norma Oficial Mexicana de Elecciones.

¿Norma Oficial Electoral? En efecto, no se trata solo de una propuesta ridícula y descabellada, sino que constituye una clara violación a la Constitución y al INE, que violenta la Ley General de Organizaciones y Procesos Electorales (LGOPE).

Y es que la titular de Economía o la “mano que mece la cuna” en esa dependencia olvidan, ignoran o no quieren ver que, por mandato de la ley suprema, solo el INE está facultado para llevar a cabo los procesos electorales en México; mandato siempre apegado a las reglas que marcan la propia Constitución y la LGOPE.

Es decir, una vez que ha sido imposible para el Gobierno de AMLO meter las manos en los procesos electorales -por la vía de reformas en el Congreso y/o a través de la captura del padrón electoral-, ahora van por el fraude a través de una “chabacana” Norma Oficial Mexicana.

Sin embargo, tampoco prosperará el nuevo intento por vulnerar al INE desde lo más ilegal y absurdo del poder.

¿Por qué no prosperará? Porque otra vez la sociedad toda -cada vez más despierta en redes- rechazó el nuevo intento autoritario y nada democrático de López.
Y es un nuevo intento porque aquí hemos denunciado por lo menos tres casos, previos, de igual número de amagos oficiales, con todo el peso del poder presidencial, para vulnerar al INE.

Por ejemplo, hace casi un año, el 19 de junio de 2019, aquí advertimos un primer intento golpista contra el INE. Por eso el título del Itinerario Político de esa fecha: “AMLO busca matar al INE y matar la democracia”.

En esa fecha dijimos que la intención de Obrador era “instaurar una dictadura” que impondrá el regreso de la reelección presidencial y terminará con la destrucción de todo el sistema electoral.

Habíamos llegado a tal conclusión luego de que el mismísimo Presidente confesó, en una de sus mañaneras de esos días, que primero impulsaría “la ratificación de mandato y luego los cambios electorales”.

¿Cuáles cambios electorales, preguntamos? Los que ha intentado López Obrador desde el primer día de su mandato y hasta hoy. Es decir, que AMLO utilizará la “ratificación de mandato” como una orden ciudadana para continuar de manera indefinida en el cargo de Presidente, una vez destruida la democracia mexicana.

El 24 de enero del 2020 regresamos al tema con el título “¡AMLO prepara el fraude electoral!”. En esa entrega retomamos el tema del intento de Obrador por entregar a la Secretaría de Gobernación los datos biométricos de casi 100 millones de electores.

Por eso la pregunta: ¿Para qué quiere, el Gobierno de Obrador, tener en su poder los datos del padrón electoral de casi 100 millones de mexicanos?

La respuesta es elemental. Así concluimos el Itinerario Político de ese 24 de enero del 2020: “Sí, por instrucción presidencial se prepara el fraude para la elección del 2021. ¿Lo dudan?”.

“Al tiempo”.

El 28 de febrero volvimos al tema con la entrega titulada: “Se confirma la muerte del INE”.

En esa fecha, como si se tratara de “una inocentada”, la CNDH propuso como integrante del Comité Técnico a John Ackerman, quien desde esa posición será clave para la designación de cuatro nuevos consejeros del INE.

Quedó claro, en aquella fecha, que Obrador colonizó la CNDH no para la defensa de los derechos humanos, sino para la destrucción del INE.

Hoy el INE denuncia el nuevo intento por destruir su respaldo constitucional y respondió de manera contundente. Así lo dijo:

“3.- Cualquier intención de instaurar normas distintas a las establecidas en la Constitución y la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), es violatorio de las atribuciones que tiene el INE. Consideramos que este proyecto de Norma Mexicana atenta contra el orden político electoral establecido.

“4.- En este caso, como en ocasiones anteriores, el Instituto defenderá sus atribuciones legales y las reglas que los actores políticos se han dado constitucional y legalmente, para organizar los procesos electorales a través de los cuales la ciudadanía elige en libertad a sus autoridades”. Fin de la cita.

Y si el dictador López no se dará por vencido, la sociedad tampoco.

Al tiempo.
27 Mayo 2020 04:00:00
¡Manotazo de Obrador a Reforma y El Universal!
Solo era cuestión de tiempo para que apareciera el manotazo autoritario y represor del gobierno de López Obrador; manotazo al mejor estilo de los populistas Luis Echeverría y López Portillo.

¿Y por qué solo era cuestión de tiempo? Porque de manera escandalosa se acumulan los fracasos del Gobierno de López, al grado de que resulta inocultable que falló en seguridad, violencia, economía, empleo, crecimiento económico, salud y, sobre todo, en bienestar.

La prioridad de AMLO en el discurso, los pobres, se trucó en maldad para los que menos tienen, ya que en los dos primeros años de Obrador se sumarán a los pobres, por lo menos 12 millones más de mexicanos.

Por eso, para la escasa prensa mexicana que se atreve a decir la verdad, que tiene la honestidad de revelar la “película de terror” que se vive en México, resulta inocultable tal fracaso y es inaplazable la crítica.

Y entre esa escasa prensa crítica están diarios como El Universal, El Financiero y Reforma; garbanzos de a libra que cada día son más intolerables para un Gobierno fallido, como el de AMLO, que apuesta a la complicidad total o, por el contrario, al manotazo autoritario.

Y es que en la mañanera de ayer -martes 26 de mayo del 2020-, y ante la contundencia periodística de las mentiras oficiales, Obrador no solo estalló contra sus críticos, sino que llamó “mentirosos” a los diarios Universal y Reforma, por cometer el “pecado capital” de decir la verdad y de criticar.

Resulta que, según el Presidente, es casi “traición a la patria” denunciar las mentiras oficiales y no prestarse al “engaño mañanero de Estado”.

Así, los medios que se nieguen a ser voceros de un Gobierno mentiroso -como el de AMLO-, son enemigos del poder, del Presidente y del pueblo bueno, con todo lo que ello signifique.

Por eso, en un impensable manotazo autoritario, Obrador pidió a El Universal y a Reforma “deponer” la crítica, lo que significa, en los hechos, invitar a los dos periódicos a convertirse en sepultureros de la democracia.

¿Y por qué sepultureros de la democracia? Porque cuando de manera pública el Presidente exige a El Universal y a Reforma que olviden su labor crítica y se sumen “al engaño mañanero de Estado”, lo que Obrador les pide es que se sumen a la complicidad para acabar con la democracia; para aniquilar libertades fundamentales como la libertad de expresión y el derecho a la información verdadera.

Y, en efecto, los aplaudidores lopistas pueden decir misa y hasta pueden retorcer la realidad con las maromas más espectaculares.

Sin embargo, lo que nadie podrá ocultar es el escandaloso fracaso del Gobierno de AMLO; fracaso en todos los frentes, a la vista de todos y, sobre todo, fracaso ya detectado en todo el mundo.

Y es que el problema no es la prensa mexicana crítica, tampoco los periodistas y los pequeños espacios de crítica, el problema es el Presidente mismo, su ignorancia, su analfabetismo y su estulticia.

En realidad, lo que busca López Obrador -al amenazar a El Universal y a Reforma- es conseguir la complicidad de esos medios para su “proyecto de engaño nacional”; busca que se sumen al coro mediático que todas las mañanas aplaude sus mentiras, sus errores, sus torpezas y sus fracasos.
Y si dudan, basta revisar el tono perdonavidas, autoritario y dictatorial del discurso amenazante de AMLO.

“No quiero estar señalando siempre al Universal o al Reforma… los convoco a que depongan esa actitud… (a deponer la crítica), porque si no me veré obligado… no es que les tenga yo mala fe o los vea con malos ojos, no tengo enemigos ni quiero tenerlos… pero como Presidente de México tengo la obligación de informarle al pueblo… existe el derecho del pueblo a la información… Entonces si dejo pasar una noticia falsa y luego otra y otra y otra… pues es vivir en la confusión de un mundo enrarecido… eso no es bueno.. ya de por sí es fuerte lo que sucede con una pandemia como esta…”. Es decir, resulta que la palabra presidencial es la única palabra verdadera en México.

Resulta que en el México de AMLO no existe más que la verdad oficial y ay de aquel que piense distinto, que dude de esa verdad, que cuestione la verdad oficial, porque entonces será perseguido y llevado al cadalso.

Y, también por eso, la pregunta: ¿Aguantarán la presión dictatorial de AMLO, El Universal y Reforma?

Al tiempo.
26 Mayo 2020 04:00:00
¡En Puebla matan la educación privada!
En los hechos, la reforma educativa aprobada por el Congreso de Puebla –e impuesta por el gobernador Miguel Barbosa– no solo significa el fin de la educación privada, sino la muerte de la propiedad privada y, sobre todo la desaparición de la división de poderes.

Es decir, que en Puebla no solo se llevó a la práctica la iniciativa propuesta por Alfonso Ramírez Cuéllar –de acabar con la propiedad privada–, sino que se dio el tiro de gracia a la educación privada y, en especial, se confirmó que para los gobiernos de Morena no hay división de poderes que valga.

Con dicha reforma, sin embargo, también quedó claro que no era más que una mascarada la dizque cultura democrática de Miguel Barbosa, aquel experredista que se decía respetuoso de las libertades básicas y que severo cuestionaba el autoritarismo dictatorial de López Obrador.

Y es que hoy, convertido en lacayo de AMLO, Barbosa es uno más de los “virreysuelos” que sirven de “cuello de ganso” para hacer realidad las estrategias totalitarias de Obrador y para destruir poco a poco la democracia mexicana.

¿Estrategias totalitarias? Si, en Puebla se ensaya la desaparición de la educación privada, lo que significa la pauperización educativa. Y es que nada mejor que un pueblo ignorante para mantener una dictadura. ¿Desaparece la educación privada en Puebla?

1.- En efecto, como algunos seguramente recuerdan, en días pasados se convirtió en tendencia una iniciativa del líder del PRD, Alfonso Ramírez Cuéllar, quien recomendó acabar con la propiedad privada.

2.- Hoy, Miguel Barbosa da un paso en esa dirección, cuando en el Artículo 105 de la nueva Ley Educativa de Puebla, acaba con la propiedad privada de las escuelas y universidades.

3.- Así lo dice el citado artículo: “Los muebles e inmuebles destinados a la educación impartida por las autoridades educativas estatal y municipales y por los particulares con autorización o con reconocimiento de validez oficial de estudios en el estado de Puebla, así como los servicios e instalaciones necesarios para proporcionar educación, forman parte del Sistema Educativo Estatal”.

4.- Y si aún dudan de la muerte de la educación privada en Puebla, la citada ley impone, según el Artículo 115, un solo programa educativo, para las escuelas y universidades
públicas y privadas.

5.- Así lo dice, a la letra, el artículo en cuestión: “El Programa Educativo Estatal de Puebla, tendrá un carácter plurianual y contendrá de manera integral aspectos sobre la infraestructura y el equipamiento de la infraestructura educativa, el avance de los planes y programas educativos, la formación y prácticas docentes, la carga administrativa, la asistencia de los educandos, el aprovechamiento académico, el desempeño de las autoridades educativas y los contextos socioculturales, entre otros”.

6.- ¿Recuerdan que, en su proyecto de acabar con la propiedad privada, el presidente de Morena, Ramírez Cuéllar proponía que el SAT se metiera a las casas para vigilar a los particulares? Pues resulta que, en los hechos, el Artículo 117 de la Ley Educativa de Puebla obliga a las escuelas y universidades privadas a rendir cuentas de sus ingresos y egresos.

7.- Pero no es todo. Resulta que el Gobierno estatal impondrá el costo de la educación privada y, por ello, sancionará a los colegios particulares que sin autorización oficial eleven las cuotas.

8.- Así lo dice el Artículo 146, párrafo tercero: “Derivado de las acciones de vigilancia, si las autoridades respectivas identifican que los particulares han aumentado los costos en la prestación de los servicios educativos sin apego a las disposiciones aplicables en la materia, darán aviso a las autoridades competentes para los efectos a los que haya lugar”.

9.- Y si aún dudan que en Puebla –y por la vía de los hechos–, se dio muerte a la educación privada y a la propiedad privada, la Ley Educativa que promovió el morenista Barbosa prohíbe los uniformes en planteles privados, así como la compra de materiales educativos especiales.

10.- En pocas palabras, en Puebla no habrá diferencia alguna entre la educación pública y la privada, lo que significa que los estudiantes de todos los niveles educativos que aspiren a una mejor educación tendrán que salir del estado de Puebla.

O si lo quieren ver desde el otro extremo, resulta que el gobernador Barbosa apuesta a la pauperización de la educación privada. Es decir, como a los gobiernos de Morena no les interesa elevar el nivel y la calidad de la educación pública, apuestan por la reducción de la calidad de la educación privada. Y es que un pueblo analfabeta es un pueblo manipulable.

¿Otro plan piloto para medir la reacción ciudadana?

Al tiempo.
25 Mayo 2020 04:07:00
¿Importa más el cine que el país? 35 dudas
Nadie, con dos dedos de frente, puede estar en contra de que las mujeres y los hombres del cine se hayan movilizado en defensa de lo suyo, el Fondo de Inversión y Estimulo al Cine, (Fidecine).

Nadie puede regatear el aplauso que merecen creadores como Guillermo del Toro, por encabezar la movilización en defensa del dinero público al cine.

Y nadie debe callar la denuncia de que un Gobierno rabón y mediocre, como el de López, que pretendió destruir generaciones de profesionales del cine quienes, gracias al Fidecine, encuentran la única alternativa para mostrar el talento mexicano, en ese estímulo oficial al arte.

Sin embargo, tampoco debemos aceptar que lo único importante en México sea el cine; que solo los famosos del cine mexicano sean capaces de alzar la voz en defensa de su trabajo –frente al peor Gobierno de la historia–, mientras que la destrucción que, por momentos amenazó al cine, en realidad es una devastación nacional, gracias al fallido Gobierno de AMLO.

Y es que la ruina que provoca Obrador en todo el país va mucho más allá del cine; es una desolación masiva de empleos y empresas; de vidas y de esperanzas; ruindad que está a la vista de todos.

¿De qué sirve salvar al cine, si mueren miles de empleos, de empresas, de vidas; si no hay salud, desarrollo y seguridad; sin esperanza de vida y futuro?

Y si no lo saben los cineastas, la realidad mexicana “es una película de terror” que ofende a 130 millones de personas; que destruye todas las ramas industriales y merece la denuncia de los mejores cineastas mexicanos.

Más aún, ¿cuántos de esos cineastas, actores y escritores trabajan en el guion de la tragedia nacional? Sin duda filme épico que los llevaría a la gloria.

Por eso las preguntas.

1.- ¿Importa más el cine que 50 mil muertes violentas en todo el país, gracias al fracaso de AMLO en materia de seguridad?
2.- ¿Importa más el cine que miles de feminicidios por todo México?
3.- ¿Importa más el cine que miles de niñas y niños asesinados?
4.- ¿Importa más el cine que millones de desempleados a causa de las políticas económicas equivocadas del gobierno fallido de AMLO?
5.- ¿Importa más el cine que las guarderías que dejaron en la calle a millones de niños y sus familias?
6.- ¿Importa más el cine que medicinas para atender a niños con cáncer?
7.- ¿Importa más el cine que cientos de mujeres con cáncer de mama?
8.- ¿Importa más el cine que el fin de los refugios para mujeres?
9.- ¿Importa más el cine que el maltrato a millones de mujeres?
10.- ¿Importa más el cine que la carencia general de medicamentos?
11.- ¿Importa más el cine que miles de muertos por Covid-19; muertes ocultadas para no exhibir el fracaso sanitario del Gobierno de AMLO?
12.- ¿Importa más el cine que denunciar el engaño a la sociedad, todas las mañanas, con más de 60 mentiras diarias del Presidente?
13.- ¿Importa más el cine que exigir el fin a 40 mil mentiras mañaneras?
14.- ¿Importa más el cine que exigir el fin de la militarización nacional?
15.- ¿Importa más el cine que una verdadera CNDH?
16.- ¿Importa más el cine que destruir selvas del sureste por el capricho presidencial llamado Tren Maya?
17.- ¿Importa más el cine que la caprichosa refinería Dos Bocas?
18.- ¿Importa más el cine que exigir fin a la corrupción generalizada en el Gobierno de AMLO?
19.- ¿Importa más el cine que la humillante sumisión a Trump?
20.- ¿Importa más el cine que el despilfarro caprichoso de Santa Lucía?
21.- ¿Cuántas películas de excelencia se habrían realizado con millones de pesos del NAIM tirados a la basura?
22.- ¿Cuántas películas se habría realizado con las pérdidas de Pemex?
23.- ¿Cuántas películas exitosas con los millones de dólares tirados por cancelar energías limpias?
24.- ¿Importa más defender el cine que la libertad de expresión?
25.- ¿Importa más la defensa del cine que la creación de 10 millones más de nuevos pobres por el pobre Gobierno de AMLO?
26.- ¿Importa más el cine que investigar y castigar la muerte de 23 periodistas en el gobierno de AMLO?
27.- ¿Importa más el cine que aclarar la muerte de Martha Érika Alonso?
28.- ¿Importa más el cine que deslindar responsabilidades por la muerte de 130 personas en Tlahuelilpan?
29.- ¿Importa más el cine que la corrupción solapada de Bartlett?
30.- ¿Importa más el cine que el grosero nepotismo del Gobierno de AMLO?
32.- ¿Importa más el cine que la inmoral alianza de AMLO con el crimen organizado?
33.- ¿Importa más el cine que solapar la huida de “El Chapito”?
34.- ¿Importa más el cine que sobornar a militares con obras públicas?
35.- ¿Importa más el cine que el fin de la democracia y la instauración de la dictadura de AMLO?

Sí, el cine es fundamental, pero no es todo México. Por eso, cineastas, actores y escritores deben preparar ya, desde la denuncia pública, esa película de terror llamada Gobierno de AMLO. Al tiempo.

22 Mayo 2020 04:07:00
¡Carniceros de ayer, son las reses de hoy!
Aquí lo dijimos el 10 de mayo de 2018, a dos meses de la elección presidencial que llevó al poder a López Obrador.

En el Itinerario Política de esa fecha, despedida de Milenio -titulado “¡Gracias!”-, dijimos que en el partido de AMLO, entre medios y periodistas vinculados a su causa, “habrá fiesta” por la persecución fascista contra Ricardo Alemán, uno de los mayores críticos de Obrador.

Y concluimos así: “¡Que siga la fiesta, total, los carniceros de hoy serán las reses de mañana!”. “Al tiempo”.

Y, en efecto, implacable, el tiempo nos dio la razón.

Hoy son tendencia los gritos de los carniceros de ayer, cuando van al matadero de la persecución mediática, orquestada por el Gobierno de AMLO.

Lo simpático, sin embargo, es que “las matonas redes” que ayer usaron AMLO y su claque para linchar a Ricardo Alemán -en la persecución más demencial contra un periodista mexicano-, hoy se han vuelto contra el propio Obrador -convertido en Presidente-, y contra sus aplaudidores de ayer.

Así, el primero en lloriquear por la rudeza de las redes, supuestamente lanzadas en su contra, fue el propio Obrador, quien antes de llegar al poder y en los primeros meses de la “luna de miel” no se cansaba de elogiar a “las benditas redes”.

Pero las redes pasaron de “benditas”, a “malditas”, ya que, al cumplir 18 meses de gobierno, López lloriqueó de un linchamiento mediático, local e internacional, supuestamente “aceitado” por las mismas redes sociales.

Luego, la “matona persecución en redes” alcanzó a santones de Morena, a reputados aplaudidores a sueldo y, sobre todo, a no pocos intelectuales y opinantes que se vendieron por un plato de lentejas.

Las jaurías babeantes de las redes alcanzaron y ridiculizaron a Obrador y a sus cercanos; a “Juanito” Ackerman, a Irma Eréndira Sandoval, Epigmenio Ibarra, Jenaro Villamil, Carmen Aristegui y… casi todas las “mujeres y los hombres” del Presidente y sus periodistas e intelectuales orgánicos.

Y todos ellos, desde el Presidente hasta el más hereje de sus seguidores, hoy lloriquean por la maldad de las redes; engendro que le permitió a Obrador llegar al poder y que hoy, paradójicamente, puede ser su tumba.

Y es que la realidad y el tiempo no perdonan.

Por eso recordamos algunas líneas del Itinerario Político de aquel 10 de mayo de 2018, cuando nos despedimos de Milenio. Así lo dijimos.

“Detrás del linchamiento contra Ricardo Alemán está la mano de Morena -lo hemos probado-; el partido más interesado en callar nuestra voz y la de todos aquellos que han advertido sobre el peligro que significa para la democracia la eventual llegada al poder de López Obrador.

“Lo preocupante del caso es que los incitadores del linchamiento en mi contra son los mismos que se dicen de izquierda; aquellos que, en los años 60, 70 y 80 cuestionaban -por ejemplo-, el golpe a Excélsior, a El Día; los que gritaban contra la “prensa vendida”; los que acusaban a los gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, de represores, censores y violadores de la libertad de expresión; que exigían el derecho a disentir y criticar.

“Y es que aquellos que lincharon a Ricardo Alemán, que pidieron su cabeza en la plaza pública, que a tuitazos exigieron su despido de Televisa, de Canal 11 y de Milenio, son los modernos Torquemada, los nuevos Díaz Ordaz, la versión moderna de Luis Echeverría…

“En el fondo, los que lincharon a Ricardo Alemán les avisan a todos los mexicanos lo que será el trato con los críticos, en un gobierno de Morena; el que se atreva a disentir será linchado. Por eso, desde hoy, muchos ya les temen.

“Pero hoy pueden presionar para que Ricardo Alemán sea despedido de todos los medios posibles, pero, en el fondo, van contra libertades fundamentales de todos los ciudadanos; van contra la libertad de expresión.

“No callan a Ricardo Alemán -al que no callarán-; cancelan las libertades y la democracia mexicana toda.

“Y si hoy nos difamaron y calumniaron, si fueron capaces de un montaje monstruoso como el que hizo recular a Televisa y puso en peligro la marcha de Milenio -por las presiones de dentro y fuera-, mañana será cualquier otro crítico de Morena y pasado mañana será tal o cual medio, empresa o institución mediática. Las experiencias cubana y venezolana, entre otras, nada han enseñado.

“Hoy habrá fiesta en Morena, festejarán que Ricardo Alemán pierde otro espacio gracias a su exitoso linchamiento, gracias a que desde el alba empezó la persecución de los críticos y la aniquilación de la crítica en el gobierno de AMLO.

“Y habrá fiesta en redacciones y entre colegas que brindarán por la victoria del odio y la intriga, en los polarizados tiempos electorales.

“¡Qué siga la fiesta…! ¡Total, los carniceros de hoy serán las reses de mañana!

“Al Tiempo”. Fin de la cita.

¿Teníamos o no razón? Hoy lloriquean los carniceros de ayer, convertidos en las reses que van al matadero, por atreverse a pensar, a disentir, a cuestionar al nuevo rey, a López Obrador.

Al tiempo.
21 Mayo 2020 04:07:00
¡Perfil criminal de AMLO;  14 claves!
Mariana Guerrero es criminóloga y criminalista. Trabaja la Maestría en Ciencias del Comportamiento. Uno de sus ensayos recientes se titula: “AMLO: El Perfil Criminológico”.

En el texto, la especialista de la conducta criminal identifica, en el presidente López Obrador, un severo trastorno antisocial de la personalidad, que lo asemeja al manipulador y asesino serial Charles Manson.

Dice: “La comparación con Manson y la secta creada y dominada al cien por ciento por él, es debido a que fueron los protagonistas de un mismo discurso destructivo”.

Según la especialista, Manson creó una lucha apocalíptica en donde él era el elegido y, al tiempo que contaminó con sus ideas a sus seguidores, apareció como elegido para salvar a su clan y, al igual que López Obrador, se proclama salvador de su prole.

Para ello, aisló a sus seguidores y los mantuvo distraídos con drogas; las drogas del neoliberalismo; negocios, prebendas, riqueza, corrupción.

Aquí 14 claves del perfil criminal de AMLO.

1.- Mariana Guerrero dice que López Obrador “no siente; mentir no le importa y tampoco le asusta ser descubierto en las mentiras”. Más aún, “le divierte y emociona que lo atrapen porque siempre tendrá un discurso que se adapte a sus colonizados”, a quienes no les importa el engaño y la mentira.

2.- López Obrador “disfruta el caos que genera; puede burlarse de saber que es el centro de atención; una conducta que desarrolló desde la preadolescencia”. Y si no existe una desgracia, Obrador “sin duda genera la desgracia, para mantenerse en el foco de los medios”.

3.- Durante sus años de campaña, muchos dijeron que Obrador era un populista dicharachero… muchos incluso lo llamaron loco, esquizofrénico, senil y sociópata, entre muchos otros calificativos.

4.- Sin embargo, la peligrosidad del individuo y su capacidad destructiva se ven incrementados con la concentración de poder y con los medios que se allega para llevar a cabo sus objetivos: la venganza, el desquite y el cobro de facturas.

5.- Según Mariana Guerrero, “un estudio preliminar” del perfil sicótico de López Obrador, lo identifica como víctima de trastorno antisocial de la personalidad (TPA), cuyos rasgos distintivos son un patrón dominante de inatención y vulneración de los derechos de los demás; rasgo que se manifiesta no solo en dejar de cumplir con sus obligaciones como Presidente, sino en el hecho de que, en tanto jefe de Estado, genera el mayor caos posible, sin que le importen los daños a la sociedad.

6.- Y no pensar en las garantías y los derechos de los demás, “lo llevan a convertirse, incluso, en un sádico mental”. Y no sería el único, ya que todos conocen el ejemplo de Stalin, “quien era capaz de invitar a cenar a los objetivos de su diversión, hacerlos arrastrarse y luego llamarse a sorpresa”.

7.- Las prácticas del sadismo de Stalin -como las descalificaciones frecuentes de AMLO a sus lacayos-, incluían a familiares, a los que mandaba encerrar durante años, para luego sacarlos de la cárcel, darles un cargo importante y, al final, ordenar fusilarlos por traición. Los ejemplos sobran: Bejarano, “Juanito”, Rosario Robles, Cuauhtémoc Cárdenas y muchos otros que han sido víctimas del sádico de Palacio.

8.- Y es que, “igual que otros famosos delincuentes”, AMLO “crea una cortina de humo alrededor suyo, lo que permite ver su capacidad de manipulación y su grado de peligrosidad”.

9.- A pesar de que casi todos conocen el comportamiento inmoral de AMLO, es casi imposible hacerlo responsable de sus “transas y raterías”.
¿Por qué? “Precisamente porque antes que participar directamente en los actos constitutivos de delitos, logra convencer a sus seguidores de cometer esos delitos”. Y aquí aparecen de nuevo las recaudadoras, los matones, los sicarios y hasta los que jalan el gatillo aquí y allá.

10.- Y también aquí aparece el parentesco de Obrador con La Familia Manson y con Charles, el líder manipulador que ordenaba a los otros cometer todo todo tipo de crímenes.

11.- Y la herramienta principal del engaño es el consabido “yo tengo otros datos”, que sirve no solo para crear un pensamiento colectivo de supremacía, sino que sirve para sustentar cotidianos disparos contra oponentes y adversarios, a quienes lo mismo pone apodos que difama y calumnia.

12.- Además de que López adora la victimización, que siempre ha sido la defensa del antisocial; individuos que viven creyendo que la vida es injusta y que, por ello, tienen derecho a denostar a todos, cual mártires de la historia.

13.- Obrador no viaja en vuelos comerciales para estar cerca del pueblo o por ahorro, le gusta molestar, hacerse notar, comparte el rasgo del trastorno histriónico de la personalidad; sueña con fama, siempre lo hizo. Para nadie es un secreto que confesó su anhelo de ser uno de los mejores presidentes de la historia; confesó que era el mejor prospecto a Ligas Mayores de beisbol y que le darían mención honorífica por su tesis.

14.- Y no podemos terminar sin la Némesis de AMLO, el enemigo, “esa válvula de escape para poder arrojar fuera de nosotros mismos aquellos aspectos que por momentos nos sobrepasan y no podemos elaborar”.

Para personas como Obrador, “es imposible vivir de manera continuada sin el enemigo, lo necesitan para poder nombrarse en su contra, dependen de él para asumirse en la imagen idealizada que sueñan. Es por eso que la ausencia, aunque sea temporal del enemigo, puede resultar intolerable, desorganizador, buscándose con urgencia su regreso o sustitución”.

Ese enemigo se llama Felipe Calderón.

¿Identifican al presidente Obrador con el perfil criminal arriba citado?

Al tiempo.
20 Mayo 2020 04:07:00
¿Cuánto han costado las mentiras de AMLO?
El costo de las 40 mil mentiras de AMLO no solo es económico, sino político, social y, sobre todo, en vidas.

Por ejemplo, el hecho de que el Presidente mexicano sea uno de los mandatarios más mentirosos del mundo significa, de suyo, un elevado costo político y social.

¿Por qué? Porque a cada mentira de AMLO se acelera la pérdida de la confianza social -en México y el mundo- en la figura del Presidente mexicano. Por eso no es ocioso formular las primeras preguntas sobre el tema.

¿Cuántos mexicanos hoy le creen al Presidente? ¿Cuántos de los 30 millones que llevaron al poder a AMLO volverían a votar hoy por él? ¿Volverían a creer en un mentiroso como AMLO, 30 millones de mexicanos, muchos de ellos desempleados y más pobres que antes?

Lo cierto es que día a día crece el número de decepcionados -incluso entre muchos de los otrora seguidores lopistas-, mientras que el descrédito presidencial llega a niveles impensables.

Y un Presidente debilitado por la falta de credibilidad en sus palabras, ridiculizado por la constante contradicción entre sus dichos y los hechos y convertido en el hazmerreír general, es un Presidente al que respetan muy pocos ciudadanos, o ninguno.

Las mentiras presidenciales también han costado vidas. Y el mejor ejemplo lo vimos en la tragedia de Tlahuelilpan, en donde perdieron la vida más de 130 personas a causa de un estallido en un ducto de gasolina pinchado. La mentira de la lucha contra el “huachicol” provocó la tragedia.

Pero vamos por partes. ¿Cuales han sido las mentiras presidenciales más costosas, además de los dos casos ya citados?

1.- El mayor costo en vidas -poco más de 50 mil en solo 18 meses- es producto de la mentira de AMLO de que en su Gobierno se acabarían las matanzas y muertes violentas; de que la llegada de la Guardia Nacional sería casi milagrosa. Hoy los muertos rebasan todas las cifras históricas.
2.- También con un alto costo en vidas fue la mentira presidencial de que México estaba preparado para enfrentar la pandemia de Covid-19; que el sistema de salud era suficiente y que el Gobierno de AMLO reaccionó mejor que nadie en el mundo. Hoy son más de 6 mil muertos por la pandemia, según cifras oficiales, y más de 20 mil muertos, según cifras extraoficiales.
3.- La mentira de que AMLO sería campeón del empleo y el desarrollo se derrumbó en el primer trimestre del 2020; según el Inegi, solo en ese periodo se perdieron un millón de empleos, a los que se deben sumar los 500 mil perdidos en 2019 y los que vienen luego del recuento de daños por la pandemia. Es decir, una tragedia como no la veíamos en el último siglo.
4.- En realidad la crisis económica empezó con la primera gran mentira del sexenio. ¿Recuerdan que en campaña López prometió que seguiría la construcción del NAIM? Luego que inventó una “consulta pato” tiró el Aeropuerto de Texcoco en el que se habían invertido 71 mil millones de pesos. Ahí empezó la debacle económica, el desempleo, la fuga de capitales, de inversión, el cierre de empresas y la desconfianza para invertir en México.
5.- Para nadie es nuevo que Pemex es la petrolera más quebrada del mundo. Aún así, AMLO sigue apostando a gastar el dinero público en su rescate, a pesar de que solo en el primer trimestre del 2020 reportó pérdidas por 562 mil millones de pesos, el costo de 200 aviones presidenciales.
6.- Las mujeres son “una piedra” en el zapato del Gobierno de AMLO. Son, como todos saben, poco más de 50% del padrón electoral. Pero son el sector social más dañado en un Gobierno machista y misógino. Y es tal la agresión a las mujeres que, el 8 y 9 de marzo, todas ellas hicieron la mayor protesta y movilización contra “El Macho de Palacio”.
7.- La actividad periodística en México es de las más peligrosas del mundo. Durante años, AMLO y su claque cuestionaron que la vida de los periodistas no era una prioridad del Estado. Hoy, en el Gobierno de AMLO han sido asesinados 23 periodistas, en solo 18 meses.
Es decir, más periodistas muertos que en los gobiernos del PRI y del PAN; una cuota de sangre a la que se suma la censura cotidiana y la farsa de las llamadas “mañaneras”, que de suyo son un montaje mañanero. ¿Y qué dice de eso el presidente Obrador? Shhhhhh. Silencio.
8.- Apenas el pasado fin de semana, la señora Rocío Nahle ordenó incluir en el Diario Oficial la instrucción de cancelar todos los contratos de energía limpia que había firmado el Gobierno de México con empresas globales. Además, la secretaria de Energía asumió el control total de la CFE.

¿Y qué significó ese desplante autoritario? La pérdida de 6 mil millones de dólares para México.

Es decir, pasamos de las mentiras piadosas, a las mentiras costosas. La ruina del país, a causa de las ocurrencias del peor Presidente de la historia.

Al tiempo.
19 Mayo 2020 04:07:00
¡Ahora, AMLO va por el dinero de ‘los ricos’!
Lo mismo hicieron dictadores como Chávez y Maduro, en Venezuela; lo hizo Hitler, en Alemania; en Italia lo aplicó Mussolini, el padre del fascismo y, en Uganda, lo hizo Idi Amín.

En la historia de la humanidad son muchos los dictadores que persiguieron a los hombres y mujeres acaudalados para despojarlos de su propiedad privada.

Y en todos los casos el anzuelo favorito fue el “cuento engañabobos” de lograr una mayor distribución de la riqueza.

Hoy, la frágil democracia mexicana va en esa dirección. Y es que, ante el fracaso económico de su gestión, el dictador Obrador enseñó el talante depredador de la riqueza privada.

Por eso propuso, en voz del nuevo presidente de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, despojar a “los ricos” de su riqueza, para distribuir esa riqueza entre los pobres.

En pocas palabras, del “¡primero los pobres!”, López Obrador avanza en dirección a un proyecto aún más demencial: “que mueran todos los ricos”.

O si se quiere que, de ahora en adelante, la consigna en México será “todos deberán ser pobres”, mientras AMLO vive en un palacio, con 160 sirvientes a su disposición.

Y no, no se trata de una novela de terror, tampoco de una broma y menos de una información falsa.

Se trata de la propuesta de reforma constitucional que hizo pública, hace pocas horas, el nuevo presidente de Morena.

Ramírez Cuéllar anunció que su partido presentará al Congreso una iniciativa para reformar la Constitución, para que el INEGI pueda entrar a los hogares de todo el país -sin restricción alguna-, para revisar el patrimonio inmobiliario y financiero de todos los mexicanos.

Pero no termina ahí. Según la iniciativa, el INEGI también podrá ingresar a las cuentas del SAT de todos los contribuyentes, para conocer toda la información financiera y bursátil de las personas.

Según el jefe de Morena, la emergencia económica que vive el país obliga a una medida como esa, que incluye que cada dos años el INEGI reporte la propiedad privada de cada persona.

Además, se atrevió a hablar de propiedad de la nación, en referencia a los bienes y los recursos privados.

Así lo dijo: “Tenemos miles de millones de dólares que constituyen una riqueza totalmente inobservada. Ya no se trata solo de dar cuenta del ingreso y el gasto de las familias y las personas. Medir la pobreza en México es un gran avance. Ahora se demanda, con urgencia, medir también la desigualdad y la concentración de la riqueza”.

Y concluyó: “La experiencia histórica nos muestra con una terca contundencia que el estado de bienestar solo puede cobrar vigencia y hacerse realidad cuando pagan más los que más tienen”.

¿De qué tamaño es el nuevo despropósito de Morena?

1.- Con un sentido patrimonialista propios de Chávez y Maduro, Ramírez Cuéllar lo dice sin pudor: “Tenemos miles de millones de dólares que constituyen una riqueza totalmente inobservada”.

2.- ¿Cree que se trata de una riqueza del Estado, del Gobierno? ¿Quiénes tienen esa riqueza? Se habrá enterado que la Constitución garantiza la propiedad privada.

3.- ¿Para qué tal riqueza debe ser observada? ¿Pretende seguir los pasos de Mussolini, Hitler, Chávez y Maduro, que despojaron a “los ricos” para regalar y saciar con lo robado a las hordas que los mantuvieron en el poder?

4.- ¿Para qué llevar a la Carta Magna una reforma claramente inconstitucional que, además, violenta garantías individuales fundamentales y que solo busca estigmatizar y perseguir a las clases media y alta en México?

5.- Está claro que, por ley, López Obrador pretende perseguir y despojar de sus bienes a las clases media y alta; busca exhibirlos como enemigos de los pobres, como “perros del mal” que acumulan riqueza de manera indebida y que, por ello, deben ser expulsados “del paraíso” en donde solo hay lugar para el pueblo bueno, para los pobres.

Y no, que nadie se equivoque. La pulsión destructiva de AMLO poco o nada tiene que ver con el socialismo trasnochado que muchos creen o quieren ver en su fallido gobierno.

No, no existe un motor ideológico y menos un credo político. El origen es vulgar, simple y llano.

En México, llegó al poder un enfermo de odio; un político que odia no solo a las mujeres, la belleza y la felicidad; que odia la verdad, la rectitud y la honestidad; que odia el conocimiento, la ciencia y a los científicos; que odia a la clase media y a “los ricos” … que odia como respira.

Y esa es una grave enfermedad mental.

Al tiempo.
18 Mayo 2020 04:07:00
¡Sálvese quien pueda!: la nueva ‘normalidad’
En los hechos, la llamada “nueva normalidad” que pregona el Gobierno federal, se resume en algo grosero: “¡sálvese quien pueda!”.

¿Por qué?

Porque el Estado mexicano –empezando por el Jefe del Estado y del Gobierno– parecen haber claudicado a sus responsabilidades sobre la salud y la seguridad de los ciudadanos, a quienes abandonan a su suerte.

Y es que una revisión cuidadosa del programa presentado para la dizque “nueva normalidad”, confirma que, en los hechos, el mensaje al ciudadano es un lacónico “sálvese quien pueda”; “rásquense con sus uñas”. Y, al final, sobrevivirán solo los más fuertes; una suerte de selección natural de las especies.

En efecto, al mejor estilo de Andrés Manuel López Obrador, el programa de Nueva Normalidad parece sin pies ni cabeza, en donde lo importante no son las personas, tampoco las vidas y menos los ciudadanos.

Hoy, lo importante, en el Gobierno de AMLO, es que la propaganda oficial sirva para exaltar al Presidente; lo que importa es favorecer la imagen del “prohombre de Palacio”; lo único que vale es que el Estado y todos sus recursos sirvan para ensalzar y glorificar “al salvador de la patria”.

Y es que a López Obrador y a su “alter-ego”, López-Gatell –entre otros– nunca les ha importado conocer el tamaño de la pandemia y de su contagio y tampoco les interesa saber el número de víctimas. En los hechos, poco les importa contener el contagio y, sobre todo, acabar con el mortal virus,

Lo que les importa es salvar la imagen negativa de Gobierno ineficaz y estulto; imagen que, incluso, no solo rebasó las fronteras territoriales, sino que alcanzó las miradas internacionales.

Hoy en el mundo se sabe, por ejemplo, que el Presidente mexicano miente; se sabe que se oculta el número de muertos –por lo menos en la capital del país– y se sabe que la respuesta oficial ha sido totalmente equivocada, si se compara el discurso con la línea del tiempo de la pandemia.

Todo confirma que no estamos en el mejor momento para salir del encierro obligado, como lo presume el Presidente.

Pero el escenario empeora cuando se descubrió –en otro ejemplo de la estulticia oficial– que el propio Gobierno federal simuló una reunión virtual del gabinete –para tomar la decisión sobre la “nueva normalidad”– cuando en realidad sentaron a todos los secretarios de Estado implicados, en un mismo salón de Palacio, para hacer la pantomima de encuentro virtual.

Al final, “el parto de los montes”; una propuesta de levantamiento de la emergencia sin pies ni cabeza, en donde se levantará la cuarentena solo en algunas regiones del país, sin contar con evidencia científica, sin tener una explicación clara, sin partir del dato certero y confiables, y sin conocer la razón del por qué levantar la pandemia en unos lugares sí y en otros no.


Y es que, en efecto, en todo el programa federal para levantar la cuarentena y para reanudar las actividades, no aparece una sola evidencia de que existan las condiciones ideales para declarar el fin del confinamiento y que se pueda romper el esquema de “sana distancia”, sin riesgos para la salud.

¿Por qué?

Porque resulta que cada municipio, cada entidad federativa y cada una de las distintas regiones del país vive su propia realidad; en cada región y en cada entidad la pandemia tiene una curva distinta de evolución y, sobre todo, cada presidente municipal y gobernador ha tomado sus propias decisiones, sus propias medidas; muchas de ellas al margen de las decisiones presidenciales.

Curiosamente, aquellas entidades a las que se ha referido el Presidente como ejemplo de obediencia ciudadana, frente a la pandemia –donde los ciudadanos acataron con mayor firmeza el confinamiento– son las entidades en donde los gobiernos estatales y municipales no hicieron caso a las decisiones presidenciales; son las entidades federativas y municipales en donde adelantaron el confinamiento y en donde aún no lo han relajado.

Por eso, no sería descabellado señalar que lo que veremos como “nueva normalidad” sea un nuevo disparo de la epidemia; nuevas oleadas de contagios y un número incontenible –aún mayor al actual– de muertos.

Y es que, en los hechos, los ciudadanos estamos solos, mientras que el Gobierno de Obrador solo atina a ponerse a salvo y a gritar: “¡Sálvese quien pueda!”.

Al tiempo.
15 Mayo 2020 04:00:00
¡Grita López Obrador: ‘Tenía razón Calderón’!
Según la mitología griega, a la diosa Némesis -hija de la oscuridad y la noche- se le identifica con el enemigo, la venganza, la fortuna y la justicia.
Así, por ejemplo, durante décadas, la Némesis de López Obrador llevó el nombre de Carlos Salinas, un expresidente mexicano al que el líder opositor achacaba todas las virtudes de la maldad humana.

A partir de 2006, el nombre de la Némesis de AMLO sufrió una fea mutación y, desde entonces, se llama Felipe Calderón, nombre de otro expresidente, que entre sus virtudes destaca haber utilizado a las Fuerzas Armadas para encabezar la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico.

Pero también está claro que la soberbia del presidente Obrador nunca le permitirá reconocer que su Némesis, Felipe Calderón, tenía toda la razón en usar a las Fuerzas Armadas en la lucha contra los malos.

¿Y, por qué nunca lo va a reconocer? Porque Calderón no solo es la Némesis de AMLO, sino que se convirtió en el villano favorito del presidente López; es el culpable de todos los males -imaginarios o reales- que aquejan a México y al mundo.

Sin embargo, López Obrador puede disparar toda clase de epítetos y calumnias contra Calderón pero, en los hechos, resulta que las decisiones, los decretos y hasta el lenguaje corporal del presidente Obrador, gritan todo lo contrario al discurso oficial; gritan más que los silencios de AMLO y que sus negaciones.

Por ejemplo, el decreto de López sobre la militarización de la seguridad pública grita a todo pulmón y a todo el mundo que el expresidente Calderón tenía razón al sacar de los cuarteles a militares y marinos para hacer frente al crimen y la violencia.

El decreto grita lo que aquí dijimos por años: que era no solo mentirosa sino “engañabobos” la promesa de López de regresar a los marinos y militares a sus cuarteles; grita al mundo que el Presidente mexicano ya se ganó el título de uno de los mandatarios más mentirosos de la historia.

Sin embargo, lo que no dice López, lo que no dice el Presidente mexicano y lo que oculta Obrador es que él no perseguirá a los criminales con el uso de las fuerzas castrenses.

¿Y si no atraparán “narcos”, qué harán militares y marinos en la calle?

La respuesta todos la conocen: Obrador no perseguirá a los capos del crimen y del narcotráfico porque se presume una alianza entre esas bandas y el Gobierno de López Obrador; alianza de beneficio mutuo; alianza que estaría detrás de la amenaza lanzada contra el diario Reforma por sicarios del cártel de El Chapo.

¿Y, entonces, por qué y para qué insistir en la militarización del país?

También la pregunta parece ociosa. Porque el presidente Obrador usará a marinos y militares contra los ciudadanos; contra los críticos, opositores y antagonistas; contra los migrantes -para responder a su alianza con Trump- y contra quienes apuesten por sacar a López del poder.

Por eso, apenas la mañana del jueves pasado, muchos ciudadanos fueron testigos de una confesión como la siguiente.

Dijo AMLO: “Aunque me critiquen de que quiero militarizar el país… voy a seguir insistiendo en que las fuerzas armadas nos deben ayudar en tareas de seguridad pública?

¿Y cuáles son esas tareas? Las tareas son todas aquellas que, por décadas, criticó, estigmatizó, censuró y condenó el entonces líder social López Obrador. Militares y marinos perseguirán opositores y crearán un estado de terror, como en las clásicas dictaduras del mundo.

Por lo pronto, ni imitando a Calderón, el presidente López ha logrado superar a la Némesis de su gobierno. ¿Por qué?

1.- Porque hoy el de AMLO es el Gobierno con más muertes violentas en la historia, lo cual confirma el fracaso de la Guardia Nacional y de la estrategia de seguridad de López.

2.- Porque la “guerra de Calderón” solo lanzó a militares y marinos contra las bandas criminales, las mismas que hoy apoyan a AMLO.

3.- Porque a pesar de la maniquea campaña política y mediática de López contra Calderón, hasta hoy, el Gobierno del panista supera por mucho a los 17 meses de la gestión de AMLO.

4.- Y porque, a querer o no, Calderón es un presidente mexicano que se ganó el respeto del mundo, en tanto que AMLO se ha ganado el galardón al peor presidente, no solo de México, sino del mundo.

Por eso, la derrota de AMLO, frente a Felipe Calderón, es aplastante.

Y, por eso, el grito desesperado de Obrador: “¡Tenía razón Felipe Calderón?”. El tamaño del fracaso de AMLO ante su Némesis.

Al tiempo.
14 Mayo 2020 04:07:00
En 30 días, casi 15 mil ataques a La Otra Opinión
Para cualquier ciudadano atento a la información cotidiana, no es nuevo que espacios críticos del Gobierno de Obrador –como Itinerario Político y La Otra Opinión, entre otros– son blancos preferidos de los fanáticos lopistas

Tampoco es nuevo que el autor de esos espacios –Ricardo Alemán– es uno de los “clientes preferidos” de esa “jauría babeante” que desde el poder orquestan reiterados intentos de censura y ataques a la libertad de expresión, ordenados por el Gobierno de López Obrador.

Incluso, el 6 de mayo del 2020 se cumplieron dos años de la más salvaje persecución –en redes y digitales– lanzada contra un periodista crítico de Obrador, en México.

En ese 6 de mayo de 2018, por instrucciones de AMLO, un tuit de dos palabras: “¡les hablan!”, fue manipulado y distorsionado hasta llevarlo a tendencia mundial, en el mayor linchamiento que se recuerde, en México, contra un periodista.

A partir de entonces, no paran los ataques, persecución, linchamiento, difamación y calumnia contra Ricardo Alemán; contra sus espacios y sus opiniones, todos ellos ordenados desde el Gobierno de López Obrador.

Lo sorprendente –y ridículo, si no fuera porque atenta contra libertades básicas, como la de expresión– es que el pasado mes de abril del 2020, la página La Otra Opinión rompió todas las marcas de ataques anónimos que pretendieron tirarla y sacarla de circulación.

En efecto, en los 30 días de abril del 2020, La Otra Opinión recibió casi 15 mil ataques –14 mil 690– de los cuales 12 mil 653 salieron de algún lugar de Estados Unidos, 566 de Italia, 508 de Alemania, 243 de Francia y 724 de otros destinos del mundo.

¿Qué significa que un espacio de opinión –como La Otra Opinión, de Ricardo Alemán– sea víctima de casi 15 mil ataques a lo largo de 30 días? ¿Quién es capaz de financiar tal cantidad de atentados para tirar, pretender callar o censurar un modesto espacio digital que solo aporta ideas criticas sobre el Gobierno de AMLO?

Y es que, de acuerdo con los sistemas de monitoreo de La Otra Opinión, abril registró una cantidad récord de ataques –como ya se dijo, casi 15 mil, en 30 días– lo que significa, en promedio, 500 ataques al día; 21 ataques por hora o, si se quiere, un ataque cada 3 minutos.

Está claro que asistimos a una campaña sistemática de intentos de censura que, día a día, semana a semana y mes con mes, muestra una tendencia al alza. Por ejemplo, respecto de marzo del 2020, los ataques de abril se elevaron 8% y así, de manera simétrica.

¿Qué es lo que intentan censurar, callar y ocultar, tanto el presidente Obrador, su vocero y quienes financian esa persecución brutal contra las opiniones críticas, vertidas en ese espacio?

¿Es tan importante lo que aquí se dice, cuestiona o lo que se opina en este modesto espacio digital, como para financiar un ataque de tal magnitud; como para que el Gobierno de AMLO decida pagar servicios especializados de atacantes activos, de manera permanente y creciente, en todo el mundo?

Lo cierto es que existe una sincronía perfecta entre el objetivo central de La Otra Opinión, de Ricardo Alemán, y la preocupación oficial por censurar las voces críticas de un Gobierno que, apenas a 17 meses de iniciado, ya ocupa un lugar de privilegio entre los gobiernos fallidos del mundo.

¿Y cuál es esa sincronía?

Que, al tamaño de la caída de la popularidad de AMLO, es del mismo tamaño del crecimiento de la exigencia social por los espacios periodísticos críticos, como La Otra Opinión, de Ricardo Alemán.

A su vez, el tamaño de la crítica al Gobierno fallido de López Obrador es del mismo tamaño de los esfuerzos oficiales por implantar la censura en los medios críticos mexicanos; prensa, radio, televisión, redes y digitales.

Y si dudan, las pruebas están a la vista de todos.

Hoy las “benditas redes” ya son “las malditas redes”; hoy nada detiene la caída de la popularidad de AMLO y, en sentido contrario, el repunte del rechazo a su Gobierno; hoy “los aliados complacientes” son “los traidores críticos” y poco a poco son más los arrepentidos de votar por AMLO.

Sin embargo, existe un gran peligro; el momento en que la sociedad le diga a Obrador un tajante: “¡basta!”.

Entonces vendrá la verdadera tragedia y el único recurso posible para López Obrador será el mismo de los tiranos; el mismo de Díaz Ordaz; el recurso del “gorilazo” militar, contra la democracia.

Y cada vez estamos más cerca.

Al tiempo.
13 Mayo 2020 04:00:00
¡AMLO hará preso a quien le plazca!
Ayer dijimos que con la militarización ordenada desde Palacio, por decreto, arrancó la dictadura de López Obrador en México.

Por eso, hoy documentamos la manera en que el Presidente mexicano tendrá todas las facultades para detener y llevar a prisión, de manera arbitraria y sin restricción alguna, no solo a sus críticos, sino a adversarios y antagonistas.

Es decir, el decreto de Obrador para militarizar la seguridad pública y la vida institucional en México no solo abre la puerta para que López actúe de manera idéntica a los dictadores bananeros del continente, sino que le permitirá al Presidente mexicano contar con las herramientas para iniciar persecuciones y purgas que aniquilen a opositores y adversarios.

En pocas palabras, resulta que con el decreto de Obrador, tendremos en el poder presidencial a un “Díaz Ordaz recargado”; un dictador que nos lleva de vuelta a la barbarie y que aplasta los principios democráticos básicos.

Y es que el decreto que militariza la seguridad pública y toda la vida nacional es un presunto armado legal que, en el fondo, incluye escandalosas violaciones a la Constitución y le otorgan al Presidente facultades extralegales, propias del Ministerio Público, lo que cancela la división de poderes.

Pero vamos por partes.

1.- Vale recordar que al final del sexenio de Peña Nieto, el Congreso aprobó una reforma que daba carácter legal a la participación del Ejército y la Marina en la lucha contra el crimen organizado.

La reforma fue impugnada luego de un intenso debate promovido justo por AMLO y sus comparsas politicoelectorales. Frente al rechazo, Peña dijo que no promulgaría la reforma, en tanto la Corte no avalara el apego de la reforma a la Constitución. La Corte desechó la reforma y estableció que no hay lugar para revertir la subordinación del mando militar al mando civil.

2.- Ya en su Gobierno, AMLO promovió la Guardia Nacional, en medio de protestas. Para muchos no era otra cosa que el intento por esconder la militarización tras la careta de una Guardia Nacional ciudadana.

Y es que un transitorio de la reforma que sustenta la Guardia Nacional dice que en los 5 años siguientes a la entrada en vigor del decreto, en tanto la Guardia Nacional desarrolla su estructura, “el Presidente podrá disponer de la Fuerza Armada permanente en tareas de seguridad públicas de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria”.

3.- Por eso, el decreto de AMLO del 11 de mayo -que entró en vigor el 12 de mayo-, “dispone de la Fuerza Armada permanente para llevar a cabo tareas de seguridad pública, de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y complementaria con la Guardia Nacional”.
Hasta aquí todo parece correcto. ¿Pero qué creen?

4.- Casi nada, que el decreto del 11 de mayo no establece quién y por qué razón se determinó “el carácter extraordinario” del uso de fuerzas castrenses en la seguridad pública. Pero tampoco aclara a quién corresponderá “fiscalizar y rendir cuentas” y menos precisa el papel de la inexistente CNDH en la defensa de los derechos humanos.Lo peor, sin embargo, es que no hay un solo indicio de que el Ejército y la Marina esdtarán subordinados al poder civil, en sus despliegues, como exige la Constitución y como lo ratificó la Corte.

5.- Pero acaso lo más escandaloso es que a partir del 12 de mayo del 2020, militares, marinos y guardias nacionales estarán “facultados para realizar detenciones, ejecutar órdenes de aprehensión; además de asegurar bienes y resguardar y procesar escenas de crimen y hacer labores de seguridad pública en las fronteras, aduanas, carreteras federales, aeropuertos, parques nacionales y medios de transporte en general…”.

¿Y eso qué significa?

6. Que Obrador viola, de manera flagrante, el Artículo 21 de la Constitución; ordenamiento que, a la letra, dice: “La investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público y a las policías, las cuales actuarán bajo la conducción y mando de aquel en el ejercicio de esta función. El ejercicio de la acción panal en los tribunales corresponde al Ministerio Público”.

Y ante tal violación constitucional, obliga la pregunta, ¿qué hacen, entonces, Ejército, Marina y Guardia Nacional, en tareas propias del Ministerio Público? Basta un decreto para violar la Constitución.

Pero es mayor el escándalo si abundamos en el decreto presidencial del 11 de mayo del 2020. Dice, por ejemplo: “La Fuerza Armada permanente, en apoyo al desempeño de las tareas de seguridad publica a que se refiere el presente acuerdo, realizará las funciones que se le asignen conforme a las atribuciones que prevén diversas fracciones del articulo 9 de la Ley de la Guardia Nacional”.

¿Por qué es mayor el escándalo?

8.- Porque según el 89 constitucional, militares, marinos y guardias no tienen otro jefe que el Presidente de la República. Es decir, que Obrador puede disfrazar todo lo que quiera el decreto presidencial del 11 de mayo del 2020, pero lo cierto es que el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional harán labores de policía, propias del Ministerio Público, bajo órdenes directas del Presidente.

9.- Es decir, el Presidente suplanta, por decreto, facultades constitucionales propias de la Fiscalía General de la República. Y con ello viola otro Artículo Constitucional, el 102, que define las facultades de la Fiscalía General.

10.- Pero aún hay más. Resulta que la Ley Orgánica del Ejército y Fuerzas Aérea Mexicanos establece, en sus artículos 10 y 11, que “el mando supremo del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos corresponde al presidente de la República…”

En pocas palabras, López Obrador es, a partir de ayer, 12 de mayo, no solo el jefe del Poder Ejecutivo, sino que se desempeñará como Fiscal General de la República.
Y eso, aquí y en China, es una dictadura.

Al tiempo.
12 Mayo 2020 03:54:00
¡Con la militarización, llegó la dictadura!
En efecto, el 12 de mayo del 2020 se recordará en México como el día en el que el Presidente mexicano, López Obrador, decretó un paso decisivo en dirección a la dictadura en México, una dictadura de Estado.

¿Por qué? Porque en esa fecha -mayo del 2020-, el Mandatario confirmó que, por la vía del decreto, en México desaparece la Policía Civil y, en su lugar, el Presidente ordenó la más poderosa militarización de la historia mexicana. Es decir, a partir de hoy, México vivirá en aquel régimen militar que, por más de dos décadas, estigmatizaron los políticos del llamado “lopezobradorismo”; el régimen que, según AMLO y sus más cercanos colaboradores, era un peligro para la democracia mexicana.

Sin embargo, hoy, a lopistas como el presidente Obrador, ya no les parece peligroso el régimen militar que cuestionaron por décadas; violatorio de derechos fundamentales -como los derechos humanos-, y que por decreto del propio AMLO está vigente en México, por encima de la vida institucional y democrática, por encima de la Constitución, y por encima del poder civil.

Dicho de otro modo, resulta que a partir del 12 de mayo del 2020, el presidente Obrador convirtió al Estado mexicano en un “Estado militar”; un Estado dictatorial, en donde militares y marinos sustituyen a los policías civiles y en donde los efectivos castrenses podrán investigar, acusar y detener a presuntos culpables

¿Y eso qué…? podría preguntar algún despistado. Pues casi nada, que estaríamos ante la instauración de uno de los regímenes menos democráticos, más autoritarios y de menores libertades civiles. En pocas palabras, resulta que ya vivimos en la dictadura de López Obrador.

¿Y por qué un régimen de menos libertades civiles? Porque, a querer o no, el Gobierno de AMLO dinamitó la Comisión Nacional de Derechos Humanos -la CNDH-, y por tanto los ciudadanos estaremos a merced de los excesos castrenses.

Todo ello a pesar de que durante poco más de dos décadas, el líder social y dirigente partidista, López Obrador, además de muchos de sus socios políticos -como Manuel Bartlett, Epigmenio Ibarra y Jenaro Villamil, Mario Delgado y Ricardo Monreal-, cuestionaron con severidad la supuesta tentación autoritaria de los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña.

Por ejemplo, durante esos años, los morenistas le gritaban a los mexicanos y al mundo que, “con el cuento de la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico”, esos gobiernos pretendían la militarización de la vida nacional, lo que, según ellos, no era otra cosa que una grosera tentación dictatorial.

Militarizar al país era, según la chabacana interpretación lopista, lo más cercano a la traición a la patria; era un error de la pureza discursiva de la entonces llamada izquierda mexicana.

Por eso, el “lopismo político” denunciaba que, por ejemplo, Vicente Fox, promovía la militarización cuando en el viejo Distrito Federal, el Ejército Mexicano entró a la violenta delegación de Iztapalapa para combatir el crimen organizado.

Ya con Felipe Calderón como presidente, los lopistas criticaron no solo el uso del Ejército y la Marina para la lucha frontal contra el crimen, sino que llegaron al extremo de llamarle “la guerra de Calderón”.

Y con Peña Nieto, algunos resentidos políticos, como Manuel Bartlett, armaron todo un montaje para denunciar un supuesto asalto militar contra el poder civil en México.

Lo cierto, sin embargo, es que, en las últimas dos décadas, el grupo político de AMLO no era más que una “dictadura embozada”.

¿Por qué? Porque, en el fondo, el propio Obrador y sus más allegados siempre trabajaron para instaurar la dictadura que hoy han impuesto en México. ¿Lo dudan?

El 2 de febrero de 2017 titulamos así el Itinerario Político de entonces: “Venezuela apoya a Obrador”.

En esa entrega probamos que no era nueva la intención del gobierno dictatorial de Nicolás Maduro, de “meter la mano” en las elecciones mexicanas, a favor del candidato López Obrador.

Y no hablábamos de oídas, ya que el bloque más cercano a AMLO coqueteaba con el dictador venezolano. Basta recordar que leales de Morena, como Yeidckol Polevnsky, René Bejarano, Dolores Padierna, Héctor Díaz Polanco, Gerardo Fernández Noroña y Alberto Anaya -dueño del PT-, entre otros, ya eran probados adoradores de Nicolás Maduro.

Desde entonces existen evidencias de financiamiento de dinero venezolano a la candidatura presidencial de AMLO, además de que esa dictadura capacitó cuadros de Morena para el adoctrinamiento de militantes del partido oficial mexicano.

Y la militarización decretada a partir de hoy en México, es el mejor ejemplo de que AMLO sigue a pie juntillas los pasos de Venezuela.

Se los dije: ya estamos en dictadura.

Al tiempo.


11 Mayo 2020 04:07:00
¡Lo sabe el mundo: Obrador miente!
El mundo ya lo sabe; conoce la mayor debilidad del Gobierno mexicano, la mentira.

Y es que, desde el pasado viernes, distintos medios del mundo –sobre todo reputados diarios internacionales– reportaron que el Gobierno de López Obrador oculta información sobre el número real de infectados y/ muertos a causa del Covid-19. Por cierto, nada que no se supiera en México.

Y, como era de esperarse, el Gobierno de AMLO reaccionó enojado y, por medio de sus aplaudidores deslizó su argumento favorito: que existe una campaña internacional contra su Administración. ¡Lo loco..!

Lo cierto, sin embargo, es que corresponsales extranjeros, acreditados en México –de los diarios The New York Times, The Wall Strett Journal, Los Ángeles Times, El País y la agencia de noticias AP–, han visto lo mismo que la mayoría de los periodistas mexicanos, que el narcisista Presidente mexicano y el zar para el Covid-19, Hugo López-Gatell, engañan sobre el impacto real de la pandemia en los ciudadanos. Incluso comparan a López con Trump.

Es decir, que Obrador y Gatell no reconocen que los hospitales están rebasados, que no hay control real de la pandemia y que el número de infectados y muertos a causa del virus está muy lejos de las cifras oficiales.

En pocas palabras, la prensa extranjera comprobó lo que muchos en México han dicho –hemos dicho– que López Obrador y su Gobierno han llegado el extremo de mentir sobre lo más preciado en democracia: el peligro que corre la vida de millones de ciudadanos, por un lado, y las causas de miles de muertes, por el otro.

Pero tampoco es novedad que AMLO es un político, líder social y gobernante mitómano. Durante los últimos tres años –poco antes del arranque de su campaña presidencial–, aquí dijimos que Obrador gustaba de mentir; que sus promesas de campaña eran irreales y solo imaginación, imposible de cumplir. Dijimos que, por todo ello, López llevaría al país a la ruina.

Desde entonces, muchos creyeron que esa crítica –siempre apoyada en hechos y evidencias–, era parte de una campaña contra el más aventajado aspirante presidencial.

Por eso, justo hace dos años el propio Obrador ordenó lanzar la más costosa campaña en redes, contra el autor del Itinerario Político, al que pretendió callar porque se había convertido en el más severo crítico de sus aspiraciones delirantes. Hoy el país está al borde de la ruina.

Ya Presidente, Obrador nos regala, todos los días, contundentes pruebas de esa mitomanía sin freno, al extremo de que la empresa especializada SPIN le ha contabilizado casi 30 mil mentiras en solo 17 meses de gestión.

Pero las mentiras llegaron al extremo cuando lo que estaba en juego era la vida de los mexicanos. El primer caso se produjo en Tlahuelilpan, en donde más de 130 personas murieron en una explosión provocada por otra mentira presidencial: la supuesta lucha contra el “huachicol”. Luego, ante la llegada de la pandemia del Covid-19 a México, fue mayor la mitomanía oficial.

Y es que, desde el inicio de la crisis sanitaria, el Gobierno federal minimizó sus efectos y el propio Presidente invitó de manera irresponsable a salir a la calle y abrazarse, mientras que el encargado de informar sobre las acciones oficiales ante la pandemia se burló de aquellos gobiernos estatales que, de inmediato, implementaron acciones contra el contagio.

Luego vino el engaño sobre el estado de salud del sistema sanitario en México. Y es que una de las primeras acciones del Gobierno de Obrador fue, precisamente, destruir el sistema de salud para desviar esos recursos a sus programas clientelares.

Ya con la pandemia encima, muchos denunciaron (denunciamos) que no existía correspondencia entre la experiencia de la pandemia en otras partes del mundo, y los reportes de infectados y muertos por Covid-19 en México.

Primero el Gobierno federal reaccionó tarde ante la llegada de la pandemia, luego minimizó sus efectos; más tarde mintió al decir que México estaba preparado, luego engañó con el supuesto equipamiento adecuado en hospitales y sobre las medidas preventivas para médicos y enfermeras.

Al final, el engaño mayor, ocultó el número de víctimas mortales. Pero solo era cuestión de tiempo para que ocurriera lo que vimos a partir del 8 de mayo, que las mentiras estaban a la vista de todos.

Y a partir del viernes 8 de mayo, en una macabra sincronía, los diarios The New York Times, The Wall Street Journal, Los Ángeles Times y El País, además de la Agencia de Noticias AP, revelaron la inconsistencia de las cifras oficiales sobre la pandemia y el criminal ocultamiento de la realidad por parte del presidente Obrador, del encargado de informar sobre el Covid-19, Hugo López-Gatell y de la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum.

¿Qué falta para que los partidos políticos opositores y la opinión pública, en general, exijan sancionar, con todo el peso de la ley, a un Gobierno mentiroso y criminal?

Al tiempo.

08 Mayo 2020 04:07:00
¡La debacle de AMLO, en solo 50 ejemplos!
Hoy se cumplen dos años de la persecución que lanzó López Obrador en mi contra; millones de pesos, miles de bots y una campaña calumniosa para llevar a tendencia mundial dos palabras: “Les hablan”.

Por años, en todos mis espacios de prensa, radio, televisión, redes y digitales dije, documenté, escribí y advertí el peligro que significaba que Obrador llegara al poder.

Por eso fue prioritario para AMLO, y su claque, destruirme.

En todos los casos, mis hallazgos, revelaciones y opiniones concluyeron con el consabido “Al tiempo”. Hoy, el tiempo y la realidad me dan la razón.

Por eso recopilar 50 ejemplos -solo 50, de cientos- de la debacle provocada por López, en su pulsión por destruir México y a los mexicanos.

1.- Hasta julio de 2018 teníamos estabilidad económica y, sin embargo, el 2020 será el año del peor crecimiento en la historia.
2.- Nunca un Presidente llevó el crecimiento del PIB a niveles de tal desastre negativo, como AMLO.
3,- Nunca un Gobierno federal tiró a la basura una obra virtuosa como el NAIM, cuya caída detonó la quiebra del país.
4.- Y es que a partir de julio de 2018, el día de la victoria de AMLO, cayeron todos los indicadores de confianza para la inversión y el desarrollo.
5.- En el sexenio previo al de López, 4 millones de mexicanos tuvieron empleo; al final de 2020 el desempleo será uno de los mayores de la historia.
6.- En 17 meses del Gobierno de López, la violencia es la mayor y las muertes violentas son la cifra más alta en la historia.
7.- Desde el Gobierno de Zedillo, hasta el de Peña, se persiguió a las bandas criminales. Obrador solapa y soborna a bandas como la de El Chapo.
8.- Desde el Gobierno de Zedillo, hasta el de Peña, se incautaban miles de toneladas de drogas duras. Con AMLO se incautan kilos.
9.- Nunca en la historia habíamos tenido un Presidente que dijera 25 mil mentiras. Perdimos la honestidad oficial.
10.- Nunca un Presidente había ofrecido conferencias de prensa diarias, de 90 minutos cada una, con 70 mentiras por día. Perdimos la mesura oficial.
11.- Nunca, ni con los presidentes más populistas, los periodistas acreditados a “la fuente presidencial” llegaron al nivel de paleros, como hoy.
12.- Nunca, en la historia, un Gobierno llevó a tal nivel la falta de medicamentos, como el de AMLO. Perdimos la eficacia en la salud.
13.- Nunca un Gobierno abandonó a su suerte a niños con cáncer.
14.- Nunca un gobierno olvidó a las mujeres con cáncer de mama.
15.- Nunca, desde su fundación, se habían cerrado las guarderías, una joya del bienestar para las familias.
16.- Nunca en su historia, el IMSS tuvo tales niveles de decadencia.
17.- Nunca el ISSSTE defraudó a sus derechohabientes, como ahora.
18.- Nunca un Gobierno abandonó de tal manera a las mujeres, como AMLO; refugios, medicinas, atención especial, indígenas, niñas…
19.- Nunca, como en el Gobierno de López, habían existido cifras de escándalo, en feminicidios y violencia contra mujeres y niñas.
20.- Nunca, como en el Gobierno de AMLO, las mujeres mexicanas debieron salir a la calle a protestar por la violencia ejercida en su contra.
21.- Nunca en la historia, tantas mujeres habían ocupado tantos cargos públicos, pero tampoco tantas mujeres habían sufrido tales niveles de violencia.
22.- Nunca tantas mujeres, como en julio de 2018, votaron por su verdugo, como los millones de mujeres que votaron por AMLO.
23.- Nunca, militares y marinos fueron convertidos en albañiles.
24.- Nunca, militares y marinos fueron obligados a aceptar la denigración por parte de criminales organizados y turbas de anarquistas.
25.- Nunca se había corrompido a militares y marinos desde el poder.
26.- Nunca los trabajadores del Estado fueron obligados a reducir su salario y cancelar su aguinaldo.
27.- Nunca un Presidente dividió tanto a los mexicanos, como AMLO.
28.- Nunca un Presidente uso la cadena nacional de radio y televisión para difamar, amenaza, insultar y calumniar a sus adversarios.
29.- Nunca un Presidente destruyó uno de los más eficientes sistemas de salud, como el Seguro Popular.
30.- Nunca un Presidente violó los derechos humanos, como López.
31.- Nunca un Presidente destruyó una institución como la CNDH.
32.- Nunca un Presidente destruyó a los órganos autónomos del Estado.
33.- Nunca un Presidente rechazó y puso a la venta el avión presidencial.
34.- En el Gobierno de Zedillo se instaló la libertad de expresión plena; hoy, periodistas y medios críticos son perseguidos y satanizados por López.
35.- Nunca un Presidente había violado de manera tan flagrante la Constitución, como AMLO.
36.- Nunca, como hoy, un Poder Legislativo y un Congreso, habían mostrado tal abyección ante el Presidente, ni en los tiempos del peor PRI.
37.- Nunca un Gobierno federal había destruido la ciencia y la tecnología, como el Gobierno de AMLO.
38.- Nunca un Gobierno había llegado a tal nivel de clientelismo, como el de AMLO; ni los de Echeverría y López Portillo.
39.- Nunca un Presidente había sido tan zalamero y abyecto con un Presidente norteamericano, como AMLO.
40.- Nunca un Presidente mexicano fue tan temeroso del extranjero, como López.
41.- Nunca, desde Lázaro Cárdenas, un Presidente mexicano prefirió vivir en un lujoso Palacio, antes que en una casa austera.
42.- Nunca, un Presidente desdeñó foros internacionales, como AMLO.
43.- Nunca un Presidente había colocado en riesgo a tantos mexicanos, al decidir viajar en vuelos comerciales.
44.- Nunca un Presidente había destruido a Pemex, como López.
45.- Nunca un Presidente había dañado tanto a los pobres, como AMLO. llevándolos a una mayor pobreza, a causa de sus políticas equivocadas.
46.- Nunca un Presidente había dañado tanto al medio ambiente, al extremo de cancelar contratos internacionales para generar energía limpia.
47.- Nunca un Presidente edificó obras faraónicas, a pesar de la crítica generalizada del mundo: Dos Bocas, Tren Maya y Santa Lucía.
48.- Nunca en la historia moderna y democrática, un Presidente había expresado claras pulsiones dictatoriales, como AMLO.
49.- Nunca, en solo 17 meses, un Presidente perdió más de la mitad de la popularidad, como ocurrió con Obrador.
50.- Nunca un Presidente mexicano había llegado al poder con tal nivel de ignorancia, analfabetismo y estulticia, como AMLO.

¿Tenía razón, o no, hace poco más de dos años?

El tiempo me dio la razón: Obrador era un peligro para todos.

Pero, cuidado, la historia aún no ha terminado.

Al tiempo.
07 Mayo 2020 04:07:00
¡Barraca ‘Los Pinos’! ¿mensaje a Cárdenas?
No se detiene la pulsión rencosa y vengativa de López Obrador.

Más aún, en plena pandemia, lo que menos importa son los miles de muertos registrados; los miles que vendrán y menos la suerte de los miles de médicos y enfermeras que todos los días se juegan la vida.

Lo único importante para el presidente López es la venganza; denostar, difamar, castigar y contener a sus adversarios; imaginarios o reales, sean oponentes políticos, empresariales o mediáticos.

Y la más reciente de esas pulsiones vengativas fue la inexplicable decisión de convertir la otrora Residencia Oficial de “Los Pinos” -por meses convertida en museo-, en “barracas” para “el descanso” de médicos de quién sabe qué hospitales.

¿De verdad algún médico o enfermera puede descansar en esas “barracas” sin los mínimos de higiene, privacidad y decoro, en que el presidente Obrador decidió convertir a “Los Pinos”?

Está claro que si le importan los trabajadores de la salud y su bienestar, resultaba más barato -al Gobierno y al Presidente-; y más saludable, higiénico, confortable y eficiente, utilizar hoteles aledaños a los hospitales.

Pero está claro que nada de eso le importa a López; lo cierto es que habilitar la otrora Residencia Oficial de “Los Pinos” parece parte de un potente mensaje populista, de Obrador, a un poderoso adversario, emergente, que amenaza con ser obstáculo para las locuras de AMLO

Y es que, en las últimas semanas, apareció en la escena política un oponente de peso pesado que, como pocos, puede meter en aprietos al presidente Obrador y a su Gobierno.

Y no hablamos de un político en particular sino, en general, de una corriente política; la misma corriente que en la segunda mitad de la década de los años 80 confrontó al entonces presidente Miguel de la Madrid y que sacó del PRI al ala progresista del viejo partido tricolor.

En efecto, si lo dudan, todos han visto en escena a Porfirio Muñoz Ledo, hoy convertido en tibio opositor a las ambiciones dictatoriales y sin límite del presidente Obrador.

Pero según las intrigas y los intríngulis de Palacio -la casa del rey Obrador-, detrás de Muñoz Ledo estaría, igual que en los años 80 del siglo pasado, Cuauhtémoc Cárdenas, el mítico líder opositor que, casualmente, es el padre político de López Obrador.

En efecto, en los pasillos de Palacio, en los corrillos, en alcobas y corredores se habla de supuestos encuentros “secretos” entre Cárdenas, Muñoz Ledo y una veintena de políticos e intelectuales que estarían preparando una suerte de manifiesto para exigir al presidente Obrador un golpe de timón; el regreso al curso democrático, la rectificación inmediata y acciones urgentes ante las pandemias sanitaria, económica y petrolera.

Según las “comadrejas” de Palacio, desde la soledad del poder, el nuevo rey mexicano encontró el mensaje perfecto para el que pudiera ser -ya hoy- su adversario más formidable; su mentor, Cuauhtémoc Cárdenas.

Sí, el disparate de convertir “Los Pinos” en “barracas” para médicos y enfermeras, parece más bien un disparo de odio lanzado contra la familia Cárdenas, cuyo patriarca, el expresidente, fundó, bautizó y fue el primer huésped de “Los Pinos”, hasta diciembre de 2018 casa de los presidentes.

Resulta que, al llegar al cargo de presidente, Lázaro Cárdenas del Río consideró que el Castillo de Chapultepec -hasta entonces la casa de los presidentes mexicanos- era un recinto ostentoso y monárquico que, por esa razón, ofendía a los ciudadanos.

Por eso decidió vivir en una casa acorde a la investidura presidencial. Se decidió por la casa del rancho La Hormiga, en Molino del Rey; edificación enclavada en el corazón del Bosque de Chapultepec, que fue remodelada para ser habitada por el presidente Cárdenas.

La remodelación, como queda claro, incluyó el cambio de nombre. ¿Por qué bautizarla como “Los Pinos”? Porque ese era el nombre del huerto -en Tacámbaro Michoacán- donde el general Lázaro Cárdenas conoció a su esposa, Amalia Solórzano, y en donde “hacía la visita” a lo largo del noviazgo.

Pero ese no es el único valor sentimental para la familia Cárdenas.

En “Los Pinos” pasó buena parte de su infancia el niño Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, a la postre, el padre político de AMLO.

¿Y eso a quién le importa…? Podría preguntar un despistado.

Pues resulta que cualquiera que conozca la mente perversa de López Obrador entendería que convertir “Los Pinos” en barraca para médicos y enfermeras, sería entendido como mensaje del poco aprecio de Obrador por los afectos de los Cárdenas.

Y es que, si tiene pico de pato, cola de pato y grazna como pato, tenemos derecho a suponer que se trata de un pato; de un mensaje de López a Cárdenas. ¿O no?
06 Mayo 2020 04:07:00
¡Complicidad en el caso Bartlett: las pruebas!
De no ser por las graves implicaciones que aparecen, desde lo más alto del poder, el “sainete” Bartlett resultaría de risa loca. Y es que un recuento elemental de hechos arroja claras evidencias de que el otorgamiento de contratos –sin licitación y por adjudicación directa– a empresas de la familia Bartlett habría recibido el aval de Palacio y, por tanto, de la propia Secretaría de la Función Pública.

Es decir, que desde el 17 de abril pasado, la dependencia a cargo de Irma Eréndira Sandoval, analizó, valoró y validó la contratación de la empresa Cyber Robotics –propiedad de León Bartlett–, como proveedora del IMSS en la compra de ventiladores clínicos.

Resulta, por tanto, que son “juez y acusado” Eréndira Sandoval y sus subordinados en el IMSS y en las dependencias implicadas en el caso Bartlett. ¿Por qué?

Porque Irma Eréndira Sandoval y/o sus respectivos subordinados investigarán y juzgarán sobre un presunto delito del que, en realidad, son copartícipes, ya que analizaron, valoraron y validaron la compra de equipo médico, a las empresas de Bartlett.

Pero el asunto se complica más cuando se confirma que el presidente Obrador expidió el nuevo reglamento de la Secretaría de la Función Pública, solo 24 horas antes de que el IMSS, de Hidalgo, asignara el contrato para la compra de ventiladores médicos a la empresa de la familia Bartlett.

En pocas palabras, son contundentes las evidencias de que desde la casa presidencial, en Palacio, se habría fraguado la entrega del negocio de los ventiladores a la familia de Manuel Bartlett, al amigo del Presidente. ¿Lo dudan?

1.- En los primeros días de abril pasado –como consta en los medios de comunicación–, la armadora Volkswagen anunció que, ante la emergencia sanitaria, su planta de Puebla fabricaría un total de 90 respiradores al día, los cuales serían donados –sin costo alguno– al Ejército para atender al mayor número posible de mexicanos enfermos.

2.- Sin embargo, días después del anuncio de Volkswagen, la Cofepris publicó los estándares técnicos que debían cumplir los respiradores, los que según la armadora “eran muy estrictos” y llevaría meses desarrollar un prototipo con esas características. En pocas palabras, fue evidente que manos interesadas dejaron fuera la potencial fabricación gratuita de los equipos


3.- De manera simultánea, el 16 de abril se publicó, en el Diario Oficial de la Federación, el “Reglamento Interior de la Secretaría de la Función Pública”, que entró en vigor al día siguiente, el 17 de abril. El decreto, como es normal, fue emitido y firmado por el presidente López Obrador.

4.- En su Artículo 12, tal decreto faculta a la titular de la Secretaría de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, “a designar y remover libremente a los titulares de los Órganos de Control Interno y a los titulares de las Áreas de Auditoría Interna de las dependencias…”, secretarías de Estado y organismos descentralizados y entidades paraestatales, del sector público federal.

5.- El mismo 17 de abril, a las 18:00 horas, en la ciudad de Pachuca de Soto, Hidalgo, en su calidad de responsable del Órgano Interno de Control de la Auditoría del IMSS, de Hidalgo, Margarita Espinosa Ruiz, firmó el acta de notificación del fallo de la adjudicación directa mixta que favoreció a la empresa de León Bartlett, Cyber Robotics.

6.- Vale recordar que ese mismo 17 de abril, cuando Cyber Robotics resultó ganadora de la adjudicación, ya estaba en vigor el nuevo Reglamento de la Función Pública decretado por el presidente Obrador, en el Diario Oficial del 16 de abril. Es decir, que la Secretaría de la Función Pública es copartícipe de tal contratación, a través del Órgano Interno de Control.

7.- Y es que, por si no lo sabían, la página de transparencia del IMSS establece que “El órgano Interno de Control representa a la Secretaría de la Función Pública, con la finalidad de prevenir, detectar y abatir los actos de corrupción en el Instituto del Seguro Social”.

8.- ¿Por qué razón, entonces, el Órgano Interno de Control de la SFP, no se enteró del conflicto de interés de la empresa Cyber Robotics, si su papel era “prevenir, detectar y abatir los actos de corrupción”?

9.- ¿O será que el presidente Obrador firmó el decreto que expidió el Nuevo Reglamento de la Función Pública, justo para favorecer a las empresas familiares de su amigo, Manuel Bartlett?

10.- Queda claro que el presidente López Obrador y la señora Sandoval, sabían que la licitación de equipo médico favorecía a la empresa de León


Bartlett. Por tanto, son juez y parte y deben excusarse de la investigación.

Y si dudan del engaño y la trampa, la titular de la Función Pública dijo que desde el viernes 1 de mayo, a través de uno de sus subordinados del Órgano de Control Interno, del IMSS, se inició una investigación.

¿Qué van a investigar? ¿Qué desde el Palacio el presidente Obrador favoreciera a Bartlett? ¿Qué la SFP es parte de la trama fraudulenta? Al tiempo.

05 Mayo 2020 04:07:00
¡Ni Calderón ni Bartlett; es la pandemia, estúpidos!
¿Quién está interesado en colocar, como centro del debate en México, el supuesto vínculo del expresidente Calderón con el crimen organizado?

¿A quién le importa hacer crecer, en tiempos de pandemia, la imagen corrupta de Manuel Bartlett, al que sin duda solapa en sus corruptelas el propio Gobierno de López Obrador?

¿Por qué la Suprema Corte, por ejemplo, decidió dar trámite a la controversia del tramposo Gobierno de Jaime Bonilla, en Baja California –votado por dos años y quien pretende quedarse cinco años– justo cuando la pandemia arroja el mayor número de muertos?

La respuesta a las tres interrogantes, planteadas arriba, es una sola: se trata de urgentes “cortinas de humo”, que buscan desviar la atención para que los ciudadanos olviden lo verdaderamente importante, lo realmente grave, que es la pérdida de vidas humanas a causa del manejo deficiente, mentiroso y tramposo del contagio por coronavirus.

Es decir, que el Gobierno de López Obrador busca modificar la percepción social –desviar la atención– como un distractor de la realidad.

¿Por qué?

Porque el coronavirus y sus secuelas; el recuento de daños, será mortal para el Gobierno de AMLO y para su futuro inmediato: los procesos electorales.

Dicho de otro modo, resulta que los estrategas de la propaganda oficial de Obrador –los mismos que curiosamente siembran una encuesta que dice que subió su aceptación por el manejo de la pandemia– pretenden desviar los ojos, los oídos y la atención social a todas partes, lejos de lo realmente grave: la pérdida de vidas humanas a causa de la pandemia.

Y, sin duda que los propagandistas del Gobierno federal y de la imagen presidencial están frente al mayor reto imaginable; engañar a los mexicanos con el cuento de que la pandemia es atendida de manera correcta y que casi es una bendición.

Sin embargo, en los hechos, la percepción de buena parte de la sociedad mexicana es no solo de un escandaloso fracaso del Gobierno de AMLO, en el manejo de la pandemia, sino que crecen los convencidos de la notable incapacidad oficial para hablar con la verdad sobre esta.

Esas dos variables –la mentira oficial y el equivocado manejo de la percepción mayoritaria– han obligado a los propagandistas oficiales a echar mano de las típicas argucias “engañabobos”.

Así, por ejemplo, en plena cresta de la mortal pandemia y cuando han perdido la vida más de 2 mil personas –según reportes oficiales– los ciudadanos son bombardeados por temas como las raterías de la familia Bartlett –solapadas por AMLO– la difamación calumniosa contra el expresidente Calderón por presuntos vínculos con el crimen organizado y –a partir de hoy– la posibilidad de que la Suprema Corte inicie a tambor batiente la discusión par avalar y/o rechazar las trampas de Bonilla.

Todo ello en medio del creciente enojo social por lo burdo y maniqueo de las amañadas cifras oficiales sobre el número de contagiados y/o muertos a causa del coronavirus; engaño deliberado que busca maquillar el impacto de la pandemia en miles de familias.

Por eso, ante el maquillaje grosero de la realidad por parte de las manos interesadas de la casa presidencial –de los estrategas mafiosos– se han producido reacciones desesperadas como la que vimos en el Hospital de Las Américas, de Ecatepec, en donde una turba de familiares de enfermos rompió todos los cordones de seguridad y descubrió decenas de cadáveres apilados, sin que hasta hoy se sepa si están contabilizados.

Y, también por eso, debemos recurrir a un clásico de la percepción; al famoso “¡Es la economía, estúpidos!”.

Como muchos saben, la frase se le acredita a Bill Clinton, candidato presidencial en la contienda de 1992 frente a Bush.

La realidad, sin embargo, es que la frase pertenece al estratega del expresidente Clinton, el reputado James Carville, quien intentaba sembrar entre los colaboradores de Clinton la percepción de que la principal arma contra su adversario era su ignorancia sobre la economía.

Pero Carville debía llevar esa percepción más allá de los colaboradores de Clinton; debía sembrarla en la mente del ciudadano de a pie. Es decir, que el elector promedio comprara “la percepción” de que Bush era ignorante en materia económica y que el principal problema del país, era la economía.

En otras palabras, la percepción como distractor de la realidad.

La pregunta, sin embargo, es si una sociedad cansada del encierro, enojada por los engaños oficiales y agraviada por el peor Gobierno de la historia, se tragará el ciento de que lo importante no está en los horrores del Gobierno de López Obrador.

Por eso, vale repetirlo. ¡No, estúpidos, lo importante no es Calderón, Bartlett o Bonilla; lo importante es que miles de mexicanos mueren por las torpezas de un Gobierno criminal!

Al tiempo.
04 Mayo 2020 04:07:00
¡El despertar social y doble ‘palo’ a López!
Resultó por partida doble el “palo” que le recetaron a López Obrador los opositores en particular, pero los ciudadanos, en general.

Y es que con horas de diferencia, el INE le puso un alto a la grosera propaganda presidencial disfrazada de créditos a pequeñas empresas; ayudas que no solo llevaban el nombre sino la firma del presidente Obrador.

Mientras tanto, por su lado, diputados y senadores de oposición tiraron toda posibilidad –momentánea– de aprobar un periodo extraordinario de sesiones del Congreso, lo que avalaría el uso y abuso inconstitucional del presupuesto, por parte del Presidente.

En los dos casos, se trató de acciones legales que, por el momento, pararon las pulsiones dictatoriales del Gobierno de Obrador pero que, en los hechos, no han terminado.

¿Por qué?

Porque el peligro de que el Presiente se convierta en rey –de manera literal– no ha terminado; porque Obrador no parará en su pulsión autoritaria y nada democrática y porque, tarde o temprano, regresará a buscar el control total del presupuesto, con fines político-electorales.

Lo importante, por el momento, es que en la esgrima que terminó con el “doble palo”, asestado al autoritario presidente López Obrador, el motor que empujó la reacción institucional, que estuvo detrás de la sanción del INE y del rechazo de los legisladores de oposición, fue la sociedad.

En efecto, resultó revelador que, en medio de la pandemia, cuando la sociedad parecía desmovilizada a causa del miedo al coronavirus y a sus miles de infectados y muertos, millones de ciudadanos reaccionaron desde esa ventana que son las redes sociales, para repudiar los abusos del poder, del presidente Obrador y de su partido.

Y es que, precisamente ese fue el mayor de los errores del Gobierno federal y del presidente AMLO; creer que, a causa de la mortal pandemia, los ciudadanos no serían capaces de reaccionar, de movilizarse y de protestar con todos sus anticuerpos.

Grave error del Presidente y de su partido, ya que al minimizar la respuesta social ante dos violaciones flagrantes a la Constitución y sus leyes –como abusar de la propaganda oficial y pretender apoderarse del presupuesto federal– en realidad lo que consiguieron fue acrecentar el enojo social.

Lo que no entendieron en el Gobierno de Obrador, es que una sociedad enojada por la violación a la Carta Magna, engañada sobre los escandalosos niveles de violencia, ofendida por la destrucción del sistema de salud –que pone en peligro a millones de personas– y asustada por una pandemia como la del coronavirus está más sensible que nunca y es capaz de reaccionar con mayor fuerza.

Y esa fuerza alertó al INE, sacó de la modorra a los legisladores opositores de todos los partidos y, al final, propició el “doble palo” que sociedad y partidos le endilgaron al Gobierno de AMLO.

Pero si bien el asunto no ha terminado –porque el sátrapa Obrador regresará por todo– lo cierto es que cada día son más las razones para despertar los anticuerpos sociales de una ciudadanía agraviada por la inseguridad, el desempleo y por la carencia de salud y bienestar.

Y es que los agravios contra la sociedad mexicana se suman día a día y se cargan, de manera inexorable, a la cuenta negativa del Gobierno de López Obrador y a sus legisladores y al partido Morena

¿Por qué?

Porque siguen apareciendo abusos del nuevo Gobierno, excesos, transas, raterías y los ya intolerables engaños.

Y los más recientes fueron la revelación de que uno de los hijos del pillo, Manuel Bartlett, habría abusado en la venta, al IMSS, de respiradores mecánicos para enfermos de coronavirus.

El escándalo fue mayúsculo cuando se pudo probar que el sobreprecio del equipo médico era mayor al 100 por ciento. Luego del escándalo, el Gobierno de AMLO trató de tapar la ratería, pero, como siempre, no pudo ocultar la transa.

Por otro lado, cada día resulta más difícil ocultar las mentiras y engaños sobre el rebase de la pandemia a las capacidades oficiales. El más reciente escándalo se produjo en el hospital público –a cargo del municipio de Ecatepec– Las Américas, en donde fueron descubiertos decenas de cadáveres de pacientes de coronavirus que eran escondidos.

Es decir, la pandemia ya rebasó por todos los frentes al Gobierno federal, a no pocos gobiernos estatales y a los municipios.

Lo saludable, en medio de la tragedia, es que también la sociedad rebasó a un Gobierno ineficaz y a los indolentes partidos opositores.

Y cuando una sociedad despierta, suelen caer los malos gobiernos.


Al tiempo.
01 Mayo 2020 04:00:00
¡Hoy, en el Congreso, infierno o gloria!
El de hoy será un día histórico, un día para recordar.

Un día en el que los mexicanos asistiremos a la impensable disyuntiva de esperar un futuro entre el infierno o la gloria.

Un día en el que el futuro del país todo depende de un puñado de diputados y senadores que tienen en sus manos la muerte de la democracia o la gloria como mujeres y hombres responsables, que habrían salvado el futuro de más de 120 millones de mexicanos.

Y es que hoy, en la Comisión Permanente del Congreso, una mayoría de diputados y senadores, de todos los partidos, podría votar -en plena pandemia- a favor de un periodo extraordinario de sesiones del Congreso, para dar curso a una reforma del Presidente que viola la Constitución, que daría muerte a la democracia mexicana, acabaría con la división de poderes y abriría la puerta al mayor fraude de la historia.

¿Por qué al mayor fraude de la historia? Porque si el Congreso aprueba la iniciativa enviada por el Presidente para disponer de manera discrecional del dinero público, López Obrador podrá disponer de todo el dinero que requiera para comprar votos, conciencias y voluntades en las elecciones del 2021 y del 2024.

De esa manera, el 1 de mayo del 2020 también podría ser recordado como el día en que murió el Poder Legislativo en México, en general, pero en particular se pudiera convertir en el día en que murió la Casa del Pueblo, que es la Cámara de Diputados.

El 1 de mayo del 2020 se podría convertir en la fecha en la que, de manera formal, arrancó la dictadura de López Obrador; el día en el que el Presidente disparó el tiro de gracia a la democracia mexicana, para dar muerte a una de las “joyas de la corona”: la división de poderes.

El 1 de mayo del 2020 se puede convertir en la fecha en la que los representantes populares dejaron de serlo; dejaron de servir a los ciudadanos para convertirse en lacayos del poder en manos de un solo hombre, en sirvientes del usurpador de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

El 1 de mayo del 2020 podría ser recordado como el momento en que se quitó la careta el usurpador López Obrador, quien no solo se puede adueñar de las facultades del Congreso y de la Casa del Pueblo sino que, en lugar de Presidente, se pudiera convertir en rey.

El 1 de mayo del 2020 puede ser recordado como el día en el que un puñado de traidores a la patria, diputados y senadores del partido Morena -junto con algunos dizque opositores-, derribaron el edificio constitucional que soportaba la democracia mexicana, para suplantarla por la tiranía despótica y nada democrática de un dictador.

El 1 de mayo del 2020 podrá ser la fecha en la que se legitima el grosero clientelismo electoral; el uso discrecional del dinero público para la compra de votos; el despilfarro para someter conciencias y para la entrega de la dádiva electorera nada constitucional, a cambio del voto popular.

El 1 de mayo del 2020 podría ser el arranque del más monstruoso fraude electoral de la historia; el fraude simultáneo de las elecciones intermedias del 2021 y de la presidencial del 2024.

Y es que si López Obrador se queda con el manejo discrecional del presupuesto, tendrá recursos de sobra para comprar votos a manos llenas, de manera ilegal y fraudulenta. Es decir, el político que más denunció el fraude electoral terminaría como el mayor defraudador de todos los tiempos.

El 1 de mayo del 2020, la historia de México podría dar un cambio de 180 grados y pasar de una joven democracia tambaleante, a una democracia aniquilada que daría paso a un gobierno sin reglas, sin leyes; a una sociedad sometida, domesticada y sin libertades, en donde el poder estaría en manos de un déspota culpable de aniquilar la democracia.

Por el contrario, sin embargo, también existe la posibilidad de que el 1 de mayo del 2020 se convierta en un día para celebrar, para honrar y felicitar a las mujeres y los hombres de bien del Congreso mexicano; ciudadanos que entendieron la gravedad del momento y que, a pesar de las muchas presiones, cumplieron como patriotas.

Mexicanas y mexicanos que podrían salir en medio del aplauso general por haber salvado, de manera momentánea, la democracia y el futuro de más de 120 millones de mexicanos. Se habría ganado una guerra, no la batalla.

Hoy, el infierno o la gloria en el Congreso.

Al tiempo.
30 Abril 2020 04:07:00
¡Si AMLO se los pide, llegan al suicidio!
Asistimos a lo impensable: la autodestrucción voluntaria, ciega y hasta con tintes de fanatismo.

Y es que en el Gobierno de López Obrador no solo somos testigos de la denigración total del individuo -de casi todos los diputados de Morena-, sino de la destrucción de la institución a la que representan.

Y es tal el nivel de sometimiento y de ciega obediencia que, a pesar de que deben su cargo al pueblo y de que son los custodios populares de la Constitución y de sus leyes, los diputados de Morena son capaces de llegar al suicidio si es que su deidad, López Obrador, se los pide.

¿Llegarían al suicidio? Sí, al suicidio como representantes populares, como representación del pueblo en el Congreso y como equilibrio del Poder Ejecutivo, al que hoy se pliegan sin chistar.

Y es que los diputados de Morena -casi todos, salvo excepciones como la de Porfirio Muñoz Ledo- obedecen a ciegas y sordas, sin chistar, la orden presidencial de violar la Carta Magna -en materia presupuestal- y romper con el principio constitucional de división de poderes.

Y eso, aquí y en La Conchinchina, no es otra cosa que un suicidio político. La muerte de la Cámara de Diputados, ordenada por el jefe máximo de los legisladores de Morena, por el nuevo Dios, que les ordena la purificación mediante el sacrificio máximo, un disparo en la cabeza, el suicidio, que a cambio le dará a López Obrador el control total del Congreso.

En otras palabras, lo que ordena López a los diputados de Morena y a sus aliados, es matar la democracia y asesinar la división de poderes; aceptar que la Cámara de Diputados -y el papel de los propios diputados- ya resulta inútil, como inútil será el Congreso en su conjunto, que deberá desaparecer al convertirse en un “florero” más del Gobierno de AMLO.

¿Qué pasa en la cabeza y en la conciencia de los diputados de Morena, como para perder las facultades de la memoria, la visión y la razón; como para retroceder a los tiempos del totalitarismo priista, contra el que lucharon muchos de ellos durante décadas?

¿Será cierto, como escribió “El Poeta”, que los políticos de Morena “de viejos son todo aquello que criticaron a los 20”? ¡Cuánta falta nos hace el gran José Emilio Pacheco para sacudir la modorra priista que todos los vividores de Morena llevan dentro!

Pero hay más. ¿Por qué uno de los más viejos priistas, como Porfirio Muños Ledo, es el único cuya razón, conciencia y corazón parecen intactos, a pesar de sus más de 80 años de edad?

¿Por qué no son los jóvenes militantes de la política, de Morena y de todos los partidos, los que avispan el talento y el talante contra el intento dictatorial de AMLO -llamada de atención para los frenéticos aplaudidores lopistas de párvulos-, sino que el diputado más añoso es el único capaz de ver el peligro que representa López Obrador para la democracia?

¿Será que Porfirio Muñoz Ledo es el único que entiende que el barco de la 4-T llevará a todos al naufragio del descrédito y la traición a la patria? ¿O será que Porfirio es el único que entiende que el secreto y el valor supremo de la política no está en el relumbrón de los cargos, sino en la trascendencia y el paso a la historia con dignidad, verdad y congruencia?

Como sea, en Morena pocos son capaces de entender lo elemental: que junto con López Obrador juraron respetar la Constitución y las leyes que de ella emanan.

No entienden los sátrapas de Morena que el juramento “sí y solo sí” va en esa dirección: respetar la Constitución y las leyes que de ella emanan.

Nunca dice el juramento que la responsabilidad del Presidente y de los diputados es acomodar las leyes a la conveniencia del Presidente, a los caprichos del jefe del Ejecutivo y tampoco están facultados los diputados para destruir la institución en la que se desempeñan.

Los diputados no fueron votados por el pueblo para convertirse en lacayos del Presidente, en sirvientes del Ejecutivo, fámulos del poder al que deben vigilar; no, su papel no es el de serviles, bajos, criados, pajes, esbirros, sicarios, aduladores, rastreros, abyectos y menos escuderos de nadie.

Los diputados son empleados del pueblo, llegaron al cargo para cuidar los intereses de los ciudadanos, no de un Presidente depredador de la democracia y del país todo.

Y sí, los diputados de Morena hacen historia como traidores a la patria; traidores a sus principios, a la nación y, sobre todo, traidores a quienes los llevaron al cargo. ¿Lo dudan?

Al tiempo.
29 Abril 2020 04:07:00
¡AMLO, un presidente rebasado por todos!
Luego de ser uno de los Presidentes que llegó al poder con la mayor fuerza posible –con un poder impensable en democracia– hoy López Obrador es un Mandatario rebasado por todos los flancos.

Lo han rebasado la corrupción, el crimen organizado y la violencia, que hoy alcanzan niveles de escándalo.

Lo rebasaron la improvisación, las ocurrencias, la estulticia, la ineptitud, la ignorancia y el analfabetismo.

Lo rebasaron las pandemias sanitaria, económica y petrolera, que tienen al país al borde de la ruina.

Lo rebasaron los hombres de empresa, a los que pretendió someter y quienes, cual experimentados “lobos de mar”, buscaron apoyos foráneos.

Y lo rebasó la sociedad, la crítica y hasta la realidad, al extremo de que hoy aprueban su gestión solo cuatro de cada 10, de los ocho de cada 10 que aplaudieron su llegada al poder presidencial.

¿Quién le hace caso hoy al Presidente? ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué el fracaso escandaloso del Gobierno más poderoso de la historia democrática?

La respuesta se resume en dos palabras: ceguera y sordera. ¿Ciego y sordo el Presidente mexicano?

Si, López Obrador es y ha sido un líder y un político que no abre los ojos a la realidad, al conocimiento, a la razón; líder y político que va por el mundo con los ojos cerrados y que solo ve las fantasías de su imaginación.

Y López Obrador tampoco escucha. Lo cierto es que cierra los oídos a la razón, al conocimiento y a la realidad. Y es que AMLO solo se escucha a sí mismo, en un soliloquio permanente que cada minuto lo aleja de los mortales y de la realidad de estos.

Por eso está cada vez más solo. Por eso sus cercanos aprendieron a decir solo lo que quiere escuchar; saben “dorarle la píldora”; por eso la rapiña y el saqueo de los infaltables vividores que pululan en torno al más poderoso Gobierno que haya conocido la breve historia de la democracia mexicana

Y es que, como saben, el de López Obrador es el Gobierno que se instauró con el mayor poder imaginable. Fue electo por 30 millones de votos y, junto con sus aliados, tiene el control total de los tres poderes de la Unión; el Ejecutivo, Legislativo y Judicial, además de que pertenecen a su partido más de dos tercios de los congresos estatales.

Es decir, con todo ese poder, el presidente López Obrador puede modificar a su antojo desde la Constitución, hasta todas las leyes que de ella emanan. Pero no es todo. Por si fuera poco, López arrancó su gestión –hace 17 meses– con una aplastante aceptación de ocho de cada 10 mexicanos.

Tampoco ahí acaba la historia. Hoy, a 17 meses de iniciado el Gobierno de AMLO, aún sigue sin aparecer la oposición partidista, lo que deja a los ciudadanos en la mayor orfandad de la historia, a merced de un potencial dictador que hace todo por destruir no solo la democracia sino el país todo.

Sin embargo, la ceguera y la sordera de AMLO, le han cobrado una factura también impensable.

1.- Lo rebasó el rechazo popular. En horas se cumplen 17 meses de iniciada su gestión. En ese corto tiempo perdió casi 50% de las preferencias con las que arrancó el 1 de diciembre de 2018.

2.- Lo rebasó la crítica generalizada. Al cumplir el primer año de Gobierno aún eran muchos los aplaudidores a sueldo. Hoy solo quedan un puñado, que se cuentan con los dedos de las manos. Y es que, ante la tragedia nacional, son muy pocos los que aceptan cargar “El Sanbenito” de aplaudir a AMLO. Muchos saltan cual ratas del naufragio llamado 4T.

3.- Al enojo creciente del Presidente, por la caída en su popularidad y por la creciente crítica, se suma el rebase empresarial, por la derecha y por la izquierda. Y, el mejor ejemplo lo vimos los días lunes y martes, cuando López enfureció porque los grandes empresarios consiguieron apoyo del BID, ante la crisis económica, sin mediación del Gobierno; apoyo que les negó López.

4.- A ese enojo se sumó que el Banco de México “se le salió del huacal” y que los gobernadores de todos los partidos opositores lo rebasaron por la derecha y la izquierda, en el caso de la pandemia de coronavirus.

5.- A su vez, el crimen organizado está fuera de control en México. López Obrador les obsequió impunidad y amnistía, como al cártel de “El Chapo”. Sin embargo, ante el vacío de poder, los grupos criminales arrebatan clientela al Presidente con el reparto de despensas. Al tiempo, las cifras de muertos, secuestros, feminicidios e infanticidios se disparan a niveles de escándalo. A los muertos por el coronavirus se suman los muertos por la violencia.

6.- A López Obrador lo rebasó la corrupción, no solo en el sector salud, sino en el tráfico de drogas en todo el país. ¿Alguien sabe por qué el relevo en Aduanas? Sí, porque lo pidió el Gobierno de Trump. Y es que por los puertos y aeropuertos sigue entrando toda la droga, los precursores químicos y sigue saliendo toda “la meta” y las drogas.

Los hechos lo confirman; el de López Obrador es un Gobierno rebasado. Y si dudan, formulen la siguiente pregunta: ¿Quién le hace caso, hoy, a AMLO?

Al tiempo.
28 Abril 2020 04:00:00
‘Engañabobos’, el nuevo decálogo de López
Como saben, la primera respuesta oficial, de López Obrador, a las pandemias sanitaria, económica y petrolera que enfrenta México, fue un escandaloso decreto que violenta la Constitución.

Hablamos del tema apenas en la entrega anterior, en el Itinerario Político titulado: “Laboratorio del dictador López”.

Y es que, en efecto, al Presidente se le ocurrió “la brillante idea” de violar la Carta Magna y obligar a los altos funcionarios federales a reducir el 20% de sus salarios, además de cancelar los aguinaldos. Es decir, por decreto, el Presidente ordenó violar la Carta Magna.

Pero no conforme con ese decreto de profundo tufo dictatorial, el Mandatario suplantó facultades exclusivas de la Cámara de Diputados, al reasignar el presupuesto y favorecer a sus proyectos consentidos: Dos Bocas, Tren Maya y Aeropuerto de Santa Lucía.

También en ese caso AMLO violó la Constitución, porque el Presidente no puede manosear de esa manera el presupuesto, cuya asignación es facultad exclusiva de la Cámara de Diputados.

Pero tampoco fue todo. En un nuevo mensaje, emitido el domingo pasado, el Presidente volvió a la misma fórmula de la imposición y ahora propuso un decálogo, dizque para apoyar a las empresas y a la clase media.

Lo cierto, sin embargo, es que se trata de otro decreto “engañabobos”.

¿Por qué? Porque los 10 puntos abordados por el Presidente no son más que otra sarta de mentiras y tonterías propias de un demagogo -como López Obrador-, que no sabe y no entiende el ejercicio elemental del poder. ¿Lo dudan?

1.- En el primer punto del decálogo no aparecen más que un puñado de buenas intenciones que nada tienen que ver con la realidad. El Presidente promete, por ejemplo, que “no habrá corrupción ni impunidad”.

Lo simpático es que Obrador nunca dice cómo logrará ese sueño: el de acabar con la corrupción. Además de que no es más que un buen deseo que choca de manera frontal con la realidad. Y es que AMLO no puede hablar de combate a la corrupción cuando su Gobierno entrega 90% del gasto público sin licitar. Es decir, se trata del Gobierno más corrupto de la historia.

2.- Promete reducción del gasto público, lo que hace su Gobierno desde el primer día. Incluso ese recorte provocó la tragedia en el sector salud.

3.- Dice AMLO que se garantizarán las libertades. ¿No sabe el Presiente que cumplir y hacer cumplir la Constitución -y con ello garantizar la libertad y los derechos-, es su obligación, más que una graciosa concesión? Así la ignorancia de López, quien persigue periodistas y censura medios.

4.- Promete AMLO estado de derecho. ¿Qué es el estado de derecho? Lo sabrá el Presidente. No es más que el Estado sometido al derecho, a la Constitución y sus leyes. Y aquí miente de nuevo Obrador, ya que el suyo es uno de los gobiernos que más ha violentado la Constitución y sus leyes. Y el mejor ejemplo es la venganza contra Rosario Robles.

5.- Sin vergüenza alguna, López promete “paz con justicia”; cuando su Gobierno pacta con narcos, solapa criminales y es la gestión con el mayor número de muertos: casi 50 mil en solo 17 meses. ¿No es una desvergüenza?

6.- Promete que no habrá nuevos impuestos o gravámenes. Lo que no dice es que el peor impuesto, el más costoso, es la improvisación, la ineficacia, la ignorancia y la corrupción. En todo ello es campeón el Gobierno de AMLO.

7.- Promete Obrador que no aumentarán los combustibles, la luz y el gas. Miente de nuevo. El gas y la luz ya registraron sensibles aumentos. Y la gasolina baja por la tragedia petrolera, no por el Gobierno de AMLO.

8.- Promete López una baja en las tasas de interés. Miente una vez más. ¿Por qué? Porque las tasas de interés no bajan por decreto, sino por las fuerzas del mercado.

9.- Promete inversión pública pero sin pudor alguno dice que esa inversión será dedicada a sus obras consentidas; verdaderos elefantes blancos que terminarán en ríos de dinero tirado a la basura. Nos referimos, como saben todos, a la inútil refinería de Dos Bocas; al nada claro Tren Maya y, sobre todo, al inservible Aeropuerto de Santa Lucía.

10.- Y, por último, el Presidente mexicano ejercita una de las maromas más espectaculares de su Gobierno. ¿Recuerdan cuando dijo que, por decreto, en su Gobierno había muerto el neoliberalismo? ¿Recuerdan que un día sí y otro también repudia a los neoliberales?

Bueno, pues el punto 10 de su decálogo no es más que el ferviente deseo de que lo más pronto posible entre en vigor el TMEC; el más neoliberal de los tratados de libre comercio.

Queda claro que el decálogo que imaginó AMLO para dizque salvar a las empresas y a las clases medias, no es más que retórica “engañabobos”.

¿Quién, a estas alturas del fallido Gobierno de AMLO, se dejará engañar?

Al tiempo.

27 Abril 2020 04:00:00
¡Laboratorio del dictador López!
Sin duda que para algunos podría resultar exagerado hablar de una dictadura en México.

Sin embargo, en los hechos, vivimos en un laboratorio en el que, de manera cotidiana, el partido en el poder y su Gobierno ensayan formas y costumbres propias de una dictadura.

Y los mejores ejemplos son los “buscapiés” que, de tanto en tanto, lanza el partido en el poder a través de sus legisladores.

“Buscapiés” como la iniciativa de reforma al Artículo 29 constitucional que, en los hechos, proponía que no más de una decena de legisladores, del partido en el poder, pudieran facultar al Presidente para declarar un “estado de excepción” –que implica la cancelación de las libertades básicas– en pandemias como la que hoy vivimos.

La iniciativa fue retirada luego de un primer “sondeo” que provocó la indignación colectiva.

Lo mismo había ocurrido ya en dos ocasiones previas, cuando dos legisladores de Morena –cada uno por su lado y en momentos distintos– presentaron sendas iniciativas para que el Gobierno federal pudiera disponer del ahorro de los trabajadores; lo que conocemos como Afores.

También en ese caso la protesta social y la indignación colectiva echaron abajo, de inmediato, los dos intentos oficiales por apoderarse de un recurso que es exclusivo de los trabajadores y que es vital en la última parte de la vida de los ciudadanos; en el retiro laboral.

Y es aquí donde aparece la primera pregunta.

¿Son casuales los dos intentos legislativos –el de apoderarse de las Afores y reformar el Artículo 29 de la Constitución– con un fuerte tufo autoritario y dictatorial?

Todo indica que no se trata de una casualidad, sobre todo a la sombra de otras decisiones también con un fuerte contenido dictatorial y clientelar, como el decreto de 11 puntos para acrecentar la austeridad.

Resulta que en tal decreto, el Presidente “decreta” la violación de la Constitución. O si se quiere, López Obrador viola la Constitución por decreto



¿Un decreto para violar la Constitución?

Sí, por absurdo que parezca. Pero vamos por partes.

1.- En tal decreto, el presidente Obrador ordena la cancelación de los aguinaldos “de la alta burocracia”, además de que a los trabajadores del Estado de mayor salario les hará una reducción de sus ingresos.

En los dos casos, como queda claro, se trata de una violación no solo a la ley sino a la Carta Magna. Pero tampoco es una novedad que el Presidente mexicano gusta de violentar la Ley Suprema; la misma Constitución y sus leyes, que AMLO juró respetar y hacer respetar.

En los primeros años del nuevo siglo, cuando AMLO era Jefe de Gobierno, también decretó descontar el 10% del salario de toda la burocracia capitalina. Nadie hizo nada, a pesar de que ese dinero fue a parar a las arcas del grupo político de AMLO, “para hacer política”.

Apenas en días pasados, el periodista Carlos Loret, reveló una carta del presidente del CCE, Carlos Salazar Lomelín, quien con todas sus letras le dijo “no” al Presidente, quien le sugería violar la ley y la Constitución.

2.- En el mismo decreto de austeridad, el Presidente viola la Constitución al decidir, de manera unilateral, la reasignación del presupuesto; lo que es una facultad exclusiva de la Cámara de Diputados.

Quienes elaboraron el decreto de austeridad ignoraban esa facultad exclusiva de los diputados. Sin embargo, no les importó y, al mejor estilo de las “dictaduras bananeras”, el mismo presidente Obrador envió una reforma constitucional para justificar el manoseo de las facultades del Poder Legislativo, por parte del Poder Ejecutivo.

Y qué dijo sobre esa grave violación el Poder Judicial. Calladito se ve más bonito.

Los anteriores casos son apenas las “perlas” más recientes sobre graves violaciones constitucionales en las que han incurrido el Gobierno federal y el presidente López Obrador.

Por ejemplo, abundan los casos en los que se han modificado leyes y postulados constitucionales, para satisfacer los caprichos presidenciales, como la reciente Ley de Amnistía.

Por eso, al Gobierno de López Obrador le queda “como anillo al dedo” que es “el laboratorio de la dictadura de López”. ¿O no?

Al tiempo

24 Abril 2020 04:07:00
¡Mintieron: en enero ya había Covid-19 en México!
No podía faltar en un Gobierno de Morena. En efecto, en medio de la tragedia, aparecieron el circo, los payasos, los trapecistas y hasta el domador de fieras. Peor aún, en el Gobierno de López Obrador la tragedia de cientos de muertos por la peor pandemia del siglo parece haber sido convertida en “la fiesta de la muerte”.

Y es que aquellos que llevan en las espaldas la responsabilidad de la vida de millones de mexicanos

–potenciales víctimas del Covid-19–, no solo han desdeñado tal responsabilidad sino que, en medio del engaño y la mentira, alegremente paladean las mieles de la fama.

Sí, cual “estrellas del espectáculo”, los señores Hugo López-Gatell y Zoé Robledo parecen felices con ser parte del “insaciable tobogán de la fama” que los lleva a las portadas de las “revistas del corazón” y a “ñoñas” imágenes en las redes sociales, en las que aparecen cual héroes del momento.

Todo ello a pesar de que ocultaron por casi dos meses las primeras tres muertes por Covid-19 en México. Así, el caso más patético –por el ego sin freno–, es del subsecretario de Salud, López-Gatell, quien contagiado por el virus de la fama, se hace acompañar por maquillistas que lo retocan a cada aparición frente a las cámaras, mientras especialistas de imagen lo retratan en todas las poses imaginables para seleccionan las imágenes y “moverlas” en redes sociales.

Por eso, a López-Gatell se le ve lo mismo en imágenes y poses perfectas, que corriendo para entrar a la casa presidencial, y hasta regalando fotografías que le piden “espontáneos admiradores” que lo aplauden afuera de Palacio.

Y el delirio de la frivolidad es la portada de la revista Quién, que lo presentará como “El hombre del momento”. Lo que no dice la revista es si se trata “del hombre del momento final” de casi mil muertos; si es el hombre del momento para ocultar las cifras reales de la mortal pandemia o si la irresponsabilidad de López-Gatell merece tal título ¿Cuál es el criterio editorial de esa revista?

A su vez, por idénticos meandros de frivolidad se mueve Zoé Robledo, director del IMSS, quien igual que López-Gatell, “miente como respira”, sobre la situación que vive la institución que preside, frente a la pandemia. ¿Habrán estado, López-Gatell y Robledo, ante un enfermo de Covid-19?

Por eso obliga preguntar: ¿Cuántas muertes por Covid-19 están en la conciencia y la ineptitud de esos funcionarios; cuántas muertes más de paciente, médicos y enfermeras necesita para entender su fracaso? A nadie parece importarle y menos a Zoé Robledo, quien junto con el Gabinete de Salud se hacen retratar cual estrellas del firmamento, en el patio de Palacio para exhibir en redes sus figuras de modernos “paladines del poder”.

¿En las manos de esos amorosos de la frivolidad y del ego, está la vida de miles o millones de mexicanos, potenciales víctimas de Covid-19? La respuesta a la interrogante es un lapidario “sí”; en esas manos y en esas cabezas insensibles e insensatas está la vida de millones de mexicanos.

Y también por esas manos y por esas conciencias pasó el primero de los grandes engaños en tiempos de la pandemia.

¿Un primer engaño? En efecto, resulta que todos los ciudadanos fuimos “mal informados” de que el primer caso mortal de Covid-19 se produjo, en México, el 28 de febrero pasado. Se trató, como muchos saben, de un hombre de 35 años que murió en Ciudad de México, ese 28 de febrero.

Sin embargo, esa fue la primera gran mentira, tanto de López-Gatell, como de Zoé Robledo y del propio presidente López Obrador. ¿Y por que fue mentira? Porque en realidad el primer caso de muerte por Covid-19 se produjo el 6 de enero de 2020; casi dos meses antes de lo que oficialmente se nos dijo a todos los ciudadanos.

La información que lo corrobora se puede consultar en la plataforma Datos Abiertos de la Dirección General de Epidemiología –de la SSA–, en donde se confirma que el 6 de enero del 2020 se produjo la primera muerte por Covid-19, y que fue el caso de una mujer de 35 años originaria de Tepic, Nayarit, que padecía asma.

El segundo caso se confirmó el 8 de enero del mismo 2020, y fue otra mujer, originaria ahora de Tabasco, atendida inicialmente en Veracruz y que tenía problemas de obesidad. Y el tercer caso se confirmó el 27 de enero del 2020, en Naucalpan, Estado de México, y se trató de un hombre de 43 años.

Según la información oficial, los tres pacientes fueron considerados como “ambulatorios” y llevaron la cuarentena en sus casas, en donde convivieron con muchas otras personas. ¿Quién será capaz de poner fin a la feria de frivolidad que rodea a la peor pandemia en décadas? ¿La muerte de cientos de mexicanos, merece el premio a la frivolidad?
23 Abril 2020 04:07:00
¡Manual del ‘perfecto Aplaudidor’: por AMLO!
La mañana del miércoles 22 de abril, del 2020, los mexicanos, en general, pero los periodistas, en particular, vivimos uno de los mejores momentos de la historia, en décadas.

¿Por qué?

Porque resulta que el Presidente mexicano nos regaló –a medios y periodistas– una suerte de “Manual del Perfecto Aplaudidor”.

Es decir, por fin López Obrador se atrevió a mencionar, por nombre y apellido, a quienes en los medios, desde hace décadas, son motejados, como “La Banda de los Cuatro”.

¿Y, por qué ese ridículo nombre?

Porque son los cuatro periodistas más abyectos, más lambiscones; los más “lamebotas” y los que a cambio de un puñado de monedas son capaces de “vender su alma al diablo”, a los mismísimos infiernos.

Por el contrario, no son muchas las ocasiones en las que, con auténtica alegría, podemos dar gracias a López Obrador y felicitar al Mandatario mexicano por la claridad de su concepto sobre el siempre escabroso tema del papel de la prensa y de los periodistas, en una decadente democracia como la mexicana.

Y es que, como no había ocurrido en la historia, el Presidente no solo reconoció que la mayoría de los medios son profesionales –como pocos en el mundo– sino que, sobre todo, entendió que los periodistas no son y no deben ser aplaudidores del poder; sea el poder político, económico; sean los poderes fácticos o religiosos...

¿Reconoció AMLO a los medios y los periodistas?

En efecto, dijo que la mayoría de los medios y de los periodistas critican su gestión; dijo que “medios como El Universal y Reforma dan flojera, porque son páginas y páginas sin encontrar nada bueno del Gobierno”.

Pero fue más allá al precisar: “Y no se diga los editorialistas y opinadores, que no dicen nada bueno del Gobierno; para ellos todo es malo, no hay nada bueno”.

¿Qué significa todo lo anterior?

En efecto, que los medios, los periodistas, editorialistas y columnistas hacen lo correcto; cumplen a plenitud su razón de ser: critican y cuestionan al poder, en clara sintonía a su responsabilidad social de los medios en democracia.

Y es que esa, la de cuestionar, contener, criticar y equilibrar al poder, es la razón fundamental de los medios y de los periodistas.

La responsabilidad de los medios y de los periodistas –en los distintos géneros del periodismo– no es aplaudir al Gobierno, tampoco hablar bien del Gobierno y menos quedar bien con el Gobierno.

Pero además, fuimos testigos de uno de esos casos en los que el presidente López Obrador mostró que su limitada lucidez se sublima y, acaso por eso, aparece un Presidente generoso capaz de regalar a los periodistas mexicanos uno de sus mejores días, en más de medio siglo.


¿Por qué?

Porque en un notable ejercicio de claridad y reconciliación –la mañana del miércoles 22 de abril–, AMLO finalmente reconoció la existencia, con nombre y apellido, de aquellos periodistas y medios que todos los días hacen circo maroma y teatro –se revuelcan hasta la náusea– para defender a su Gobierno.

En los hechos, el presidente López Obrador sublimó su afán dictatorial al poner en blanco y negro a los críticos de su gestión, que son miles, frente a cuatro vividores del aplauso fácil, del “lamebotismo” que a toda costa defienden a AMLO a cambio de un plato de lentejas.

Y es que el Presidente mexicano reveló los nombres y hasta los calificativos despectivos de los mejores alumnos del impensable “Manual del Perfecto Aplaudidor”.

Es decir, que en un arranque de honestidad, el presidente Obrador reveló que sus mejores aplaudidores son, en ese orden, Federico Arreola, Enrique Galván, Pedro Miguel y Jorge Zepeda Patterson, “además de los moneros” –dijo AMLO– en referencia al grupo de cartonistas aplaudidores, entre los que están los del periódico La Jornada.

Lo dijo el propio AMLO; esos son sus aplaudidores, sus defensores, los dizque periodistas que, a cambio de un plato de lentejas, regalan el aplauso fácil.

¿Habían imaginado a un Presidente revelando el nombre de sus aplaudidores y defensores?

Pues sí, López Obrador no solo los mencionó, los defendió y hasta los aplaudió. No, AMLO los exaltó como héroes de su dictadura.

Al mismo tiempo se quejó de la crítica en diarios como El Universal, Reforma, Excélsior, El Financiero y hasta Milenio –este último en donde están algunos de sus más abyectos aplaudidores– y dijo que “dan flojera” porque son páginas y páginas en donde no reportan nada bueno, sino que para ellos todo está mal.

Sí, gracias a la queja de López Obrador, hoy podemos confirmar que la prensa mexicana, los medios y los periodistas, cumplen su labor; la de criticar al Gobierno, al Presidente y sus resultados.

Y ese es el mejor elogio que puede hacer todo hombre del poder a los medios.

¡Gracias Presidente!

Al tiempo
22 Abril 2020 04:07:00
‘¡Que se hunda Pemex!’ ¡Y López hundió Pemex!
El 28 de mayo de 2007, en el diario El Universal, el Itinerario Político se tituló de la siguiente manera: ¡Que se hunda Pemex!. El título catastrófico era parte de la advertencia que en el primer año del Gobierno de Calderón les hizo el jefe del PRD, López Obrador, a un grupo de senadores del partido amarillo que proponían el rescate de Pemex.

La respuesta de AMLO fue demoledora: “¡No… no me importa que se hunda Pemex, si se tiene que hundir, que se hunda. Si tenemos que quemar pozos, los quemamos, pero nada que ayude al ‘espurio’. A Pemex lo arreglamos cuando lleguemos a la Presidencia!”.

Pronto se cumplirán 13 años de la escena narrada aquel 28 de mayo de 2007. Y, en efecto, Obrador ya es Presidente y sí, AMLO hundió a Pemex. Así narramos la historia ese 28 de mayo de 2007.

“A las 6 de la tarde de cada lunes, en la que fue ‘casa de campaña’ de AMLO, se reúnen en torno al líder una veintena de políticos; los jefes del FAP, senadores y diputados federales del PRD, encargados del ‘Gobierno legítimo’ y los infaltables Manuel Camacho y Porfirio Muñoz Ledo.

“Uno de esos lunes, (era mayo de 2007 y corría el primer año del Gobierno de Calderón) llegó a la mesa el tema de la crisis de Pemex.

“Uno de los senadores asistentes explicó el trabajo legislativo que, sobre la materia, realizaba el PRD. De manera intempestiva, López Obrador intervino para cancelar la reunión. Pidió que se quedaran los senadores que hablaban de Pemex.

“Apenas cerró la puerta del despacho, cuando López Obrador estalló furioso: ‘¡Qué les pasa… trabajan para ‘el espurio’ o para el movimiento?’.

“Los senadores le habían explicado que estaba terminada una propuesta de reforma para fortalecer las finanzas de Pemex, para reorganizar su estructura, su relación con el sindicato y su papel en el mundo. Y, lo más importante, para salvar a la paraestatal de la quiebra. En el proyecto estaba de acuerdo el PRI, además de que la reforma incluía una buena parte de las propuestas de campaña de AMLO.

“¡No, no… no se metan con Pemex, ese es mi tema! A Pemex lo vamos a arreglar cuando lleguemos a la Presidencia”, estalló agitado López Obrador.

“Pero en el otro extremo no todos se quedaron callados. Los senadores Carlos Navarrete y Graco Ramírez argumentaron sobre la urgencia de rescatar Pemex, la posibilidad de ‘jalar’ al PAN y arrebatarle a Calderón ‘la joya de la corona’, además de romper el binomio PRI-PAN en el Congreso.

“La discusión subió de tono. A gritos, López Obrador insistía: ‘¡no, no, no, nada que fortalezca al espurio!’, mientras que los senadores insistían en que la reforma fortalecería a Pemex, al PRD y a su movimiento.

“‘¡No, Andrés, no podemos permitir que se hunda Pemex… por el bien del país, por el bien de todos!’, dijo también a gritos Navarrete, en abierto reto ‘al presidente legítimo’.

“Pero la respuesta de Obrador dejó fríos, paralizados a sus interlocutores. ‘¡No me importa que se hunda Pemex, si se tiene que hundir, que se hunda. Si tenemos que incendiar pozos, los incendiamos, pero no vamos a hacer nada que fortalezca al espurio!’.

“Ya en la calle, alguno de los asistentes al ríspido encuentro soltó: ‘¡Andrés ya perdió la razón…!’. El resto solo movió la cabeza y apretó los dientes”. Hasta aquí la cita.

Volvimos al tema el 15 de febrero de 2019. El Itinerario Político de entonces se tituló: De México para el mundo, ¡que se hunda Pemex!

Luego de recuperar la historia narrada arriba, dijimos que Pemex, la principal empresa del Estado no solo fue “el objeto del deseo” del nuevo Presidente, sino la “caja chica” para hacer política. También recordamos que Obrador alcanzó los titulares de la prensa nacional gracias a una espectacular “toma de pozos petroleros” en Tabasco –a principio de los años 90–, de la que obtuvo jugosas ganancias económicas.

Luego, en 1992, López Obrador llevó a cabo un plantón en el Zócalo capitalino para exigir el pago de supuestos daños ecológicos por derrames de la paraestatal en Tabasco.

En esa ocasión el Gobierno de Salinas, a través de Manuel Camacho, entregó 9 mil millones de pesos a Obrador; dinero que salió de Pemex. Y si lo dudan, el Diario de Debates del Congreso –sesión de la Comisión Permanente del 11 de febrero de 2004–, da cuenta de la confesión de Manuel Camacho, entonces diputado del PRD, quien reconoce que Pemex entregó 9 mil millones de pesos a Obrador para levantar el plantón.

El “mexicanólogo” George Grayson confirma el saqueo en su libro Mesías Mexicano –pág. 91 y 92–, en donde ofrece testimonios de aquellos que recibieron el dinero de Pemex “para hacer política”. Curiosamente, desde entonces, el encargado de “la caja chica” de Obrador era nada menos que Octavio Romero, hoy director de Pemex.

A 13 años, López Obrador no solo cumplió con hundir a Pemex, sino a todo el país. ¿Quién parará la catástrofe que vivimos? ¿Hasta cuándo la destrucción?

Al tiempo.
21 Abril 2020 04:07:00
¡El rey y las mayores mentiras de Estado!
Al día de hoy -luego de 17 meses del nuevo Gobierno- son una mayoría los ciudadanos que saben que López Obrador ya no es el Presidente de los mexicanos. ¿Por qué? Porque, en efecto, López está muy lejos de comportarse como un Presidente electo de manera democrática; lejos de respetar las reglas de la democracia mexicana y, sobre todo, porque ya cruzó la línea de la legalidad.

Y es que, en los hechos, antes que Presidente, AMLO es el nuevo rey de México, aquel que desde su “púlpito mañanero”, no solo crea su realidad alterna y hasta sus propias leyes, sino que inventa a sus propios amigos y hasta a sus enemigos.

Obrador es el que cada mañana perdona vidas, condena a la hoguera a enemigos y adversarios y, literalmente a contentillo, ordena quién debe ser perseguido por la ley, por la justicia y hasta dice quién es su amigo y quién es intocable, por la mismísima Constitución.

Incluso, López Obrador llegó al extremo de transformar la democracia para que, en su lugar, se pudiera imponer un estado de excepción, al mejor estilo de “su alteza serenísima” -López de Santa Anna-, quien llegó al extremo de ordenar a quién aplicar la ley, a quién exonerar y, sobre todo, quién merece estar libre de culpas

Y, si lo dudan, todos han visto en la cotidiana Cadena Nacional de las mañanas, el autoritarismo del Rey de México, quien persigue, calumnia y difama a medios, periodistas, políticos, empresarios, intelectuales, artistas y hasta a comediantes, a los que dispara escopetazos que, de tanto en tanto, asustan a cobardes y endurecen a los que conservan un milímetro de dignidad.

Y es que todo aquel que se atreve a cuestionar a López; todo el que se niega a sus deseos o caprichos; a sus violaciones constitucionales, a sus locuras ilegales, será convertido en enemigo público del poder lopista y, por tanto, será llevado a la hoguera.

Y, sobre todo, “son quemados en leña verde” quienes se atreven a cuestionar la nueva maldad presidencial, las escandalosas “mentiras de Estado” que promueve López Obrador.

En cambio, son considerados “amigos” presidenciales y convidados a “La Corte”, quienes solapan la mentira oficial; la “piñata” del saqueo público y la destrucción democrática en que se ha convertido el Gobierno de AMLO.

Y es que, en efecto, a 17 meses de iniciado el Gobierno de Obrador, vivimos el reino de la mentira oficial; engaños descomunales que, en toda democracia, ya le habría costado el puesto a cualquier otro Presidente.

¿Vivimos en el reino de las mentiras oficiales?

1.- Sí, el reino de las mentiras criminales en el recuento caprichoso de los contagiados y víctimas del Covid-19; recuento tramposo y mentiroso que todos los días realiza el preferido de Palacio, Hugo López-Gatell.

Y es que, entre otros, el doctor en matemática por la UNAM, Arturo Herdely, realizó un minucioso análisis sobre los informes cotidianos de López Gatell y, luego del estudio, confirmó que existe una clara estratagema para deformar la realidad del Covid-19.

Es decir, con el aval oficial, el presidente Obrador y López-Gatell engañan a los ciudadanos sobre la realidad de la pandemia y sus efectos. ¿Quién pondrá alto a los engaños criminales como ese?

2.- Por otro lado, para nadie son gratas las mentiras criminales, como el llamado que hizo Javier Alatorre -conductor estrella de Televisión Azteca- para desobedecer a López-Gatell, en torno al confinamiento por de Covid-19.

Sin embargo, queda claro que se trató de un burdo montaje preparado entre el Gobierno de AMLO y Ricardo Salinas. ¿Por qué? Porque es y resulta impensable una rebelión de Salinas Pliego.

Y es que la supuesta rebelión se trató, en realidad, de un engaño oficial que contó con el aval presidencial y del dueño de Televisión Azteca.

Es decir, que al poner en duda a López-Gatell, Televisión Azteca solo consiguió que el Presidente saliera en defensa de su preferido, al que ratificó como el único capaz de dar la verdad oficial.

Pero la mayor muestra del engaño apareció cuando Gobernación anunció que “iniciaría un apercibimiento” contra las violaciones de Televisión Azteca a la Ley de Radio y Televisión.

¿Pero qué creen? Que el tal “apercibimiento” es ilegal, ya que nunca se cita a la autoridad que lo llevara a cabo y menos la sanción correspondiente. Es decir, se trató de un circo mediático al que se sumó ayer lunes el Presidente al exigir que “no se ejerza acción penal” contra Televisión Azteca.

3.- ¿Aún dudan del mentiroso circo de AMLO? ¿Dudan de las mentiras de Estado? Bueno, qué decir del grosero engaño de Rocío Nalhe, quien se atrevió a decir que luego de la reunión de la OPEP, los países árabes habían aplaudido al Gobierno de México -cuando fue una grosera mentira-, y cuando ayer el crudo de referencia tenía el precio más bajo de la historia.

4.- Y qué tal la carta del Carlos Salazar Lomelí, presidente del CCE, a Obrador, quien le pidió violar la ley. Así el tamaño de las mentiras de Estado.

Presidente Obrador, ya no mienta, los ciudadanos no son idiotas.

20 Abril 2020 04:07:00
¡El milagro de AMLO; rebelión de aliados!
Es más que una rebelión. En realidad es un milagro. El milagro de empoderar a gobernadores y empresarios y de voltear contra el Presidente, a sus propios aliados. En realidad son los milagros de López Obrador.

Primero fue la rebelión de gobernadores independientes, como los de Jalisco y Nuevo León; Enrique Alfaro y Jaime Rodríguez Calderón. Los dos, por separado, rechazaron los tiempos y las recomendaciones del Gobierno federal y establecieron sus propias medidas para la pandemia de coronavirus.

Los dos priorizaron la estrategia de pruebas y más pruebas para contener el Covid-19, justo cuando el Gobierno federal hacía lo contrario; los dos gobiernos chocaron con el centro por el abandono fiscal y destinaron sus propios recursos para atender la pandemia; los dos se mostraron como verdaderos mandatarios que atendieron el reclamo de los mandantes.

Luego vino el reclamo, en bloque, de los gobiernos del PAN, sobre todo cuando ese bodrio llamado Insabi, de AMLO, les hizo llegar migajas de equipo médico que, en realidad, no era más que basura.

Frente al reclamo, el Gobierno de Obrador primero dijo que era el equipo comprado en China, luego explicó que no, que había sido producto de donaciones de la gente y, al final, salieron con el cuento de que se trató de un error; un engaño que colmó a los gobernadores azules.

Por eso, los mandatarios del PAN rompieron de manera abierta con el Gobierno central y hasta plantearon acabar con el Pacto Fiscal Federal. ¿La razón?

Que los estados más ricos aportan mayor cantidad de impuestos y, de vuelta, reciben migajas de un Gobierno que derrocha en caprichos y clientelas. Y es que igual que los independientes, los gobernadores azules habían marcado sus propios tiempos y prioridades para atender la pandemia del Covid-19, y hasta canalizaron sus propios recursos para ello. Más adelante apareció la reacción de los aliados.

El primero en romper de manera abierta con el Gobierno de Obrador fue Jaime Bonilla, gobernador de Baja California, de Morena y amigo de AMLO, quien se sumó a la denuncia del comediante, Eugenio Derbez, sobre el infierno que vivían y viven algunas clínicas del IMSS, en esa entidad.

Luego, el propio Bonilla denunció la estratagema oficial, del Gobierno federal, de engañar a los ciudadanos y de alterar las cifras reales de muertos por la pandemia. El Gobierno federal, dijo, reporta el número de muertos con cifras engañosas; que son de una semana antes. Y puso como ejemplo su propio estado, Baja California, cuyas cifras de muertos superan en más de 100% los muertos reportados por la Federación.

Luego siguió el gobernador Silvano Aureoles, de Michoacán, del PRD, quien denunció –mediante entrevistas y videos– que el presidente Obrador, el subsecretario Pérez-Gatell y del director del IMSS, Zoé Robledo, engañaron y mintieron a los ciudadanos.

¿Por qué?

Porque justificaron la falta de ventiladores artificiales –indispensables para el tratamiento de enfermos de Covid-19–, con la mentira de que los ventiladores eran reparados en una planta de Michoacán.

Silvano Aureoles gritó “¡los obligan a mentir o son mentirosos por iniciativa propia?”.

Y es que ante la gravedad de la crisis por Covid-19, toda la información oficial eran mentiras, empezando por el presidente Obrador y pasando por Hugo López-Gatell y por el director del IMSS, Zoé Robledo.

Pero la “perla” en “la rebelión” de los aliados estuvo a cargo de Ricardo Salinas Pliego quien, a través de sus noticieros en Canal 13 y TV Azteca, pareció chocar con el Gobierno de AMLO. Primero, Salinas desestimó la pandemia y dijo que la gente debía salir a la calle. Luego, en sus noticieros, ordenó difundir un reportaje en el que minimizó la gravedad del Covid-19. Al final, de plano descalificó al preferido de Palacio, a López-Gatell.

Resulta que en el informativo estelar de Azteca, en Canal 13 –la noche del viernes 17–, Javier Alatorre dijo: “Como todas las noches, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell encabezó la conferencia sobre el Covid-19 en México. Pero sus cifras y sus conferencias ya se volvieron irrelevantes. Es más, se lo decimos con todas sus palabras, ya no hagan caso a Hugo López-Gatell”.

El mensaje también se difundió en las redes sociales de Azteca Noticias y el escándalo no se hizo esperar. ¿Qué se rompió en los amoríos políticos entre aliados del Gobierno de AMLO, como los gobernadores Javier Bonilla y Miguel Barbosa, además del empresario consentido, Ricardo Salinas Pliego?

Lo cierto, al final de cuentas, es que AMLO hizo el milagro de empoderar, como nunca, a gobernadores y aliados. Hoy un gobernador y un empresario parecen más poderosos que el Presidente.

Lo cierto, sin embargo, es que Salinas Pliego defiende su pertenencia a la mafia del poder de AMLO, mientras que otros aliados presidenciales intentan hacer pagar impuestos a Televisión Azteca y pretenden acabar con los privilegios para el dueño de Electra.

Al final, AMLO usó su doble moral y perdonó a “su amigo”, Javier Alarcón y, cual rey, dio por terminado el pleito de su Gobierno con Salinas Pliego. Así los milagros de López.

Al tiempo.


17 Abril 2020 03:59:00
¿Aún hoy, ‘es un honor estar con Obrador’?
Durante años, en el azaroso camino del eterno aspirante presidencial, se utilizó como un estribillo de pertenencia.

Con orgullo, muchos lo gritaban en plazas públicas, justo para marcar la diferencia de su pertenencia al selecto grupo de quienes creían, suponían o imaginaban que estar con López Obrador, era un signo de distinción.

Por eso, vale preguntar –a 17 meses de distancia, frente al fracaso de escándalo del Gobierno de AMLO– si continúa vigente el gritar en la plaza publica: ¿Aún hoy “es un honor estar con Obrador”?

Pero la pregunta se debe extender aún más.

¿Cuántos ciudadanos se atreverían hoy, en una plaza pública y en medio de las peores pandemias sanitaria, económica y política que vive México, gritar que “es un honor” seguir apoyando a López Obrador?

La interrogante resulta clave, además, para decidir mediante el método legal llamado “revocación de mandato”, si el Presidente mexicano sigue en el puesto o, por el contrario, se va a su casa.

Y no, no se trata solo de preguntar por la vigencia de un eslogan facilón. No, en realidad se trata de la ratificación y/o el rechazo de la confianza en un Gobierno que, todos los días, en los últimos 17 meses, ofrece muestras claras de su fracaso, incapacidad, inexperiencia, impericia y, sobre todo, estulticia.

Claro, sin contar con que López Obrador pelea en todo el mundo por colocarse entre los mandatarios más mentirosos del planeta; con casi 60 mil mentiras en solo 17 meses de Gobierno.

Por eso la insistencia. ¿Sigue vigente el eslogan de que “es un honor estar con Obrador”?

Sin duda muchos fanáticos y oportunistas –beneficiados políticos y económicos del régimen de terror de AMLO– defenderán a capa y espada su pertenencia a la nueva “mafia del poder”.

Sin embargo, es casi seguro que una mayoría de mexicanos; aquellos que solo han recibido más violencia, menos empleo, salud, salario; menos seguridad, menos bienestar y que viven en la zozobra del desempleo y del día a día, olvidaron que “es un honor estar con Obrador” y hoy piensan que, en sentido contrario; Obrador es un peligro. Pero vamos por partes.
1.- Si acudimos a las principales encuestas que en México miden la popularidad de López Obrador, la conclusión no puede ser más lapidaria.

En efecto, 8 de las 10 principales empresas encuestadoras revelan que la popularidad de AMLO cayó a poco más del 40% de los potenciales electores. Es decir, que hoy, 4 de cada 10 mexicanos apoyan a Obrador, en tanto 6 de cada 10 lo rechazan. ¿Hoy, “es un honor estar con Obrador”?

2.- Si revisamos los resultados de la salud en México, probaremos que antes del coronavirus, AMLO ya había destruido el sistema de Salud. Por eso la pandemia será más mortal en México; por eso dejan solos a los pacientes, los médicos y las enfermeras. ¿Sigue siendo “un honor estar con Obrador”?

3.- Lo peor es que si hacemos memoria, probaremos que el de AMLO es un Gobierno al que no le importan los niños –con cáncer– tampoco las mujeres –sus refugios, las guarderías y el cáncer– y menos los viejos, a los que el Gobierno de Obrador dejará morir en caso de contingencia. ¿Aún así “es un honor estar con Obrador”?

4.- Pero el problema mayor es que los trabajadores de la salud son burlados, engañados y puestos al borde de la muerte por negligencia oficial. No tienen los mínimos de protección. ¿A quién le importan miles de familias de los trabajadores de la salud? ¿Aún así “es un honor estar con Obrador”?

5.- Junto con la crisis de salud va de la mano la pandemia económica: la muerte de miles de empresas y millones de empleos. En todo el mundo esos negocios son subsidiados. En México el odio de AMLO a los pequeños empresarios los llevó a la muerte, con millones de desempleados. ¿“Es un honor estar con Obrador”?

6.- En la última semana se han fugado del país una de las mayores cantidades de divisas y de inversión externa, en décadas; en tanto que, por venganza, AMLO sigue cerrando empresas locales y extranjeras y pelea con los creadores del empleo y la riqueza. ¿“Es un honor estar con Obrador”?

7.- La violencia criminal es otra epidemia que ataca a México y los mexicanos. Como nunca, ante la crisis económica y de salud, las bandas criminales operan sin autoridad alguna. No hay Estado, no hay Gobierno y no hay ley. ¿“Es un honor están con Obrador”, a pesar de tal ingobernabilidad?

8.- El de Obrador se ha confirmado como uno de los gobiernos con más mentiras y el propio Presidente pelea, ante el mundo, por el primer lugar entre los presidentes mentirosos. ¿Es un honor estar con el mentiroso Obrador?

9.- Solo basta echar una mirada a la prensa internacional para confirmar que el de AMLO es uno de los peores gobiernos del mundo. En realidad, el Gobierno de Obrador es el hazmerreír del mundo.

10.- Y la democracia mexicana es de las más debilitadas, a causa de un aprendiz de dictador como AMLO.
A pesar de todo lo anterior, ¿sigue siendo “un honor estar con Obrador”?

Al tiempo.
16 Abril 2020 04:07:00
¡AMLO y su gabinete, del privilegio al ‘matadero’!
Nadie sabe si fue “plan con maña” o si, de plano, se trató de uno más de los muchos ejemplos de la estulticia presidencial.

Algunos, incluso, juguetean con la posibilidad del suicidio colectivo de un gabinete presidencial que, en los hechos, no existe y parece de ornato.

Lo cierto es que si nos atenemos a la Guía Bioética, promovida por el Gobierno de López Obrador para atender casos extremos del Covid-19, resulta que los integrantes del gabinete, empezando por el propio Presidente, aparecen en el extremo perdedor del volado de la muerte.

Sí, por su avanzada edad, el Presidente y buena parte de su gabinete perderían esa “ruleta rusa” de “la moneda al aire”, frente a cualquier enfermo joven. Todo esto en un caso extremo, claro.

Y es que, en efecto, si tomamos en cuenta los criterios que diseñó el Consejo General de Salud -en la Guía Bioética para casos críticos de Covid-19-, resulta que los primeros que “irían al matadero” son, precisamente, los integrantes del gabinete presidencial.

¿Por qué? Porque casi todos ellos superan los 65 años de edad; años que los hacen candidatos “al desecho”, según los genios del Gobierno de AMLO, culpables de elaborar la Guía Bioética para el Covid-19.

Y no, no hay duda de que asistimos a eso que definió un clásico como “una discusión de vida o muerte”, frente a la pandemia del siglo; discusión que, de manera grosera, los llevó a tomar el papel de Dios.

¿El papel de Dios? Por una razón elemental: porque la pandemia nos llevará, tarde o temprano, a responder a una o todas las siguientes interrogantes macabras.

¿Quién y por qué, en tiempos del Covid-19, un burócrata tiene la facultad de decidir quién vive o quién muere?

¿Por qué deben morir los viejos, antes que los jóvenes, en un momento extremo?

¿Quién otorgó tal privilegio -el de decidir quién vive o quién muere-, a un Gobierno ignorante, analfabeta y estulto, como el de AMLO? ¿Eso quiere decir que ese Gobierno, el de AMLO, se adjudica una facultad divina?

La realidad, sin embargo, nos lleva a los inevitables “privilegios del poder”.

¿Por qué? Porque todos saben que desde el mismísimo Presidente, pasando por sus secretarios de Estado, por senadores y diputados de su partido; gobernadores de Morena y toda la claque del actual partido en el poder, nunca acudirán a servicios médicos como los del IMSS y menos del ISSTE.

Toda esa “clase política privilegiada”, que dice estar en el poder por y para ayudar a los pobres, en realidad es una burocracia dorada, profundamente neoliberal, que llegó a medrar del poder, igual o peor que los peores gobiernos del PRI y del PAN.

Si lo dudan, respondan con honestidad las siguientes preguntas.

¿Quién atiende al presidente López Obrador, en su rutinaria vigilancia luego de un infarto? ¿Quién atiende a la familia presidencial? Está claro que la familia presidencial no acudirá al ISSSTE y menos al IMSS.

Es evidente que la familia presidencial no hará fila para que los atienda esa engorrosa burocracia. Y resulta más que claro que nunca que el dinero de los contribuyentes paga desde cirugías plásticas de la esposa del Presidente, hasta una fiebre del menor de la prole presidencial, pasando por los costosos tratamientos cardiacos del propio Presidente.

Y sí, algunos pudieran pensar que, precisamente, esos son privilegios de los presidentes y su prole. Y, de manera parcial, pudieran tener razón. Pero olvidan que AMLO prometió una medianía juarista que nada tiene que ver con la vida de rey, en un palacio.

Porque hay más. Hoy nadie ha visto a diputados de Morena, a senadores de ese partido, a gobernantes morenistas, acudir en busca de atención médica a una clínica del ISSSTE o del IMSS.

Peor. ¿Quién ha visto a los secretarios de Estado acudir a hospitales públicos, a pesar de que “la gerontocracia” de Morena debiera tener su propio hospital en total saturación?

Lo cierto es que la crisis de salud y empleo en tiempos del Covid-19 -que son un verdadero calvario para la mayoría de los mexicanos pobres y de clase media-, en realidad son tiempos de privilegio para los políticos y gobernantes del partido Morena, quienes no tienen de qué preocuparse ya que la salud y el empleo los tienen garantizados.

Dicho de otro modo: ¡que se jodan los ciudadanos que no están en esa gloria llamada Morena, que todo lo resuelve para sus súbditos!

¡Que se jodan los pobres, que de ellos será el reino de los cielos, no el reino terrenal?

¿Sigue siendo un honor estar con Obrador?

Al tiempo

15 Abril 2020 04:00:00
¿Cuándo dirán la verdad?
La revelación es muy escalofriante.

Habla del tamaño de la tragedia que viene y que parece seguir oculta para la mayoría de los mexicanos; de los ciudadanos de a pie. Y es que según lo reveló a Itinerario Político unos proveedores médicos del Gobierno federal, la Administración de López Obrador habría iniciado una licitación para adquirir “un millón de bolsas cadavéricas”.

Sí, escuchó usted bien: “un millón de bolsas cadavéricas”, que pretende comprar el Gobierno de AMLO y que serían distribuidas en los hospitales públicos y privados de todo el país.

Por eso, frente a la escalofriante noticia, aparecen las preguntas.

¿Para qué compraría el Gobierno federal un millón de bolsas para cadáveres, en lugar de intensificar la prevención y atención de contagiados de coronavirus, que son abandonados en todo el país?

¿Será que el Gobierno federal sabe que perderán la vida un millón de mexicanos, a causa de la pandemia?

¿A quién se le ocurre gastar tal cantidad de dinero, en comprar bolsas cadavéricas, si no es esa la estimación oficial del número de ciudadanos que perderán la vida a lo largo de la pandemia en México?

¿O es que asistimos a una guerra que, según las cifras oficiales, costará la escandalosa cifra de un millón de muertos?

Es decir, que frente a la magnitud del cálculo oficial de muertos por coronavirus, queda muy lejos la violencia criminal en los gobiernos de Calderón y Peña y hasta crímenes de alta rentabilidad política para Morena y sus fundadores, como “Los 43” y “La Guardería ABC”.

En pocas palabras, resulta que si el Gobierno federal calcula en un millón el número de víctimas por Covid-19, en una población de 120 millones de personas
–entre hombres, mujeres, viejos, jóvenes y niños– estaríamos hablando de casi el 1% de la población total.

Lo macabro del tema es que, en el supuesto de que el número de víctimas mortales en México llegue al millón, aún así estaríamos por debajo de las estimaciones que ha dado a conocer Hugo López Gatell.

¿Por qué?

Porque si hacemos memoria, el 27 de febrero, al dar el reporte sobre la evolución de la pandemia en México, López Gatell dijo que “el coronavirus podría infectar hasta el 70% de la población mexicana”.

Así lo detalló: “Hay estimaciones de que se podría llegar a tener hasta el 70% de la población infectada. Es decir, de aproximadamente 120 millones de habitantes, habría de 75 a 78 millones infectados, de los cuales cerca del 10% o 12% podrían tener síntomas y solo de 2% a 5% podrían tener la enfermedad grave”.
De esos 25 a 5% de infectados que podrían tener la enfermedad grave –porcentaje que significa entre 1.5 millones y 3.5 millones de ciudadanos en calidad de enfermos graves– encaja perfectamente la posibilidad de un millón de muertos; casualmente la misma cantidad de bolsas cadavéricas que busca comprar el Gobierno de AMLO.
Es decir, que a pesar de que por todas partes el Gobierno de López Obrador pretende ocultar la gravedad de la pandemia, esa gravedad asomó por el lugar menos esperado; por la licitación de “bolsas cadavéricas”.

Por eso debemos volver a las preguntas.

¿Quién y/o qué Gobierno o qué institución compraría un millón de bolsas cadavéricas si el número de víctimas mortales de coronavirus no será significativo?
Lo cierto es que el Gobierno de López Obrador sabe perfectamente el tamaño de la pandemia y el impacto en la vida de millones de mexicanos. Pero, sobre todo, sabe que la pandemia lo ratificará como el peor Gobierno de la historia.

Por eso el Gobierno de AMLO oculta la información. Y, por eso, ya trabaja en la compra de un millón de bolsas cadavéricas.

Pero ¿qué es una bolsa cadavérica?

Se trata de bolsas plásticas –a veces de color negro y a veces blanco– en las que son “embolsados” cuerpos con algún contagio, para ser trasladados desde el lugar de hospitalización hasta los hornos crematorios.

Son bolsas con características especiales, que aíslan el cadáver durante su transportación, del hospital al lugar de la cremación, para impedir la propagación de los gérmenes patógenos que ocasionaron su muerte.

En pocas palabras, el Gobierno de López Obrador sabe que el número de muertos por coronavirus podría llegar a un millón de personas. Y, por eso, la orden de clasificar muchos casos como “pulmonía atípica”.

¿Hasta cuándo dirán la verdad, en el Gobierno de AMLO, en el Congreso con mayoría de Morena, en la CNDH y en el Poder Judicial?

¿Seguirán actuando como criminales de Estado?
Al tiempo.

14 Abril 2020 04:00:00
¡AMLO prioriza su fama por encima de la vida humana!
Para el Presidente mexicano no hay más prioridad que su paso a la historia; no hay más interés que la gloria junto a los próceres patrios de su preferencia; no hay más que su popularidad.

Por eso no trabaja para resolver los grandes problemas nacionales, tampoco para garantizar la salud y menos la vida y la seguridad de los que menos tienen.

Lo cierto es que el presidente Obrador solo trabaja para garantizar lo que él supone su paso a la historia.

Sí, igual que criminales reconocidos por la historia, como Hitler, Mussolini y Stalin, entre muchos otros, a López Obrador le importa más un pedestal en la historia, que la vida de los ciudadanos a los que dice gobernar.

Más aún, el Presidente mexicano cree que por destruir una obra como el NAIM ocupará un lugar privilegiado en la historia; cree que construir Santa Lucía y la refinería Dos Bocas salvará al mundo y hasta imagina inaugurar el Tren Maya, para relanzar el sureste del país.

Pero también cree que si debe sacrificar empleo, el bienestar, el futuro y hasta la vida de miles o millones de mexicanos, para garantizar ese paso a la historia -y para hacer realidad esos tres “elefantes blancos”-, está dispuesto a llevar a la ruina a esos millones de personas, a sacrificar vidas y hasta olvidar a los pobres.

Y si aún existen ingenuos capaces de poner en duda que López Obrador comete crímenes de lesa humanidad y que pone en riesgo la vida de miles de mexicanos, basta echar una mirada a los ejemplos siguientes.

1.- Apenas el pasado lunes, el presidente Obrador anunció -con bombo y platillo-, un acuerdo con hospitales privados para que esas instituciones pongan a disposición del sector público camas de hospital, para urgencias que no tengan que ver con el Covid-19. Se busca quitar presión al sector público.

López Obrador presentó la iniciativa como novedad en su Gobierno. Lo que no dijo, sin embargo, es que el acuerdo es una mentira y una mala copia del esquema del Seguro Popular, el mismo que AMLO desapareció para crear ese bodrio llamado Insabi.

2.- Sin embargo, no es novedad que en todo el país, médicos del sector público viven un verdadero infierno, ya que el Gobierno federal abandonó a los trabajadores del sector salud, al dejarlos sin los insumos indispensables para atender enfermos del Covid-19, sin poner en riesgo su vida. Es decir que, en todo el país, el Gobierno federal y los gobiernos estatales abandonaron a los trabajadores de los hospitales del IMSS, del sector público federal y de los hospitales estatales, al grado que un médico jubilado, amigo del comediante Eugenio Derbez, debió hacer pública la tragedia que viven los pacientes, los médicos, las enfermeras y enfermeros de Tijuana.

El comediante replicó la denuncia y… ¡horror!!!, el Gobierno federal gastó millones de pesos en bots para desacreditar no solo a Derbez sino a los críticos de la estulticia presidencial.

Y entonces apareció el video de una supuesta directora del IMSS en Baja California, de nombre Desirée Sagarnaga, quien pretendió desmentir a Derbez. Al final, el propio Gobernador, Jaime Bonilla, le dio la razón a Derbez y dijo que los médicos del IMSS “están cayendo como moscas”.

3.- Apenas ayer lunes, el propio presidente Obrador alardeó que sus prioridades no son la salud de los ciudadanos y tampoco los pobres y menos los desempleados. Lo suyo son el Tren Maya, la refinería Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía.

4.- ¿Y los pobres? ¿Y los desempleados? ¿Y los contagiados de Covid-19? ¿Y la vida de los médicos y las enfermeras? Nada le importa al presidente Obrador, salvo sus proyectos prioritarios.

5.- Todo ello en medio del abandono de los mexicanos pobres. Y es que según los programas sociales de AMLO, hoy por lo menos 50% menos de mexicanos desposeídos reciben algún tipo de atención del Gobierno federal si se compara con los mexicanos pobres atendidos en el Gobierno de Peña Nieto. Es decir, Peña atendía más pobres que AMLO.

6.- Pero si aún algún ingenuo duda del daño causado por el Gobierno de AMLO a los mexicanos todos y, sobre todo, a los que viven de su trabajo, basta ver los niveles de desempleo de los primeros 17 meses del Gobierno de AMLO.

Resulta que en los meses de febrero, marzo y lo que va de abril, del 2020, suman casi 17 meses de caída libre del empleo en México. Es decir, no solo se han perdido los empleos creados en 2019 sino que se perderán millones de puestos de trabajo que llevarán a la ruina y la desesperación a igual número de mexicanos, millones de desempleados.

Y todo porque López Obrador prioriza su gloria, su popularidad y su fama, antes que la vida humana.

Sí, López Obrador es un criminal de Estado que debe ser llevado ya a juicio político.

Al tiempo.
13 Abril 2020 04:00:00
¡La crítica, una nueva epidemia contra AMLO!
No es nueva la intolerancia del presidente López Obrador a la crítica y, sobre todo, a sus críticos.

Y no es nueva la intolerancia si recordamos que el Mandatario mexicano está lejos de ser un demócrata y menos un convencido de libertades básicas, como la libertad de expresión.

Tampoco es nuevo que López calumnia y difama casi todos los días a los medios y a sus críticos quienes, con datos duros, también todos los días derriban la montaña de mentiras que son sus “mañaneras”.

Y no es nuevo que AMLO despierte con una creciente irritación si, a diario, sigue a la baja su popularidad; caída que acredita a sus críticos.

Incluso Obrador ha inventado la especie de que existe una campaña de medios y periodistas en su contra -con quién sabe qué oscuros intereses-, que sus aplaudidores ya convirtieron en nuevo espantajo que persigue al hombre bueno que solo busca la pobreza de todos los mexicanos.

Lo nuevo, en todo caso, es que ante la creciente crítica a los errores, dislates y fracasos del presidente Obrador, también crecen los niveles del enojo y la irritación presidencial, quien parece cerca de un manotazo autoritario digno de Fidel Castro o de Nicolás Maduro.

Y es que, en efecto, crece sin freno una nueva epidemia que ya alcanzó al Gobierno federal, a su partido, a su gabinete y, sobre todo al propio Obrador.

¿Una nueva epidemia? Sí, la epidemia crítica que, literalmente, se generalizó en torno al Gobierno de AMLO y que, incluso, despertó a muchos de los otrora fanáticos y aplaudidores del Gobierno de López.

Durante meses, cuestionamos la pasividad de los críticos mediáticos, de intelectuales y hasta de los empresarios. Cuestionamos la ceguera, la sordera, la indolencia y hasta la cobardía de aquellos que, en democracia, debían ser los principales críticos de un Gobierno fallido, como el de AMLO.

Sin embargo, esa tendencia empieza a cambiar.

Sí, al paso de los meses del aún joven Gobierno de López, ya resulta insostenible la narrativa discursiva presidencial, sustentada en imaginarios milagros e indefendibles logros que, a querer o no, chocan con una realidad que arrastra al país a lo más profundo de la peor crisis de la historia.

Todo ello en medio de pruebas irrebatibles de que vivimos víctimas del peor Presidente de la historia: el más analfabeta, el más estulto y el más mentiroso, con casi 25 mil mentiras en solo 16 meses de Gobierno.

Y frente a la creciente ola crítica, como era de esperarse, aparece el peor Presidente: el más intolerante, agresivo y aquel capaz de la difamación pública sin límite contra quienes lo critican por obligación, por convicción y con solo datos duros.

Y ese Presidente irritado, furioso, ofensivo y grosero es al que vimos en “las mañaneras” de los días lunes, martes y miércoles 6, 7 y 8 de abril, en sesiones de intolerancia e insulto a periodistas y medios críticos de su gestión.

El lunes y martes López Obrador la cargó contra los periodistas Pablo Hiriart y Carlos Loret, a los que difamó y calumnió por cometer el pecado de hacer su trabajo y hacerlo bien.

El miércoles, en cambio, el Presidente lanzó toda su furia, sarcástica y socarrona, contra los diarios El Universal y Reforma; los dos pilares del mejor diarismo que se hace en México, en más de 100 años, en el caso del primero.

Así lo dijo, luego de que uno de sus paleros le preguntó sobre las críticas en la prensa a su Gobierno.

“Ya me los imagino, esperando que nos vaya mal, a todos estos... con equipos especiales, haciendo entrevista a los enfermos… o sea, porque es otra cosa, pues…. vean a periódicos como El Universal, que se volvió opositor.

“Ni en los tiempos del maestro Palavicini, cuando se fundó, estaba tan opositor… y así todos… y para qué les cuento del Reforma.

Y están de veras, muy enojados, contrariados… pero ojalá y se vayan serenando… el Paciflorine es bueno, el té de tila… porque por más campañas amarillistas no van a poder, no pasarán nuestros adversarios con sus voceros, no pasarán…”.

Está claro que el presidente Obrador es un perfecto ignorante del papel crítico de la prensa y de la responsabilidad crítica de los periodistas que ejercen el género periodístico de opinión.

López actúa como tirano que aspira a la censura previa y a la verdad oficial. Ignora que la democracia -aun debilitada como la democracia mexicana-, es el espacio ideal para el ejercicio de todas las libertades.

Esas libertades que él, López Obrador, usó de manera eficiente para llegar al poder presidencial; libertades que ya como Presidente, no le gustan.

¿Ya olvidó Obrador el elogio que hacía a El Universal, a Reforma y a sus periodistas críticos de los excesos del viejo PRI, de las transas de la derecha del PAN?

No, señor Obrador, la crítica a su Gobierno fallido apenas empieza. Las críticas a su fracaso no las podrá detener ninguna amenaza y menos si viene de un tirano que no entiende que en México ya está sembrado el germen de esa poderosa institución social, hija de la democracia, llamada “opinión pública”.

Sí, “opinión pública”, esa nueva epidemia capaz de derribar a gobiernos sátrapas, como el de López Obrador.

Al tiempo.
10 Abril 2020 04:07:00
¿A poco aún no saben quién es Obrador?
La pregunta se debe repetir de la misma manera en que la formulamos pocos días antes de la elección presidencial del 2 de julio de 2018.

Y es que en aquella fecha preguntamos si los potenciales electores tenían claro que votar por López Obrador era no solo un peligro para México, sino un riesgo para el futuro de sus familias.

Y, como seguramente algunos recuerdan, las reiteradas advertencias sobre el riesgo que significaba una victoria de AMLO nos valió la más feroz persecución que recuerde la historia, contra un periodista crítico en México.

Una difamación de magnitudes colosales, globales, que costó decenas de millones de pesos para callar a una voz crítica de López Obrador; una voz que hasta hoy ha resultado certera en todas sus críticas y sus pronósticos.

Sin embargo, de nueva cuenta hoy debemos formular la misma pregunta, luego de casi dos años de la victoria de López Obrador: ¿de verdad, luego de 16 meses del peor Gobierno y de escalofriantes experiencias, aún no saben quién es Andrés Manuel López Obrador?

¿De verdad no han entendido que es el político más ciego, más sordo y de pensamiento más limitado, como para escuchar otras voces, otras opiniones y otros datos? ¿No han entendido que no le interesa voltear a ver la realidad?

¿No saben que es uno de los presidentes más ignorantes y analfabetas de la historia, al grado de confundir “el sistema respiratorio”, con “el sistema urinario”?

Y resulta obligado repreguntar por qué hoy, en medio de una de las peores pandemias que vive la humanidad -y a casi dos años de aquel 2 de julio de 2018-, muchos mexicanos siguen creyendo que ese peculiar líder social y político motejado como AMLO puede cambiar y hasta volver sobre sus propios pasos para modificar su limitado e histérico pensamiento.

Obrador ya es Presidente, ya dio muestras claras de su resentimiento y su rencor contra políticos, empresarios y periodistas; ya mostró que nada le importa tirar el dinero público y que poco le importan los pobres y… aún así, muchos creen que puede cambiar.

Bueno, en el extremo de la candidez, algunos hasta creen que López Obrador se puede convertir en el nuevo salvador de la patria y que en una impensable “vuelta de tuerca” amanecerá transformado en un gigante capaz de llevar a buen puerto a la nave que se hunde de manera inexorable.

Sí, por increíble que parezca, así lo pensaban muchos políticos, líderes empresariales y hasta aplaudidores de Morena, antes del supuesto informe del pasado domingo, cuando muchos parecían esperanzados en que, al final, el ciego Presidente fuera capaz de abrir los ojos para darse cuenta de que lleva a México al despeñadero.

Candorosos, le escribieron: “¡Andrés, es la última oportunidad de que te conviertas en el líder que requiere México; solo falta tu decisión!”. Otros, más bobos, tuteaban a López como si con eso pudieran hacer posible el milagro de curar la sordera, la ceguera y la estulticia del Presidente mexicano: “Querido Andrés, tienes todo para modificar el rumbo”. Nadie consiguió nada.

Lo cierto, sin embargo, es que si hay un hombre congruente en México, ese mexicano se llama Andrés y se apellida López Obrador.

¿López Obrador, congruente? En efecto, el Presidente mexicano es congruente en mantener vivo su odio contra todo aquel que se atreve a contradecirlo y, no se diga contra quienes lo han ridiculizado o lo han derrotado en el terreno político y personal. Y si lo dudan, ahí están los casos de políticos y empresarios perseguidos y encarcelados por López.

Obrador es congruente con su sed de venganza, como la vemos todos los días, a todas horas, cuando es lanzada contra el expresidente Calderón, convertido en “el villano favorito” de sus aplaudidores.

Es congruente con su odio hacia sus críticos mediáticos, a quienes todos los días difama y calumnia en su pedestal mañanero.

López es congruente en su odio contra la ciencia y contra los científicos, a quienes quita recursos, calumnia y difama a placer.

Obrador es congruente en su odio hacia grandes obras que nunca podrá llevar a cabo y a las que, como el NAIM, prefiere destruir.

El Presidente mexicano es congruente con su cultura antidemocrática, con su patología mentirosa, con su deshonestidad intelectual y con la opacidad de toda su vida; congruente con su alianza con el crimen organizado y con las bandas criminales; congruente con su odio a la clase media, a la que parece empeñado en desaparecer y, sobre todo, congruente con su amor a los pobres, a los que multiplicó de manera milagrosa.

Cuando era candidato, muchos decían que no se atrevería a llevar adelante sus descabelladas promesas de campaña.

Aquí siempre dijimos que sí creíamos en López Obrador; en el político que más ha odiado a México y a los mexicanos.

Y, en efecto, tampoco en eso nos equivocamos.

Al tiempo.


09 Abril 2020 04:07:00
¡Con AMLO ya vivimos en dictadura; las pruebas!
En México ya vivimos en dictadura; la dictadura de Andrés Manuel López Obrador.

Y, la mejor prueba de esa dictadura es que, a partir de que el dictador mexicano dijo que las pandemias sanitaria y económica “le cayeron como anillo al dedo”, López Obrador decretó un “Estado de excepción” que, por ello, fue el tiro de gracia para el “Estado de derecho” y para la democracia.

En efecto, hoy el presidente Obrador hace lo que quiere; violenta la Constitución todos los días, decide informes y consultas a su antojo; impone reglas a modo, decreta estado de Emergencia sin consultar al Congreso y, sobre todo, se burla de los Poderes de la Unión y de los ciudadanos.

Pero vamos por partes.

Cuando Obrador decretó que los mexicanos deben quedarse en casa, para impedir la propagación del Covid-19, pero él sigue sus periplos de fin de semana, no sólo viola la ley sino impone un estado de excepción.

Cuando impone por su voluntad un “informe de Gobierno” -que viola la Constitución-, Obrador imponiendo un estado de excepción que viola el estado de derecho.

Cuando el Presidente decide bajar salarios y cancelar el aguinaldo de los funcionarios públicos, no sólo está violando la ley sino imponiendo un estado de excepción, sobre todo porque fustiga a los empresarios que pretenden bajar salarios y quitar aguinaldo.

Pero el más grave y aberrante estado de excepción lo impuso el dictador Obrador cuando decretó suspender todas las actividades no prioritarias a causa de una emergencia sanitaria como el Covid-19, menos sus proyectos caprichosos, como el Tren Maya, Dos Bocas y Santa Lucía.

¿Y, por que es grave y aberrante el último estado de excepción?

Porque López Obrador viola, de manera flagrante, el Artículo 29 Constitucional, que establece lo siguiente. “En los casos de invasión, perturbación grave de la paz pública, o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto, solamente el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, con la aprobación del Congreso de la Unión o de la Comisión Permanente… podrá restringir o suspender en todo el país o en algún lugar determinado el ejercicio de los derechos y las garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente a la situación…”.

Obrador ignoró al Congreso, privilegió sus obras caprichosas e instauró un grosero estado de excepción, propio de un dictador.

¿Y qué dijeron a esa violación constitucional los diputados y senadores de Morena, del PAN, del PRI y PRD? ¿Qué han dicho intelectuales y empresarios; qué han dicho periodistas y juristas?

Casi todos callan y solapan al dictador, porque no les importa perder derechos y libertades; callan por cobardía, por temor y por indignidad.

Desde antes del 2 de julio de 2018, aquí dijimos que, ante un eventual triunfo de López Obrador, viviríamos bajo una dictadura.

Dijimos que con López Obrador en el poder presidencial, la dictadura mexicana se encaminaría a una burda copia de lo que hoy viven en Cuba y/o en Venezuela.

Dijimos que en dictadura, los mexicanos perderíamos libertades que nos costaron décadas ganar y que, de facto, el dictador Obrador haría lo que le plazca, sin que nadie pudiera ser capaz de hacer valer el estado de derecho.

Y dijimos que entregar el voto mayoritario a un solo hombre y a un solo partido, no sólo era un suicidio político para los ciudadanos, sino una costosa apuesta por el fin de la joven democracia mexicana.

Sin embargo, pocos entendieron el grave riesgo de llevar al poder presidencial a un político como López Obrador; un dictador en toda la extensión de la palabra, un destructor de la democracia que, curiosamente, hoy dio un paso definitivo para consolidar su dictadura: decretó el estado de excepción.

Sí, en medio del silencio cómplice del Congreso, de los legisladores de su partido, de los opositores, de los empresarios y de los ciudadanos en general, Obrador disolvió el “estado de derecho” y dio un paso gigantesco en dirección al “estado de excepción”.

Y es posible que no le importe al PRI, tampoco al PAN y menos al PRD el significa de un estado de excepción. Es posible que los empresarios mexicanos ignoren el significado de lo que estamos viviendo.

Incluso es posible que los “brillantes” intelectuales mexicanos dejen hacer y dejen pasar las ocurrencias de AMLO, porque le parece poca cosa el “estado de excepción”. Incluso no sabemos qué voltea para otro lado ante la imposición del estado de excepción.

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que la muerte del “estado de derecho” es, al mismo tiempo, la muerte de la democracia mexicana.

Y sí, López Obrador le dio el tiro de gracia a esa democracia.

Al tiempo.
08 Abril 2020 04:07:00
¡El crimen perfecto de AMLO; encubre Covid-19!
Nadie en México conoce el número real de casos de Covid-19. Y nadie lo sabe porque el Gobierno de López Obrador, a través de las cabezas del sector salud, ordenó ocultar la verdad. Es decir, de manera deliberada, el Gobierno de Obrador ordenó a todo el sector salud –federal y estatal, del IMSS, del ISSSTE y la SSA–, reportar el menor número posible de casos de coronavirus.

Así, al no contar con testigos clínicos que permitan probar que miles de casos de Covid-19 corresponden a esa enfermedad, los directores de clínicas y hospitales solo pueden reportar “neumonía atípica”, el nombre genérico con el que se identifica una afección respiratoria sin identidad propia, a pesar de que todos los especialistas saben que se trata de coronavirus.

De esa manera, López Obrador esconde el tamaño de la pandemia en México y oculta el número de mexicanos infectados y muertos por esa causa. Lo anterior lo confirmó a Itinerario Político el directivo –médico especialista en enfermedades respiratorias–, de una reputada clínica del IMSS, quien dijo que todos los directores de clínicas y hospitales tienen la instrucción de ocultar el mayor número de contagios y, sobre todo, muertes por Covid-19.

A pesar del riesgo que significa para él y para su familia, el médico se identificó y accedió a dar su versión, a condición de que el presente texto no revelara su nombre, la clínica de adscripción y menos la entidad federativa en donde se localiza la institución pública en la que presta sus servicios.

Además, reveló que en todo el sector salud los médicos –hombres y mujeres–, trabajan bajo circunstancias de riesgo permanente, sometidos a un clima de terror –amenazas de despido si dicen la verdad de lo que ocurre o si se niegan a prestar el servicio–, y que existen casos extremos, como los residentes, que son amenazados con cancelar su residencia –su carrera–, si no se alistan al llamado de lo que ellos bautizaron como “el frente de guerra”.

Y es que, en efecto –dice el especialista en enfermedades respiratorias–, se trata de una guerra, en donde “vamos a la batalla sin fusil; sin equipo y con el riesgo latente de contagio y sin el respaldo de las instituciones”. Y lamenta: “estamos solos, como usted lo dijo en su reportaje”.

Y es que igual que otros trabajadores de salud, el médico que se atrevió a dar su testimonio, contactó al autor del Itinerario Político luego de la entrega del 2 de abril, titulado Estado Criminal; Médicos y Enfermeras Están Solos”.

Dijo que la tragedia que a diario enfrentan los trabajadores de la salud es mayor, si se toma en cuenta la movilidad de los médicos. Es decir, que a pesar de que todos los médicos de las instituciones del sector salud tienen una familia y muchos de ellos “dobletean” en hospitales privados –lo cual es una amenaza creciente de propagación de la pandemia–, a ninguna autoridad le importa el riesgo de cada médico, de sus familias y de sus pacientes en instituciones privadas. “Estamos solos”, insistió.

Y advirtió que si bien la mayoría de los médicos están listos para dar la vida por su profesión –sobre todo porque hicieron el juramento de Hipócrates–, lo cierto es que en este caso la vida que está en juego no solo es la de ellos, sino de sus familias y, sobre todo, de sus otros pacientes de instituciones privadas. Y, frente a esa realidad las cosas cambian. ¿Por qué cambian…? Se le preguntó.

“Porque entonces estamos ante un caso de clara negligencia oficial; porque a ninguna autoridad le importa la vida de los médicos y sus familias; porque sólo les importa maquillar la realidad, ocultar el tamaño de la tragedia en México y que se diga que el Gobierno de López Obrador es el mejor para atender la pandemia”. ¡Gravísima revelación…!

También confirmó que, ante la gravedad de la situación, instituciones como la UNAM y el IPN decidieron sacar a sus estudiantes de los hospitales del sector salud, donde hacen residencia o cumplen sus estudios en programas de internados, a causa del grave riesgo que significa para sus vidas.

Sin embargo, muchas otras universidades que imparten carreras de las distintas ramas de la medicina, del resto del país, han sido presionadas por el Gobierno federal para no retirar a sus médicos y estudiantes, lo cual es un crimen de Estado aún mayor.

Pero “la coartada perfecta” está a cargo de la Secretaría de Salud. El informante dijo que la razón por la que el Gobierno de México se niega a adquirir pruebas masivas de Covid-19, es justo para maquillar las cifras.

¿Cómo lo hacen…? Interrogamos. Es muy fácil, “cada clínica tiene un número mínimo de pruebas de Covid-19. Así, todas las que aplican resultan positivas ya que las aplican a pacientes con el cuadro avanzado de coronavirus.

“Pero lo cierto es que nadie sabe si más del 90% de casos sospechosos eran Covid-19. Por ello, a esos casos solo se les clasifica como “neumonía atípica…! A pesar de que muchos de ellos también mueren”. Es decir, asistimos al “crimen perfecto” a un crimen de lesa humanidad

Por eso la pregunta. ¿A quién le importa el masivo crimen de Estado que comete el Gobierno de AMLO? ¡A nadie!

Al tiempo.
07 Abril 2020 04:07:00
¡‘Rey chiquito’, su ‘informito de mentiritas’
Nadie, en su sano juicio, puede tomar en serio el “informito” del “rey chiquito” mexicano.


¿Por qué?

Elemental, porque fue un informe “de mentiritas”.

Es decir, un informe “fake”, que mostró que el Mandatario mexicano se ha convertido en “el primer pigmeo” de la nación y que afanoso martilla los últimos clavos al ataúd de su Gobierno.

¿Por qué un informe “fake”?
Primero, porque es un informe que violenta la Constitución; un mensaje unilateral que ignora al ciudadano y al Pacto Federal, representados por el Congreso de la Union.

Segundo, porque la Constitución establece que el Presidente mexicano deberá informar del estado de la Unión, ante el Congreso, en Pleno, al inicio de la Legislatura correspondiente.

Tercero, porque además de que López Obrador violó la Constitución, nada de lo que dijo es verdad; nada puede ser probado y todo puede ser combatido con datos duros.

Y, cuarto, porque al tiempo que las pandemias sanitaria y económica se agigantan, los ciudadanos somos testigos del acelerado fenómeno de enanismo que afecta al Mandatario mexicano.

En efecto, cuando las circunstancias exigían a un Presidente agigantado, capaz de vencer la adversidad que amenaza a 130 millones de compatriotas, vimos aparecer a un “rey chiquito”, solitario en un palacio de gigantes, desnudo de propuestas, y que arengó un ridículo “informito de mentiritas”.

Pero si aún dudan que “el rey chiquito” ofreció un “informito de mentiritas”, van las pruebas.

1.- Es falso –como ya se dijo– que la perorata dominical de López Obrador deba ser vista como un informe, ya que violenta la Constitución y obliga a que el Congreso inicie juicio político en su contra.

2.- Es falso que se haya acabado con la corrupción, sobre todo con un gasto público que entrega casi 90% de obras sin licitar.

3.- Es falso que se hayan reducido los niveles de violencia y que el número de muertos, secuestros y feminicidios sea menor.

4.- El falso que exista un mejor nivel de vida en el Gobierno de AMLO, ya que el desempleo es mayor, que en los gobiernos de Peña y Calderón.

5. Es falso que a la llegada del Gobierno de López Obrador se haya mejorado el sistema de salud pública. Es todo lo contario, y eso lo atestiguan todos los días, pacientes, médico y enfermeras.

6.- Es falso que exista atención médica gratuita; con la muerte del Seguro Popular y la llegada del Insabi los pacientes deben pagar más y la atención médica es menor y peor.

7.- Es falso que exista abasto total de medicamentos; que los médicos cuente con una mejor capacitación, con los instrumentos de seguridad ante la pandemia de Covid-19.

8.- Es falso que el Gobierno federal pueda reducir salario de burócratas de primer nivel, como si fueran esclavos. Además de que contradice la propia opinión presidencial de que los empresarios no pueden despedir empleados y menos bajar salarios.

9.- Es falso que por capricho presidencial se puedan cancelar prestaciones sociales, como el aguinaldo, de servidores públicos.

10.- Es falso que el Gobierno federal pueda crear 2 millones de empleos en nueve meses; y es un insulto porque solo en el primer año de Gobierno AMLO mató medio milón de puestos de trabajo, además de que la recesión económica no será superada en lo que resta del sexenio.

11.- Es falso que México sea uno de los países con menos muertes a causa del Covid-19. Abundan testimonios de médicos que confirman que se maquillan las cifras de enfermos y muertos.

12.- Es falso que el precio de la gasolina se haya reducido por una ocurrencia presidencial, la baja se debe a la caída del precio del petróleo.

13.- Es completamente falso que la línea 3 del Tren Zapopan-Guadalajara esté terminada.

14.- Es falso que el Gobierno federal haya incrementado el apoyo a las víctimas de la violencia. Al contrario, se canceló ese apoyo de manera total. Peor, si recordamos que AMLO acabó con los refugios para mujeres.

15.- Es falso que en los últimos 16 meses se haya acabado la violación de los derechos humanos.
16.- Es falso que el Gobierno federal respete la libertad de expresión; son muchos los periodistas censurados y despedidos por orden presidencial.

17.- Y es falso que la economía mexicana regresará pronto a la normalidad. No en su sexenio, el cual será la peor pesadilla endécadas.

Las mentiras son muchas más; más de las que se puedan reunir en este pequeño espacio. Así el “rey chiquito” y su “informito de mentiritas”.

Al tiempo.
06 Abril 2020 04:07:00
¡Las mil máscaras de Lopez Obrador!
Como si se tratara del mítico luchador mexicano, motejado como “El Mil Máscaras”, el Presidente mexicano nos regala, día a día, la sublimación de una de sus mayores cualidades; la camaleónica estulticia.

Y es que, si un día cuestiona el dispendio neoliberal, al día siguiente se apropia de los ahorros neoliberales. Si un día exige a los empresarios no despedir empleados, el Presidente mismo había ordenado una purga de miles de servidores públicos.

Un día despide a médicos y enfermeras y destruye el sistema de Salud, y al día siguiente, ante la crisis sanitaria del siglo, culpa al neoliberalismo por no capacitar suficientes especialistas y por haber descuidado el sistema de Salud.

Por eso, para no tropezar con la misma piedra, aquí dejamos el decálogo de la camaleónica estulticia de “El Mil Máscaras” de Palacio.

1.- Festejó el Presidente que las pandemias sanitaria y económica habían caído “como anillo al dedo” a su proyecto transformador. Lo que no entiende, sin embargo, es que con esa frase asume que apostó por la destrucción de la economía, del sistema de salud, por los crímenes de Estado colectivos y por el empobrecimiento generalizado. ¿Es López Obrador un criminal de Estado de la talla de Mussolini, Hitler y Stalin?

2.- Peor, durante parte del sexenio de Peña Nieto, el grupo político de AMLO utilizó “el crimen de los 43” como bandera político-electoral. Hoy los muertos por el Covid-19 casi llegan a 100 y el Gobierno de Obrador apenas está comprando respiradores, apenas llama a médicos, mientras que salpica culpas, a diestra y siniestra, como es su costumbre.

3.- El villano favorito de AMLO es el neoliberalismo. Por eso, a pocos meses de su llegada al poder, Obrador decretó su fin. Luego, ante las severas pandemias sanitaria y económica, López no dudó, echó mano del dinero guardado por los neoliberales para emergencias, como los casi 300 mil millones de pesos del Fondo de Estabilización presupuestal; los 90 mmdp del Fondo para Estados; los 14 mmdp del Fonden y los 800 mmdp de más de 300 fideicomisos. Sí, el neoliberalismo a contentillo.

4.- Por años, el candidato Obrador, obtuvo una jugosa renta político-electoral del Fobaproa; instrumento creado para el rescate de ahorradores. Hoy, ante la pandemia económica, se niega a rescatar millones de empleos de medianas y pequeñas empresas, pero se gasta los ahorros nacionales en programas clientelares y el pago de caprichos, como la destrucción del NAIM.

5.- En toda su vida de líder social y político, López Obrador nunca creó un empleo, ya no se diga para él y menos para su prole. Al llegar al poder presidencial despidió a cientos de miles de empleados del Estado, muchos de ellos médicos y enfermeras. Sin embargo, ante la pandemia económica, López amenaza a empresarios que intenten despedir o bajar el sueldo a sus empleados, al tiempo que el propio Presidente propone bajar el salario de todo el sector publico federal. ¿Alguien entendió?

6.- Desde que arrancó la crisis sanitaria por el Covid-19, el Presidente le gritó al mundo que México estaba preparado para hacer frente a la emergencia. Una evidente mentira. Y es que el IMSS apenas decidió la compra de “ventiladores”, cuando ya van un centenar de muertos y cuando se generalizan las protestas de médicos y enfermeras.

7.- Apenas en días recientes empezó una intensa campaña oficial –en redes y a través de bots–, en defensa del Gobierno mexicano; campaña que pretende responder a las severas críticas internacionales que colocan al de AMLO como el peor Gobierno en el mundo. Sin embargo, la realidad derribó el intento de engaño y también a través de videos, médico, enfermeras y pacientes confirmaron que el Gobierno de México maquilla la realidad y oculta la verdadera cara de la epidemia.

8.- Es un clásico en el mundo el irresponsable llamado del Presidente mexicano a salir con la familia, llenar restaurantes y parques, justo cuando la pandemia pegaba con mayor fuerza en México. Hoy, con cifras maquilladas sobre el número de muertos e infectados, López Obrador dice que los mexicanos dieron un ejemplo al mundo al quedarse en su casa. De risa loca.

9.- Uno de los supuestos logros del Gobierno de AMLO es la lucha contra la corrupción. Todos los días presume ahorros e imaginarios ejemplos de honestidad. Sin embargo, la realidad confirma al de Obrador como el Gobierno mas corrupto; entrega sin licitar 90% de los contratos del Gobierno federal.

10.- El personaje favorito del presidente Obrador, para su cotidiano ejercicio de difamación y calumnia, es el expresidente Calderón. En días pasados arreció la especie de que a través de Genaro García Luna, Calderón mantenía vínculos con el crimen organizado. Sin embargo, Calderón nunca dejó en libertad a los hijos de un narcotraficante, tampoco solapó la boda del hijo de un criminal y menos saludó de mano a la madre del mayor criminal de la historia. El teatro contra García Luna se vino abajo.

¿Cuántas máscaras presidenciales más tendremos que ver para por fin entender que el 1 de julio de 2018 elegimos –eligieron– al peor Presidente de la historia?

Al tiempo.

03 Abril 2020 04:00:00
¡El fin de sexenio y el fin de AMLO!
Lo de menos son los pretextos. Que si es el Presidente más honesto, el que llegó con el mayor respaldo popular, el más preocupado por los pobres, el más criticado, más ridiculizado y el menos entendido; el que habría acabado con la corrupción. ¡Lo que gusten y manden!

Lo cierto, sin embargo, es que en política y, sobre todo, en el ejercicio del poder, no importan los adjetivos y menos las ideologías; no importa la demagogia y menos la arrogancia; lo importante son los resultados. Y punto.

Y ante el espejo de la terca realidad, nadie puede negar que López Obrador resultó ser el peor Presidente de la historia; el que ofreció los peores resultados en los primeros 16 meses de Gobierno, el que recibió una economía blindada y estable y terminó por destruirla en los primeros 12 meses; el que llevó a México a niveles de escándalo por la violencia y el crimen.

Y pueden decir misa, tanto el Presidente como sus corifeos -pueden decir que la crisis les vino “como anillo al dedo-, sin embargo, los resultados confirman que ha muerto el sexenio de López Obrador, lo mismo que su proyecto político y su partido.

¿Y por qué están muertos? Porque en solo 16 meses, tanto el Presidente como su partido y su “castillo de naipes” -motejado como Cuarta Transformación- destruyeron la economía, la política, la democracia, la esperanza de un cambio y, sobre todo, destruyeron el futuro de casi 130 millones de mexicanos.

Sí, está muerto el sexenio de López porque no habrá refinería de Dos Bocas, tampoco Tren Maya y menos Aeropuerto de Santa Lucía.

Y está muerto porque es falso y ofensivo para todos que haya terminado la corrupción, ya que el de Obrador es el Gobierno más corrupto de la historia, con casi 90% del gasto dilapidado sin licitaciones.

Y está muerto el sexenio de López Obrador porque la mayoría de sus colaboradores -secretarios de Estado- son inútiles ante el poder vertical y autoritario “del jefe”; porque no pocos de ellos ya insinuaron su renuncia, ante la parálisis oficial, que provoca que en la gestión de López nada se mueve sin que lo autorice “el jefe”.

En pocas palabras, la terca realidad confirma que un país como México no se puede “gobernar” con “ríos de palabrería mañanera”; con “montañas de mentiras matutinas”, con “sermones” y menos con buenos deseos y mejores intenciones. El buen Gobierno es aquel que da buenos resultados. Y punto.

Y es que el ejercicio del poder y la responsabilidad de gobernar exigen experiencia, conocimiento, técnica, ciencia y paciencia; todo lo que no tienen ni el presidente Obrador y menos sus “floreros” del gabinete.

Y los resultados son demoledores, en los primeros 16 meses del Gobierno de López Obrador; la economía mexicana está en la ruina -destruyó industrias clave, como la construcción, la automotriz y la turística, por citar algunas-, mientras que en el 2020 el desempleo será el mayor del siglo y el colapso económico ya es inevitable.

Y frente a esa tragedia no habrá dinero para los programas sociales, tampoco para las obras faraónicas de López Obrador y menos para las pensiones de millones de jubilados. Y cuando el dinero se acaba y deja de entrar por la puerta para los beneficiados del clientelismo lopista, el amor saldrá corriendo por la ventana.

Y no, la culpa no es de la pandemia del Covid-19 -o no solo es culpa del coronavirus-, lo cierto es que en el primer año de Gobierno, Obrador ya había destruido la economía, la confianza en la inversión; había destruido el sistema de salud pública; había tirado al drenaje el mayor esfuerzo por contar con educación de primer mundo, había abandonado a las mujeres, que son la mitad de la población; había peleado con los empresarios y dividido a los mexicanos, en buenos y malos.

En esos pocos meses, el Presidente que se decía “la esperanza de México”, llevó a la desesperanza a millones de mexicanos que sufren los estragos de la violencia y el crimen; a miles que son desplazados por las peleas territoriales de las bandas criminales y otros tantos que han sido atrapados por el narcotráfico, la trata de personas y hasta los niños sicarios.

Y es tal el fracaso de Obrador que, hoy, México es uno de los países más violentos del mundo, con la mayor cantidad de muertes -casi un centenar por día-, y con cifras récord en feminicidios y la muerte de niñas y niños.

Y sí, el presidente Obrador y sus corifeos pueden decir misa y pueden seguir creyendo que engañan con su retórica barata.

Sin embargo, la terca realidad confirma, todos los días, que el Gobierno de López está muerto, que fracasó su “proyecto de nación”, que se derrumbó el “castillo de naipes” motejado como Cuarta Transformación y que Morena nunca fue un verdadero partido político.

Y ese fracaso de escándalo lo confirman todas las encuestas.

Sí, el sexenio está muerto, igual que el Gobierno de AMLO.

Al tiempo.
02 Abril 2020 04:00:00
¡Estado criminal: médicos y enfermeras están solos!
Están solos; arrumbados a su suerte. También están en la primera línea de la batalla, sin fusil; armados solo con su conocimiento científico y su convicción.

Pero también están muy lejos de la mano del Presidente, mano que se extiende para ayudar a la madre del mayor narcotraficante del mundo -El Chapo Guzmán-, antes que preocuparse por trabajadores de la salud: médicos y enfermeras, vitales en toda sociedad, sea una sociedad populista, sea clientelar o sea neoliberal.

Peor aún, esos mexicanos hacen frente a la peor pandemia del último siglo sin recursos, sin material médico, sin protección y, sobre todo, con el riesgo latente y cotidiano de infectar a sus familias.

Y, a querer o no, lo cierto es que no le importan a nadie; no le importan a un Presidente arrogante, ciego, sordo y estulto.

No le interesan al Gabinete de Salud y menos a un régimen dizque de izquierda, en donde supuestamente los trabajadores de la salud serían los profesionales privilegiados.

Y tampoco le importan a la sociedad en general; no le importan a los ciudadanos, ese sector social que más debía velar por ellos; cuidarlos, protegerlos y, sobre todo, agradecer su apostolado.

Nos referimos, como queda claro, a los médicos y enfermeras; a todos los trabajadores de la salud, en general, que ante la pandemia de Covid-19 están abandonados a su suerte por todo el Estado y por sus instituciones, pero sobre todo, por el Gobierno de incompetentes que rodean a López Obrador.

Bueno, incluso la sociedad abandonó a sus médicos y enfermeras, ya que pocos hacen caso a los reiterados llamados de auxilio, ante la crisis, que lanza todo el sector salud mexicano.

Pocos escuchan la gravísima falta de equipos y utensilios básicos para protegerlos de eventuales contagios, durante el desempeño de su trabajo.

Y están solos porque han recurrido a todo: han recurrido a videos personales, a videos en grupos; a la exhibición de las precarias condiciones de trabajo y hasta han salido a la calle, a marchas y bloqueos callejeros, en protesta por la indiferencia oficial y en espera de una respuesta del indolente Gobierno de AMLO.

Lo peor, sin embargo, es que es tal el abandono de médicos, enfermeras y trabajadores del sector salud, que existen hospitales que se han convertido en verdaderos focos de infección, como el hospital del IMSS de Monclova, Coahuila.

Resulta que el pasado 28 de marzo se confirmó que cerca de 50 empleados de la clínica 7 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicada en Monclova, Coahuila, estuvieron en contacto con un paciente que fue identificado como víctima del Covid-19.

Durante más de una semana las autoridades del IMSS, encabezadas por el poco o nada eficiente Zoé Robledo, ocultaron la epidemia hasta que se confirmó que por lo menos 30 médicos y trabajadores del sector salud se habían contagiado, lo que provocó la muerte de tres de ellos.

Lo más cuestionable del tema, sin embargo, es que muchos médicos y enfermeras votaron por López Obrador, creyeron en su propuesta, le entregaron su confianza sin condiciones al hoy Presidente pero, al mismo tiempo, casi todos ellos han sido traicionados.

¿Traicionados? En efecto, médicos y enfermeras del sector salud son víctimas de la traición de un Gobierno al que nada importa la salud, el bienestar, los pobres y tampoco los que menos tienen; Gobierno que desdeña las campañas de prevención, la construcción de hospitales, la capacitación de médicos y enfermeras; Gobierno para el que la salud es un lujo que, por eso, porque es un lujo, debe ser sustituido por clientelismo y por dádivas.

Por eso las preguntas. ¿Cuántas veces han hablado los directores del IMSS, del ISSSTE, de Ssa, y el propio presidente Obrador, del riesgo que enfrentan médicos y enfermeras: cuántas veces se han comprometido a resolver sus carencias y cuántas veces se han preocupado por las familias de los miles de trabajadores de la salud, que podrían ser el principal foco de infección del Covid-19?

Lo cierto es que el Gobierno de López Obrador comete otro crimen de Estado al ignorar el gravísimo riesgo al que se exponen médicos, enfermeras y trabajadores de la salud, al desempeñar su responsabilidad en condiciones indignas, de riesgo y de nulo respeto por parte del Estado, del Gobierno y del propio Presidente.

Por eso debemos preguntar de nuevo. ¿No es un crimen de Estado la indolencia y el abandono del presidente Obrador hacia los trabajadores de la salud: médicos, enfermeras y muchos otros especialistas?

Sí, López Obrador es el principal criminal de Estado de la historia. Por eso debe ser llevado a juicio político.

Al tiempo.
01 Abril 2020 03:56:00
¡El ‘mundo feliz’ de AMLO, su mayor derrota moral!
En el imaginario del presidente López Obrador existe “un mundo feliz, feliz, feliz”, en donde ningún ciudadano –de 130 millones– rechaza a su Gobierno.

Es decir, según el Mandatario, todos o casi todos los mexicanos están “felices, felices y felices” con su Gobierno.

Por eso, en ese “mundo ideal”, el Covid-19 nunca fue una amenaza real para la población, y mucho menos para el “súper” Presidente mexicano.

En ese “imaginario ideal” el mismo Obrador es inmune al contagio, porque tiene sus “escudos santificados” y morales; los “detentes”, que todo lo curan y hasta lo protegen de todos los adversarios y enemigos.

En “el mundo feliz” que solo ve el Presidente de los mexicanos, la enfermedad se cura en casa, con pócimas, ungüentos y vaporizaciones, como recomienda el locuaz Solalinde; nada de hospitales ni máquinas respiradoras.

En “el imaginario” de López Obrador, la economía mexicana es de las más potentes del mundo y resistirá vendavales, devaluaciones, caídas del precio del petróleo y hasta recesiones, porque “es una mina de oro”.

En “el mundo feliz, feliz, feliz” de AMLO, todos deben acatar la contingencia sanitaria menos él; prohombre tocado por la mano divina, capaz de tender la mano a la madre de “El Chapo”, pero incapaz de entender y atender a las mujeres y niños con cáncer, a las violentadas; incapaz de velar por la seguridad y la vida de millones de mexicanos amenazados en su seguridad, sus propiedades y su salud.

Y en el “soliloquio” de Obrador, todo aquel incapaz de ver “el mundo feliz” y sus “inagotables bondades”, es enemigo del pueblo bueno; representa a tiranos y conservadores y es un “molino de viento” enviado por enemigos de la cuarta transformación para impedir que los ciudadanos beban felices de ese cántaro de miel que es el régimen lopista.

Sí, de locos “el mundo feliz” de López Obrador. Pero si creían haberlo visto todo y pensaban que con el PRI o el PAN la degradación política había llegado a la cumbre, les faltaba ver la ruina moral de los políticos de Morena, empezando por el Gobierno obradorista.

¿Lo dudan?

1.- Nunca un Presidente mexicano dijo 23 mil mentiras en solo 16 meses y, aun así, pide al pueblo no dejarse engañar.

2.- Nunca un Presidente se adjudicó la baja del precio de la gasolina, cuando el precio cayó por la tragedia petrolera mundial.

3.- Nunca un Presidente destruyó deliberadamente el sistema de salud y presumió ser líder sanitario ante una pandemia como el Covid-19.

4.- Nunca un Presidente convirtió en éxito un PIB de 0%, como en 2019 y con expectativas de tragedia en el 2020, con -7% de

crecimiento.

5.- Nunca un Presidente fue tan irresponsable al negar una pandemia y menos al invitar a la población a salir a la calle en medio del contagio.

6.- Nunca un Presidente presumió un ahorro de 400 mil millones de pesos que no existen; y menos gritó estar “sobre una mina de oro”.

7.- Nunca un Presidente negó el desabasto generalizado de medicinas y menos culpó de ello a los fabricantes.

8.- Nunca un Presidente dijo tal estupidez: “el pueblo curará al pueblo”.

9.- Y menos esta: “Los conservadores son malos de malolandia”.

10.- Nunca así: “Los medios hasta quieren llevar el conteo de muertos”.

11.- Y menos así: “El escudo contra el coronavirus es la honestidad”.

12.- Tampoco pidió, en plena pandemia, “salir a la calle y abrazarse”.

13.- Y no tal arrogancia: “Confíen, yo les aviso cuando puedan salir”.

14.- Y menos un espectáculo como este: “me la quería comer a besos”.

15.- Nunca tanto odio a empresarios: “No vamos a bajar impuestos, al contrario, que paguen; esas estrategias neoliberales ya no se usan”.

16.- Nunca dos mujeres, diputadas, pelearon a mordidas y arañazos por el control de comisiones en un Congreso local… diputadas de Morena.

17.- Nunca un Congreso local prohibió “las peleas entre legisladores y legisladoras, a mordidas y arañazos”. Congreso con mayoría de Morena.

18.- Nunca un Gobernador de Morena dijo: “Si son ricos tienen riesgo, los pobres somos inmunes”; tampoco que el Covid-19 se cura “con un mole con pollo” o “con un caldito de pollo”. Estulticia de Miguel Barbosa.

19.- Nunca un empresario dijo: “La gente se cura sola, se contagia pero no es mortal; la vida sigue y no necesita cuarentena”. Estulticia de Ricardo Salinas Pliego.

20.- Nunca un subsecretario dijo: “Sería bueno que el Presidente se contagiara”. “Cerrar una escuela por un niño infectado no sirve, mejor espero a que haya 10, pero si me espero a que haya 100 es mejor”. “El Presidente no tiene fuerza de contagio porque tiene fuerza moral”. Estulticia de López-Gatell.

21.- Nunca un estulto como John Ackerman había dicho: “El Presidente es un científico”.

22.- Y nunca un Presidente había dicho, en Cadena Nacional; “Detente enemigo, el corazón de Jesús está conmigo”.

Sí, “el mundo Feliz” de López Obrador es su mayor derrota moral.

Al tiempo.
31 Marzo 2020 04:07:00
¡El saludo de AMLO que ofende a todos!
Viajar hasta el municipio de Badiraguato, Sinaloa, para saludar a la madre del Chapo, no solo es una imprudencia del Presidente sino una ofensa para los mexicanos, para el país, para las familias de miles de muertos por el crimen organizado y la violencia y, sobre todo, para una sociedad lastimada por los estragos del mal gobierno de López Obrador.

Y es que nadie se traga el espantajo de que el encuentro entre la madre del Chapo y el Presidente mexicano fue una casualidad.

No, en realidad tiene todos los ingredientes de compromiso pactado con antelación, que exhibe el tamaño del sometimiento del Presidente mexicano al interés de la familia del narcotraficante más buscado en todos los tiempos.

Lo cierto es que no solo se trataba de que el Presidente cumpliera el acuerdo de estar en Badiraguato justo en la fecha del onomástico de El Chapito, sino que debía quedar constancia del encuentro, para que todo el mundo se entere de quién manda en México.

Es decir, que el acuerdo incluía el compromiso de guardar testimonio del mismo para hacerlo público, para que el “jefe de jefes”, conocido como El Chapo, se enterara en su celda que López Obrador cumplió su parte.

Por eso las preguntas.

¿Qué pactó el Presidente mexicano con el mayor criminal de la historia? ¿Qué hay detrás del encuentro público entre la madre de El Chapo y López? ¿Es creíble la supuesta carta, revelada por la vocería de Palacio, luego de más de 22 mil mentiras presidenciales? ¿De qué tamaño son los compromisos del Presidente con la familia del narcotraficante, como para liberar al Chapito, solapar la boda de la hija del Chapo; para facilitar la fuga del “contador” del narcotraficante y para ayudar a la familia con visas y pasaportes?

Lo que queda claro, más allá de que el Presidente responda o no las interrogantes arriba planteadas, es que existe un pacto, un acuerdo o un negocio entre el Presidente mexicano y el mayor criminal de la historia.

Y ese acuerdo, de la naturaleza que sea, coloca al de López Obrador en calidad de “narcogobierno”. ¿Por qué? Porque el Gobierno de Obrador es rehén del más poderoso cártel de las drogas en la historia. Sí, rehén de El Chapo Guzmán y de su familia.

Pero esa no es ninguna novedad. Lo cierto es que desde antes del arranque de la campaña presidencial de Obrador -el 15 de febrero de 2017, en el Itinerario Político titulado ¿Financia el “narco” a Morena?-, dijimos que eran “muchas las evidencias de que dinero del narcotráfico está presente en la campaña presidencial del candidato de Morena”.

Más aún, en media docena de entregas del Itinerario Político volvimos al tema ya que, a los ojos de todos, sorprendía la cantidad ilimitada de dinero que manejaban los operadores de la campaña de López Obrador.

La más reciente entrega sobre el tema data del 5 de febrero del 2020 y llevó el título siguiente: “Silencio de AMLO ante el otro ‘culiacanazo’”.

En esa ocasión nos referimos a la complicidad oficial ante la fastuosa boda de una hija de Joaquín, El Chapo, Guzmán, el mayor narcotraficante de la historia, que se llevó a cabo en la Catedral de Culiacán y que contó con la protección federal.

Y es que, a los ojos de todos, el enlace matrimonial convocó a no pocos de los más buscados criminales y narcotraficantes, los que contaron no solo con vigilancia del Ejército, sino con la complicidad del gobierno de Obrador.

Ese 5 de febrero concluimos con la siguiente pregunta: “¿Será el de AMLO un ‘narcogobierno’? Al tiempo”.

Y, en efecto, siempre puntual, el tiempo parece darnos la razón. Y la confirmación estuvo a cargo del propio presidente Obrador quien, como ya se dijo, el domingo 29 de marzo acudió al municipio de Badiraguato, Sinaloa, a un encuentro con la familia del Chapo.

Pero no es la primera ocasión en la que López Obrador es obsequioso con la familia de Guzmán Loera. La primera fue el 29 de enero de 2019, cuando con ayuda oficial escaparon tres reos del Reclusorio Norte, vinculados al cártel del Chapo, entre ellos el contador del criminal. Luego, el 17 de octubre del mismo año fue liberado Ovidio Guzmán, hijo del Chapo.

El 25 de enero del 2020 recibió protección oficial la boda de una hija del narcotraficante y, en junio de 2019, López Obrador se dijo “conmovido” por la cadena perpetua dictada al Chapo.

En efecto, la imprudencia presidencial ofende no solo a los miles de muertos a manos de la banda criminal de Guzmán Loera, sino a las familias de miles de policías, militares y marinos muertos por esa banda; ofende a la sociedad que, frente a la pandemia, no tiene Gobierno y ofende al Estado todo, a la nación entera, porque con su incompetencia y estulticia, el Presidente mexicano lleva a México al despeñadero.

Y sí, es tiempo de que López Obrador deje el puesto por su notoria incompetencia.

Al tiempo.
30 Marzo 2020 04:00:00
‘¡Cómo Destruir a México!’, nuevo manual de Obrador
Como todos saben, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador es un escritor prolífico.

Sus biógrafos dicen que tiene en su haber casi una veintena de títulos, algunos de reciente creación, como la Cartilla Moral y Hacia una Economía Moral, que se pueden ver entre las novedades de librerías.

Y seguro pronto veremos en librerías el que podría ser el mayor best seller de Obrador, titulado ¡Cómo Destruir a México!, con el subtítulo siguiente: “Hazaña lograda en solo 16 meses”.

En realidad se trataría del manual que recoge las potentes experiencias del “inteligente” Presidente mexicano, López Obrador, quien en solo 16 meses hizo lo que nadie en el mundo y menos en la historia: destruir a todo un país de más de 120 millones de mujeres y hombres, sin que la mayoría de esos millones de mexicanos se atreviera a chistar.

Sí, el arduo trabajo de acabar con México, con su economía, su sistema de salud, su precaria seguridad y educación; de destruir millones de empleos, de empujar de vuelta a la pobreza extrema a millones de ciudadanos que ya habían abandonado esa condición, la llevó a cabo López ante los ojos de millones de personas que no se atrevieron a decir una sola palabra.

Peor, seguramente el manual titulado ¡Cómo Destruir a México! nos dará luz sobre ese misterio digno del más rebuscado culto, que hizo posible que en un tiempo récord fueran destruidas industrias “motor” -como la turística, de la construcción y automotriz, entre otras-, en medio del aplauso impensable de no pocos ciudadanos mexicanos; intelectuales, hombres de ciencia y de empresa, periodistas y hasta reputados escritores.

Y es que la genialidad de López Obrador no solo está en la habilidad para destruir -en solo 16 meses-, un país que nos llevó décadas construir a los mexicanos, sino que la mayor habilidad se localiza en el secreto de llevar adelante esa destrucción sin oposición, sin el rechazo colectivo, sin el reclamo de los grandes hombres de empresa, de los reputados intelectuales y sin enfrentar el enojo social, volcado en las calles.

¿No es un milagro, digno de un prohombre, como Obrador?

Sin embargo, lo más llamativo, por increíble que parezca, es que aún hoy son muchos los mexicanos -por lo menos uno de cada tres- que siguen aplaudiendo y hasta venerando al que, en los hechos, se convirtió en el sepulturero del México más democrático que conocimos en la historia, del de mayor crecimiento en el empleo, en el bienestar, en el desarrollo turístico, automotriz y con la mayor estabilidad económica.

Y acaso por el misterio que encierra el milagro de “destruir a México en solo 16 meses” -sin que nadie se haya atrevido a chistar-, la parte medular del nuevo manual de López Obrador será la revelación de otro no menos asombroso fenómeno de masas: el prodigioso engaño colectivo que movió a 30 millones de almas a creer en un hombre no solo analfabeta, sino ignorante de los básicos del ejercicio del poder, que no tiene la más elemental cultura democrática y que asoma serios problemas de personalidad, que lo han llevado a decir más de 22 mil mentiras en esos 16 meses.

Por eso, en el nuevo manual de AMLO, ¡Cómo Destruir a México!, encontraremos respuesta a incógnitas de imposible respuesta para la ciencia.

¿Cómo fue posible engañar a esos 30 millones de seres humanos que llevaron a López Obrador al poder en México? ¿De qué tamaño y qué poder tenía y tiene el engaño que se hizo tragar a esos 30 millones, como para que hoy muchos de ellos sigan bajo los efectos de esa pócima?

Y obligan las preguntas porque, por ejemplo, hoy México es más inseguro y los mexicanos viven una mayor violencia, en tanto que son de escándalo e históricas las cifras de muertes violentas, de feminicidios, de secuestros y de mujeres y niños muertos.

Hoy el desempleo es mayor que en los gobiernos de Calderón y Peña, en tanto que las oportunidades de salir de la pobreza son menores.

Hoy las mujeres, los jóvenes y los niños de México viven peor que en los gobiernos de Calderón y Peña; la salud es peor, los empleos son peores, los peligros de enfermar son mayores y las posibilidades de bienestar para millones de mexicanos están más lejos que nunca; son peores que cuando Obrador decía que estábamos peor, en los gobiernos de Calderón y Peña.

Hoy es más difícil que un trabajador pueda tener una casa; es más complicado que los niños tengan una mejor educación; es casi imposible que un mexicano pobre pueda tener un mejor empleo.

Hoy la democracia está amenazada y muertos principios fundacionales como “sufragio efectivo no reelección”, como “división de poderes”, como “Estado laico”, como “partidos opositores” y como “libertad de expresión”.

Y todo eso fue destruido por un solo hombre, el mexicano ejemplar que, en solo 16 meses, acabó con un país de más de 120 millones de mexicanos.

Sí, no dejen de leer y releer el manual de AMLO ¡Cómo Destruir a México!… En una de esas a ver si todos aprendemos algo.

Al tiempo.

27 Marzo 2020 04:07:00
¡El amor-odio de AMLO a empresas!
El Itinerario Político del 23 de noviembre de 2017 –entonces para Milenio, durante la precampaña presidencial de López Obrador–, lo titulamos de la siguiente manera: ¡El dictador, AMLO!

Dijimos que según su proyecto de nación, López Obrador amenazaba con la designación de “un fiscal carnal” para llevar a cabo una feroz venganza contra críticos y adversarios, al mejor estilo de las dictaduras de Cuba y Venezuela.

Así lo escribimos. “Es decir, cuando Obrador sea presidente, iniciará una feroz persecución de adversarios y enemigos políticos, ya que la Fiscalía estará bajo su mando directo y unipersonal. ¿Y qué dicen los aplaudidores de AMLO, del ‘fiscal carnal’ que promete su candidato?” Fin de la primera cita.

Como imaginan, la paliza en nuestra contra, en redes, fue brutal. Lo menos que nos dijeron es que estábamos locos.

Luego, el 13 de agosto de 2019 –cuando Obrador contabilizaba 10 meses de gestión presidencial–, titulamos la entrega del Itinerario Político, de esa fecha, de la siguiente manera: Venganza, Violencia y Terror, Signos del Gobierno de AMLO”.

Así lo explicamos: “La venganza, la violencia y el terror han sido, en la historia de la humanidad, signos característicos de las tiranías de todos los tiempos. Por ejemplo, el fascismo italiano, del que siguieron el fascismo alemán y el fascismo español, tuvieron en Benito Mussolini al tirano por excelencia; dictador que mantenía ‘el orden’ mediante venganza, violencia y terror extremo, con grupos paramilitares llamados ‘camisas negras’.

“Durante las dictaduras latinoamericana –en Argentina, Chile y aún hoy en Venezuela–, la venganza, la violencia y el terror han sido y siguen siendo los principales instrumentos de represión y control social”.

Luego, enumeramos las venganzas que había iniciado López Obrador contra Rosario Robles, Carlos Ahumada, Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle; contra Alonso Ancira, Juan Collado y Emilio Lozoya, además de los grupos empresariales que financiaron el documental El Manual del Dictador, en donde AMLO es comparado con dictadores latinoamericanos.

Y concluimos así: “Quién defenderá a los ciudadanos mexicanos de las venganzas, la violencia y el terror si, precisamente, el signo del Gobierno de López Obrador es la venganza, la violencia y el terror?” Fin de la segunda cita.

Hoy, cuando han pasado 16 meses del Gobierno de AMLO, no solo se ratifica lo que aquí dijimos en noviembre de 2017 y en agosto de 2019, sino que no existe quien defiende a los mexicanos del dictador López Obrador.

Todos saben, por ejemplo, que mediante un “fiscal carnal”, AMLO llevó a cabo una feroz venganza contra adversarios políticos, empresariales y mediáticos. Y todos saben que siguen la venganza, la violencia y el terror contra las empresas, los empresarios y los opositores, sean políticos, sean exfuncionarios o sean periodistas y críticos.

¿Y qué dicen hoy “los demócratas” mexicanos de esa persecución, de esa venganza y del terror desatado por Obrador contra la sociedad toda? ¿Teníamos o no razón? Pero el mejor ejemplo, de que siguen vivos el terror y la venganza es el cierre arbitrario de negocios como la empresa cervecera de Mexicali.

Y es que –como también lo dijimos en la más reciente entrega de Al Tiempo, en Contrapeso Ciudadano–, detrás del cierre autoritario e ilegal de la planta cervecera en Mexicali –decreto presidencial disfrazado de encuesta–, está la venganza contra Valentín Diez Modoro, contra el Grupo Modelo y su socio global, Constellations Brands. ¿Y por qué la venganza?

Porque, entre otros, Diez Morodo se negó a financiar las campañas de AMLO, se negó a promover el voto a favor del tabasqueño y fue parte de quienes financió el documental El Manual del Dictador, que enfureció a Obrador, ya que lo comparaba con Nicolás Maduro, el dictador venezolano.

Pero del odio a empresas y empresarios, López Obrador pasa al amor, sin mayor dificultad. Y es que, si bien metió a todos, o casi todos, en el saco de la llamada “mafia del poder”, luego los perdonó, una vez que apoyaron sus proyectos políticos.

Los casos más escandalosos –por el inmoral oportunismo de las partes–, son los regiomontanos Alfonso Romo y Ricardo Salinas Pliego, quienes con AMLO en el poder, pasaron de lo más parecido a “demonio neoliberales” –y miembros de la mafia del poder–, a mansas ovejas que regresan al redil, una vez que, con cañonazos de dinero, apoyaron las ambiciones de poder del humilde líder populista.

Así, los empresarios que se doblan, tienen justicia y gracia de reino de Obrador, mientras los que se oponen son perseguidos por los ilegales decretos del reino, disfrazados de consultas populares. Y si, no hay quien salve a México del tirano.

Al tiempo.

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